Crean movimiento en defensa de la democracia en Brasil y en rechazo al juicio contra Rousseff

Dirigentes de izquierda en Brasil crearon el Movimiento Golpe Nunca Más, en defensa de la democracia y en rechazo a la pretensión de ejecutar un golpe de Estado en contra de la presidenta de la nación, Dilma Rousseff, a través de la petición de un juicio en su contra por presuntas irregularidades fiscales este año.

El gobernador del estado de Maranhao, Flávio Dino, y el exministro Ciro Gomes fueron los encargados de presentar el referido grupo, para enfrentar los intentos de la derecha de derrocar a Rousseff mediante un juicio político, reseña el sitio web de Telesur.

El mandatario regional destacó que las supuestas irregularidades en las cuentas públicas constituyen un absurdo, pues el Congreso aprobó la semana pasada una nueva meta fiscal, que exime al Ejecutivo de cualquier anomalía e incumplimiento.

Asimismo, reiteró que el pedido de enjuiciamiento a Rousseff no encuentra respaldo en la Carta Magna, porque “la jefa de Estado no está directamente implicada en delitos de responsabilidad fiscal”.

Para este lunes está previsto, además, que se instale una comisión especial para evaluar la petición de juicio contra la Presidenta.

La instancia estará conformada por parlamentarios de todos los partidos políticos, en número proporcional al tamaño de la bancada de cada representación en la Cámara de Diputados.

De acuerdo con la Ley de Destitución y el Reglamento de la Cámara de Diputados, una vez que se instale la comisión, la mandataria, después de ser notificada, tendrá un plazo de 10 sesiones para pronunciarse.

Luego, la comisión tendrá cinco sesiones para votar el informe final y se decidirá si se abre o no el proceso contra Rousseff.

Después de 48 horas de publicado el dictamen, será incluido en el orden del día de la sesión. En la plenaria, el proceso de destitución se abriría si dos tercios (342) de los 513 diputados votan a favor.

El procedimiento para un juicio político en Brasil establece que, una vez abierto el proceso de destitución, el Presidente es obligado a separarse del cargo por 180 días, mientras la causa pasa al Senado para el juicio. En esta instancia, la sesión que definirá si tiene o no lugar la remoción será liderada por el presidente del Supremo Tribunal Federal (STF).

La decisión se aprobaría si dos tercios (54) de los 81 senadores votan a favor. En caso de que el Presidente de la República sea absuelto por el STF, reasume su cargo, mientras que si es condenado, es destituido automáticamente y asume el cargo el vicepresidente.

El miércoles pasado, el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, autorizó abrir a Rousseff un juicio político con fines de destitución. (AVN)

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Cunha,“un golpe a la paraguaya”. El político evangélico con fama de maquiavélico

Hasta el final

Por Mercedes López San Miguel


Durante este primer año del segundo mandato de Dilma Rousseff, la palabra “impeachment” sonó como mantra en boca de la oposición y de la prensa de derecha de Brasil. En más de una oportunidad, la mandataria denunció que en su país se planeaba “un golpe a la paraguaya”, en referencia a la destitución de Fernando Lugo mediante un juicio político exprés en 2012. Al final, Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados y principal enemigo de Rousseff, autorizó este miércoles un pedido de impeachment contra la presidenta por supuesta adulteración de las cuentas públicas, una maniobra que puede derribarla de su cargo y sumergir al país en la incertidumbre.

El político evangélico con fama de maquiavélico pasó a la acción el mismo día en que diputados del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) comunicaron que votarían a favor de abrir una investigación contra él en el Congreso por haber ocultado millonarias cuentas en Suiza, un proceso con potencial para terminar con su mandato. Cunha –cuyo partido, el PMDB, es el principal integrante de la alianza de gobierno– está envuelto en el escándalo Petrobras y su voz quedó totalmente desacreditada cuando juró que no tenía ninguna cuenta en el extranjero.

Una hora después del anuncio del titular de Diputados, Rousseff habló tres minutos por cadena nacional diciendo que recibió “con indignación” la medida contra el mandato que le fue concedido democráticamente por el pueblo y aseguró que su gobierno “no practicó actos ilícitos”. Visiblemente contrariada, Dilma sostuvo que confía en el accionar de las instituciones. “Tengo la convicción y la absoluta tranquilidad en cuanto a la total improcedencia de ese pedido, así como de su justo archivo. No podemos dejar que conveniencias e intereses indefendibles debiliten la democracia y la estabilidad de nuestro país”, afirmó.

