Algunas enseñanzas de lo ocurrido en Grecia

por Álvaro Portillo

La situación de Grecia ha estado presente en los últimos tiempos, diseminando expectativas y presagios acerca del curso de los acontecimientos. Años de incompetencia, irresponsabilidad y corrupción de gobiernos socialdemócratas y de derecha condujeron a la crisis inevitable.
Spiros Derveniotis

Spiros Derveniotis

Como bien sabemos en Latinoamérica, el capital financiero cuando debe afrontar este tipo de crisis no tiene piedad ni consideración por el bienestar de las mayorías, así es el capitalismo. La denominada troika actuó a imagen y semejanza de los narcotraficantes cuando salen a cobrar deudas impagas.

La diferencia es que esta triste situación desencadenó en Grecia la conformación de una nueva formación política, Syriza, como expresión de la soberanía nacional con una entusiasta definición política de izquierda y, como consecuencia, con la voluntad de enfrentar la ofensiva de los acreedores en defensa del bienestar del pueblo griego.

Esta definición política le valió en muy corto tiempo el reconocimiento y el respeto de las mayorías sociales, hartas de partidos políticos corruptos e incompetentes, con lo que se transformó en la principal fuerza política, ganando las elecciones y accediendo al gobierno.
El nuevo elenco gobernante encabezado por Alexis Tsipras se enfrentó a la troika europea manifestando la decisión de no cumplir con los reclamos por considerarlos espurios y por las desastrosas consecuencias que ello habría de acarrearle a los griegos.

La negociación iniciada no avanzó, y Tsipras y su partido Syriza decidieron convocar un referéndum para que fuera el propio pueblo griego el que resolviera. Así ocurrió, y el referéndum se pronunció en una clara mayoría por el no pago de la deuda. Con ese mandato encima Tsipras volvió a la negociación, y luego de momentos de gran tensión terminó aceptando un acuerdo claramente beneficioso para los acreedores.

La historia podría haberse terminado ahí, pero Tsipras decidió renunciar y llamar a elecciones para la conformación de una nueva mayoría acorde con la nueva situación. Entre tanto, importantes figuras políticas de Syriza renunciaron a la coalición y denunciaron el acuerdo suscripto. Además, fundaron una nueva fuerza política que recoge con aun más radicalidad las definiciones originarias de Syriza.

Todo indicaba, para quienes no vivimos ni participamos de la vida política griega, que Tsipras y lo que quedaba de Syiriza sufrirían una derrota aplastante.

Precisamente ocurrió lo contrario. Syriza ganó con una cómoda mayoría de 36 por ciento, que junto con su aliado le permite tener la mayoría parlamentaria sin necesidad de encontrar otras alianzas.

Por su parte, los escindidos de Syiriza (Unidad Popular), con las banderas radicales del enfrentamiento total con el sistema financiero, obtienen una presencia casi testimonial del 3 por ciento.

¿Cómo se explica esta aparente contradicción? ¿Cómo es que los griegos votan mayoritariamente en un referéndum el no pago de la deuda y luego terminan apoyando al que precisamente negocia a nombre del pueblo griego lo contrario?

Tal vez sea posible encontrar algunas pautas que permitan comprender mejor lo ocurrido.

1. La aparición de Syriza en Grecia (al igual que Podemos en España) es un fenómeno reciente y básicamente de reacción a la desazón reinante. Su escasa trayectoria le da una gran fragilidad para su propia conservación y la preservación de su unidad, en particular en una situación tan angustiante como fue la negociación realizada. Ello es un factor muy importante para comprender la intransigencia de su izquierda contestataria.

2. Es claro que el pueblo griego no quería aceptar la negociación y así lo hizo saber en el referéndum. Pero a la luz de los acontecimientos comprendió que un choque frontal de ruptura total con la Unión Europea carecía de un rumbo mínimamente confiable. Tsipras había demostrado entereza y buena fe, había demostrado su total rechazo a las imposiciones del sistema financiero, había demostrado su lealtad con su gente convocando al referéndum, por lo tanto si terminó haciendo lo que hizo fue porque no había más alternativas.

3. Syriza (sin los intransigentes) vuelve a ganar porque en los años de adversidad que se avecinan para Grecia es la fuerza política más confiable por su comportamiento ético y su proximidad con la gente. Es decir, ejerce la dirección política y moral, y además demuestra su respeto por la democracia como forma de gobernar. Es importante advertir que seguramente esta decisión de la gente no fue fácil; 44 por ciento de los griegos se abstuvieron, y el triunfo de Syriza no generó un estallido de alegría como hubiera correspondido a cualquier partido ganador en otras circunstancias.

4. Consciente o no, en la decisión de Tsipras subyace la idea de que no es posible librar una lucha anticapitalista de esta envergadura en forma aislada y desde un país pequeño como es Grecia, y ello fue lo que el electorado asumió.

5. Esta historia griega demuestra que en el siglo XXI la lucha anticapitalista enfrenta a actores más poderosos, dada su articulación global. A su vez, también se constata lo endeble de este capitalismo global en el que un referéndum de un pequeño país puso en tela de juicio la alianza europea y el funcionamiento mismo del sistema.

6. El discurso de los intransigentes, lleno de romanticismo y buenas intenciones, es otra expresión más de una izquierda liquidacionista incapaz de entender su circunstancia. El proyecto de los cambios requiere una acumulación política en la que la reflexión serena y la mirada de largo plazo son fundamentales. El pueblo griego vio esto claramente.

7. El enfrentamiento con las voraces y depredadoras estrategias del capitalismo global requiere un bloque social amplio, políticamente unido y con una estrategia de cambios en confrontación con el capitalismo. Pero además necesita una conciencia de esa perspectiva en una construcción cultural alternativa.

8. Esta necesidad de alianzas más allá de las fronteras nacionales replantea un internacionalismo de nuevo tipo para la agenda política del siglo XXI.

Con apertura de espíritu y con la profunda convicción de asistir a un capitalismo cada vez más depredador, también desde nuestro pequeño gran país y en nuestro contexto latinoamericano debemos reflexionar sobre las ricas enseñanzas de los griegos.

* Sociólogo uruguayo.

Grécia: uma oportunidade para a Europa acordar

por Slavoj Žižek

europa letargia

1.
Lançado numa situação desesperada o “não” inesperadamente forte no referendo Grego foi um voto histórico. No meu trabalho uso muitas vez uma piada bem conhecida da última década da União Soviética sobre Rabinovitch, um Judeu que queria emigrar. No gabinete de emigração, um burocrata pergunta-lhe porquê e Rabinovitch responde: “Há duas razões. A primeira é porque tenho medo que os Comunistas percam o poder na União Soviética e o novo poder atire toda a culpa dos crimes comunistas sobre nós, os Judeus – havendo outra vez os pogroms anti-judeus…” “Mas”, interrompe o burocrata, “isto não faz qualquer sentido. Nada pode mudar na União Soviética, o poder dos Comunistas durará para sempre!”“Bem”, responde Rabinovitch calmamente, “Essa é a minha segunda razão”.

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Informaram-me que uma nova versão desta piada circula agora em Atenas. Um grego visita o consulado Australiano em Atenas e pede um visto de trabalho. “Porque é que quer sair da Grécia”, pergunta o responsável. “Por duas razões”, responde o Grego. “Primeiro, estou preocupado que a Grécia deixe a União Europeia, o que levaria a mais pobreza e caos no país….”. “Mas”, interrompe o responsável, “isso não faz qualquer sentido: a Grécia continuará na União Europeia e submeter-se-á a disciplina financeira” “Bem, responde calmamente o Grego, “essa é a minha segunda razão”.

