LEILA GUERRIERO Y “LOS MALOS”: “SABIA QUE IBA A SER UN LIBRO EXTREMO”

Foto:  Diego Sampere

Foto: Diego Sampere

Por J.C. Ramírez Figueroa*

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Llega una espeluznante colección de perfiles sobre el horror personificado en América Latina, entre ellos, Mamo Contreras, El Psicópata de Alto Hospicio e Ingrid Olderock, la mujer que entrenaba perros violadores en los años más violentos de la Dictadura. Casi 600 páginas de sangre, horrores y daños profundos que han conmocionado nuestros países.

La escena parece película de Scorsese. O Coppola. O cualquiera de esas que incluyen sangre, compromisos y estupidez cotidiana. Manuel “Mamo” Contreras va al casamiento de su hija, pero una llamada telefónica, mientras iba en auto, cambió sus planes ese 5 de octubre de 1974.

Sus hombres de la DINA habían matado a Miguel Enríquez, líder del MIR. Cuando llegó a la Calle Santa Fe en San Miguel, miró el cadáver, preguntó si habían tomado las huellas y dijo: “Pesquen a este huevón y se lo llevan al Servicio Médico Legal”.

La ceremonia de su hija, comenzó con dos horas de atraso sólo por eso. Pero la fiesta verdadera fue con sus subalternos. Pinochet, su jefe directo, tenía un enemigo menos y Mamo estaba en la gloria.

La “anécdota” aparece en el primer perfil de Los Malos (Ediciones UDP), a cargo de Juan Cristóbal Peña. El libro – y los 14 personajes que lo conforman – puede leerse como un mapa -oscuro, inverso – de América Latina, como explica Leila Guerriero, editora de este grueso volumen de 555 páginas que es la continuación natural de Los malditos, gran hit hispanoamericano de la editorial que buscaba retratar vidas tormentosas de artistas, también editado por ella.

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El horror es el principio activo que acompañará la lectura. Desde Santiago “El Pozorelo” Meza López (México), narcotraficante experto en hacer desaparecer cuerpos en soda cáustica hasta Luis Antonio “Papo” Córdova (Panamá) un policía que se autoproclamó rey de una zona selvática y a quien llamaron, convenientemente, “El rey del miedo”. Desde Bruna Silva (Brasil) que no contenta con cocinar, devoró a sus víctimas hasta Alejandro “Chaqui Chan” Manzano (Colombia) paramilitar, asesino por encargo y encargado de descuartizar a más de 100 personas.

Es recomendable leer cada uno de estos perfiles y luego, salir a tomar aire. Porque esto es un city tour por los rincones más salvajes y demenciales de la condición humana. Como Julio Pérez Silva, “el psicópata de Alto Hospicio” que, según le cuenta un cercano al periodista Rodrigo Fluxá, desde niño tuvo que acostumbrarse de los maltratos de su madre a su padre. “Él era una víctima, un hombre muy pacífico, y ella lo golpeaba. Acá toda la gente escuchaba cuando ella gritaba: ¡Ya perdiste la plata conchetumadre!”. Pero el futuro psicópata, terminó defendiendo y justificando a la madre.

Pequeños detalles que configuran historias complejas. Como sabemos, no hay blanco ni negro, sino zonas sucias que reviven – y resignifican – a personas a las que odiar por sus crímenes es lo correcto. En el capítulo dedicado a Norberto Atilio Bianco, médico argentino que atendía el embarazo de mujeres presas en Dictadura y que decidía el destino del bebé (“La mano que mece la cuna”, Miguel Prenz) se habla de los 100 puntos que obtuvo por sus superiores en competencia, capacidad intelectual, carácter o se cita a su familia que asegura que es “una buena persona” aunque son conscientes que nadie lo creerá. Pero, de todas formas la humanización -anulada en la mitología de un asesino- lo vuelve aun más brutal.

La génesis

El proyecto comenzó -como Los malditos– por idea de Matías Rivas, director de la editorial, explica Guerriero. Le propuso un libro que reuniera perfiles de seres siniestros latinoamericanos que estuvieran vivos (“finalmente, el libro tiene dos muertos. Una es Ingrid Olderock, que está incluida porque a Matías y a mí nos pareció que era indispensable; y el otro es el pandillero apodado El Niño, de El Salvador, a quien mataron un mes después de que el autor me entregara el perfil”).

Los autores de estos perfiles, “tenían que ser gente con acceso a personas muy siniestras o peligrosas que iban a estar seguramente presas, inubicables o escondidas, que iban a ser reticentes a encontrarse con periodistas, tenían que ser capaces de hacer un gran reporteo y de escribir estupendamente bien”

Identificados los autores, la editora se contactó con cada uno de ellos, explicándoles el proyecto. A quienes aceptaron les propuso iniciar una línea de conversación para pensar -entre ambos- a los posibles perfilados de su país.

“Si en el caso de Los malditos fui yo quien, a través de una búsqueda previa, elegí a los escritores malditos para después buscar el mejor autor de cada perfil, aquí fue exactamente al revés porque sabía que los autores que había elegido para escribir conocerían el territorio y los nombres de la maldad en sus países – Panamá, Colombia, Venezuela, Perú, México, etcétera – mucho mejor que yo (puesto que no buscaba sólo nombres tan restallantes como el del Mamo Contreras, sino que quería que el libro fuera una representación del mal en todas sus facetas, desde altos mandos y nombres muy conocidos hasta subalternos no tan renombrados pero con igual capacidad de daño)”.

Recibidas las propuestas, Leila investigó, evaluó y diseño la lista de perfilados. Le interesaba equilibrar el libro. Que no todos los países tuvieran el mismo tipo de individuo. “Como sabés, nuestro continente fue prolífico en dictaduras, por ejemplo, con lo cual hay muchísimos casos de maldad relacionados con torturadores o represores, gente oscura relacionada con distintas fuerzas de seguridad. Pero la idea era mostrar todo el espectro del mal: los abusos de las guerrillas, la trata de blancas, etcétera. Entonces hubo que generar esa suerte de puzzle complejo, modificar algunas opciones. También traté de que, cuando ameritara, el perfilado elegido representara una faceta del mal muy característica de su país. Por ejemplo, en México el perfilado es un hombre que trabajaba para el narco disolviendo cadáveres en soda cáustica, porque el narco es un tema central en México en este momento. O por ejemplo en Colombia, donde busqué específicamente a alguien que pudiera hacer un perfil de un paramilitar. Por otra parte, era importante que el perfilado elegido no fuera lo que llamaba “un caso”. Un hombre que hubiera matado a toda su familia no era alguien para incluir en este libro”.

Y agrega: “Necesitábamos que el mal tuviera trayectoria, recorrido, prontuario, empeño y convicción. Una vez convenido quién sería el perfilado, los periodistas hicieron el reporteo, escribieron, me enviaron los textos, y yo hice el trabajo de edición cuidando cosas que, para mí, eran fundamentales. Sobre todo una: que estuviera la voz de las víctimas. En un libro así, que intenta contar la faceta más terrenal de los malos, que intenta correrlos de la idea tranquilizadora de que son monstruos (un monstruo es una anomalía que se presenta cada cien años; un malo es un ser que puede ser el vecino de enfrente, alguien perfectamente adaptado para vivir en sociedad), la voz de las víctimas no puede faltar. La idea era decir “aquí están estos hombres y estas mujeres: no salieron de un repollo, son producto de las sociedades en las que nosotros nos criamos y vivimos, y ellos hicieron esto. Entendamos esas cabezas, que así es como piensan, sienten y se estructuran”. Pero sin la voz de las víctimas, ese relato no podía existir. Sin la voz de las víctimas, el retrato del malo es una aberración”

Así como nuestro continente tiene zonas geográficas/climáticas diferenciadas (caribe, patagonia, cordillera), el mapa del mal también las tiene?. ¿Hay ciertas características propias de “los malos” dependiendo de la región? No es mi sensación, más allá de que me parece que zonificar el mal – de manera casi meteorológica – sería una frivolidad. Pero sí creo que hay un tipo de maldad que se cobija y se nutre al abrigo de la corrupción, de la impunidad, del mal funcionamiento del estado de derecho, y que se da de forma muy marcada en nuestro continente. Los policías corruptos, los torturadores, los traficantes de mujeres, los narcos en grandes cantidades, sólo son posibles en espacios sociales fragilizados por la ausencia de las instituciones y del estado.

