DOCUMENTO DE SANTA CRUZ. Tierra, trabajo y techo son derechos sagrados por los procesos de cambio desde los excluidos

Mensaje contracorriente del Papa Francisco durante II Encuentro Mundial de Movimientos Sociales y Populares

papa evo 2

por Cristiano Morsolin

El presidente Evo Morales advirtió el jueves, en el cierre del II Encuentro Mundial de los Movimientos Sociales y Populares, que se realizó en Santa Cruz, que mientras exista el capitalismo en el mundo, la lucha de las organizaciones sociales “va a seguir” porque, a su juicio, un discurso no es suficiente para garantizar la liberación democrática de los pueblos.
El Primer Mandatario que recibió junto al papa Francisco el “Documento de Santa Cruz”, afirmó que la lucha por la liberación democrática necesita del “acompañamiento” de una liberación económica, para que perdure en el tiempo.

Los 1.500 delegados de movimientos sociales de todo el mundo han subrayado que “Las organizaciones sociales reunidas en el Segundo Encuentro Mundial de Movimientos Populares, en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, durante los días 7, 8 y 9 de julio de 2015, coincidimos con el Papa Francisco en que la problemática social y ambiental emergen como dos caras de la misma moneda. Un sistema que no puede brindar tierra, techo y trabajo para todos, que socava la paz entre las personas y amenaza la propia subsistencia de la Madre Tierra, no puede seguir rigiendo el destino del planeta.

Debemos superar un modelo social, político, económico y cultural donde el mercado y el dinero se han convertido en el eje regulador de las relaciones humanas en todos los niveles.

Nuestro grito, el de los más postergados y marginados, obliga a que los poderosos comprendan que así, no se puede seguir. Los pobres del mundo se han levantado contra la exclusión social que sufren día a día (1).

El primer indígena Presidente Evo Morales, respondió que “El pecado que tienen el ser humano es el capitalismo, mientras exista el capitalismo y el imperialismo, la lucha va a seguir, por más que hayan presidentes o dirigentes en todo el mundo. El pueblo vive de salario y del movimiento económico, un discurso no es suficiente para garantizar la liberación democrática, a una liberación política hay que acompañar con una liberación económica”.

A su juicio, en la actualidad existe una suerte de “anarquía financiera” que intenta invadir algunos países del mundo, con el objetivo de potenciar el capitalismo y el imperialismo.

“Frente a las agresiones políticas y militares, las invasiones, frente a eso tenemos la obligación de (pensar) cómo seguir fortaleciendo nuestras fuerzas sociales”, fundamentó. El Presidente boliviano dijo que para garantizar una revolución democrática, hay que adoptar medidas económicas que garanticen la seguridad financiera de la gente, porque “el pueblo vive del salario”. “Por encima de cualquier norma están las necesidades sociales, el pueblo no puede estar sometido a las normas”, consideró. Ratificó que para evitar las invasiones del capitalismo, es necesario concretar una profunda reforma a las Naciones Unidas para eliminar el Consejo de Seguridad, que sólo justifica intervenciones a los países. “En Bolivia intenta el imperio recoger algún dirigente y tratar de dividirnos, para dominarnos políticamente y robarnos económicamente”, advirtió (2).

En varias partes de su discurso, el Presidente fue ovacionado por la concurrencia. Morales habló por casi media hora en la que el Pontífice lo escuchó con atención desde la testera. Antes de criticar al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, el presidente Morales mostró las claves para liberarse de los organismos financieros internacionales, que más que beneficios, traen daños a los países con sus rentas usureras. “Resumo nuestro modelo económico, social y político: refundación, nacionalización y redistribución de la riqueza”, dijo.

Destacó el aporte del vicepresidente Álvaro García Linera, a quien llamó intelectual sin miedo, comprometido con las causas sociales, y recordó que a su lado, cuando ganaron las primeras elecciones, decidieron hacer su propio programa de Gobierno para beneficiar al pueblo.

Recordó que en el pasado el Movimiento Al Socialismo MAS decidió pasar de la lucha sindical a la lucha electoral y refrendó que los resultados están a la vista; por cuanto, en el tema económico, “gracias a la nacionalización de los recursos naturales, como el gas por ejemplo, la renta petrolera paso de 300 a 6.000 millones de dólares”.

Al final, el Mandatario se dio tiempo para hablar de la crisis económica en la que está sumida Grecia. “El Fondo Monetario está haciendo daño, escuché sobre Grecia, quieren más deuda para pagar deuda, no para la solución de la crisis. Tenemos obligación de defender a ese pueblo, es el inicio de una rebelión en Europa”, dijo Morales y reiteró la importancia de proteger al pueblo griego de los organismos financieros.

El futuro está en manos de los pobres

Fue su discurso más fuerte, más reformista. El más extenso y autocrítico. El papa Francisco llegó a la clausura del II Encuentro Mundial de Movimientos Populares (3).

Agradeció a los representantes de los movimientos populares por haberse reunido con él en Roma; les dijo que desde entonces los tiene en su corazón y sus oraciones, alabó el que se reunieran para debatir “mejores formas para superar las injusticias de los excluidos del mundo” y dio gracias al presidente Evo Morales por “respaldar decididamente este encuentro”.

De ahí en más, en casi una hora de discurso, respaldó las demandas del Encuentro: Tierra, techo y territorio (las tres T, como él las denominó). “Son derechos sagrados y vale la pena luchar por ellos (…), que el clamor de los excluidos se escuche en toda América Latina y en toda la Tierra”, dijo.

Y cuestionó: “¿Reconocemos que las cosas no andan bien en un mundo donde hay tantos campesinos sin tierra, tantas familias sin techo, tantos trabajadores sin derechos, tantas personas heridas en su dignidad? (…) ¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando el suelo, el agua, el aire y todos los seres de la creación están bajo permanente amenaza? (…) Entonces, digámoslo sin miedo: necesitamos y queremos un cambio”.

“Sembradores de cambio”

Tales fueron, en adelante, los ejes de la disertación de Francisco: la necesidad de un cambio, de una transformación y la vinculación de este cambio a la protección de la Madre Tierra, de la Hermana Naturaleza, como él la llama.

Siempre coherente con el pensamiento expresado en la encíclica Laudato Si -a la que se refirió varias veces-, el Sumo Pontífice dijo que ya no es sostenible un mundo donde la premisa sea la ganancia a cualquier costo. “Queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos… Y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana Madre Tierra, como decía San Francisco”.

El Papa llamó a estos “poetas sociales” y “sembradores de cambio” –como se refirió a los movimientos y organizaciones sociales del mundo- a encontrar respuestas globales a los problemas locales, a ir contra la globalización de la exclusión y de la indiferencia, en busca de una “globalización de la esperanza” y a asumir que el cambio que se debe perseguir nace desde el corazón y que no es un cambio “con dueños”. Por eso, dijo, “me gustó cuando escuché aquello del ‘proceso de cambio’”.

