Masacre de Iguala. “No vamos a parar hasta que aparezcan nuestros hijos”


Nuevas pruebas demostrarían la total omisión del Ejército

 

Miles de personas marchan el 26 de diciembre de 2014 para repudiar la desaparición de los 43 estudiantes Efe

Miles de personas marchan el 26 de diciembre de 2014 para repudiar la desaparición de los 43 estudiantes Efe

 

La involucración o no del Ejército en la desaparición de los 43 estudiantes de Iguala sigue siendo la gran disputa entre los familiares de las víctimas, que sostienen que los jóvenes fueron llevados a los cuarteles y los tienen allí retenidos, y la Fiscalía, que afirmó tras su investigación que “no hay ningún indicio ni dato de que el Ejército haya estado involucrado en los hechos”.

Sin embargo, partes de novedades, mensajes y bitácoras del Batallón 27 de Infantería de Iguala de la noche de los hechos, que desvela de nuevo este miércoles el periódico ‘Milenio’, contradicen esa versión y vuelven a incidir, como ya lo hicieran informes judiciales, en que los soldados estuvieron al tanto de toda la masacre y que, en caso de confirmarse, hubo al menos una participación directa del Ejército por omisión. Hay, de hecho, una cronológica explicación de lo que va ocurriendo a lo largo de la noche y la madrugada.

Según el rotativo, en el mensaje 22632 del 26 de septiembre, marcado como urgente, referido como llegada de normalistas, se informaba “a la superioridad”, en el inciso G, apartado C, que: “Sobre la carretera Iguala-Chilpancingo, frente al Palacio de Justicia, (soldados o testigos, no queda claro) ubicaron otro autobús, el cual fue detenido por dos patrullas de la policía municipal, los cuales, con palabras altisonantes, les mencionaron a los estudiantes que descendieran del autobús”. Luego, en el apartado D, el mensaje dice que: “Aproximadamente a las 22:30 horas, llegaron al lugar tres patrullas más, a bordo de las cuales bajaron policías vestidos de negro, encapuchados, los cuales les dijeron a los estudiantes que se bajaran, por lo que los estudiantes les mencionaron que tenían compañeros heridos, sin especificar de qué tipo. Aproximadamente a las 22:35 horas, los policías que llegaron trataron de bajar a los estudiantes del autobús”. Firma, “respetuosamente”, el comandante del 27 Batallón de Infantería, quien se comunicaba con la Comandancia de la 35 Zona Militar, con sede en Chilpancingo.

Las bitácoras también confirman que el Ejército estuvo al tanto de todo lo que ocurría “minuto a minuto”. Se detalla una llamada del comandante del batallón, José Rodríguez Pérez, al ahora prófugo jefe de la Policía de Iguala, Felipe Flores, en la que le preguntaba telefónicamente por lo que ocurría en las calles. “Manifestó, con una actitud de reserva y tratando de minimizar los hechos, que su personal se encontraba establecido en los filtros que se ubican en las salidas de esta ciudad; que no tenían ningún carro detenido, y que no se habían suscitado disparos de armas de fuego”, se lee en el mensaje “urgente” 22632.

Los soldados establecieron contacto con las víctimas

Además, según todos los despachos que revela ‘Milenio’, la Policía Estatal se negó a intervenir. “A las 22:00 horas se estableció comunicación con el C. José Adame Bautista, coordinador operativo de la policía estatal en la zona norte, mencionando que personal de su corporación no asistiría a prestar apoyo a la policía municipal de esta ciudad a menos que recibiera órdenes de sus superiores”. Toda esa información que iba recibiendo el Ejército entraba por propios desplazamientos de los soldados que iban teniendo contacto visual e incluso personal con las víctimas. Algo que la Fiscalía niega o no da importancia para el desenlace de los hechos.