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São, então, ambas as escolhas piores, parafraseando Estaline?

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Chegou o momento de ir para além dos debates irrelevantes sobre os possíveis erros do governo grego. As apostas estão agora demasiado altas. Que uma solução de compromisso pareça sempre falhar no último momento nas negociações entre a Grécia e os administradores da União Europeia é em si mesmo profundamente sintomático, já que não se tratam definitivamente de questões financeiras – a esse nível, a diferença é mínima. A UE acusa geralmente a Grécia de falar em termos genéricos, fazendo promessas vagas sem pormenores específicos, enquanto os Gregos acusam a UE de tentar controlar o mais ínfimo dos detalhes e impor à Grécia condições que são mais duras que aquelas impostas ao governo anterior. Mas o que está por detrás dessas acusações é um outro conflito, bem mais profundo. O primeiro-ministro Grego, Aléxis Tsípras, assinalou recentemente que se tivesse a oportunidade de se encontrar com Angela Merkel para jantar, estes chegariam a uma solução em duas horas. O que Tsípras pretende dizer é que ele e Merkel, enquanto políticos, tratariam a divergência como questão política, ao contrário dos outros administradores tecnocráticos como o presidente do Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. Se há um emblemático tipo mau nesta história toda é Dijsselbloem cujo lema é :“Se eu entrar no lado ideológico das coisas. Não conseguirei nada”.

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Isto leva-nos ao ponto crucial: Tsípras e Yanis Varoufakis (o ex-ministro das finanças que se demitiu a 6 de Julho) falam como se fizessem parte de um processo político aberto onde as decisões são sempre ideológicas (baseadas em preferências normativas), enquanto os tecnocratas da UE falam como se fosse tudo uma questão de pequenas medidas regulatórias. Quando os gregos levantaram questões políticas importantes e rejeitaram essa estratégia, foram acusados de mentir e de evitarem soluções concretas. Mas a verdade aqui está do lado Grego: a negação do “lado ideológico” defendido por Dijsselbloem é a ideologia no seu estado mais puro. Medidas regulatórias aparecem mascaradas (apresentam-se falsamente) como sendo puramente técnicas, quando na verdade são baseadas em decisões politico-ideológicas.

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Mas a verdade aqui está do lado Grego: a negação do “lado ideológico” defendido por Dijsselbloem é a ideologia no seu estado mais puro. Medidas regulatórias aparecem mascaradas (apresentam-se falsamente) como sendo puramente técnicas, quando na verdade são baseadas em decisões politico-ideológicas.
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Um exemplo dessa assimetria é o “diálogo” de Tsípras e Varoufakis com os seus parceiros Europeus, que aparece constantemente como um diálogo entre um jovem estudante que quer um debate sério sobre questões básicas e um professor arrogante que, nas suas respostas, humilhantemente ignora a questão central e bombardeia o aluno com reparos técnicos (“Não formulaste isso de forma correcta! Não levaste em conta essa regra”). Ou mesmo o diálogo entre uma vítima de violação que tenta desesperadamente relatar o que lhe aconteceu e um polícia que continuamente a interrompe para pedir pormenores burocráticos. Esta passagem da política propriamente dita para a administração especializada neutra caracteriza todo o nosso processo político actual: decisões estratégicas baseadas no poder são cada vez mais mascaradas como regulações administrativas baseadas num conhecimento especializado neutro, e são cada vez mais negociadas em segredo e impostas sem qualquer consulta democrática. A luta que está em causa é a luta pela leitkultur (cultura dominante) política e económica europeia. Os poderes da UE defendem o status quo tecnocrático que tem deixado a Europa em inércia absoluta durante décadas. Nas suas Notas para a Definição da Cultura, o grande conservador T.S. Eliot assinalava que há momentos onde a única escolha é aquela entre a heresia e a descrença, isto é, quando a única maneira de manter uma religião viva implica realizar uma fractura sectária no corpo principal. Esta é a nossa posição hoje relativamente à Europa: apenas uma nova “heresia” (representada neste momento pelo Syriza) pode salvar o que vale a pena salvar do legado Europeu: a democracia, a confiança, a solidariedade igualitária. A Europa que irá ganhar se o Syriza for derrubado é a “Europa de valores Asiáticos” (que, claro, não tem nada a ver com a Asia, mas com a actual e clara tendência do capitalismo contemporâneo de suspender a democracia)

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2.

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Na Europa Ocidental gostamos de ver a Grécia como se fôssemos observadores distanciados que seguem com compaixão e simpatia o alívio da uma nação empobrecida. Essa perspectiva decididamente confortável assenta numa ilusão fatídica – o que tem vindo a acontecer na Grécia nas últimas semanas diz respeito a todos nós: é o futuro da Europa que está em jogo. Assim, quando lemos alguma coisa acerca da Grécia deveríamos sempre ter em conta, como diz o velho ditado, de te fabula narrator (o nome mudou, é de ti que trata esta história).

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Um ideal tem vindo a emergir gradualmente da reacção do establishment europeu ao referendo grego, uma ideia bem patente no título de um artigo recente de Gideon Rachman no Financial Times: “Eurozone’s weakest link is the voters.” [“O elo mais fraco da Zona Euro são os eleitores”].

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Neste mundo ideal, a Europa livra-se deste “elo mais fraco” e os especialistas ganham o poder de impor directamente medidas económicas necessárias – se as eleições acontecem ainda, a sua função é apenas a de confirmar o consenso de especialistas. O problema é que esta politica de especialistas é baseada numa ficção, a ficção do “estende e finge” (estender o período de pagamento, mas fingindo que todas as dívidas serão eventualmente pagas).

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Porque é que esta ficção é tão obstinada e teimosa? Não é apenas pelo facto de ela tornar a extensão da dívida mais aceitável para os eleitores alemães; nem é apenas pelo facto da reestruturação da dívida grega poder acender o rastilho de exigências semelhantes por parte de Portugal, Irlanda ou Espanha. Mas porque aqueles que estão no poder não querem ver a dívida totalmente paga. Os credores e zeladores da dívida acusam os países endividados de não se sentirem suficientemente culpados – são mesmo acusados de se sentirem inocentes. Esta pressão cabe perfeitamente dentro daquilo que os psicanalistas chamam o superego: como viu Freud, o paradoxo do superego é que quanto mais obedecemos, mais nos sentimos culpados.

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Imagine-se um professor perverso que dá aos seus alunos tarefas impossíveis, regozijando-se sadisticamente enquanto os observa em ansiedade e pânico. O verdadeiro objectivo de emprestar dinheiro não é ver a dívida paga com juros, mas o seu prolongamento indefinido que mantém o devedor em permanente estado de dependência e subordinação. Para a maior parte dos devedores, claro, pois há devedores e devedores. Tanto a Grécia como os EUA não serão capazes teoricamente de pagar a sua dívida, como agora se reconhece publicamente. Assim há devedores que podem chantagear os seus credores porque não podem falir (os grandes bancos), devedores que podem controlar as condições do pagamento da sua dívida (Governo Americano), e, finalmente, devedores que podem ser humilhados (Grécia).

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Os credores acusam o governo do Syriza de não se sentir suficientemente culpado – eles são acusados de se sentirem inocentes. É isso que é tão perturbador para o establishment da UE: o governo do Syriza admite a dívida, mas sem culpa. Livram-se da pressão do superego. Varoufakis personifica esta posição nas suas negociações com Bruxelas: ele reconhece plenamente o peso da dívida, mas tendo em conta que a política da UE obviamente não funcionou, defende de forma bastante racional que uma outra opção deve ser encontrada.