Pero le dio apellido a ese cambio, al llamarlo “positivo”. “Es el cambio concebido no como algo que un día llegará porque se impuso tal o cual opción política o porque se instauró tal o cual estructura social. Sabemos dolorosamente que un cambio de estructuras que no viene acompañado de una sincera conversión de las actitudes y del corazón termina a la larga o a la corta por burocratizarse, corromperse y sucumbir. Por eso me gusta tanto la imagen del proceso, donde la pasión por sembrar, por regar serenamente lo que otros verán florecer, reemplaza la ansiedad por ocupar todos los espacios de poder disponibles y ver resultados inmediatos. Cada uno de nosotros no es más que parte de un todo complejo y diverso interactuando en el tiempo: pueblos que luchan por una significación, por un destino, por vivir con dignidad, por ‘vivir bien’”. argumentó.

“El futuro del mundo está en manos de los pobres, de los pueblos”, remarcó.

El cambio es fundamental, pero ¿cómo se alcanza esa trascendental transformación? Francisco eludió dar una receta, pero dijo que hay tres tareas pendientes.

La primera es poner la economía al servicio de los pueblos, lo cual quiere decir que se debe defenestrar una globalización que descarta a las personas porque no responden a los parámetros mercantilistas.

La segunda tarea consiste en unir a los pueblos en el camino de la paz y la justicia, lo cual equivale a que las colectividades sean artífices de su propio destino.

Finalmente, la tercera tarea, que según el Papa es la más importante, estriba en defender a la Madre Tierra, la casa común que hoy es saqueada y devastada por la globalización fundamentada en el dinero.

En su emotivo discurso, el Papa también pidió perdón a los pueblos indígenas por los graves pecados de la Iglesia contra los pueblos originarios. “Quiero decirles, quiero ser muy claro, como lo fue san Juan Pablo II: pido humildemente perdón no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”.

Un fantasma recorre América

El argentino Luis Bruschtein (4) considera que el discurso del papa Francisco ante los movimientos sociales reunidos en Santa Cruz de la Sierra tuvo una resonancia inédita y hasta cierta connotación surrealista por lo disruptiva. Un papa católico, junto a Evo Morales y líderes obreros y campesinos en un pequeño y expoliado país de América latina. Más allá del origen latinoamericano de ese papa, la elección de la escena y las palabras que se volcaron implican una decisión política que tiene profundas implicancias en el escenario internacional. Es un papa que ha optado por un papel terrenal, al igual que Juan Pablo II, pero en un registro político muy diferente.

“Ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos.” Parece la apropiación de una frase proveniente de otra cultura política. El Papa la formula rodeado de obispos latinoamericanos que fueron designados por sus antecesores y que en buena medida han expresado todo lo contrario. Ese cuerpo de obispos no tiene la misma gimnasia y, seguramente, varios de ellos se sentirán incómodos.

Palabras como “colonialismo” o conceptos como “Patria Grande” formulados en ese contexto ubican al Vaticano en un registro histórico diferente, porque hasta hace unos pocos años, la idea de colonialismo estaba asociada a la Iglesia Católica, también parte de la estructura de poder de señores feudales en épocas coloniales y de terratenientes y oligarquías en las posteriores. La Iglesia formó parte institucional y simbólica de la estructura de poder de las clases dominantes latinoamericanas, con excepción de algunos obispos, muchos de los cuales fueron expulsados, durante los dos papados anteriores al de Francisco, por haber dicho la mitad de lo que dijo ayer el Papa en Bolivia.

(… ) La mayoría de los obispos latinoamericanos, sobre todo los episcopados de cada país, no está en sintonía con esos contenidos. Representan un factor a veces tan conservador o reaccionario como los que critica el Papa. En los países latinoamericanos donde hay procesos populares con discursos en consonancia con el papal, varios episcopados se han convertido en una parte de la oposición junto a los medios concentrados de comunicación. Hubo momentos que en Argentina, bajo la conducción del mismo Bergoglio, también funcionó de esa manera. El discurso del papa Francisco de ayer, que marcará un hito en la Iglesia Católica, no aparece en línea con esos antecedentes. Si ese fuerte contenido baja hacia la línea de obispos, la gran maquinaria simbólica y concreta de la Iglesia habría producido un giro trascendental con una profunda proyección en el escenario mundial.

Balance del II encuentro mundial

Para interpretar la complejidad del significado profundo del II Encuentro Mundial de los Movimientos Sociales y Populares, vale la pena mencionar el análisis de Manuel Martínez.

“El II Encuentro Mundial de Movimientos Populares (EMMP) que se desarrolló en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia entre el martes 7 y el jueves 9 fue de una gran importancia para las organizaciones del continente y del mundo por varios motivos.

En primer lugar, la destacable articulación entre corrientes del movimiento popular latinoamericano que permitió la realización de este encuentro mundial. El EMMP fue convocado por la Central Obrera Boliviana (COB) y por la Coordinadora Nacional por el Cambio (Conalcam), pero además se le planteó la organización a Vía Campesina de Brasil y a la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) de Argentina. Ya desde esa base tiene una característica única. Es un encuentro de organizaciones, movimientos sociales, organizaciones sindicales y populares de nuestros países que además es abierto a otros países del mundo

El EMMP debatió durante tres días problemas fundamentales que nos son comunes. Problemas que tienen que ver con nuestras perspectivas de integración y reivindicaciones que son compartidas como los tres ejes de la convocatoria: Techo, Tierra y Trabajo.

Para destacar también es la participación de movimientos sociales y populares en países donde no hay en este momento una política de transformación sino más bien una conservadora. En ese sentido la presencia de organizaciones de Perú o de Chile por ejemplo, tiene una importancia trascendental. Estos son países que están en la bloque de la Alianza del Pacífico y que, de una u otra manera, sus gobiernos polarizan o tienen una tensión con Venezuela, Ecuador, Bolivia o incluso Argentina.

Las conclusiones del EMMP fueron entregadas al presidente de Bolivia, Evo Morales, y también al Papa Francisco en el cierre.

En ellas se enuncia el problema del acceso a la tierra y el rechazo al despojo de las comunidades originarias como una cuestión fundamental. También se incluye el combate al trabajo precario -lo que es muy conocido para la delegación argentina, que ha tenido una representación muy importante a través de compañeros y compañeras de la CTEP y del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE)- y la lucha por derechos laborales. Y cuestiones como el acceso a la vivienda digna. Es decir, son planteamientos generales que están en la base de la articulación internacional de estos movimientos sociales.