También hay despachos de soldados durante la madrugada que confirman que la comandancia del batallón estaba al tanto de la gravedad del suceso: Mensaje 22634. Urgente: “Permítome informar a esa Superioridad (Comandancia de la 35 Zona Militar) que se obtuvo información de que ingresaron tres personas heridas por arma de fuego al Hospital General, al parecer estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, como a continuación se indica: A.- (Nombre tachado del estudiante) presenta una herida por proyectil de arma de fuego en el brazo derecho. B.- (Nombre tachado del estudiante) presenta una herida de proyectil de arma de fuego en una mano, habiéndosele amputado 4 o 5 dedos. C.- Una persona del sexo masculino en calidad de desconocido, quien presenta una herida de proyectil de arma de fuego en la cabeza”. Esa última persona a la que se refiere el despacho es el estudiante Aldo Gutiérrez Solano, en cuya cabecera de la cama hospitalaria se leía: Ruptura de cráneo por proyectil de arma de fuego. Hoy sigue en coma, con el 65% del cerebro sin actividad.

Más contundente aún de esa relación entre militares y los chicos agredidos son los siguientes despachos en los que además queda patente la denuncia de los estudiantes a los soldados de lo ocurrido y los culpables. Mensaje 22636 de la madrugada del 27 de septiembre, catalogado como urgente, entre una unidad de Fuerza de Reacción enviado a su comandante y éste al comandante de la 35 zona militar: “En el hospital Cristina fueron localizadas 25 personas, entre ellas una que presenta una herida en el labio superior en forma de sedal, producida por un proyectil de arma de fuego. Las personas localizadas mencionaron ser estudiantes de la normal de Ayotzinapa que habían sido agredidos con armas de fuego por policías municipales cuando se transportaban a bordo de dos autobuses; y que los dos cuerpos que se encuentran tirados (muertos) en el cruce de la calle Álvarez con Periférico Norte son sus compañeros”.

En el mensaje 22639, sellado también como urgente, se detalla el final del segundo encuentro y el tercer y último contacto de soldados con estudiantes: “A.- Los 25 estudiantes localizados en el interior del Hospital Cristina agradecieron al capitán segundo de Infantería el apoyo brindado, manifestándole que se retirarían y que ellos por sus propios medios le brindarían la atención médica a su compañero herido. “B.- Arribaron al lugar de los hechos donde fallecieron dos normalistas (a unos metros de la clínica) los siguientes periodistas (…). “C.- (A las 03:00 horas llegaron varios de los estudiantes que habían estado en el Hospital Cristina) En el lugar, el dirigente estudiantil (nombre tachado) dio una entrevista en la que mencionó que los culpables de lo sucedido fueron las autoridades, ya que no recibieron el apoyo que solicitaron”.

Es el padre del único estudiante de Iguala cuyos restos han sido reconocidos regresa a la lucha para buscar a su hijo

El padre no ha recibido aún ninguna notificación de defunción ni los restos de su vástago

‘No me los dan porque no los tienen. Está vivo’, declara Ezequiel a EL MUNDO

 

Estudiantes de varias universidades se solidarizan en México con los 43 desaparecidos Efe

Estudiantes de varias universidades se solidarizan en México con los 43 desaparecidos Efe

por Javier Brandoli

“Nadie de la Fiscalía ni del Gobierno se ha dirigido a mí ni me ha entregado los restos de mi hijo. Eso me hace tener más fe de que mi hijo sigue vivo. Me reincorporo a la lucha de nuevo”, anuncia con tono pausado a EL MUNDO Ezequiel Mora, el padre del único de los 43 estudiantes desaparecidos que los forenses dijeron reconocer entre los restos calcinados del basurero de Cocula. “Tengo la esperanza de volver a ver a mi hijo con vida”.

Han pasado ya dos meses y medio desde que los forenses anunciaran que se habían identificado los retos de Alexander Mora, un joven de 21 años huérfano de madre, y nadie le ha entregado a la familia un certificado de defunción ni los restos de su familiar para que al menos pueda ser enterrado. “No me los entregan porque no los tienen”, afirma.