Me interesa mucho el proceso de selección de estos personajes. ¿Qué características vitales debían tener? ¿Exposición pública? ¿Cierto tipo específico de maldad? ¿Una personalidad que pusiera en tensión esa idea un tanto ingenua que los malos son malos en todas sus relaciones 24/7? Algo de eso respondí en la pregunta anterior. Hay perfilados de diversos tipos. Algunos sumamente conocidos en sus países – como el Mamo Contreras o Ingrid Olderock en Chile, o el Tigre Acosta, en la Argentina -, pero otros que no lo son tanto. La exposición pública no contaba en absoluto. Sí era importante lo que te dije antes: que fuera un sujeto con trayectoria en el terreno que nos ocupaba, el del mal. Y que no fuera uno de esos sujetos que provocan cierta simpatía en los lectores, como por ejemplo los estafadores o los asaltantes de bancos (que por un motivo que a mí me cuesta mucho comprender, a mucha gente le parecen una gente de lo mejor). Al hablar con los autores para definir al perfilado de cada uno, lo que intentaba pensar era cuál era la dimensión de daño que había producido esa persona, y cómo jugaba eso en el conjunto del libro. Porque sabía que iba a ser un libro extremo, y hubiera sido injusto incluir allí a cualquier tipo de persona, mezclándola con seres muy oscuros y tenebrosos. Otra cosa importante era el acceso. Me interesaba mucho que esta mirada sobre el mal fuera una mirada en primerísimo plano. Que las personas perfiladas hablaran, dieran su versión de ellos mismos y de los hechos. No se pudo hacer con todos – porque son muy reticentes a hablar con periodistas- pero sí con muchos.

La crónica sobre el Mamo Contreras, precisamente es escalofriante en cuanto a su humanidad. Cuando Cristóbal Peña lo va a visitar y habla con sus familiares, es imposible no sentir una incomodidad. ¡El viejo mandó a matar y torturar! ¡Por eso está en la cárcel! ¡Sin embargo acá aparece como un viejito amable! Aunque, con Ingrid Olderock uno, como lector, jamás puede sacarse de la cabeza la idea/imagen de los perros. Me voy a permitir decir, con cierto énfasis, que el Mamo no “aparece” como un viejito amable. El autor de ese perfil, Juan Cristóbal Peña, se encuentra con el Mamo al final del perfil, en la cárcel. Y no es casual que ese encuentro aparezca en el tramo final del texto. Porque uno, como lector, llega a ver a ese hombre viejo – humanamente viejo – en su celda cuando ya ha leído todo un texto de páginas y páginas a lo largo del cual se ha enterado, por si no lo sabía, de quién es ese hombre. Al final, la mirada del autor hace participar muy generosamente al lector de su propia incomodidad y de su propio desconcierto al encontrarse con él. Si esa escena hubiera estado al principio del perfil, algo hubiera crujido, hubiera hecho ruido. Poner esa escena al final es una decisión estupenda. Cada movimiento de este libro – cada movimiento narrativo – estuvo marcado por decisiones de ese tipo. El final del texto sobre Chaqui Chan, el paramilitar que entrenaba a otros en Colombia y que enseñaba a descuartizar gente, entre otras cosas, es otro ejemplo de eso: el autor, al final del texto, llama por teléfono a Chaqui Chan, que está detenido, para decirle que acaba de hablar con la viuda de una de sus víctimas y que esa mujer lo ha perdonado. No la revelaré acá, pero la respuesta que da Chaqui Chan al otro lado del teléfono, y que es la respuesta con la que termina ese perfil, es un mazazo en la cara del lector. El perfil sería muy otro si ese final no estuviera ahí para decir lo que dice y resignificar todo lo que hemos leído hasta ese momento.

Hay dos cosas que me llaman mucho la atención. Por un lado, cierto carácter seductor de muchos de estos “malos”. O al menos su capacidad de generar alianzas e integrarse a equipos y estructuras organizadas (pienso en “El tigre”, “La cuca” o “Papo” por ejemplo). Por otro lado, ciertas complicidades veladas o explícitas de los ambientes donde trabajan. ¿Estás de acuerdo? ¿Podemos hablar sobre eso? Pienso que esto tiene que ver con lo que te decía al principio. Con ese tipo de maldad que se genera en nuestro continente, y que existe cobijada en la corrupción y la impunidad que producen el mal funcionamiento del estado de derecho.

¿Cual fue tu mayor desafío como editora/compiladora de este libro? Aunque eso daría para otra entrevista, Claramente hay un dialogo entre tu mirada periodística y literaria junto a las de cada uno de los cronistas, con sus matices, obsesiones y arte en la redacción. En verdad, no sé. Fue un libro difícil. La temática era compleja y hubo dificultades para todo el mundo. Para mí, para los periodistas. Para muchos de los periodistas no fue fácil sostener una mirada durante tanto tiempo y de tan cerca con gente como la Cuca Antón, que torturaba mujeres embarazadas. Para muchos de ellos fue perturbador hablar con las familias de los perfilados y descubrir que la madre de un tipo que disolvía gente en ácido era una pobre señora mexicana que vivía en la miseria más rampante esperando cada dos semanas la llamada de su “hijito” desde la cárcel. Un editor tiene que intentar mantenerse sereno y aportar una mirada prudente sobre algo que un periodista quizás no ve tan claro porque está muy cerca del huracán. No hay gente monolíticamente mala pero eso no transforma a esa gente en un ángel. Ser un buen abuelo no te exime de ser un hijo de perra. Lo importante es, en todo caso, mostrarle al lector cuán buen abuelo es el señor equis y mostrarle, dos párrafos más abajo, cómo experimentaba métodos de tortura con un montón de señores puestos ahí para la ocasión.

Al parecer el libro es un formato estupendo para el reportaje de largo aliento. ¿No? La profundidad de la experiencia de inmersión del lector – y la riqueza de datos – es un precio alto que los diarios e incluso revistas que han apostado por los textos cortos, han debido pagar. Al menos así lo veo yo. Si, creo que el libro es un formato estupendo para el periodismo narrativo. De todas maneras, no creo que todos los temas deban o puedan transformarse en un libro. Me parece que hay una gran cantidad de temas que son más adecuados para las revistas, y que no tendrían autonomía para sostener un libro entero. ¿Qué hacemos con esas cosas: no las contamos porque nunca llegarán a un libro; o las contamos mal y cortitas porque ya no publicamos textos largos en las revistas o los diarios? Yo creo que el lugar natural del periodismo narrativo son los medios masivos, sobre todo las revistas, y que, de hecho, hay estupendos libros que antologan crónicas – como Larga Distancia y La guerra moderna, de Martín Caparrós, o La eterna parranda, de Alberto Salcedo Ramos, o Retratos y encuentros, de Gay Talese – que jamás hubieran sido posibles si esos textos no se hubieran publicado previamente en revistas. De modo que lo que quiero decir es que es estupendo que haya libros, pero que eso no exime a las revistas de darle un espacio al periodismo de largo aliento. [LL]

*Versión completa de entrevista publicada en Suplemento Ku.