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Paradoxalmente, o argumento que Varoufakis e Tsípras repetem constantemente é que o governo do Syriza é a única hipótese que os credores têm de recuperarem pelo menos parte do seu dinheiro. O próprio Varoufakis pergunta como é que os bancos emprestaram dinheiro à Grécia e colaboraram com um Estado clientelar sabendo muito bem como as coisas estavam – a Grécia nunca se teria endividado a este nível sem a conivência do establishment ocidental. O governo do Syriza sabe bem que a ameaça principal não vem de Bruxelas – mas está na própria Grécia, um Estado corrupto e clientelista se é que alguma vez houve algum Estado. Aquilo que deve ser apontado à burocracia da UE é o facto de criticar a Grécia pela sua corrupção e ineficiência ao mesmo tempo que suportou a força politica (a Nova Democracia) que incorporou essa corrupção e ineficiência.

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O governo do Syriza pretende precisamente quebrar este impasse – veja-se a declaração programática de Varoufakis que apresenta o objectivo final estratégico do governo do Syriza:

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“Uma saída Grega ou Portuguesa ou Italiana da zona euro levaria rapidamente a uma fragmentação do capitalismo europeu, produzindo uma região recessiva a leste do Reno e a norte dos Alpes, enquanto o resto da Europa seria palco de uma Estagflação. Quem seria o grande beneficiado com este processo? Uma esquerda progressiva, que se ergueria como uma fénix renascida das cinzas das instituições públicas da Europa? Ou os nazis da Aurora Dourada, neofascistas, xenófobos e vigaristas? Não tenho nenhuma dúvida quem fará mais pela desintegração da zona euro. Eu, pelo contrário, não estou preparado para alimentar essa versão pós-moderna dos anos 30. Se isto significa que somos nós, os erráticos Marxistas, que devem tentar salvar o capitalismo europeu de si próprio, assim seja. Não por amor ao Capitalismo Europeu, pela zona euro, por Bruxelas, ou pelo Banco Central Europeu, mas precisamente porque queremos minimizar o custo humano desnecessário desta crise.”

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A política financeira do governo do Syriza seguiu de perto estas indicações: défice zero, disciplina apertada, dinheiro obtido através de impostos. Alguns jornais na Alemanha caracterizaram Varoufakis como um psicótico que vive no seu próprio universo, diferente do nosso – mas será ele assim tão radical?

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Aquilo que se revela tão irritante em Varoufakis não é o seu radicalismo mas a sua humildade pragmática racional – se olharmos de perto as propostas do Syriza, não podemos deixar de reparar que foram em tempos parte do modelo de uma qualquer agenda social-democrata (na Suécia nos anos 60, o programa de governo era bem mais radical). É um triste sinal dos nossos tempos que hoje em dia seja necessário pertencer à esquerda radical para defender essas mesmas medidas – um sinal dos tempos escuros, mas também uma oportunidade para a esquerda ocupar o espaço, que durante décadas, foi do centro-esquerda.

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Mas a repetição infatigável da ideia que os políticos humildes do Syriza são afinal de contas velhos simpáticos sociais-democratas, talvez esteja longe da verdade – como se, à custa de repetir tantas vezes, os eurocratas finalmente compreendessem que não somos assim tão perigosos, ajudando-nos decididamente. O Syriza é efectivamente perigoso, coloca de facto uma ameaça à orientação actual da UE – o capitalismo global actual não pode dar-se ao luxo de voltar ao velho Estado social.

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O Syriza é efectivamente perigoso, coloca de facto uma ameaça à orientação actual da UE – o capitalismo global actual não pode dar-se ao luxo de voltar ao velho Estado social.
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Existe, então, qualquer coisa de hipócrita nas garantias de humildade dos propósitos do Syriza: este quer efectivamente algo que não é possível dentro das coordenadas do actual sistema global. Uma escolha estratégica séria terá de ser feita: e se chegou o momento de deixar cair a máscara da humildade e defender abertamente uma mudança muito mais radical, necessária nem que seja para assegurar uma conquista modesta?

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Muitos críticos do referendo grego invocaram que este não passava de uma estratégia demagógica, afirmando ironicamente que nem sequer era claro o seu propósito. O referendo não era sobre o euro ou o dracma, sobre a Grécia na UE ou fora dela: o governo grego repetiu enfaticamente o seu desejo de permanecer na UE e na zona Euro. De novo, os críticos transformaram a questão política chave colocada pelo referendo numa mera decisão administrativa sobre medidas económicas específicas

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3.

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Numa entrevista de 2 de Julho, Varoufakis deixou bem claro o que estava em jogo no referendo. A escolha era entre a continuação da política que a UE seguiu nos últimos anos e que deixou a Grécia à beira da ruína – a ficção do “estende e finge” – e um novo começo realista fora dessas ficções, que forneceria um plano concreto capaz de iniciar a recuperação da economia grega.
Sem esse plano, a crise irá continuar a reproduzir-se outra vez e outra vez. No mesmo dia, o próprio FMI assumiu que a Grécia precisa de uma reestruturação da dívida capaz de criar um “espaço de respiração” e de por a economia a mexer (propõe uma moratória de 20 anos sobre a dívida).

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O Não no referendo da Grécia foi assim muito mais que uma simples escolha entre duas estratégias diferentes à crise económica. O povo grego resistiu heroicamente à vergonhosa campanha de medo que mobilizou os instintos mais baixos de auto-preservação. Foram capazes de ver através da manipulação brutal dos seus adversários que falsamente apresentaram o referendo como uma escolha entre o euro e o dracma, entre a Grécia na Europa e o “Grexit”.

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Este Não foi um Não aos eurocratas que provam diariamente que são incapazes de arrastar a Europa para fora da sua inércia. Foi um Não à continuação do “business as usual”; um grito desesperado que nos diz que as coisas não podem continuar como estão. Foi uma decisão para uma autêntica visão politica contra essa estranha combinação de tecnocracia fria e clichés racistas quentes acerca dos preguiçosos e esbanjadores gregos. Foi uma vitória rara de princípios contra o egoísmo e oportunismo autodestrutivo. O Não que ganhou foi um Sim à plena consciência da crise da Europa; um Sim à necessidade de iniciar um novo começo.

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Cabe agora à UE agir. Conseguirá ser capaz de acordar da sua inércia auto-satisfatória e compreender o sinal de esperança dado pelo povo grego? Ou soltará a sua ira sobre a Grécia de forma a conseguir continuar o seu sonho dogmático?

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Nota de edição
Artigo publicado originalmente no NewStatesman a 6 de Julho de 2015: “Slavoj Žižek on Greece: This is a chance for Europe to awaken”. Tradução realizada por Punkto. Imagem: Atenas, Agosto de 2013, Pedro Levi Bismarck.
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Slavoj Žižek
Nasceu na cidade de Liubliana, Eslovénia, em 1949. É filósofo, psicanalista e um dos principais teóricos contemporâneos. Transita por diversas áreas do conhecimento e, sob influência principalmente de Karl Marx e Jacques Lacan, efectua uma inovadora crítica cultural e política da pós-modernidade. Professor da European Graduate School e do Instituto de Sociologia da Universidade de Liubliana, Žižek preside a Society for Theoretical Psychoanalysis, de Liubliana, e é um dos directores do centro de humanidades da University of London.