De alguna manera, Alexander está en un limbo legal, y su familia sufriendo este vaivén de comunicados y desmentidos constantes. “Me enteré de la muerte de mi hijo por una ONG y por los forenses argentinos; nadie del Gobierno se ha molestado nunca en comunicarme nada”. Ezequiel no cree en nadie, no ha recibido un pésame oficial en persona de nadie, pero la realidad es que tampoco lo permitiría. “No he recibido ninguna ayuda económica ni tampoco la aceptaría. La vida de nuestros hijos no tiene precio”, dice.

La esperanza de Ezequiel de volver a ver con vida a su hijo choca sin embargo con la realidad de los informes científicos. “El informe de los forenses argentinos sobre los restos de Alexander es real. Lo que los forenses argentinos dijeron es que ellos no vieron sacar los restos del basurero de Cocula, se los encontraron ya en una mesa, y qué no saben de dónde salieron. El Gobierno nos quiere hacer creer que allí los incineraron a todos y eso es incierto”, dice a EL MUNDO Felipe de la Cruz, portavoz de las familias. “Los chicos siguen vivos, los tienen ellos”.

La investigación, cinco meses después de la desaparición de los jóvenes, sigue abierta y los restos de Alexander son de hecho hasta ahora la única prueba de un crimen anunciado al que le faltan las otras 42 pruebas del delito. No es el único grave olvido de este caso en el que las posturas son ya tan encontradas que se ha roto toda comunicación y las víctimas sólo apuestan por la vía internacional. “Aquí nadie nos va a solucionar nada. Salen informaciones que implican al Ejército, que dicen que los informes forenses no son reales, pero da igual porque son ellos (el Estado) los culpables. La única salida es pedir el amparo internacional y ya lo estamos haciendo”, explica De la Cruz. Los familiares han recurrido a la ONU y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Incluso una reciente visita de parlamentarios europeos expresó serias dudas de cómo se estaba llevando el proceso y sus garantías.

El papel de los medios mexicanos

En este sentido, Ezequiel tiene también una visión parecida que salpica hasta a los medios de comunicación de México. “No volveré a hablar con medios mexicanos que vienen acá a hacer entrevistas de televisión y luego no las emiten o las manipulan. A partir de ahora sólo hablamos con medios internacionales”. La verdad es que son muchos los medios nacionales que están informando y denunciando constantemente irregularidades del caso Iguala. El periódico ‘Milenio’ sale este jueves con otra exclusiva en la que afirma que dos días después de la desaparición de los estudiantes, según datos de la Fiscalía de Guerrero que obran en su poder, se permitió a padres y organizaciones de derechos humanos entrar en el cuartel del Ejército de Iguala a buscar a sus hijos. Esta es la gran teoría de la conspiración, la de la implicación o no del Ejército en el suceso.

Por su parte, el periódico ‘Universal’ da un completo reportaje de la situación de miseria en la que han quedado los huérfanos de Ayotzinapa. Cinco hijos de los estudiantes desaparecidos que viven en condiciones muy precarias y sin ayudas. Todos, como Ezequiel, víctimas directas también de esta tragedia. Las propias familias de origen humilde, en estos cinco meses de manifestaciones constantes en diversos puntos de México y luchas legales, están sufriendo un deterioro económico fuerte. “Las ayudas y donativos de algunas personas que nos dan víveres nos están permitiendo continuar. No vamos a parar hasta que aparezcan nuestros hijos”, anuncia De la Cruz.

La Fiscalía, mientras, sigue sin responder a las peticiones de aclaración de este periódico y se limita a defender el detallado informe que presentó y calificó como “verdad histórica”. Una verdad que tenía de nuevo el miércoles contestación en las calles del DF con la novena marcha multitudinaria que no cree en su verdad ni en su historia.

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