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LOS MALOS, EL LIBRO QUE REÚNE PERFILES PERIODÍSTICOS DE CATORCE FEROCES CRIMINALES LATINOAMERICANOS CONTEMPORÁNEOS

EL MAPA DE LA HISTORIA OSCURA DE NUESTRO CONTINENTE 

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HISTORIA DEL CRIMEN

Una galería del espanto, una demostración del sadismo sin límites, una mirada al abismo. Eso es Los malos (UDP), el libro de catorce perfiles de criminales latinoamericanos que reúne a todas las variantes del mal en el continente en diferentes contextos políticos y diferentes momentos históricos: desde integrantes de la pandilla Mara Salvatrucha hasta miembros de la DINA, pasando por capos de la trata, sicarios del narcotráfico colombiano, especialistas en disolver cuerpos para sus jefes narcos, caníbales brasileños, líderes de prisiones brutales, torturadores argentinos y asesinos de lesa humanidad. La idea, que recorre los perfiles escritos por periodistas e investigadores – desde Marcela Turati hasta Juan Cristóbal Peña y algunos locales como Rodolfo Palacios y Javier Sinay –, no es retratar a monstruos, sino a hombres y mujeres que dibujan un mapa oscuro e inverso de América latina. Y también que se escuchen, en entrevistas, las voces de sus víctimas, muchas veces silenciadas por el tenebroso atractivo del exceso y el Mal.

Por Angel Berlanga

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Cada tanto aparece alguna página tremenda, difícil de soportar. El hallazgo de parte de los restos de la tarea de Santiago Meza López, El Pozolero, que descuartizó los cadáveres de unas 300 personas, víctimas del cartel de Tijuana, y después los disolvió con soda cáustica: luego de años de incertidumbre los familiares de los desaparecidos dieron con una pista, rastrearon casi a ciegas durante dos años más y por fin encontraron la fosa con lo que quedaba de los cuerpos, “una masa gelatinosa mezclada con una sustancia amarilla en la que iban revueltos dientes, pedazos de hueso, brackets, anillos y tornillos quirúrgicos, y que despedía un olor insoportable”. O los relatos de algunas de las detenidas durante la dictadura de Pinochet sometidas a las perversiones de Ingrid Olderock, creadora de la rama femenina de la DINA, una admiradora del nazismo que adiestraba perros para que violaran presas políticas en el cuartel clandestino La Venda Sexy: también hubo hombres violados así, allí, pero apenas lo acredita un único testimonio. O el regocijo al matar de Félix Huachaca Tincopa, secuestrado en 1987 (cuando tenía 16 años) por Sendero Luminoso, la organización terrorista peruana a la que se incorporó y en la que se hizo famoso por su saña, porque entre otras cosas llevaba niños a los operativos para que remataran a los heridos, o aleccionaba para fabricar explosivos con clavos oxidados y mierda humana, para que las infecciones de las heridas fueran más letales.

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Estos materiales son parte de los catorce perfiles que componen Los malos, el perturbador volumen conformado y editado por Leila Guerriero que, tras su publicación inicial en Chile, ahora se distribuye en la Argentina. Escritos por investigadores y cronistas de varios países, cada uno de estos textos ronda unas cuarenta páginas en las que, en algún momento, se desemboca en alguna forma del terror, en el relato de la ejecución irreversible del daño, en las mentes y los cuerpos aniquilados o marcados para siempre. Eso fue, de hecho, una de las condiciones para formar parte de esta galería con foco en hombres y mujeres de Latinoamérica que sistematizaron variantes del espanto, personas que en algún punto de sus vidas desembocaron por causas diversas en su primer crimen y luego perseveraron hasta que cambiaron los contextos históricos que posibilitaban sus aberraciones o hasta que los detuvo la Justicia. También hay en este libro una intención de abarcar diversos modus operandi, épocas en las que se cometieron los crímenes y geografías, y así aparece por ejemplo la historia de El Niño, un pandillero de la Mara Salvatrucha de El Salvador, autor de decenas de asesinatos, escrita por Oscar Martinez, periodista de El Faro; o el perfil del “Mamo” Contreras, capo de inteligencia de Pinochet e ideólogo y ejecutor de crímenes de lesa humanidad, hoy octogenario y preso en Punta Peuco, donde lo entrevistó el periodista Juan Cristóbal Peña; o, por citar un tercer texto, el que escribió la periodista Josefina Licitra sobre Rubén Ale, La Chancha, entreverado en acusaciones por trata de mujeres, sobre quien habla su ex mujer, su hija, sus amigos.

Pero claro, la cosa no es tan lineal: en los perfiles de Los Malos también hay sitio para la sensibilidad, la generosidad, la admiración o el cariño genuino. “La idea del libro es contar a esta gente desde lo humano – dice Leila Guerriero –. Porque una persona puede ser a la vez un hijo de puta y un abuelo buenísimo. Y al lector vos tenés que mostrarle las dos cosas: cada una de las soluciones narrativas que se encontraron en este libro apuntan en buena parte a eso. Cuando Juan Cristóbal Peña, por ejemplo, llega al final de su perfil sobre el ‘Mamo’ Contreras, un ser completamente siniestro, un tipo que fue la bestia negra de Pinochet, comparte un poco con el lector su desorientación al ver a un tipo en plena decadencia, postrado, hablando delirantemente de ovnis. Pero no es cualquier viejito: es ése viejito.” Junto a Peña llegan en visita al penal, justamente, las nietas de Contreras, tan cariñosas con él como puede serlo con su madre el hijo de Mirta Graciela Antón, la torturadora de La Perla, el principal centro clandestino de detención en Córdoba durante la dictadura, perfilada para el libro por el periodista Rodolfo Palacios, que en un alto del juicio que se le sigue por secuestros, asesinatos y torturas, fue testigo de este diálogo:

–Hijito, decile al periodista cómo es tu mamá. ¿Es un diablo, como dicen?

El muchacho sonríe, la abraza, dice:

–Mi mamá es un sol. No hay ser más bueno que ella.

–Es un dulce, el nene. Y un gran policía, como el padre. ¿Sabías que es un experto en tiro?

Guerriero dice que talló en el libro la idea de que los perfilados no eran monstruos. “Un monstruo, en un punto, es una figura muy tranquilizadora –dice–. Un monstruo surge cada 100 o 200 años y es un ser completamente anormal, y fácil de reconocer, además: vos estás ante uno y te das cuenta. Estos hombres y mujeres fueron perfectamente funcionales para la vida en sociedad. Era gente que iba a comprar el periódico, tenía hijos, tenía vida de relación, que podían llevarse bien o mal con sus padres según el caso, pero eran hijos de, maridos de. El libro intenta mostrar que estos seres convivieron con nosotros y también algo más inquietante: no nacieron de un repollo, forman parte de la sociedad en la que vivimos. Por eso también son malos latinoamericanos, de acá, que nos interpelan más directamente, más de cerca. Y por eso una pauta fue enfocar en quienes estuvieran vivos, porque afectaron nuestras vidas y las de los seres queridos. El Tigre Acosta afectó tu vida y la de todo el mundo, sin necesidad de que uno haya tenido una persona detenida o desaparecida en la ESMA. Siempre los ponemos en el lugar del monstruo, de la bestia, del animal, pero acá buscamos que se lean en su contexto: ‘No, ¿sabe qué? Este señor era su vecino, vivía en el piso de arriba, lavaba el auto todos los días y por las noches iba y le ponía picana a una embarazada’. Como ciudadana me parece más monstruoso eso que pensar que alguien se preparó para hacer el mal desde que tenía siete años, digamos.”