Data de publicação: 7 de Julho 2015

La democracia europea se está jugando en Grecia

Por Diego Borja Cornejo*

deuda-grecia divida


El Primer Ministro de Grecia, Alexis Tsipras, convocó a un Referéndum para que sea el pueblo griego el que decida si la austeridad que exige el Eurogrupo continúa.

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Esta decisión la tomó luego de varios meses de negociación con una Unidad Europea y unas Instituciones – Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional- que han rechazado una y otra vez, en los últimos meses, la propuesta griega para alcanzar una negociación aceptable para el gobierno que ganó las elecciones bajo la oferta de poner un límite a la austeridad.

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Tispras, con al aval del Parlamento de Grecia, que confirmó la convocatoria a Referéndum, ha recurrido al pueblo griego para que sea este el que determine si la continuidad de la austeridad, que significa un dogal para el bienestar de la población y para el crecimiento de la economía, es una opción aceptada.

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Los líderes de la Europa “democrática” no tardaron en criticar rabiosamente la decisión de Tsipras. En un contrasentido que se manifiesta flagrante, la apelación de Tsipras al pueblo, acto de esencia democrática, está siendo bajo ataque, en nombre de la “democracia y de la responsabilidad”, por el stablishment que dirige Europa, ya sea de signo conservador, liberal o “socialista”.

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La democracia de Europa, se está jugando en Grecia. Las exigencias de la alta burocracia de las instituciones, con la tozudez que solamente puede darles la claridad de reconocerse como lugartenientes del poder y del capital financiero, no se mueven ni un ápice de la ya experimentada austeridad que ha significado para Grecia un desastre económico y social. Como se afirma en el Informe Preliminar del Comité de la Verdad sobre la Deuda Griega, estructurado por la Presidenta del Parlamento de Grecia, Zoe Konstantopoulou, las políticas de austeridad han tenido un efecto dramático sobre la inversión. La formación bruta de capital cayó en el 65 % en el 2014, comparada con el 2008 y la productividad del trabajo en un 7 %. La tasa de utilización de la capacidad instalada del capital bajo del 75,5 % entre el 2006 – 2010 al 67,7 % en el 2014. El Producto Interno Bruto disminuyó en 27 % en los últimos 5 años. El salario real de los trabajadores era 17,2 % menor en el 2014 comparado con el 2009. La participación de los salarios en el ingreso bajó del 60,1 % en el 2010 al 55,1 % en el 2013. Entre el 2008 y el 2013, el desempleo subió del 7,3 % al 27,9 %. El desempleo de los jóvenes alcanzó la escalofriante cifra del 64,9 % en mayo del 2013. El 23,1 % de la población vive bajo la línea de pobreza y 63,3 % se ha empobrecido como consecuencia de las políticas de austeridad. En el 2013, el 34 % de los niños estaban en riesgo de pobreza o de exclusión social. El 10 % de la población más pobre perdió el 56,6 % de su ingreso. Las pensiones de los trabajadores jubilados cayeron en un 40 % en promedio, con lo cual 45 % de los jubilados viven bajo la línea de pobreza.

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Claramente lo ha dicho el Premio de Economía Paul Krugman, “lo que hemos oído sobre el despilfarro y la irresponsabilidad griega es falso. Sí, el gobierno griego estaba gastando más allá de sus posibilidades a finales de la primera década de los 2000. Pero, desde entonces ha recortado repetidamente el gasto público y ha aumentado la recaudación fiscal”. [1] Todo esto hubiera sido suficiente para que se cumpla la rígida exigencia del FMI en cuanto a obtener un amplio superávit fiscal. [2] Sin embargo, esto no se ha logrado precisamente porque la austeridad ha hundido la recaudación, al mismo tiempo que ha hundido la economía.

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Es evidente que la austeridad no es una opción para Grecia. Por tanto, cada vez se revela con más claridad que lo que realmente está sucediendo en estas negociaciones poco tiene que ver con la economía y con la deuda y mucho con el poder y la política.

La presión ejercida por el Eurogrupo y las Instituciones a Grecia más se asemeja a una guerra en contra del gobierno de Syriza. Para ello están utilizando todas las armas que tienen a su alcance. Una de ellas ha sido la decisión del BCE de no aumentar los créditos de emergencia a los bancos griegos, a través del mecanismo ELA, por sus siglas en inglés (Emergency Liquidity Assistance). Esta decisión contradice la propia naturaleza del BCE, en cuyos estatutos de manera explícita se dice que su función es contribuir a la estabilidad financiera de los estados miembros de la Unión Europea. Esta, junto a la propaganda del terror, que intenta posicionar en la conciencia del ciudadano europeo que fuera del euro no hay vida, contribuyó a los retiros de depósitos que los propietarios de cuentas en Grecia realizaron masivamente en los últimos días. Al fuego del temor ya instalado en el sentido común, se añade el combustible que lanza el poder mediático con informaciones como las que anunciaban que solo el sábado 27 de junio hubo un retiro de 500 millones de euros del sistema financiero griego. A lo cual hay que añadir la fuga de capitales protagonizada por los tenedores de grandes sumas de dinero.

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Con bastante pragmatismo y responsabilidad, a pesar de la cantaleta del stablishment europeo sobre la irresponsabilidad del gobierno griego, las autoridades impusieron el domingo 28 de junio una medida de control de capitales en Grecia.

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Inmediatamente las cadenas mediáticas de Europa empezaron a hablar del “corralito” griego. Sin embargo, a diferencias de los congelamientos de fondos que vivieron Ecuador en 1999 y Argentina en 2001, la medida en Grecia, no se orienta a proteger las fortunas de los banqueros, sino a evitar una corrida bancaria, que ya estaba siendo festejada por ciertas voces de la Europa conservadora. Además, la medida griega, permite el retiro diario de 60 euros por cuenta bancaria individual, el uso sin restricciones de tarjetas de crédito y los pagos electrónicos dentro de la economía doméstica. Lo que restringe es la salida de capitales mediante transferencias al exterior, las cuales hubieran llevado a una corrida bancaria y a una crisis monetaria, en caso de no haberse tomado tal medida.

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Además, es una medida que se ha establecido de manera temporal, hasta el día 6 de julio, o sea un día después de la decisión que tome el pueblo de Grecia en el Referendum del día 5.
Sin embargo, los temores que causa el no poder acceder al dinero que las personas mantienen en los bancos, aun de forma temporal, son acrecentados por los altavoces mediáticos que intentan mostrar que aquello se debe a la incapacidad de los “populistas“ de Syriza. En sus distintas alocuciones ante la teleaudiencia española el conservador Presidente del Gobierno Español, Mariano Rajoy, ha señalo que “ahí está la muestra de las propuestas de gente como Podemos – Syriza”. Sin ningún recato, Rajoy expresa lo que está en el centro de la “tozudez” del Eurogrupo para que Grecia mantenga la austeridad: castigar a Syriza y a sus votantes, y amedrentar a quienes pudieran pensar que existen alternativas políticas democráticas en Europa, como Podemos en España. Para ello, el stablishment no escatima esfuerzo alguno para inducir a los votantes griegos a su propio suicidio, como es votar por el SI a la austeridad.
“Votar por SI, significaría depresión casi sin fin”, ha dicho el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz. En cambio, votar por el NO, “al menos abre la posibilidad de que Grecia, con su fuerte tradición democrática, pueda tomar su destino en sus propias manos. Los griegos podrían ganar la oportunidad de modelar su futuro que, puede que no sea tan próspero como en el pasado, pero seguro es más esperanzador que la inconsciente tortura del presente”, ha dicho casi poéticamente el economista.[3]