Además, hubo confluencias importantes no sólo en las cuestiones vinculadas a las luchas sectoriales, sino en términos políticos generales. El documento de síntesis plantea, sumando a lo ya mencionado, el “impulso y la profundización de los procesos de cambio social”, la “armonía con la Madre Tierra”, la lucha contra la discriminación y por la paz entre los pueblos, la “promoción de la libertad de expresión” y el desarrollo de medios alternativos, comunitarios y populares, “poner la ciencia y la tecnología al servicio de los pueblos” y el rechazo al consumismo.

Entre Francisco y los movimientos populares seguramente hay una convergencia en estos temas y su presencia es un hecho sobre el que hay que resaltar varias cuestiones.

(…) No es correcto afirmar que ni la Iglesia Católica ni el Papa tengan posiciones de izquierda. Pero sí que tienen una sensibilidad diferente que le permiten efectivamente acompañar los cambios y la realidad de estos cambios teniendo al mismo tiempo la política, el proyecto de recuperar a los fieles cristianos que, desde los años 70 hasta ahora, han descendido bastante en estas tierras.

Para el gobierno de Evo Morales -y los del resto de la región- sin duda esto representa una contradicción. La Iglesia fue parte fundamental de la invasión europea a nuestros pueblos. Aún con las disculpas que ofreció Francisco ante los movimientos populares, la Iglesia durante la conquista justificó todo lo que se hizo en esta región del mundo con las armas, con el saqueo.

Eso no significa que en este siglo XXI esa misma Iglesia no tenga la posibilidad de una reubicación que le signifique un discurso y un posicionamiento completamente distintos al que ha tenido durante siglos. Eso es lo que estamos experimentando.

También vale aclarar que las posiciones de Francisco no expresan, como algunos suponen o analizan, una expresión de la Teología de la Liberación. La Teología de la Liberación fue un movimiento eclesiástico que surgió desde abajo empalmando con la radicalización política de los ’60 y ’70. Surge contrarrestando la política de la jerarquía eclesiástica.

En este caso es diferente. Es la propia jerarquía eclesiástica, a través de su máximo representante que es el Papa -o más bien, es el Papa, a secas- el que promueve una política de diálogo e integración de los pueblos y acercamiento hacia lo popular y los movimientos sociales. Es otro momento histórico diferente y una posición diferente la que tiene hoy la Iglesia.

En esta política que busca una relación con los movimientos y no los confronta directamente, las tensiones van a seguir planteadas, siempre.

En el caso concreto de los movimientos sociales, de las reivindicaciones de la economía popular, de los campesinos sin tierra, etc., el asunto es hasta fácil”, concluye Manuel Martínez (5).

Conclusión

Estoy escribiendo un libro para profundizar los puntos de coincidencia entre la Doctrina Social de la Iglesia, el mensaje global de Papa Francisco y las políticas de los Gobiernos de Ecuador y Bolivia después de la visita del Sumo Pontífice.

Queda mucho por analizar. Ahora concluyo este artículo con las palabras del Presidente Evo Morales durante la ceremonia del miércoles 8 de julio.

“Hermano papa Francisco te recibimos con los brazos y el corazón abiertos, al papa de los pobres a quien se identifica con San Francisco de Asís, que renunció a los bienes materiales consecuentemente con uno de los postulados fundamentales del cristianismo, que es la lucha a favor de los pobres al igual que nuestro proceso de cambio que trabaja por los más necesitados, porque quien traiciona a un pobre, traiciona a Cristo, al papa Francisco”, enfatizó la autoridad nacional.

Asimismo, Morales destacó los puntos coincidentes entre el cristianismo y los principios de la revolución social, como la unidad, el espíritu de sacrificio, el amor al prójimo, la condena a la mentira, al robo, al egoísmo y “las ideas de la justicia social que se consagran a favor de los humildes, de los pobres, a combatir los abusos, a combatir la humillación del ser humano”, agregó.

“Usted llega a una tierra de paz que busca justicia, bienvenido a una parte de la patria grande. El pueblo boliviano le recibe como el máximo representante de la iglesia católica que viene a apoyar la liberación de nuestros pueblos”, aseguró Evo Morales (6).

El mismo Papa Francisco ayer ha subrayado que “No esperen del Papa y de la Iglesia una receta porqué no tiene el monopolio de la interpretación social, ni soluciones a los problemas contemporáneos de la humanidad. La historia la construye ustedes, los movimientos sociales aquí reunidos, en el camino de los pueblos”.

Soy muy de acuerdo con el Papa Francisco cuando invita a “Ver la Iglesia con las puertas abiertas a todos Ustedes movimientos sociales, que se involucre, acompañe y logre sistematizar en cada diócesis, en cada Comisión de Justicia y Paz, una colaboración real, permanente y comprometida con los movimientos populares. Los invito a todos, Obispos, sacerdotes y laicos, junto a las organizaciones sociales de las periferias urbanas y rurales, a profundizar ese encuentro.”

Es muy contundente el desafío político y cristiano de los movimientos populares en clave contra-hegemónica que rescata el representante del Vaticano, Cardinal Turkson, afirmando que “Los pobres, los campesinos, los pueblos indígenas tienen sus propias formas de hacer política (organización comunitaria), desarrollar la economía (economía popular) y cuidar el ambiente (ecología popular). Son formas distintas a la hegemónica, y a veces no se comprenden con los parámetros de la racionalidad occidental. Hay que respetarlas e institucionalizarlas. La Iglesia reconoce, valora y promueve esas expresiones populares” (7).

Notas

1 – http://movimientospopulares.org/sale-la-carta-de-santa-cruz/

2 – http://www.cambio.bo/?q=morales-mientras-exista-el-capitalismo-la-lucha-va-seguir

3 – http://www.paginasiete.bo/sociedad/2015/7/10/futuro-esta-manos-pobres-62743.html

4 – http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-276809-2015-07-10.html

5 – http://notas.org.ar/2015/07/10/tierra-techo-trabajo-movimientos-populares-papa-francisco-bolivia/

6 – http://www.vicepresidencia.gob.bo/Papa-Francisco-La-opcion

7 – http://www.alainet.org/es/articulo/170974

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Papa elogia Evo Morales e sinaliza mediação na disputa por saída ao mar

“Estou pensando no mar. Diálogo. Diálogo”, disse Bergoglio durante sua visita à Bolívia
El papa Francisco usa un sombrero típico de la región de Santa Cruz mientras saluda al presidente boliviano, Evo Morales, durante un encuentro con movimientos sociales en Santa Cruz (Bolivia)./ EFE

El papa Francisco usa un sombrero típico de la región de Santa Cruz mientras saluda al presidente boliviano, Evo Morales, durante un encuentro con movimientos sociales en Santa Cruz (Bolivia)./ EFE

por Pablo Ordaz/ El País/ Espanha


O papa Francisco endereçou um indiscutível elogio às políticas de Evo Morales, o primeiro presidente indígena da Bolívia, assim que desembarcou na quarta-feira à tarde no aeroporto de La Paz. “Como são belos os países que superam a desconfiança doentia e integram os diferentes, e que fazem dessa integração um novo fator de desenvolvimento!”, exclamou Jorge Mario Bergoglio, horas depois de deixar o Equador, onde também não escondeu suas simpatias pelo presidente Rafael Correa, apesar do rechaço que algumas de suas medidas estão despertando em amplos setores da sociedade.