El periodista Javier Sinay es quien escribe sobre El Tigre, el hombre del almirante Massera en la ESMA, un capitán que participaba directamente de las sesiones de tortura y que llevaba a algunas de las detenidas de paseo, o a bailar, o a un departamento en el que las forzaba a tener sexo, condición para la supervivencia. El cronista Miguel Prenz (autor de La misa del diablo) es autor del cuarto perfilado argentino del libro: se ocupa de Norberto Atilio Blanco, el médico que atendía embarazos y partos en los centros clandestinos de la dictadura. Aunque no todos los malos accedieron a ser entrevistados por los periodistas, en cada perfil aparecen sus voces y también las de familiares directos, amigos y compañeros, especialistas y autoridades y, sobre todo, aparecen las voces de las víctimas. Explica Guerriero que pensó, para la convocatoria, en periodistas que más allá de escribir muy bien, fueran buenos investigadores. Y luego también tuvo su peso la visión de conjunto del libro: “Mi obligación como editora era no perder de vista que intentábamos hacer un mapa actual de la maldad latinoamericana –dice–. A consecuencia de las dictaduras enseguida aparecieron muchos torturadores, policías siniestros, milicos. En algunos casos buscábamos cosas específicas: de México quería a alguien que fuera de la cadena del narco, y en lo posible de la tropa, alguien de abajo, y así Marcela Turati encaró el perfil de El Pozolero; de Colombia, un paramilitar, esta cosa tan desvirtuada de las autodefensas campesinas (Juan Miguel Alvarez escribió sobre Chaki Chan, un sicario que reconoció un centenar de asesinatos). En otros lugares la búsqueda no fue tan específica, y así surgió el perfil de Bruna Silva (escrito por Clara Becker), que destazó, cocinó y comió varias mujeres en Pernambuco. Una preocupación fue que entrara el tema de la trata y que algunas perfiladas fueran mujeres, que no quedara un libro en el que pareciera que el mal es sólo una cosa de varones. Me interesó, además, que no fueran ‘casos’ aislados, el padre que mata a sus hijos y a su mujer: buscaba un mal con recorrido, con trayectoria y con convicción”.

¿Qué condujo a estas personas a lo que hicieron? ¿Ambición, desesperación, algún trastorno psíquico, algún trauma de infancia, la creencia en una causa, la combinación de elementos de un contexto, un delirio, un miedo profundo, una ferocidad implacable, lo normal dentro de un grupo, una pulsión incontrolable, la perspectiva de impunidad? “Cualquier intento de conclusión es contradictorio con el espíritu del libro, que un poco plantea la pregunta de qué nos hace malos –dice Guerriero–. Parece tranquilizador leerlo como un manual de instrucciones: ‘Los malos son de esta manera, y toda la gente que ha tenido un trauma de infancia va a… Y entonces hay que tenerlos vigilados’. Cuando confronté con esa pregunta vi Minority Report, esa película en la que Tom Cruise trabajaba en una cosa que se llamaba Precrimen, en la que descubrían los crímenes antes de que se cometieran. Atrás de ese planteo está la añoranza de descubrir lo malo antes de que se transforme, lo cual produciría como consecuencia una sociedad monstruosa. Los periodistas estamos muy atentos a historias de tipos que han tenido una vida feroz, de infancias atroces, que han sido violados y han andado por reformatorios, y han devenido en personas perfectamente solidarias, que por ahí tienen un comedor infantil y enseñan a jugar al fútbol a pibes en las villas. Es terrible decir que toda persona que tuvo un trauma se convierte en monstruo: de hecho no es así. Yo creo que tiene que ver con la singularidad de cada uno de los perfilados, una singularidad que se tramita de manera distinta en cada caso. Y luego está también el contexto de oportunidad: las dictaduras fueron lugares casi ideales, como bosques para los lobos. Para entender estas cabezas tenemos que conocernos como sociedades, saber verlas venir. Prevenirlas desde un colectivo, no contra cada individuo: un poco como el huevo de la serpiente.”

Voces Inocentes Película Completa Ditadura de El Salvador

Ningún niño de mi escuela quiere ir a pelear
No les gusta la guerra porque prefieren jugar
Los soldados buscan pues lo quieren reclutar
Pero a mi y mis amigos nunca nos van a encontrar

Este poema es de un niño, llamado Chele, quien lo escribió para una clase de escuela en la película, Voces Inocentes

vozes inocentes película completa

Voces inocentes es una película mexicana de 2004 dirigida por Luis Mandoki que transcurre durante la guerra civil salvadoreña en 1980, estrenada el 16 de septiembre de 2004 y se basa en la infancia del escritor salvadoreño Óscar Torres. La película aborda el uso de los niños por parte del Ejército y también muestra la injusticia en contra de personas inocentes que se ven obligadas a combatir en la guerra.

La película nos relata la historia de Chava, un niño que vive en circunstancias difíciles a causa de una guerra desatada en El Salvador. Chava vive con la preocupación de ser reclutado, ya que a los niños mayores de 12 años los reclutan para prepararlos para la guerra. Su padre dejó a su familia para ir a los Estados Unidos, por lo que Chava a temprana edad quedó como el hombre responsable de la casa.

Cabe decir que esta obra es basada en la infancia del escritor salvadoreño Óscar Torres. Un Punto muy importante, que recibió muy buenas críticas es basado en el mensaje final, donde es se percibe la señal de “siempre hay una salida distinta”.

PREMIOS

Tres Premios Ariel en 2005 a los Mejores Efectos Especiales, Maquillaje y Actriz Secundaria.
Un Premio Corazón de Cristal, así como el Premio a la Elección del Público Dramático de funciones en el Heartland Film Festival 2005-2006.
Aguja Espacial de Oro, premio en el Festival Internacional de Cine de Seattle (2005).
Premio Stanley Kramer del Gremio de Productores de América.

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Entrevista con Oscar Torres

Por Hugo Sánchez

SAN SALVADOR – A Oscar Torres lo conocimos como Chava, en la película Voces Inocentes, un niño oriundo de Cuscatancingo, en San Salvador; un niño que sufrió los vejámenes de la guerra civil (1980-1992), un niño que se convirtió en el hombre de la casa por el abandono de su padre, un niño que salió del país para no ser enrolado en el Ejército Salvadoreño.

Contar su historia, que en parte es la historia de El Salvador, le valido el reconocimiento internacional por la película Voces Inocentes, ahora es un reconocido guionista, pero para llegar a eso ha tenido que sobrevivir a una guerra, abandonar su país, ser parte de la diáspora y eludir los brazos de las incipiente pandillas (MS-13 y 18) en los Estados Unidos.

A Oscar la guerra lo siguió hasta el país norteamericano, pero dice que las heridas han sanado y ahora regresa a El Salvador después de siete años y nos cuenta un poco de su vida y obra.

beijo

¿Cómo encuentras a El Salvador desde la última vez que viniste?

La esencia viene siendo la misma, la gente muy humilde y calurosa, eso no ha cambiado desde el día en que me fui. Lo que ha cambiado son las estructuras, hay nuevas estructuras, pero aunque hayan nuevas estructuras, aunque hayan pintado los edificios, se mantiene lo que es El Salvador para mí, en mi niñez.