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El Informe Preliminar del Comité de la Verdad sobre la Deuda Griega, ha mostrado con bastante claridad el carácter ilegal, ilegítimo y odioso de la deuda Griega. Ha mostrado que lo fundamental de la misma sirvió para el traslado de los papeles de deuda griegos, altamente riesgosos, en manos de banqueros, mayoritariamente franceses y alemanes, a manos de las instituciones públicas: el Fondo Europeo de Estabilización Financiera y el Banco Central Europeo. Ha mostrado que solamente el 10 % de los créditos recibidos entre el 2010 y el 2015 ingresaron en el Presupuesto de Grecia, mientras lo restante sirvió para recompras y capitalizaciones que beneficiaron a los deudores privados del 2010 y del 2012. Ha puesto en evidencia que las “equivocaciones” del FMI en las previsiones y los cálculos, fueron convenientes y oportunas para estas transacciones que beneficiaron al capital financiero a costa de millones de ciudadanos. Ha desvelado la ilegalidad de varios de los mecanismos usados, no solamente porque violan normas y leyes griegas, sino de la Unión Europea y de otros países partícipes.

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Existe el soporte suficiente para que la valiente decisión de Tsipras de llamar a que el pueblo decida el futuro de las negociaciones en Referendum, esté acompañada de acciones legales que puedan poner en el banquillo de los Tribunales Europeos, confrontados a sus propias normativas, a las autoridades que hoy inducen al suicidio de los griegos llamando a votar por el SI y amenazando que de “no hacerlo serían expulsados del euro”.
Días cruciales vive Europa. Cuando el pueblo español libró la batalla por la democracia y la libertad entre 1936 y 1939, las democracias occidentales le dieron la espalda y el precio que pagó Europa fue el nazismo y el fascismo con sus consecuencias de guerra y opresión. Guardando las distancias, la historia se condensa hoy en Grecia. La lucha por la justicia social y la democracia que se libra en ese país, es la lucha por una Europa integrada bajo esas premisas y no bajo la doctrina neoliberal y los intereses del capital financiero.
Notas:

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* Ecuatoriano, Economista, Master en Economía por la Universidad de Lovaina, Bélgica, exMinistro de Economía y Finanzas, exMinistro de Política Económica, exPresidente del Banco Central del Ecuador, exSecretario Económico del ALBA, Asambleista Consituyente en Montecristi, Presidente del Movimiento Poder Ciudadano. Miembro de la Comité para la Verdad sobre la Deuda de Grecia, constituida por la Presidenta del Parlamento Helénico, Zoe Konstantopoulou el 7 de abril del 2015.

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[1] http://economia.elpais.com/economia/2015/06/29/actualidad/1435594467_652647.html
[2] La Troika sigue exigiendo de Grecia un superávit fiscal primario (donde se excluyen pagos por intereses de deuda) de 3,5 % del PIB para el 2018.
[3] http://www.theguardian.com/business/2015/jun/29/joseph-stiglitz-how-i-would-vote-in-the-greek-referendum

Grèce : la droite veut sa revanche sur l’histoire

por MARIA MALAGARDIS ENVOYÉE SPÉCIALE À ATHÈNES/ LIBÉRATION

Manifestation des proeuropéens pour le oui au référendum, le 30 juin. Pour la droite, la victoire du non signiferait la fin de l’avenir européen de la Grèce. (Photo Christian Hartmann. Reuters)

Manifestation des proeuropéens pour le oui au référendum, le 30 juin. Pour la droite, la victoire du non signiferait la fin de l’avenir européen de la Grèce. (Photo Christian Hartmann. Reuters)

REPORTAGE A Athènes, les conservateurs profitent des divisions au sein de la population pour jouer un remake de la guerre civile qui vit la défaite des communistes après l’occupation nazie.


C’est un murmure qui parcourt Athènes. Les mêmes mots qui surgissent des conversations qu’on surprend dans la rue : «Argent», «euros»… Comme en grec, les mots lefta («argent») et lepta («minutes») se ressemblent, difficile parfois de discerner si les préoccupations concernent le manque de liquidités qui asphyxient depuis quelques jours les banques grecques ou bien la peur du compte à rebours jusqu’au référendum de dimanche, alors qu’un nouvel «ultime» Eurogroupe était convoqué mercredi soir. Mais il aura suffi de l’annonce d’un référendum en fin de semaine pour faire valider ou non les dernières propositions de réformes des créanciers, pour que l’étau monétaire se resserre soudain, imposant au pays un compte à rebours tendu jusqu’au scrutin. «La Grèce votera dimanche», a confirmé mercredi après-midi le Premier ministre grec, Aléxis Tsípras, faisant ainsi taire les rumeurs sur un éventuel renoncement au référendum.
Il aura lieu avec des banques fermées et des retraits réduits. A 120 euros par semaine pour les retraités sans carte de crédit et à 60 euros par jour pour tous les autres. «C’est déjà une somme énorme pour certains», souligne Maria Genissopoulou, une sociologue qui travaille aussi comme bénévole dans un centre d’accès aux soins pour les plus démunis, juste derrière la mairie d’Athènes. Devant la porte d’entrée, trois silhouettes décharnées évoquent les risques d’une faillite ou d’une sortie de l’euro en cas de victoire du non au référendum. «L’argent, nous, on a plus de toute façon. Alors, qu’est-ce qu’on aurait à perdre ?» raille une femme très maigre aux dents abîmées. En avoir ou pas ? Le clivage entre le oui et le non se jouera en grande partie sur la ligne qui partage ceux qui ont encore des économies et ceux qui n’ont plus rien. Mais certains voudraient ranimer aussi d’autres clivages. Et notamment ce «eux» contre «nous» de la sanglante guerre civile, qui a suivi l’occupation nazie et s’est achevée par la défaite de la résistance communiste, effacée alors de l’histoire, jusqu’en… 1981.

Peur des «staliniens». En Grèce, un mot a fait sa réapparition ces jours-ci : dichazmos, «la division». C’est un mot lourd de sens en Grèce, qui renvoie à bien des batailles du passé. Du megalo dichazmos, la confrontation historique de l’entre-deux-guerres, entre les républicains du Premier ministre Eleftherios Venizelos et les monarchistes, jusqu’au dichazmos de la guerre civile dont les blessures mirent plus longtemps à se cicatriser que celles de la dictature des colonels entre 1967 et 1974. La peur des «staliniens» était justement sur toutes les lèvres lors des trois manifestations organisées ces dix derniers jours par la droite «pro-européenne», qui pense tenir là sa revanche sur la victoire de Syriza (le parti de Tsípras) aux élections du 25 janvier. Des dames de Kolonaki, le quartier de la bourgeoisie athénienne, multipliaient les coups de fil en début de semaine pour mobiliser contre les «gauchistes». Certaines n’avaient pas peur d’affirmer que les membres du gouvernement Tsípras «parlent russe entre eux», confortées par la visite du Premier ministre grec à Moscou en avril. «C’est une véritable manipulation historique s’insurge l’historienne Maria Spinatopoulou. Ça peut marcher avec les plus vieux, mais les jeunes nés après le retour de la démocratie en 1974 ne gobent pas cette rhétorique, très ancien régime.»