Espera-se que a visita de Francisco sirva para trazer avanços à centenária aspiração da Bolívia a recuperar o acesso ao mar através do Chile. O presidente Morales incluiu em seu breve discurso – encurtou como deferência ao Papa por causa do frio e da altitude — uma alusão ao conflito: “Bem-vindo, irmão Papa, a uma parte da grande pátria à qual foi mutilado o acesso ao mar.”

Bergoglio, durante um encontro com a sociedade civil, aproveitou a oportunidade ao considerar “indispensável” construir pontes diplomáticas: “Todos os temas, por mais espinhosos que sejam, têm soluções compartilhadas, razoáveis, equitativas e duradouras. E, em todo caso, nunca devem ser motivo de agressividade, rancor ou inimizade, que agravam ainda mais a situação e tornam mais difícil sua resolução.” Em seguida, improvisando sobre o discurso que trouxe escrito, acrescentou: “Estou pensando no mar. Diálogo. Diálogo.” Bergoglio deu assim o primeiro passo para fazer a possível mediação entre a Bolívia e os países vizinhos.

Recentemente, intelectuais da Bolívia, do Chile e do Peru, convocados pela Universidade Católica argentina, elaboraram uma proposta de solução, batizada de “ata de Lovaina”, para esse velho conflito. O fato de que o reitor da universidade é Víctor Manuel Fernández, um dos homens mais próximos do Papa, leva a crer que o extenso trabalho diplomático atual do Vaticano se engaje num conflito levado pela Bolívia ao Tribunal Internacional de Haia.

A chegada de Francisco ao aeroporto de El Alto, situado a 4.100 metros do nível do mar, estava cercada de certa curiosidade para saber se o Papa, que foi submetido à extração parcial de um pulmão há 55 anos e que sofreu no passado do soroche (mal-estar causado pela altitude), recorreria ao remédio típico local – mastigar folha de coca — durante suas quatro horas de estada em La Paz. Assim que Bergoglio desceu do avião, Morales ofereceu uma chuspa, a bolsa tecida a mão onde os indígenas costumam levar a folha de coca para mascar.

Em seu discurso no aeroporto de El Alto, Bergoglio deixou claro seu apoio às políticas de Evo Morales: “A Bolívia está dando passos importantes para incluir amplos setores na vida econômica, social e política do país. Conta com uma Constituição que reconhece os direitos dos indivíduos, das minorias, do meio ambiente e com instituições sensíveis a essas realidades.”

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Papa insta pobres a luta por teto, trabalho e terra: “Não se intimidem”

Na Bolívia, Francisco pede perdão pelos “crimes” na conquista da América

Mulher espera a passagem do Papa em Santa Cruz. / MARTIN ALIPAZ (EFE)

Mulher espera a passagem do Papa em Santa Cruz. / MARTIN ALIPAZ (EFE)

por Pablo Ordaz

As palavras do Papa Francisco não podiam ter sido mais categóricas: “Peço humildemente perdão, não só pelas ofensas da própria Igreja, mas também pelos crimes contra os povos originários durante a chamada conquista da América”. Durante um encontro com movimentos populares de todo o mundo em Santa Cruz de la Sierra (Bolívia), Jorge Mario Bergoglio pediu “terra, teto e trabalho” para todos: “São direitos sagrados. É preciso lutar por eles. Que o clamor dos excluídos seja ouvido na América Latina e em toda a Terra”.

Durante quase uma hora, o Papa ouviu com atenção os depoimentos dos grupos de excluídos (indígenas, catadores de papel, trabalhadores precários do mundo rural e das periferias das cidades) de todo o mundo. Bem como um inflamado discurso do presidente da Bolívia, Evo Morales, contra os colonialismos passados – “em 1492 sofremos uma invasão europeia e espanhola” – e os contemporâneos. Mas, em um fórum dedicado a clamar contra as injustiças, quem se mostrou mais beligerante foi o Papa de Roma: “Quando o capital se converte em ídolo e dirige as opções dos seres humanos, quando a avidez pelo dinheiro tutela todo o sistema socioeconômico, arruína a sociedade, condena o homem, transforma-o em escravo, destrói a fraternidade inter-humana, coloca povo contra povo e, como vemos, até põe em risco esta nossa casa comum”.

“Peço humildemente perdão, não só pelas ofensas da Igreja, mas também pelos crimes contra os povos originários durante a chamada conquista da América”

“Esse sistema já não se sustenta”, disse Bergoglio em um discurso de seis páginas que transitou por passagens já conhecidas – a globalização da indiferença, a condenação do cultura do descarte… – , mas explorou outros que chamaram à rebelião dos mais humildes: “Necessitamos de uma mudança positiva, uma mudança que nos faça bem, uma mudança redentora. Necessitamos de uma mudança real. Esse sistema já não se sustenta. E os mais humildes, os explorados, podem fazer muito. O futuro da humanidade está em suas mãos”.

Em uma passagem que pôs a emoção à flor da pele, Bergoglio quis fazer dos mais humildes os protagonistas da salvação do mundo: “O que posso fazer eu, catador, lixeiro, reciclador, frente a tantos problemas se mal ganho o suficiente para comer? O que posso fazer eu artesão, vendedor ambulante, caminhoneiro, trabalhador excluído se nem sequer tenho direitos trabalhistas? O que posso fazer eu, camponesa, indígena, pescador que mal posso resistir o avassalamento das grandes corporações? O que posso fazer eu desde minha vila, meu barraco, meu povoado, meu assentamento quando sou diariamente discriminado e marginalizado? O que pode fazer o estudante, o jovem, o militante, o missionário que percorre as favelas e periferias com o coração cheio de sonhos, mas quase nenhuma solução para meus problemas?”

Continuando, o Papa, entre aplausos, respondeu sua própria pergunta: “Muito! Podem fazer muito. Vocês, os mais humildes, os explorados, os pobres e excluídos, podem e fazem muito. Ouso dizer que o futuro da humanidade está, em grande medida, em suas mãos, em sua capacidade de organizar-se e promover alternativas criativas, na busca cotidiana dos três T (trabalho, teto, terra). Não se intimidem!”

“Ouso dizer que o futuro da humanidade está em suas mãos, em sua capacidade de organizar-se e promover alternativas criativas. Não se intimidem!”