¿Cómo te cambio la vida hacer el guion de Voces Inocentes?

Primero me sanó, el haber hecho esta película fue una sanación, fue una jornada muy personal y quizás muy egoísta de mi parte, el darme esos tres años desde la escritura del guion, la realización, mandarla a festivales, etc. Todo ese proceso me ayudo a esa sanación personal. De ahí la película empezó a agarrar vida propia y me tocó a mí seguirla. Deje de ser actor y me nació el llamado, mi propósito en este mundo es hacer cine desde atrás de las cámaras, para contar mis historias, que creo son necesarias.

También me dio un acceso que antes me era inalcanzable en Hollywood, me ha abierto las puertas en muchos sentidos. La más especial de las recompensas que he tenido es poder regresar a Cuscatancingo y compartirla con la gente; y de aquí me voy a Los Ángeles a disfrutar las fiestas, este es mi regalo de navidad.

¿El Salvador también necesita de ese proceso de sanación?, dado que aún hay muchas heridas abiertas.

Sí, porque la guerra no acaba cuando acaba la guerra, la guerra la llevamos por el resto de nuestras vidas, eso es inevitable. Ninguno de los que estuvimos en medio de ese conflicto va a liberarse jamás; la diferencia es lo que haces con eso, cómo reaccionas a la vida, independientemente de lo que hayas vivido.

Siento que en El Salvador, como en muchas partes del mundo, donde han existido daños, donde han existido heridas, hay un proceso; es como cuando te cortas, tiene que haber un proceso y un tiempo para que esa herida sane; pero no se va a sanar a menos que esa herida esté expuesta al aire, al oxígeno, como yo tuve la oportunidad de poder hacerlo, saque lo que traía adentro, no solamente para mí mismo, sino para el mundo entero. Porque me estaba dañando mucho, era un hombre que no quería ser, era un hombre muy violento y muy dañino.

No vivía feliz y vivía echándole la culpa a todo el mundo por lo que a mí me sucedía, esa es una vida de víctima, sin poder absoluto sobre ti mismo. Creo que El Salvador, y mucha gente dentro del país, también necesita esa oportunidad. La clave es intentarlo.

¿Cómo un niño que sale de El Salvador por la guerra, llega hasta Hollywood?

Es más fácil para el anglosajón, porque es la industria que ellos comenzaron y de la que son dueños, para un latino es más difícil, pero no imposible. Lo que yo he descubierto es que cuando trataba de hacer y ser como los demás, no me funcionaba, porque ya había muchos haciéndolo, yo no puedo sonar gringo y contar las historias gringas, porque no soy gringo. Yo encontré mi voz, que es original, mis historias están llenas de momentos sentimentales, de familia, de momentos cursis se puede decir. Me gusta el romance, la música y mezclar las dos cosas. Me gustan las historias biculturales, de Estados Unidos con Latinoamérica; me gusta filmar en Latinoamérica.

Llegando a Estados vivía en una vecindad con muchos problemas, en donde las panillas comenzaron, las dos más grandes, la MS-13 y la 18. Yo tenía que lidiar con eso, ¿me meto o me quedo fuera?.

Algo que me entretenía mucho en los tiempos libres y para no irme a meter en problemas era el cine. Me iba los sábados a ver tres películas por cinco dólares y me estaba ahí todo el día, y el cine se convirtió en una especie de guía para mí.

Me enseño cosas claves, algo tan sencillo como rasurarse correctamente lo aprendí de una película española; vivir con valor y luchar por lo que quieres lo aprendí de “Corazón Valiente” de Mel Gibson; esa clase de cositas me fueron moldeando y enseñando, ante la ausencia de un padre ejemplar.

Cuando salí de la universidad quería enseñar y me fui a dar clases a una escuela, estuve 6 meses y me quedó muy chiquito el salón, me desesperaba, necesitaba algo más grande que eso. Entonces otro profesor que había sido actor, me dijo que podía trabajar en el cine. Para mí era un concepto elíen, no sabía que era tangible.

Le hice caso, me fui a buscar una trabajo de lo que sea, aplique a un trabajo de repartidor en una agencia de comerciales, empecé a repartir paquetes, esa agencia representaba a Brad Pitt, Jennifer Aniston, George Clooney; me tocaba a mi dejarles los paquetes de sus fotos, de sus cassettes a sus casas; y me fui metiendo, aprendí producción, aprendí casting, en algún momento estuve en una producción donde habían grandes actores, que lo hice gratis porque no tenían presupuesto, pero yo quería aprender y trabaje como asistente de producción.

Vi a Sean Penn, Kevin Spacey y Meg Ryan actuando. Me nació un amor por la actuación y fui a la escuela a tomar clases, y empecé a trabajar como actor.

¿Durante cuánto tiempo más crees que la principal temática de El Salvador será la guerra?

Hasta que necesite serlo, los judíos siguen haciendo películas del Holocausto. Mientras haya necesidad de expresar, creo que recordarnos lo que sucedió, realmente evita que se repita, eso es ley, tienes una conciencia despierta; al ver las atrocidades cometidas te dices “esto no volverá a suceder”; pero si las olvidas y las pones a dormir creo que sí puede volver a suceder. Creo que eso es necesario para mantener esta paz, el tiempo no lo puedo decir, pero a la vez que se hace eso se puede hablar de otras cosas. [In 13 de Diciembre de 2012]

Voces Inocentes Película Completa:

O futuro dos aposentados na mexicanização do Brasil

indignados privataria deu nisso

O neoliberalismo de Fernando Henrique representou o mesmo entegrismo de Carlos Salinas no México, de Carlos Menem na Argentina, de Alberto Fujimori no Peru.

Com a recente aprovação da lei da terceirização, com os cortes nos serviços sociais, prometidos pelo ministro Joaquim Levy, ex-chefe do Tesouro do governo de Fernando Henrique, devemos temer o pior para o trabalhador brasileiro.

No mais, temos uma política de quintal, com as constantes ameaças de retorno da ditadura, e uma polícia violenta e genocida.  A prevista e esperada mexicanização do Brasil com Aécio Neves ou Marina Silva presidente, continua uma ameaça neste segundo governo de Dilma Rousseff de todo o poder ao PMDB, um partido tão direitista quanto o DEM e o PSDB, e que possui a vice-presidência da República (Michel Temer), e as presidências da Câmara dos Deputados (Eduardo Cunha) e do Senado Federal (Renan Calheiros).

La mayoría de los mexicanos tiene un salario miserable; cuando se jubilen morirán de hambre

Gianfranco Uber

Gianfranco Uber

por Pedro Echeverría V.

1. El sistema de pensiones en México se inició en la década de los noventa, cuando gobernaba Carlos Salinas y el neoliberalismo y la privatización se profundizaba: En 1992 se creó el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) extensivo a trabajadores del IMSS e ISSSTE bajo la lógica de las cuentas de capitalización individual donde los trabajadores ahorrarían recursos a lo largo de su etapa productiva en una cuenta individual que sería administrada por empresas financieras del sector privado.

2. Estaba claro el objetivo: manejar miles de millones de pesos de pensiones y jubilaciones para hacer negocios privados. Se denunció que era un saqueo descomunal y que los jubilados y pensionados no alcanzarían ni la mitad de su dinero al jubilarse. El sistema solidario de reparto y beneficios definidos fue sustituido por cuentas individuales administradas para el Retiro (AFORE). En 1995 se realizó una reforma a la Ley del Seguro Social teniendo al Seguro de Invalidez, Vida, Cesantía y Muerte como su objetivo.