Certes, au lendemain de sa victoire, le 25 janvier, le premier geste d’Aléxis Tsípras a été de se rendre au mont Valérien grec dans le quartier de Kessariani à Athènes pour se recueillir devant le Mur des fusillés : résistants à l’occupation nazie mais aussi combattants de gauche pendant la guerre civile. Un geste inédit, mais qui n’avait pas suscité de réelle polémique. Il est vrai aussi qu’un grand nombre de cadres de Syriza, comme la présidente du Parlement, Zoe Konstantopoulou, ou le bras droit de Tsípras, Nikos Pappas, sont des enfants d’opposants à la dictature des colonels. «Mais en réalité les plus proches conseillers de Tsípras, à commencer par Nikos Pappas, sont de centre gauche», rappelle Yanis Androulidakis, un journaliste proche de Syriza. «Aujourd’hui on assiste au retour de la vieille droite anticommuniste. Des réflexes qu’on pensait oubliés, alors que ces vingt dernières années, la Grèce se sentait plus moderne, moins balkanique et plus en phase avec l’Europe. Du moins jusqu’à ce que l’austérité fasse plonger le pays», déplore le journaliste Dimitris Psarras, spécialiste de l’extrême droite grecque.

Tiers-monde. La Grèce peut-elle tomber encore plus bas qu’aujourd’hui, après cinq ans d’austérité ? Somalie, Soudan, Zimbabwe : les mêmes mots accusateurs revenaient mardi sur les chaînes de télé privées, très hostiles au gouvernement, et qui actaient ainsi l’annonce mardi soir du défaut de paiement au Fonds monétaire international (FMI), «le premier d’un pays développé». La Grèce, boutée hors d’Europe, sera-t-elle ramenée au rang d’un pays du tiers-monde ? «Mon petit Tsípras, à toi de choisir : soit tu capitules, soit les créanciers vont nous détruire en même temps que toi», susurrait mardi la voix caverneuse de Giorgos Tragas, animateur populiste de la radio Skai. «C’est désormais une évidence : le seul but des créanciers, c’est la tête de Tsípras. Sinon pourquoi auraient-ils accepté ses propositions lundi comme de “bonnes bases” avant de les rejeter mardi ? s’interroge Maria Spiritopolou. Lorsque le représentant bulgare à Bruxelles avance que le salaire minimum est à 200 euros dans son pays, j’ai envie de lui montrer toutes les prostituées et femmes de ménage bulgares qui ont envahi Athènes. Ce qui se joue en Grèce, ce n’est pas le retour de la guerre civile, c’est une bataille sociale qui concerne toute l’Europe. Car ailleurs aussi, l’austérité fait des ravages et pourrait être remise en cause par des élections.»

«Reste que le gouvernement de Tsípras a pêché par manque d’anticipation : il aurait dû s’attendre à cette hostilité et garder du cash de côté, au lieu de mettre un point d’honneur à rembourser ses prêts depuis cinq mois. La guerre, ça se prépare», rétorque Dimitris Psarras qui, comme beaucoup, redoute la chute du gouvernement et «une austérité encore plus dure imposée alors à un pays sonné». La tête de Tsípras ? La droite grecque en rêve, à voix haute. «On trouvera toujours, pour le remplacer, un homme providentiel. Au besoin, on l’inventera», confiait un député conservateur de Nouvelle Démocratie, samedi dans les couloirs du Parlement alors que les députés adoptaient le projet de référendum. La guerre civile est peut-être finie, mais l’avenir paraît bien sombre sous un ciel athénien, curieusement lourd et moite, en ce début d’été, décidément pas comme les autres.

Maria MALAGARDIS Envoyée spéciale à Athènes

Democracia Ateniense vs. Deuses Neoliberais

Pepe Escobar/ SputnikNews

Eneko

Eneko

O primeiro-ministro Alexis Tsipras dá ao povo grego a oportunidade para decidir o próprio destino via um referendum democrático. É o que basta para pôr atroika – Banco Central Europeu (BCE), Comissão Europeia (CE) e o Fundo Monetário Internacional (FMI) – em surto de fúria. Adiante, resumidamente, tudo que se precisa saber sobre o “sonho” de UE.

Tsipras, claro, está certo; teve de convocar um referendumporque a troika dera “um ultimatum à democracia grega e ao povo grego”. De fato, “ultimatum que contraria os princípios fundadores e os valores da Europa”.

Mas por quê? Porque a aparentemente tão sofisticada rede político-econômica das “instituições” europeias – o CE, o Eurogrupo, o BCE – teve de enfrentar uma séria decisão política; e essencialmente por causa da sua sórdida mistura de ganância e incompetência, não conseguiram tomar nenhuma decisão política. Agora, afinal, os cidadãos da UE começam a poder ver com mais clareza quem são os inimigos deles: as tais “instituições” nada transparentes que, supostamente, os representam.

Os – até aqui – 240 bilhões de euros do resgate da Grécia (que mostrou a Grécia sendo usada como lavanderia do dinheiro dos ‘resgates’ de bancos franceses e alemães) já fizeram a economia nacional encolher mais de 25%; o desemprego é gigante; e miséria cresce a níveis sem precedentes. E para as “instituições” da UE – plus o FMI – jamais houve qualquer Plano B; foi sempre à moda do euro-arrocho – uma espécie de Choque e Pavor econômico – ou caiam fora (e mergulhem no desespero). O pretexto sempre foi “salvar o euro”. E o que torna tudo mais absurdo é que a Alemanha não dá importância alguma a se a Grécia quebra, e se a saída da Grécia da Eurozona (“Grexit”) é inevitável.

E ainda que a UE opere, na prática como um monstrengo simulado e reacionário, o que mais intriga é ver intelectuais até aqui respeitáveis, como Jurgen Habermas, a denunciar o Syriza como partido “nacionalista” e elogiando o ex-e-eterno office-boy de Goldman Sachs e hoje presidente do BCE, Mario Draghi.

À espera de Diógenes

O Referendum de 5 de julho vai muito além de os gregos responderem se aceitam ou rejeitam mais gigantescos aumentos de impostos e cortes em aposentadorias (que afetam pessoas que já vivem abaixo da linha oficial de pobreza); é o sine qua non que a troika tenta impor – qualificado como “medidas bárbaras” por vários ministros gregos – para desbloquear mais um resgate.

Pode-se argumentar que dia 5 de julho outro referendo, mais pertinente, estará respondendo à seguinte pergunta: “Qual é a linha vermelha para que a Grécia mantenha-se na Eurozona?”

O primeiro-ministro Tsipras e o ministro das Finanças Varoufakis derrubaram os rumores de que aceitariam qualquer humilhação para permanecer na Eurozona. Só serviu para radicalizar ainda mais a elite político-econômica alemã – da Dama de Ferro Merkel ao ministro das Finanças Schauble. O “segredo” mal escondido deles é que agora eles querem a Grécia fora do euro.

E isso está levando não poucos gregos – dos que ainda acreditavam nos benefícios de uma casa financeira comum de todos – a aos poucos começarem a aceitar uma Grexit. E de cabeça erguida.

O Banco Central Europeu ainda não detonou a bomba atômica – de esmagar todo o setor bancário grego. Mas de fato, com o encerramento do processo de Assistência de Emergência à Liquidez (orig. Emergency Liquidity Assistance, ELA) no fim de semana passado, o mundo desabará se milhões de gregos decidirem sacar seu dinheiro na abertura dos bancos, antes do referendum.

O Banco da Grécia, “como membro do sistema-euro”, como se lia num comunicado, “tomará todas as medidas necessárias para garantir estabilidade financeira aos cidadãos gregos nessas difíceis circunstâncias.” Implica limitar fortemente os saques nos bancos – o que garantirá sobrevida à Grécia até o dia do referendum.