Este puntapié inicial para juzgar a Rousseff sumerge a la séptima economía del mundo en una crisis de final incierto tras un año de recesión. El plan de ajuste que aplicó el ministro de Hacienda ortodoxo Joaquim Levy fue resistido por el ala más de izquierda del PT. Y la aprobación de Dilma cayó a un 10 por ciento, de la mano de las dificultades económicas y el escándalo de corrupción en Petrobras, por el que fueron arrestados tanto políticos de la oposición como del oficialismo.

Ahora comienza un largo proceso parlamentario. Una comisión formada por diputados de todos los partidos deberá analizar el pedido de juicio político y la presidenta tendrá que responder a las acusaciones. Si la comisión mantiene el pedido, el tema será llevado al Pleno de la Cámara. La solicitud aceptada por Cunha acusa a Rousseff de haber realizado maniobras fiscales para ajustar las cuentas de su gobierno en 2015. Para que siga adelante, el impeachment debe contar con el apoyo de dos tercios de los 513 diputados. El Senado tendrá la última palabra: 54 de los 81 senadores deben apoyar la salida de Rousseff. Dos meses atrás, Celso Marcondes, director del Instituto Lula, me decía que la estrategia de la oposición es llevar la lucha contra Dilma hasta el final. Detrás de esa estrategia aparecen referentes del PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña): Aécio Neves, Fernando Henrique Cardoso y José Serra.

La mandataria de 67 años que superó las torturas durante la dictadura y luego un cáncer asegura que dará batalla. Ya lo dijo en un discurso reciente: “La sociedad brasileña conoce los moralistas sin moral. Yo me rebelo contra el golpismo”.

 

O primeiro mandado de segurança contra o impeachment de Dilma

EXCELENTÍSSIMO SENHOR MINISTRO PRESIDENTE DO SUPREMO TRIBUNAL FEDERAL

URGENTE – MEDIDA LIMINAR

RUBENS PEREIRA E SILVA JUNIOR, brasileiro, casado, em exercício do mandato de deputado federal pelo PC do B/MA, com endereço na Câmara dos Deputados, no Anexo III, gabinete 574 (Documento no 01 – Documentos pessoais), por meio de seu advogado devidamente constituído (Documento no 02 – Instrumento procuratório), com endereço profissional em Setor Comercial Sul, Quadra 1, Edifício Denasa, sala 303 – Brasília – DF, onde deverá receber qualquer comunicação do feito, vem impetrar o seguinte

MANDADO DE SEGURANÇA COM PEDIDO DE MEDIDA LIMINAR

contra ato do Sr. PRESIDENTE DA CÂMARA DOS DEPUTADOS, Deputado Eduardo Cunha, com endereço no Palácio do Congresso Nacional, nesta capital, pelas razões fáticas e jurídicas abaixo perfiladas.

I. HISTÓRICO

A autoridade impetrada recebeu, aos 02 de dezembro p.p., denúncia de crime de responsabilidade contra a Presidente da República.

Ao fazê-lo sem notificar previamente a Presidente para que oferecesse resposta, violou os princípios do devido processo legal, da ampla defesa e do contraditório, além do parágrafo único do art. 85 da Constituição Federal, o art. 38 da Lei no 1079/50 e o caput do art. 514 do Código de Processo Penal.

II. DO INTERESSE DE AGIR

Aponta-se no presente writ violação aos princípios da legalidade, do contraditório e ao direito fundamental à ampla defesa da Presidente da República.