3. En México año 2015 el “salario mínimo” por ocho horas de trabajo, es de 69 pesos diarios, es decir, 4.5 dólares al día. ¿Por qué no se paga por lo menos un dólar la hora? En EEUU los trabajadores han estado haciendo movilizaciones para que les paguen 25 dólares la hora y en algunos países del norte de Europa se exige incluso 35 dólares por cada 60 minutos de labor. ¿Cuánto cobrarán de jubilación o pensión en los EEUU para que sus ex trabajadores o ex empleados puedan pasear por el mundo, comprar lo que necesiten y gozar de una vida sin preocupaciones económicas?

4. Hoy se ha publicado en México (La Jornada) acerca del pago de pensiones por una vida de trabajo: “Un trabajador de tres salarios mínimos con la aportación obligatoria actual, podría alcanzar una pensión de 2 mil 707 pesos, equivalente a 43 por ciento de su salario. Pero, si este trabajador estuviera interesado en obtener ingresos por jubilación equivalentes a 50, 60 o 70 por ciento de su sueldo, debería ahorrar voluntariamente 4, 7 y 9 por ciento de sus ingresos, respectivamente”. Ni la burla perdonan los administradores de la burguesía: ¿Cómo puede ahorrar un trabajador si sus ingresos diarios no le alcanzan para vivir?

5. Pero, además, como si fuera una burla señalan que “Hay otros niveles salariales en peores condiciones: La situación de un cotizante de 15 salarios mínimos es más extrema, dijo la Consar (el sistema de ahorro para el retiro), y añadió que en este caso sin ahorro adicional obtendría una pensión que corresponde a 27 por ciento de su salario. Ello explica que debería ahorrar de manera voluntaria 6, 8 y 11 por ciento de sus ingresos para alcanzar tasas de remplazo (porcentaje de ingresos que obtendría a la jubilación respecto de su salario) de 50, 60 y 70 por ciento, respectivamente.

6. Se supone que después de trabajar 30 años –es decir los mejores años de nuestra vida produciendo para todo el país- al retirarnos no solo deberíamos recibir el 100 por ciento de nuestros ingresos sino además una compensación como premio al trabajo. Sin embargo en el capitalismo mexicano ofrece un 27 por ciento del salario (si hoy mal vives con 100 pesos al jubilarte cobrarás 27 pesos) y sólo si ahorras podrías alcanzar una jubilación mayor. En México antes incluso se hablaba de jubilación estática (que se reducía) y jubilación dinámica que aumentaba al ritmo del salario.

7. La mayoría de los empleados y trabajadores mexicanos tiene sólo un salario mínimo, otro alto porcentaje cobra dos salarios mínimos y muchos tres salarios. Hay profesionistas de cuatro a siete salarios y algunos privilegiados cobran de 10 a 20 salarios mínimos. ¿Sabes cuántos salarios y sus respectivas compensaciones cobran los diputados, senadores, gobernadores, los del INE, los de la Suprema Corte, el Presidente de la República, sus ministros y demás comisionados? Entre 120 y 300 salarios mínimos, es decir entre 250 mil a 600 mil pesos al mes. Estos políticos nunca han necesitado jubilación porque les basta con sus “bonos de retiro” y el producto de sus negocios.

8. Se ha señalado que la explotación laboral de los trabajadores agrícolas no puede explicarse sin la ‘‘complicidad’’ de los gobiernos federal y de los estados con sindicatos charros y patrones explotadores, además de enganchadores que actúan bajo la protección gubernamental. ‘‘Hay negligencia y hasta complicidad. Existe una abierta protección a los patrones por parte del gobierno federal y de los gobiernos de los estados, de los sindicatos oficiales que brindan protección a los patrones de manera particular y también a los enganchadores, con lo cual hay un verdadero sesgo en cuanto a aplicar el estado de derecho’’

9. ¿Puede acaso ignorarse que en el amplio campo mexicano hay un alto porcentaje de trabajadores que vive en la total marginación con uno o dos dólares diarios que no sabe lo que significa jubilación o pensión, que no tiene acceso a la escuela o a los sistemas de salud? Así que la batalla por eliminar los salarios de hambre no sólo es una obligación ineludible de los trabajadores activos; también los trabajadores jubilados deben luchar junto a ellos para lograr aumentos que impidan mayor mortandad por inanición y hambre. Si los jubilados no lucharon cuando eran trabajadores activos, que laven sus culpas antes de morir.

México. La inestabilidad social (video)

– No hay crecimiento económico neoliberal
– Amenaza EUA con su intervencionismo

 SvitalskyBros

SvitalskyBros

por Salvador González Briceño
Alai

Otra tomadura de pelo, como tantas para los mexicanos. Por la banca internacional, los que responden a los intereses de Washington e imponen las condiciones cuando de reformas estructurales se trata, como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Ahora resulta que la prospectiva de crecimiento de la economía en México para el presente año y hasta el 2020, elaborada por el FMI será de ¡3.5% del PIB!; eso sí, presunto respiro, muy superior al promedio del ¡2.3% de las últimas tres décadas!

Engaño total. México tiene años y felices días que no da una. Son los gobernantes que desde Miguel de la Madrid a la fecha solo copian las recetas dictadas primero por los Chicago Boy y luego la banca internacional. Quien controla la economía lo domina todo. Todavía peor, “El que controla los alimentos controla el mundo”, como diría uno de los mayores operadores del Departamento de Estado y las estrategias de la CIA en Latinoamérica, el exsecretario Henry Kissinger.

Pero con Carlos Salinas arreció la cosa. Si tuviésemos que responder solo con el nombre a la cuestión de quién ha sido, o han sido, los peores presidentes de México por el daño causado en las últimas tres décadas, dos se llevan el premio: Salinas y Calderón. Pésimos. El primero porque destruyó una economía que costó años articular y que desde la década de los 40 creció a tasas muy por arriba de los 2, 3 y 4%. El segundo, porque destruyó lo más preciado para la vida social de un país: su seguridad. Ambas acciones responden a la estrategia de Washington, de desestabilización de México.

Estados Unidos quiere a un país sometido al sur de su frontera. No a un país boyante. Quiere disponer en cuando lo requiera, de todos los recursos que el territorio todavía posee. Quiere el petróleo del golfo, el gas de los estados del norte, el uranio de Chiapas, el oro y la plata y todos los demás recursos del resto del país. Quiere intervenir cada que quiera, como la nueva ley de aguas acá para que las empresas del fraking dispongan de la materia prima de dicha técnica destructiva del medio ambiente. Todavía hace falta denunciar lo suficiente para la contención de este problema.

Incluso la amenaza de EUA hacia México es de alcance militar. Pero no saben cómo y busca pretextos. Por eso están arguyendo las peores ficciones, como lo han intentado tantas veces y por muchas vías. Lo último es, dizque por la presencia del estado islámico (¡que ni es Estado ni es islámico!) en la frontera norte de México listos para invadir territorio gringo (¡re contra sic!). Antes no faltó quien dijera que los terroristas se habían “asociado” a los carteles de la droga mexicanos, para amenazar a EU. Chapuzas de a dólar.

Con estas breves referencias solo quiero ejemplificar que la principal arma de un país (como EU) para controlar a otro (en el caso México), es imponiéndole los artilugios económicos que se filtran desde el gobierno hasta la población mediante las “políticas públicas”. Pero hay muchos métodos más. Y todo lo ha aplicado México como alumno ejemplar incluso más estricto que Chile, país en dónde los pupilos de Friedman aplicaron su estrategia de contención, mejor dicho, de choque militar.