Verdade é que ninguém sabe o que acontecerá depois de 5 de julho. A Grexit é possibilidade muito clara. Projetando além disso e colhendo uma folha do “Anel” [dos Nibelungos] de Wagner, também parece claro que as “instituições” do euro, elas mesmas, estão jogando gasolina ao fogo que pode eventualmente consumir a Eurozona – consequência direta do empenho delas para imolar os gregos, como Brunnhilde.

O que a Grécia – berço da civilização ocidental – já mostrou ao mundo deve ser motivo de orgulho para os gregos; nada como um tiro de democracia, para fazer os Deuses do Neoliberalismo perderem as estribeiras.

Fica-se tentado a invocar um Diógenes pós-moderno, o primeiro filósofo homeless, só com sua lanterna, à procura de um homem honesto (em Bruxelas? Berlim? Frankfurt?) e sem jamais encontrar. Mas em vez de ele cruzar com a maior celebridade daquele tempo -Alexandre o Grande -, imaginemos outro encontro, quando nosso Diógenes pós-moderno toma sol numa praça ateniense.

– “Sou Wolfgang Schauble, Senhor da Finança Alemã.”
– “Sou Diógenes, Cínico.”
– “Posso oferecer-lhe tudo que você deseja.”
– “Desejo que caia fora do meu sol. Está fazendo sombra.”

#Referéndum. Discurso del primer ministro Alexis Tsipras al pueblo griego

Grécia bandeira

Discurso pronunciado por el primer ministro griego Alexis Tsipras a través de la televisión pública de Grecia el 27 de junio de 2015 a las 01:00 horas.

Alexis Tsipras
Hemos librado un combate en condiciones de asfixia financiera inauditas para lograr un acuerdo viable que llevara a buen término el mandato que nosotros recibimos del pueblo. Se nos ha pedido aplicar las políticas de los memorandos como lo habían hecho nuestros predecesores. Después de cinco meses de negociaciones, nuestros socios nos han dado un ultimátum que contraviene los principios de la Unión Europea y socava el relanzamiento de la sociedad y la economía griegas.

Estas propuestas violan absolutamente los principios europeos. democracia, y manifiestan sobre todo la obsesión del Fondo Monetario Internacional por una política de extrema-austeridad. El objetivo hoy es poner fin a la crisis griega de la deuda pública. Nuestra responsabilidad en la afirmación de la democracia y la soberanía nacional es histórica en este día, y esta responsabilidad nos obliga a responder al ultimátum basándonos en la voluntad del pueblo griego. Yo he propuesto al Consejo de Ministros la organización de un referéndum y esta propuesta ha sido adoptada por unanimidad.

La pregunta del referéndum de este próximo domingo será saber si nosotros aceptamos o rechazamos la propuesta de las instituciones europeas. Yo pediré una prolongación del programa durante varios días hasta que el pueblo griego tome su decisión.

Yo os invito a tomar esta decisión soberanamente y con la dignidad que nos enseña la historia de Grecia, que ha visto nacer la democracia y debe enviar un mensaje rotundo de democracia. Yo me comprometo a respetar el resultado, sea cual sea. Grecia es y seguirá siendo una parte indisoluble de Europa. Pero una Europa sin democracia es una Europa que ha perdido su brújula.

Europa es la casa común de nuestros pueblos, una casa que no tiene ni propietarios ni inquilinos. Grecia es una parte indisoluble de Europa, y yo os invito a todos y todas a tomar, en un mismo impulso nacional, las decisiones que conciernen a nuestro pueblo.

Localização da Grécia (em vermelho) No continente europeu (em cinza) Na União Europeia (em branco)

Localização da Grécia (em vermelho)
No continente europeu (em cinza)
Na União Europeia (em branco)

Traducido del francés al castellano por Raúl Solís: http://www.paralelo36andalucia.com/…

Tercera Informacion/ Es. Fuente: http://syriza-fr.org/2015/06/27/all…

Crime de lesa-pátria. Dilma, solicite ao Itamaraty informações sobre a Carta de Intenções que Aécio assinou em Londres em 2004

Bush-e-Aécio

Em 2004, durante encontro com a elite financeira internacional em Londres, o ex-presidente dos EUA, George Bush, afirmou: “Este será o próximo presidente do Brasil”, referindo-se a Aécio

por Marco Aurélio Carone  (*), especial para o Viomundo

A história acontece primeiro como tragédia, depois se repete como farsa.

A frase acima é de Karl Marx na sua obra O 18 Brumário de Luís Bonaparte. Referia-se à sucessão de dois Bonaparte à frente de governos de exceção na França. O primeiro, Napoleão, foi uma tragédia. O segundo, Luís, uma farsa.

O momento em que vivemos no Brasil nos obriga a refletir sobre o passado em busca de respostas para entender o presente.

É preciso remontar ao início do século XX. Nessa época, reinava absoluta a política “café com leite”, que vinha desde o governo Campos Sales (1898-1902), seguido por Rodrigues Alves (1902-1906) e Afonso Pena (1906-1909). Café com leite significava a alternância na presidência da República entre os políticos de São Paulo e de Minas Gerais.

A primeira quebra deste acordo ocorreu no quatriênio presidido pelo marechal Hermes da Fonseca (1910-1914), embora alguns historiadores afirmem o contrário. O movimento denominado Civilista decidiu defender a candidatura de um civil em oposição à de um militar, o Marechal Hermes da Fonseca, candidato apoiado pelo então presidente da República.

O intelectual Rui Barbosa foi o escolhido pelos civilistas para disputar o cargo. Ele percorreu o Brasil, realizando discursos e comícios, em busca de apoio popular, fato até então inédito na vida republicana brasileira. Foi a primeira campanha presidencial moderna realizada no país. Mesmo assim, Hermes da Fonseca foi eleito presidente.

O período de 1918-1922 seria do paulista Rodrigues Alves, mas, devido à sua morte, foi ocupado, excepcionalmente, pelo paraibano Epitácio Pessoa.

A política “café com leite” gerava, claro, descontentamento entre as oligarquias dos demais estados, provocando eventos como a chamada Reação Republicana, surgida em 1922, quando da sucessão de Epitácio Pessoa.

A Reação Republicana era formada pelos estados de Pernambuco, Bahia, Rio de Janeiro e Rio Grande do Sul. Ela ocorreu em resposta ao veto feito pelo governador Borges de Medeiros, do Rio Grande do Sul, à candidatura de Artur Bernardes.

Para o dirigente gaúcho, a candidatura de Bernardes, significava a garantia da valorização do café, “quando a nação carecia de equilibrar todo o seu sistema financeiro”. Atentem ao o que as oligarquias já alegavam em 1922.

A Reação Republicana apresentou como candidatos a presidente e a vice-presidente da República, respectivamente, Nilo Peçanha, do estado do Rio de Janeiro, e J.J. Seabra, da Bahia.

A insatisfação referida por Borges de Medeiros fez brotar entre setores outros da sociedade, principalmente nos mais jovens, a convicção da necessidade imperiosa de total e completa reformulação na conduta política, fazendo-a condizente com os processos de governo efetivamente democrático.

Como acontece agora, a crise financeira mundial de 1929 atingiu em cheio a economia do Brasil, muito dependente das exportações de um produto, o café. Mais do que gerar dificuldades econômicas, o crash, que completa 86 anos, provocou uma mudança no foco de poder no país, acabando com a política “café com leite”. Um pacto político interno que já durava mais de trinta anos.