O Papa clamou contra “a imposição de medidas de austeridade que sempre apertam o cinto dos trabalhadores e dos pobres” e contra “o colonialismo, novo e velho, que reduz os países pobres a meros fornecedores de matéria prima e mão de obra barata, engendra violência, miséria, migrações forçadas”. Foi quase no final que Francisco, que em seu discurso tinha convertido os mais pobres em “poetas sociais”, admitiu: “Alguém poderá dizer, com direito, que quando o papa fala em colonialismo se esquece de certas ações da Igreja”.

E acrescentou: “Assim como são João Paulo II peço que a Igreja se prostre ante Deus e implore perdão pelos pecados passados e presentes de seus filhos. E quero lhes dizer, quero ser muito claro, como foi são João Paulo II: peço humildemente perdão, não só pelas ofensas da própria Igreja, mas também pelos crimes contra os povos originários durante a chamada conquista da América”.

Não é a primeira vez que um papa pede perdão aos indígenas, mas a contundência é inédita. Em 13 de outubro de 1992, João Paulo II pediu em Santo Domingo que os indígenas perdoassem as injustiças cometidas contra seus antepassados e, dias depois em Roma, insistiu em seu ato de expiação por tudo o que esteve marcado pelo pecado, a injustiça e a violência durante a evangelização da América. Quinze anos depois, em 23 de maio de 2007, Bento XVI afirmou que “a lembrança de um passado glorioso” não pode ignorar “as sombras” que acompanharam a evangelização da América Latina. “Não é possível esquecer o sofrimento e as injustiças infligidos pelos colonizadores às populações indígenas, cujos direitos humanos fundamentais eram com frequência pisoteados”, disse Joseph Ratzinger.

A diferença no fundo e nas formas é evidente, embora Francisco, como antes João Paulo II e Bento XVI, também tenha acrescentado que “para sermos justos” devemos reconhecer os sacerdotes que “se opuseram à lógica da espada com a lógica da cruz”. Para finalizar um de seus discursos mais longos, mas também mais belos e combativos, Bergoglio exclamou: “Digamos juntos desde o coração: nenhuma família sem casa, nenhum camponês sem terra, nenhum trabalhador sem direitos, nenhum povo sem soberania, nenhuma pessoa sem dignidade, nenhuma criança sem infância, nenhum jovem sem possibilidades, nenhum idoso sem uma velhice venerável. Continuem com sua luta e, por favor, cuidem muito da Mãe Terra”.

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Evo, presidente record

Evo posse

 

por Alfredo Serrano Mancilla *
El Mundo

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Parece haber transcurrido más de un siglo desde aquellos momentos en los que el presidente boliviano Evo Morales estaba sometido a eso que el mismo vicepresidente Alvaro García Linera llamara el “empate catastrófico”. Se habían ganado las elecciones de finales del 2005 por mayoría absoluta y las elecciones a la Asamblea Constituyente del 2006, pero esto, de ninguna manera iba a significar que la disputa política se hubiese decantado definitivamente a favor de la Revolución Democrática y Cultural propuesta por el MAS. Eran meses en los que los constituyentes masistas tuvieron que salir literalmente huyendo después de ser perseguidos en Sucre o en los que el propio presidente no podía ni aterrizar en aeropuertos del propio territorio nacional. Eran años difíciles en los que la otra mitad del país, esa llamada media luna, desconocía a un presidente que había llegado para iniciar un proceso acelerado de cambio a favor de la mayoría social boliviana. Fueron momentos complicados propios de la política, con su esencia confrontativa, en esa etapa inicial en la que Bolivia venía mal acostumbrada, de una larga época donde el consenso venía a ser realmente un disenso, en los que una minoría imponía cualquier “acuerdo” en contra de la mayoría.

Con buena letra y a fuego lento, Evo Morales fue logrando que una propuesta contrahegemónica fuese transitando hacia una sólida hegemonía posneoliberal en múltiples dimensiones. En lo económico, se cuestiona el modelo venido de afuera al mismo tiempo que se viene construyendo otra organización económica en base a la recuperación de los sectores estratégicos; se fueron sustituyendo paulatinamente a los Chicago Boys por los Chuquiago Boys (economistas formados en las universidades bolivianas). En estos años, la democratización económica y la mejora microeconómica han venido acompañadas de una incuestionable bonanza macroeconómica. En lo social, Morales trajo consigo una política de redistribución que abandona la vieja e ineficaz teoría del goteo; fue enterrando el viejo Estado aparente (un Estado de Bienestar en miniatura) a cambio de un nuevo Estado integral del Vivir Bien que ha centrado toda su atención en erradicar la deuda social heredada a la mayor velocidad posible. Cuando las urgencias coyunturales son tan destructivas para la vida cotidiana del pueblo boliviano (hambre, desnutrición), éstas no pueden ni deben tener demasiada paciencia para ser resueltas. En este sentido, el presidente aymara planteó desde el primer momento una economía humanista del ahora, economía del ya, en la que los derechos sociales constituyen la centralidad innegociable de la nueva política económica del Estado. Y en relación con lo internacional, el nuevo proceso de cambio ha considerado desde siempre que sólo es posible una transformación adecuada hacia adentro si ésta viene acompañada por una reinserción afuera a partir de criterios reales de soberanía, con una clara apuesta por una emancipada integración latinoamericana y buscando resituarse virtuosamente en la actual transición geoeconómica que permita definitivamente revertir los patrones de intercambio desigual del pasado.

Es así como Morales afronta el reto de asumir un nuevo mandato presidencial tanto simbólicamente en Tiwanaku como institucionalmente. Este período no puede ser concebido como un período cualquiera; Evo Morales será el presidente que habrá estado más tiempo ininterrumpido como presidente a partir de finales de año llegando a superar a Andrés de Santa Cruz (entre 1829 y 1839). No es un dato menor en un país que presumía de tener el record en el número promedio de presidentes por año en las últimas décadas. Es realmente una muestra inequívoca del nuevo sentido común en Bolivia, propio de un cambio de época en el que se avanza de forma irreversible. No hay marcha atrás; el neoliberalismo está muerto en Bolivia. Y desde ese logro, en adelante, Morales encara estos próximos años con renovados desafíos en lo productivo y en lo tecnológico, con la necesidad de ir sorteando el amenazante rentismo importador del siglo XXI que constituye una nueva forma de neodependentismo del capitalismo mundial. Seguramente también será necesario anticiparse a las nuevas preguntas que vendrán de un sujeto social mayoritario cambiante que ya no es aquel de las décadas perdidas; esta década ganada en curso afortunadamente comienza a enterrar viejas demandas para reabrir nuevos horizontes. Y será Evo Morales, con amplio respaldo popular, quien tenga que pilotear este camino con el objetivo de que el “vamos bien” de la última campaña electoral pueda volver a repetirse en la próxima contienda.