Contención de todo, pero principalmente de los salarios, de la inflación, del trabajo, de los niveles de bienestar alcanzados en décadas atrás. México se distinguió por décadas porque su modelo de desarrollo “hacia adentro” le funcionó. Luego vino el modelo de desarrollo “hacia afuera” que todo se llevó con la globalización para el desarrollo. Dicho modelo se llevó la riqueza, el crecimiento, la salud, la educación (Chile también anda por las mismas, los estudiantes luchando por el rescate del sistema educativo; como acá los politécnicos, del IPN), se esfumó todo. Las cifras lo comprueban. Porque en cuanto dejó de funcionar el modelito llamado neoliberal, dejó de aplicarse en los propios países madre: EUA (Ronald Reagan) y la Gran Bretaña (Margaret Thatcher).

México sigue mal desde entonces a la fecha. Nada crece. Al contrario, todo se contrae. O aumenta pero al revés, como la pobreza y la pobreza extrema. La desaparición de la clase media, la educación, el empleo, los derechos históricos de los trabajadores, el abandono del campo, la caída de los salarios con su correspondiente pérdida de poder adquisitivo, etcétera. Por eso tenemos ahora un país con una tremenda inestabilidad social. Porque la estratagema del imperio apunta, insisto, hacia la desestabilización del país. Eso conlleva muchas aristas. Apunta directamente a las últimas políticas aplicadas en México, pero dictadas desde EUA.

Y de las últimas “reformas estructurales”, simple entreguismo del sector energético a las empresas extranjeras; con todo y algunos cuates también participen, como al magnate Carlos Slim que ya lo hace desde 2013 con Cicsa y ahora con la nueva empresa Carso Oil & Gas. Enrique Peña Nieto ha cerrado la pinza de las reformas iniciadas por Salinas; la mejor muestra de ello es que en el gabinete económico los funcionarios tienen línea salinista; en Hacienda, en Economía, en el Banco de México. Un Banxico totalmente al servicio no del peso frente al dólar sino de los especuladores monetarios extranjeros. Por todo Peña es felicitado en el extranjero, particularmente por el presidente Barack Obama.

En fin. El caso es que conforme a las propias estimaciones de Hacienda de que la economía mexicana tendría una mayor expansión “debido a la aprobación de las reformas estructurales”, entre 2013 y 2018, eso está por verse. No hay solidez para el crecimiento de México que también pregona el FMI. Por la contracción generalizada en todas las ramas y sectores, los únicos son aquellos como el automotriz que maquila a las matrices. México apunta hacia eso, a convertirse de plano en simple país maquilador.

Inestabilidad, desestabilización, injerencia extranjera y atentados permanentes contra la seguridad nacional de México son líneas del norte. Y los gobernantes mexicanos, diciendo que sí a todo. Estrategias van, estrategias vienen, y el deterioro se acelera. Ni con la barita mágica del FMI saldremos adelante, sin cambio de rumbo. Mucho menos cuando el país se está militarizando, comprando armas al norte.

Video prohibido

Qué significa para Venezuela ser calificada por Estados Unidos como “una amenaza para su Seguridad Nacional”

por Basem Tajeldine

 
El imperialismo estadounidense ha dado un nuevo paso en dirección a profundizar las agresiones contra la Revolución Bolivariana. Frustrados y desesperados por 16 años de fracasos políticos y militares en Venezuela: por la victoria electoral del presidente Hugo Chávez en 1998; por los fracasados intentos de chantajearlo en sus primeros años de gobierno; por la fallida intentona golpista de 2002; el fracasado sabotaje petrolero en 2003; la captura de 200 paramilitares colombianos en 2004, que se disponían para un plan magnicida; las sucesivas 19 derrotas electorales de sus factores políticos mercenarios-agentes de los Estados Unidos; la victoria electoral del presidente Nicolás Maduro tras la desaparición física del presidente Comandante Hugo Chávez en 2013; la inefectiva guerra económica; el estropeado plan denominado “La Salida” del seudo líder opositor Leopoldo López en prisión desde 2014; y por su más reciente frustrado golpe de Estado, en el que se pretendía bombardear sitios estratégicos en la ciudad capital y asesinar al presidente Nicolás Maduro, etc., hoy las hienas imperiales pasan a la ofensiva criminal directa contra el país.

La más reciente orden ejecutiva de la Casa Blanca que pretende calificar a Venezuela como una “amenaza para la seguridad” de los Estados Unidos, reza textualmente lo siguiente: “Yo, Barack Obama, (…) considero que la situación en Venezuela (…) constituye una amenaza extraordinaria e inusual a la seguridad nacional y la política externa de Estados Unidos (…) “Por ello declaro una emergencia nacional para enfrentar esa amenaza” [1]. Ésta desfachatada, ridícula e irracional declaración de amenaza intervencionista contra el gobierno revolucionario, viene a constituir el punto más álgido de todas las agresiones imperialistas de los últimos años.

Sin embargo, lejos de significar ésta una simple “reacción desesperada” o juego de palabras de la Casa Blanca –que no deja de serlo- ante las políticas de reciprocidad diplomática recientemente exigidas por el valiente gobierno de Venezuela, en atención a las leyes internacionales [2], la administración del premio Nobel de la “Paz” de los sepulcros, el torcedor de brazos Barack Obama, abre las puertas para la activación de planes violentos que hemos venido advirtiendo.

Las hienas imperiales estadounidenses vienen proyectando desde mucho tiempo (2) dos escenarios contra Venezuela. El primero de ellos, es la intervención militar directa con marines estadounidenses, justificada en la “Responsabilidad de Proteger” a supuestos estudiantes y dirigentes opositores que los medios internacionales dicen “son víctima de la más cruel dictadura”. Para la ejecución del plan, sus agentes políticos-mercenarios en el país han recibido importantes sumas de dinero (en dólares estadounidenses) de Estados Unidos [3] con el propósito de financiar la logística necesaria para generar y mantener un clima de violencia generalizada y/o guerra civil en el país que legitime una intervención militar del imperio “benevolente” estadounidense, en aras de “hacer retornar la Paz en Venezuela”. Pero fracasaron en 2014, y volvieron a fracasar en lo que va de 2015.

Los recurrentes fracasos de los planes de desestabilizar Venezuela han llevado al imperialismo a cambiar de estrategia.

Con la declaración de Venezuela como “amenaza para la Seguridad de los Estados Unidos”, las hienas imperiales parecen concebir hoy la agresión mercenaria indirecta como el plan la más idóneo para procurar desgastar al gobierno revolucionario, de cara a las próximas elecciones. Por medio de esa declaración, el gobierno estadounidense podría desde ya justificar el uso de fondos públicos estadounidenses para financiar grupos mercenarios-terroristas y sus acciones contra objetivos civiles y militares en Venezuela.

La Casa Blanca ha firmado una declaración de guerra contra Venezuela

Son ejemplos Siria, Irak, Libia y Ucrania, donde los servicios secretos de Estados Unidos han venido entrenando y armando a los diferentes grupos fundamentalistas y neonazis ISIS-Daesh (mal conocidos como Estado Islámico), Frente Al Nusrah (rama de Al-Qaeda en Siria), y Esvoboda, Sector Derecho, entre otros, para combatir contra el gobierno legítimo de Bashar Al assad en Siria y Víctor Yanukovich en Ucrania.