A crise arruinou a oligarquia cafeeira, que já sofria pressões e contestações dos diferentes grupos urbanos e das oligarquias dissidentes de outros Estados, que almejavam o controle político do Brasil.

Aproveitando a crise internacional que fragilizara a economia do País e diante do rompimento pelos paulistas da tradicional política “café com leite”, os políticos mineiros resolveram reativar a Reação Republicana e o foco do poder no país foi deslocado para o gaúcho Getúlio Vargas, que se tornou presidente da República após o golpe de 1930.

Do ponto de vista político e das elites, a crise foi importante porque desviou o foco do poder para Getúlio Vargas e para um projeto de industrialização.

O golpe de Estado, denominado pelos historiadores de “Revolução de 1930”, e o papel desempenhado por políticos de então inspiram os que hoje tentam derrubar a presidenta Dilma Rousseff.

Naquela época, os perdedores da eleição presidencial arguiram ilegitimidade do pleito, embora fossem os autores da legislação e regras eleitorais. E, aproveitando-se da crise econômica e das divergências políticas regionais, derrubaram o presidente eleito.

Esse movimento levou o País a uma ditadura selvagem de 15 anos. Os motivos alegados para o golpe era o de estabelecer uma nova ordem constitucional. Porém, ocorreu o contrário. Vieram a dissolução do Congresso Nacional e a intervenção federal nos governos estaduais, dando início à denominada “Era Vargas”.

A deposição de Getúlio Vargas e o término do “Estado Novo” só ocorreram em 1945, com a posterior redemocratização do país e adoção de uma nova Constituição em 1946, marcando em definitivo o fim da “Era Vargas”. Teve início, então, o período conhecido como “Quarta República Brasileira”.

Saltando para os dias atuais. É inegável a existência de uma crise de representatividade. Ela demonstra que o modelo de Democracia Representativa esgotou-se e deve ser aprimorado com a introdução gradual da Democracia Participativa, modelo que as atuais lideranças políticas fogem como o diabo foge da cruz.

Uma das razões pelas quais a presidenta Dilma está sendo ferozmente combatida é justamente porque deu início a essas mudanças, propondo a adoção do Plebiscito e Referendo, institutos da Democracia Participativa.

As eleições de Eduardo Cunha, para a presidência da Câmara dos Deputados, e a de Renan Calheiros, para comandar o Senado, demonstram claramente o medo dos parlamentares dessa transformação.

É inegável que a crise de representação não está no Executivo, e sim no Legislativo, embora a mídia insista em afirmar o contrário. Todas as medidas encaminhadas pela presidente Dilma ao Congresso têm sido rejeitadas, numa clara atitude de quanto pior melhor.

Aproveitando-se do receio de seus colegas congressistas, o senador Aécio Neves (PSDB-MG) busca a repetição do golpe de 1930. Ele tenta se colocar como principal ator, representando o empoeirado roteiro.

Só que existe um detalhe. Aécio não tem liderança nem o necessário conhecimento e vivência politica para exercer tal posição por ser fruto de milionárias campanhas publicitárias.

Sua liderança existe apenas nos noticiários de jornais, rádios e TV, pois não tem sequer território político. Ele só nasceu em Minas. Foi criado no Rio de Janeiro. E mesmo como governador, ele morou na cidade do Rio de Janeiro.

Aécio conhece o Estado de Minas Gerais apenas por cima, quando de avião dirige-se a Brasília. Procedimento idêntico tomou toda sua equipe de governo e família, após as eleições de 2014.

Aécio tornou-se um bufão, adotando técnicas semelhantes às do excelente apresentador Sílvio Santos no quadro: “Quem quer dinheiro”. Evidente que seu auditório composto pela grande imprensa o aplaude na espera dos “aviõezinhos”.

A sua atitude pode parecer inocente, mas infelizmente não é. O bufão não sabe o que está fazendo, mas seus patrocinadores sabem. Eles querem conseguir audiência e apoio popular para atingir seus interesses nas águas turvas.

O senador precisa saber que perdeu a última eleição para ele mesmo, foi derrotado no Estado que ditatorialmente governou.

Quem conhece a política mineira sabe que a origem de Aécio está intimamente ligada à defesa e à representação do capital financeiro internacional.

Isso desde os anos 30, quando seu avô Tancredo Neves era extremamente próximo ao americano Percival Farquhar, que ocupou a presidência da Itabira Iron Ore Company. Na época, era dono do que hoje é conhecido como Cia Vale do Rio Doce.

Com a saída de cena de Farquhar — devido à nacionalização do setor de mineração para cumprir um acordo de fornecimento de minério aos EUA durante a Segunda Guerra e à fundação em junho de 1942 da Vale do Rio Doce — os interesses multinacionais até então representados no País por Percival foram transferidos para Moreira Salles, banqueiro igualmente próximo de Tancredo.

Posteriormente, no Governo de Juscelino Kubitschek, de 1956 a 1958, Tancredo ocupou a Carteira de Redescontos do Banco do Brasil, implantando os alicerces do Banco Central. Uma antiga exigência do capital internacional, que lhe foi demandada quando era ministro da Justiça no governo de Getúlio Vargas (de 26 de junho de 1953 a 24 de agosto de 1954, quando o presidente se suicidou).

A presidenta Dilma ocupa legitimamente a Presidência da República, pois foi eleita pelo voto popular para o mais alto cargo político do País.

Só que, no meu entender, ela necessita identificar com quem e a serviço de quais interesses a classe política nacional articula.

A presidenta precisa entender — e só ela, pois grande parte dos integrantes do seu governo oriundos de outras siglas partidárias já entende — que lidar com o mundo político é o mesmo que participar de um baile de máscaras, onde a fisionomia não identifica quem a usa. Muito menos sua “alma”.

Infelizmente, para a esquerda e felizmente para a direita, os primeiros sempre imaginam ser capazes de cooptar os segundos, enquanto os segundos só lidam com os primeiros já cooptados.

Nesse contexto, gostaria de dar uma sugestão: Presidenta Dilma, solicite ao Itamaraty informações sobre a existência de uma autorização legislativa ou dispositivo constitucional para que o então governador de Minas Gerais, Aécio Neves, celebrasse uma “Carta de Intenções”, durante encontro com a elite financeira internacional na Spencer House, em Londres. A carta foi assinada em 16 de maio de 2004.

Na ocasião, portanto dez anos atrás, George Bush, ex-presidente do EUA, afirmou: “Este será o próximo presidente do Brasil”, referindo-se a Aécio.

Seria igualmente importante que o Senado solicitasse cópia dessa mesma carta, pois um de seus membros, na condição de Governador do Estado, talvez tenha cometido um crime de lesa-pátria.

Crime de lesa-pátria é qualquer aliança política, traiçoeira, que cause prejuízos ao País, acabando com a Democracia, Soberania e Liberdade de seu povo. Assim como, desviando fraudulentamente recursos dos cofres públicos, impondo regime autoritário fundamentado na esquerda ou direita, radical ou não, aparelhando o Estado e subjugando e enganando o povo em busca de poder.

Nos anos 30, o ocorrido foi uma tragédia. Sua repetição agora será uma farsa.

(*) Marco Aurélio Carone é ex-presidente do Jornal de Minas e do Diário de Minas. É o responsável pelo site mineiro Novojornal, retirado duas vezes do ar por decisão judicial. Preso sem qualquer condenação por 10 meses em penitenciária de segurança máxima sob a alegação de garantia da ordem pública. Só que a prisão foi para evitar que suas matérias interferissem nas eleições presidenciais de 2014. Carone denunciou vários crimes de Aécio Neves quando governador