* Director del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag). Doctor en Economía.

O líder indígena

Evo hoy

por Héctor Miranda

Morales nasceu em 26 de outubro de 1959 em pleno deserto de Orinoca, no departamento de Oruro, em uma família muito humilde, que mal contava com recursos para viver, o que obrigou o menino a trabalhar desde muito pequeno para ajudar no sustento do lar, assim como na agricultura que na criação das lhamas.

Da pequena casinha de tijolos e palha do Orinoca, Morales saiu junto com seu pai e sua irmã para trabalhar na safra açucareira em Tucumán, na Argentina, o que foi apenas uma saída temporária do lugar onde nasceu, o qual depois abandonou para ir para a zona do Chapare, no departamento de Cochabamba, região central do país.

No Chapare, Morales se converteu em líder cocaleiro e passou a dirigir as chamadas Seis Federações do Trópico, ainda que antes foi secretário de esportes do Sindicato San Francisco, talvez como um prêmio à paixão que sentiu desde criança pela atividade física, sobretudo pelo futebol, que ainda pratica, apesar de seus 55 anos.

Em sua atuação como líder cocaleiro, Morales defendeu os benefícios da milenária folha e sua importância para os bolivianos, motivo pelo qual foi mandado para a prisão e foi golpeado em muitas oportunidades.

Em 1989, inclusive, depois de uma surra, os agentes das Unidades Móveis de Patrulha Rural o deixaram em um monte porque pensaram que estava morto; no entanto, sua valentia e exemplo fizeram com que ganhasse adeptos no Chapare e em todo o país.

Uns anos depois, em Villa Tunari, foi baleado a queima-roupa por agentes da Agência Antidrogas dos Estados Unidos (DEA), mas, como ele mesmo conta, “as balas passaram de raspão, mas fracassaram”.

Em 1997, Morales refundou o MAS, ao qual se uniram as Seis Federações do Trópico, e nesse mesmo ano ganhou como deputado por Cochabamba com 70% dos votos.

Cinco anos depois, em 2002, postulou-se como candidato à presidência e teve mais de 29% dos votos eleitorado, pouco menos de um ponto e meio abaixo do vencedor, Gonzalo Sánchez de Lozada.

Morales e o MAS foram grandes protagonistas dos protestos de outubro de 2003, contra a posição do governo de vender gás aos Estados Unidos através de portos chilenos.

Os protestos, que deixaram 67 mortos e quase 500 feridos, custaram o cargo a Sánchez de Lozada, quem fugiu aos Estados Unidos; e fortaleceu a imagem de Morales, vencedor das eleições gerais dois anos depois, ao obter 53,74% dos votos contra 28,59% do ex-presidente Jorge Tuto Quiroga.

Em 21 de janeiro do ano seguinte, em uma cerimônia religiosa nas ruínas de Tiahuanaco, Morales converteu-se no primeiro presidente indígena da Bolívia e começou a implementar seu plano de governo, baseado sobretudo na nacionalização dos hidrocarbonetos e das principais empresas do país.

Em 2009, depois de ser aprovada uma nova Carta Magna, foi eleito como o primeiro presidente do Estado Plurinacional, com direito a uma reeleição.

Desde que chegou ao Palácio Quemado até os dias de hoje, o atual chefe de Estado priorizou a defesa dos direitos dos povos originários camponeses, a igualdade dos bolivianos, a industrialização do país e a soberania alimentar.

Na campanha eleitoral passada, o presidente insistiu na possibilidade de transformar a Bolívia em um centro energético da região, na industrialização da economia para dar valor agregado aos recursos naturais e na importância de que todos os bolivianos tenham acesso aos serviços básicos fundamentais: água, eletricidade, gás, telefone, Internet…

Sua liderança nos últimos anos transcendeu as fronteiras bolivianas e virou referência mundial, sobretudo em defesa dos direitos indígenas e do meio ambiente.

Morales reafirma el ‘vivir bien’ al abrir su tercer mandato

 

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por Mauricio Quiroz / La Paz

 

Ceremonia. El presidente Morales en el templo de Kalasasaya, ubicado en el centro espiritual de Tiwanaku, donde ayer fue investido con los símbolos del poder de su nuevo mandato.

Ceremonia. El presidente Morales en el templo de Kalasasaya, ubicado en el centro espiritual de Tiwanaku, donde ayer fue investido con los símbolos del poder de su nuevo mandato.

Por tercera vez en nueve años, el presidente Evo Morales fue ungido ayer con la simbología ancestral de los pueblos indígenas andinos, en una ceremonia en la que reafirmó la identidad del modelo de desarrollo del “vivir bien”. El acto, realizado en el complejo arqueológico de Tiwanaku, ubicado a 70 kilómetros de La Paz, fue el primero de la tercera investidura que protagonizará el gobernante. Hoy, Morales prestará juramento de rigor, junto al vicepresidente Álvaro García Linera, en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

“Desde aquí nos proyectamos en el siglo XXI como una de las naciones descolonizadas del mundo, donde el vivir bien sea nuestra filosofía. El liberalismo, el socialismo europeo no nos sirven para este objetivo. Ellos pasaron a la historia junto con la República liberal y colonizadora de Bolivia”, manifestó Morales en el umbral del principal pórtico del templo de Kalasasaya, donde tuvieron lugar los principales ritos que cumplió al inicio de su mandato.

En el mensaje, el Jefe del Estado también reafirmó la identidad del proyecto político que impulsó para llegar por primera vez al poder, en enero de 2006, y aseguró que detrás del modelo que propugna existen otros valores vinculados con la vida. “El saber alimentarse, el saber danzar, el saber gobernar y el saber soñar”.

Hablamos de recuperar y fortalecer nuestra cultura, nuestra identidad como condición para construir el Estado Plurinacional. Mucha gente piensa que estamos planteando volver al pasado, pero no es así; se trata más bien de una recuperación científica de lo mejor de nuestro pasado para combinarlo con la modernidad”, sostuvo Morales. En ese momento, ya estaba vestido con una túnica tejida con lana de vicuña con decorados de oro, y una toga llamada unku.

Ritos. El complejo arqueológico de Tiwanaku, inscrito desde 2000 en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Organización de Naciones Unidas pra la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), es considerado el centro espiritual de la cultura aymara y de muchas otras que florecieron antes de la llegada de la colonia española.

Morales eligió este sitio en 2006 y 2010 para recibir los símbolos ancestrales del poder de los pueblos indígenas, que habitaron la región, un día antes de jurar oficialmente como Mandatario ante la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Para ese acto, llegó ayer por la mañana a Tiwanaku en un helicóptero de la Fuerza Aérea. Luego de aterrizar, recibió los honores de los efectivos de la escolta presidencial Colorados de Bolivia, mientras decenas de mujeres aymara le dieron baños de sahumerio. El gobernante ingresó en las instalaciones del Museo Lítico y a la sala donde está el monolito Pachamanca, donde fue ataviado por un grupo de amautas con el ropaje con el que recibió el nuevo mandato. Primero, cuatro sacerdotes aymaras realizaron “una limpia” a Evo Morales con copal e incienso. Según los indígenas, ese ritual tiene el objetivo de proteger al Presidente y al Gobierno de “las malas energías”.