La declaración de guerra contra Venezuela de la administración Obama, también recuerda el caso Nicaragüense en 1985, cuando aquel país fue igualmente declarado por el entonces presidente estadounidense Ronald Reagan como “una peligrosa amenaza para la seguridad de los Estados Unidos”. En aquella oportunidad, el gobierno de Reagan autorizó a la CIA para brindar apoyo a los grupos mercenarios Contras, que luchaban contra el gobierno de los sandinistas y operaban desde Costa Rica y Honduras [4]. El desgaste de las fuerzas sandinistas en Nicaragua por la acción de los Contras, hizo posible la victoria del a candidata imperial Violeta Chamorros en las elecciones presidenciales celebradas en 1990.

El presidente Maduro se ha crecido en las dificultades, y respondido valientemente a las amenazas imperiales como genuino hijo político del Comandante eterno Hugo Chávez. Cuenta con el respaldo mayoritario del pueblo venezolano, con la solidaridad mundial y con aliados estratégicos como Rusia y China.

Fuentes:

[1] Obama dice que la situación en Venezuela es una “amenaza para la seguridad nacional” de EEUU http://www.noticias24.com/internacionales/noticia/99332/obama-dice-que-la-situacion-en-venezuela-es-una-amenaza-a-la-seguridad-nacional-de-ee-uu/

[2] Reciprocidad: Venezuela establecerá Visas para estadounidenses. http://www.vtv.gob.ve/articulos/2015/02/28/reciprocidad-venezuela-establecera-visas-a-viajeros-de-eeuu-y-cobradas-en-dolares-video-4593.html

[3] Oposición recibe pacas de dólares de Estados Unidos http://www.aporrea.org/actualidad/n212669.html

[4] Reagan en Latinoamérica http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_3784000/3784325.stm

VENEZUELA

VENEZUELA

Florida, Estados Unidos

Florida, Estados Unidos

Venezuela, Mercosur y el acoso mediático: el imperio de la mentira ataca de nuevo

por Aram Aharonian

 

 Sponholz

Sponholz

El acoso a Venezuela reverdece, en el marco de un prolongado proceso de golpe continuo que ya tiene casi 14 años y donde destaca el papel estelar que juegan los medios de comunicación hegemónicos, con su libreto cartelizado de mentiras y manipulaciones, repetido en diferentes idiomas.

Hoy la derecha trata de imponer el imaginario que Venezuela es una dictadura y que, por ende, debe ser expulsada del Mercado Común del Sur (Mercosur).

Es consciente que no lograrán lo que se proponen, pero su estrategia es la de crear ese imaginario. El 26 de febrero, el diario venezolano El Nacional anunciaba que los parlamentarios derechistas argentinos Roberto Pradines, Mario Negri, Patricia Bullrich y Sergio Bergman todos miembros de la Comisión del Mercosur, expresaron que la detención del alcalde Antonio Ledesma, “afecta la democracia en el país”, y en consecuencia solicitarán la activación del Protocolo de Ushuaia sobre compromiso democrático

Y pedían la presencia en Venezuela de una Comisión del Observatorio de la Democracia del Parlamento del Mercosur (Parlasur), con el objeto suspender su participación en el bloque regional. A este coro se sumaron algunos parlamentarios de la derecha uruguaya.

Cabe recordar que el Protocolo de Ushuaia establece como único supuesto para su aplicación la ruptura del orden democrático en alguno de países del Mercosur, y prevé que, una vez agotada la instancia de consultas de los Estados entre sí y con el Estado afectado y en caso de que éstas resulten infructuosas, podrá acordarse la aplicación de medidas sancionatorias.
Pero tanto el período de consultas como las eventuales sanciones deben ser decididas por los presidentes, por consenso (no por vociferantes legisladores, minoritarios en los parlamentos de sus países).

Es más, no existe en Venezuela la ruptura del orden democrático y la gran mayoría de los países latinoamericanos y caribeños han expresado muestras de apoyo al gobierno de Nicolás Maduro.

Las instituciones democráticas venezolanas, es decir todos sus poderes públicos se encuentran legitimados y en pleno ejercicio de sus funciones, en especial la Asamblea Nacional.

Por otra parte, el Observatorio de la Democracia del Parlasur, desde su creación en 2008, ha limitado su actuación al seguimiento de los procesos electorales en los países del Mercosur y los estados asociados. Involucrar al observatorio en procesos que impliquen la evaluación (o supervisión) política lo convertiría en un instrumento de injerencia y abriría una senda peligrosa para la integración que se caracteriza por lograr la unidad de la diversidad.

El reglamento del observatorio establece que tendrá un Consejo de Representantes (con tres parlamentarios por país), y coordinado por el presidente del Parlasur. Actualmente, la Presidencia del Parlasur la ejerce Venezuela. Pero cualquier decisión obre eventuales sanciones depende de la voluntad consensuada de los presidentes, no de la vociferación de algunos parlamentarios con intentenciones desestablizadoras y atentatorias contra la integración.

Las razones

Toda esta ofensiva tiene su razón: la derecha nunca estuvo tan débil en nuestra región y demostración de ello es que pierde sucesivamente elecciones en países como Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Venezuela, El Salvador. Ha sido desalojada de gobiernos que creían su propiedad. Y siguen sin entender las transformaciones sociales, la recuperación del rol del estado, la activa participación en los procesos integradores, su independencia de los dictados de Washington.

Es clara la debilidad de las derechas: sus iconos están en crisis institucional y de legitimidad. Chile con las consecuencias de la privatización; México, como ejemplo de cómo un TLC disuelve el Estado; Colombia con la legitimación paramilitar; Perú que termina ofreciendo su territorio como base naval estadounidense…

Estas derechas no se resigna a que sean gobiernos populares los que rescaten a sus pueblos de los desastres producidos por las dictaduras cívico-militares y los gobiernos neoliberales.

No solo han venido de fracaso en fracaso los gobiernos neoliberales, sino que manifiestan una patética incapacidad de formular propuestas alternativas, dedicándose a sabotear los procesos de estos países, desestabilizar los gobiernos, apostar al caos e, incluso, servir –como excelsos cipayos- a los propósitos e intereses antinacionales de la banca trasnacional, de las empresas trasnacionales, la geopolítica estadounidense en la región.

Emir Sader señala que las derechas argentina y brasileña tienen enormes similitudes, porque ambas se han reorganizado alrededor de los dos más importantes gobiernos populares que han tenido esos países en el siglo XX: los de Perón y de Getulio Vargas. Por ello son derechas elitistas, oligárquicas, racistas, antinacionales. Es la derecha la que intentó tumbar a Vargas en 1954 y lo llevó al suicidio. Es la que tumbó a Perón en 1955 y llevó Argentina a iniciar el ciclo de las acciones militares gorilas en la región.

Es la derecha la que dio finalmente el golpe en Brasil en 1964 e instauró la más larga dictadura militar en la región. Es la misma derecha que intentó hacer lo mismo en 1966 en Argentina, pero vio frustrado su golpe. Tuvo que volver a la carga en 1976, para cerrar el círculo de terror de las dictaduras en el Cono Sur, añade Sader.

Hablan del peligro de caos económico, de corrupción, de respeto a los derechos humanos, aquellos que han sido cómplices y copartícipes de desapariciones, torturas, asesinatos y la mayor corrupción en las historia de los países, especialmente en los procesos de privatización de los bienes y empresas públicos. Amenazan con golpes: duros, blancos, mediáticos.

Ya no necesitan tanques ni fuerzas armadas. Usan su nuevo armamento, el terror mediático cartelizado regional e internacional.