Ya ataviado con el unku y la túnica, Morales salió del museo y se dirigió hasta la cúspide de la pirámide de Akapana para realizar una ofrenda a las deidades de la cosmovisión andina: las montañas, el Padre Fuego y la Madre Tierra con el propósito de “pedir permiso” para ejercer de nuevo la Presidencia del Estado boliviano.

Acompañado por amautas y un grupo de mujeres ancianas, el Mandatario llegó hasta Kalasasaya, donde se ofrecieron cuatro mesas, para cada punto cardinal, y se realizaron invocaciones en favor de la paz. Morales recibió, entonces, los bastones de mando y se dirigió al pórtico del templo. Enfrente unas 7.000 personas escucharon el mensaje y presenciaron los actos, animados, primero, por el ulular de pututos y pinquillos (instrumentos musicales de viento) y luego por una orquesta de instrumentos nativos que acompañó el canto de una soprano.

Las primeras palabras que el Jefe del Estado pronunció tras recibir los símbolos de su mandato fueron en aymara, tal como ocurrió en enero de 2010. El Mandatario emitió el “jallalla” (por la vida) para saludar a los invitados, representantes de 40 países y cientos de ciudadanos que llegaron ayer hasta Tiwanaku. “Hacemos esta ceremonia para agradecer a nuestros líderes, hombres y mujeres, que dieron su vida por la liberación de nuestros pueblos”, afirmó Evo Morales.

Equilibrios. “Esta posesión es un reconocimiento de nuestras culturas (…) es emocionante”, afirmó el vicepresidente Álvaro García Linera, quien fue el primero en saludar a Morales tras el mensaje que dio en las escalinatas de Kalasasaya. Al gobernante también le saludaron los presidentes de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, y de Trinidad y Tobago, Anthony Carmona, así como los vicepresidentes de Argentina, Amado Boudou; de Bielorrusia, Viktor Sheiman, y la de Perú, Marisol Espinoza.

Al acto de investidura también acudieron grupos indígenas y miembros de los movimientos y organizaciones sociales de Argentina, Brasil, Chile y Perú, entre ellos las argentinas Madres de la Plaza de Mayo y el chileno Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez.

Morales, que gobierna Bolivia desde 2006, inició su segundo mandato en 2010. Entre ayer y hoy comenzará su tercer periodo consecutivo y así se abrirá la posibilidad de convertirse en el Presidente que más tiempo estará en el poder. En un año superará al mandato de Andrés de Santa Cruz (1929-1939), hasta ahora el más longevo de la historia del país. Hoy jurará sobre la base de las elecciones del 12 de octubre de 2014 que ganó con un respaldo del 61,3% de los votos.

En el discurso de ayer, el Mandatario también pidió frenar “la loca carrera de la destrucción de la Tierra en nombre del desarrollo”. “Este mundo ya no puede soportar tanto sobredesarrollo. En nombre de la modernidad, los países industrializados están sobreindustrializando y eso tiene un costo para el planeta Tierra. Estamos yendo a la destrucción de nuestro planeta”, advirtió. Poco antes, el Presidente había asegurado que la idea del “vivir bien” plantea restablecer los equilibrios en todos los sentidos.

Gabinete. Los 20 ministros que acompañaron a Morales en el periodo 2010-2015 llegaron hasta el complejo de Tiwanaku. El martes habían renunciado a sus cargos para que el Jefe del Estado los ratifique o remueva de acuerdo con las necesidades que enfrentará en el nuevo periodo constitucional.

El ministro de Economía, Luis Arce, quien acompaña a Morales desde 2006, se declaró satisfecho “de haber servido en el tiempo de mayor bonanza” y aseguró que aceptará “como un soldado” las decisiones que asuma el Presidente.

Llueven las bendiciones para el Jiliri Apu Mallku

Evo Morales recibió el permiso de las deidades para iniciar su gobierno

 

Flanqueado por las autoridades originarias, el presidente Morales sale del Museo Lítico para dirigirse a la cima de la Pirámide de Akapana y posteriormente al Templo de Kalasasaya. Luis Salazar.

Flanqueado por las autoridades originarias, el presidente Morales sale del Museo Lítico para dirigirse a la cima de la Pirámide de Akapana y posteriormente al Templo de Kalasasaya. Luis Salazar.

 

por Rubén Ariñez / Tiwanaku

“Esa es una bendición para nosotros, creemos que el Estado Plurinacional va a avanzar”, afirma Hilarión Mamani, mientras señala el cielo nublado con sus brazos. Aún no amanece y una tenue llovizna rocía el campo ceremonial de Tiwanaku, el lugar donde el presidente Evo Morales fue ungido ayer como Jiliri Apu Mallku, el máximo cargo político en la cultura de los pueblos aymaras.

El sonido de los pututus marca el paso marcial de la guardia indígena. Unos 600 Ponchos Rojos llegan hasta las puertas del “sitio sagrado” para alistar el arribo de su líder. A la par de ellos, unos 1.300 policías y cerca de 3.000 efectivos de las Fuerzas Armadas resguardan los alrededores del espacio arqueológico. “¿Están acreditados sus vehículos?”, pregunta un oficial. Ningún automóvil puede traspasar la barrera de seguridad que instalaron un día antes los miembros del orden. Lo sabe la representante en Bolivia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Katherine Grigsby, quien llegó hasta el campo ceremonial a pie por una senda anegada de lodo, el efecto inminente de la persistente lluvia que cayó horas antes.

“No importa. Hay que estar en la ceremonia de Evo”, indica Antonio Vela, que llega desde la localidad de Tarabuco, en el departamento de Chuquisaca, junto a unos 90 comunarios. “Con el entusiasmo de participar hemos venido”, añade. Viajó durante dos días para llegar a Tiwanaku y no cesa de tocar su machu tock’oro —una especie de flauta— mientras baila.

El ritmo cansino que interpreta Vela se entremezcla con el zumbido de las hélices de los helicópteros Super Puma que sobrevuelan para transportar a dignatarios invitados al evento. Al menos tres presidentes, cinco vicepresidentes y unas 55 delegaciones han llegado de a poco al lugar. Unos por aire, otros a pie. La senda que conduce al centro arqueológico sigue anegada de barro, aquel que se produce cuando la tierra es arenosa tal como ocurre en Tiwanaku.

Faltan 15 minutos para las 08.00. Un movimiento inusitado se produce en las afueras del Museo Lítico, escenario de los ritos iniciales. Los Colorados de Bolivia —la guardia presidencial— se preparan para rendir honores militares. Es el vicepresidente Álvaro García, quien baja del Super Puma junto a su esposa, Claudia Fernández.

Ceremonias. Al interior del repositorio está una parte de los invitados que visitan el país. Ahí también está el monolito Pachamama —más conocido como Bennett en honor a su descubridor, el estadounidense Wendell Bennett—, una pieza que fue rescatada de la plaza del estadio de La Paz.

Flanqueado por la estela, García posa sonriente para las cámaras de los medios estatales. Minutos después, parte en comitiva con dirección al sitio arqueológico de Tiwanaku. El frío recrudece en el árido altiplano, pero no inmuta a los indígenas que resguardan el lugar. De rato en rato, algunas hojas de coca se entremezclan con los jallallas (por la vida) que exclaman los comunarios para recibir a los visitantes extranjeros y nacionales. Efectivos de la Policía, vestidos de civil, resguardan el lugar puesto que ahí se custodia la vestimenta que lucirá el presidente Morales para los rituales ancestrales. También lo hacen dos columnas de unos 100 amautas varones y mujeres.

Una hora después, a falta de 19 minutos para las 09.00, el vehículo Lexus se detiene en las puertas del lugar. Los Colorados le rinden honores militares de rigor a su comandante, el Capitán General de la Fuerzas Armadas. Como en 2006 y 2010, el presidente Morales se alista para recibir la sabiduría de los achachilas (dioses). Al interior del Museo Lítico, cuatro amautas preparan el incienso y el copal para una “limpia” al Mandatario antes de que éste proceda con su vestimenta. Así, se da inicio al ritual de imposición de su tercer mandato consecutivo. Este año es particular. El vestuario lleva dos ornamentos de oro con el diseño del Tata Inti o Padre Sol en la túnica o unku y el sombrero de cuatro esquinas o ch’uku. El diseño es el mismo que se refleja en la Puerta del Sol. “Es para que absorba las energías del Inti”, precisa Guamán, uno de los amautas que participa de los ritos.

Los sahumerios con inciensos se encienden y las dos columnas de sacerdotes andinos que se apostaron en las afueras del lugar se aprestan a recibir al Apu Mallku. Suenan los pututus. Morales se abre paso entre los sacerdotes y saluda a quienes lo esperan.

Viste una túnica de color café cobrizo. Un sombrero teñido de un rojo intenso. “El poncho es de lana de vicuña para que el Presidente sea ágil como lo es ese animal y el sombrero representa al airampo, una planta que crece en las condiciones más adversas”, explica Guamán. Estas cualidades serán transmitidas al gobernante.

Frente al Templo de Kalasasaya, donde están situadas las delegaciones internacionales, se oye un cerrado aplauso. Una cámara adentro del museo y unas pantallas distribuidas en el lugar transmiten lo que sucede durante el rito.

Unos 20 amautas acompañan luego a Morales por la senda que conduce al centro ceremonial. Wiphalas y banderas bolivianas flamean con el intenso viento y marcan el camino hacia la Pirámide de Akapana. El ritual es privado, solo los sacerdotes pueden acceder a la cúspide del sitio sagrado. Encienden un sahumerio para pedir permiso a la Pachamama (Madre Tierra). Otro ritual similar se produce minutos después en el Templo de Kalasasaya. Allí, 16 sacerdotes ungen a Morales antes de recibir los símbolos del tercer mandato indígena.

A las 09.40, el portal de este templo se inunda de vítores y jallallas. Triunfante, el Jefe del Estado sale para recibir los aplausos de al menos 7.000 personas que llegaron hasta el lugar.

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Entre el bullicio surgen voces de un coro indígena que entona el Himno Nacional de Bolivia. Una primera parte se escucha en castellano, otra en quechua y la última en aymara. Los organizadores de la ceremonia ancestral de Tiwanaku no podían dejar de lado este detalle. Así se cerraba la ceremonia ancestral. Un par de bastones de mando estaban listos para entregarlos al Presidente, pero antes había que escucharlo.

“Saludar a los hermanos de Bolivia, del continente y del mundo. Con el permiso de nuestras wacas, apus y achachilas, bajo la mirada de la Cordillera de los Andes, Huayna Potosí, Illampu, Illimani. Bajo el cuidado del cerro CuchiCuchi del ayllu Sullka, del cantón Orinoca. Con el permiso de nuestro Padre Sol y la Madre Luna, de nuestra sagrada hoja de coca”, señaló Morales al abrir su discurso. Era necesario pedir permiso a los dioses del mundo andino.

Los visitantes seguían llegando al lugar. Representantes de delegaciones de organizaciones sociales que arribaron de Argentina, Chile, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela, entre otras, escucharon atentas las palabras del Mandatario. “Es un día especial, histórico, de reafirmación de nuestra identidad, de reafirmación de nuestra revolución democrática cultural”, añadió Morales con el sonar de pututus, mientras se distribuían mates de coca y café entre los visitantes extranjeros. La altura del altiplano, 3.650 metros sobre el nivel del mar, había hecho efecto. Sin embargo, el Jefe del Estado no se detuvo

Mandato. “Estamos viviendo tiempos del Pachakuti, Pacha quiere decir equilibrio, Kuti quiere decir retorno; entonces, Pachakuti quiere decir retorno al equilibrio, retorno a la igualdad con políticas de solidaridad y complementariedad”, enfatizó. “Aquí estamos para gobernar nosotros mismos, haciendo respetar nuestra Pachamama. Lo que nuestro abuelo Julián Apaza, Túpac Katari, dijo: Yo muero, volveré millones. Ahora no solamente somos millones ancestralmente, sino que también somos millones electoralmente, muchas gracias hermanas y hermanos de Bolivia”, apuntó Morales en medio de los aplausos.

El Mandatario, el 12 de octubre, obtuvo el 61,32% de los votos en los comicios generales. Se convirtió en el único presidente que obtuvo tal mayoría desde que Bolivia recuperó la democracia en 1982. Apostado en las escalinatas de Kalasasaya, el gobernante revalorizó las cualidades de las culturas ancestrales y las de la sabiduría tiwanakota, y apuntó al fortalecimiento de la cultura como base del Estado Plurinacional. “No se trata de un retorno romántico al pasado, sino más bien de una recuperación científica de lo mejor de nuestro pasado para combinarlo con la modernidad”.

Futuro. “Con una modernidad que nos permita hacer industrias sin dañar a la Madre Tierra, con una modernidad que nos permita hacer desarrollo en equilibrio con nuestra Pachamama, entonces, se trata de restablecer el equilibrio entre el ser humano y la Madre Tierra”, señaló Evo Morales.