Inegável, pois, a envergadura constitucional da presente ação, o que habilita esta Corte Suprema a manifestar-se sobre seu objeto, nos exatos termos da norma disposta no inciso XXXV do art. 5o da Constituição da República:

Art. 5o, XXXV – a lei não excluirá da apreciação do Poder Judiciário lesão ou ameaça a direito;

Essa é a jurisprudência:

“MS 21689 / DF

Relator(a): Min. CARLOS VELLOSO
Julgamento: 16/12/1993 Órgão Julgador: Tribunal Pleno EMENTA: – CONSTITUCIONAL. “IMPEACHMENT”. CONTROLE JUDICIAL. “IMPEACHMENT” DO PRESIDENTE DA REPUBLICA. PENA DE INABILITAÇÃO PARA O EXERCÍCIO DE FUNÇÃO PÚBLICA. C.F., art. 52, paragrafo único. Lei n. 27, de 07.01.1892; Lei n. 30, de 08.01.1892. Lei n. 1.079, de 1950. I. – Controle judicial do “impeachment”: possibilidade, desde que se alegue lesão ou ameaça a direito. C.F., art. 5., XXXV. Precedentes do S.T.F.: MS n. 20.941-DF (RTJ 142/88); MS n. 21.564-DF e MS n. 21.623-DF. (…)”

III. DO ART. 38 DA LEI No 1079/50 E O ART. 514 DO CÓDIGO DE PROCESSO PENAL

A Lei no 1.079/1950 é o diploma legislativo que define os crimes de responsabilidade e regula o respectivo processo de julgamento. Bastante lacunosa, a própria lei estabelece os instrumentos para o preenchimento daquilo que deixou de regular.

Assim, nos termos de seu art. 38:

“no processo e julgamento do Presidente da República e dos Ministros de Estado, serão subsidiários desta lei, naquilo em que lhes forem aplicáveis, assim os regimentos internos da Câmara dos Deputados e do Senado Federal, como o Código de Processo Penal”.

A interpretação dessa norma deve partir do pressuposto de que o processamento do Presidente da República por crime de responsabilidade constitui instrumento de natureza político-administrativa com enorme repercussão nas estruturas democráticas do país.

Diversas são as imbricações deste procedimento com os fundamentos de nossa República, constituída por um Estado Democrático de Direito que tem alicerces fincados na soberania, na cidadania e na dignidade da pessoa humana.

Por esses motivos, as regras que incidem sobre esse procedimento combinam o que dispõe a lei no 1.079, de 1950, bem como os Regimentos Internos da Câmara dos Deputados e do Senado Federal, além do Código de Processo Penal.

Da análise sistemática das disposições em tela deve-se observar que o vetor interpretativo a ser abraçado, de acordo com nosso marco constitucional, conduz à necessidade de harmonização dos procedimentos adotados no processo de apuração de crime de responsabilidade do Presidente da República com as garantias necessárias ao respeito à soberania popular e às instâncias democráticas, que derivam, sobretudo, da supremacia do voto direto. Não menos importantes são os princípios fundamentais da ampla defesa e do contraditório, corolários do devido processo legal e do respeito à dignidade humana do cidadão que é acusado, titular ou não de cargo eletivo.

A natureza política do processo de impeachment não tem o condão de afastar garantias fundamentais, especialmente quando elas contribuem para a melhor solução do caso concreto, em prestígio à soberania popular e ao Estado Democrático de Direito.

Nessa esteira, fica claro que, em face da sistemática processual penal, deve-se respeitar o disposto no caput do art. 514 do CPP, que dispõe:

“Art. 514. Nos crimes afiançáveis, estando a denúncia ou queixa em devida forma, o juiz mandará autuá-la e ordenará a notificação do acusado, para responder por escrito, dentro do prazo de quinze dias.”

É dever do Presidente da Câmara dos Deputados, portanto, ao perceber que a denúncia por crime de responsabilidade preenche os requisitos formais, notificar a Presidente da República para responder por escrito a acusação para, somente depois de juntada a resposta aos autos, proceder à análise da justa causa.

A aplicação analógica da norma processual penal é devida em razão da antiga máxima “ubi eadem ratio ibi idem jus”: o objetivo da norma é evitar a instauração de processos descabidos sem a mínima justa causa, protegendo assim o próprio servidor e, sobretudo, o regular funcionamento da Administração Pública.

A mesma exigência de contraditório prévio é prevista pelo caput do art. 4o da Lei no 8.038, de 1990:

“Art. 4o – Apresentada a denúncia ou a queixa ao Tribunal, far-se-á a notificação do acusado para oferecer resposta no prazo de quinze dias.”

No sentido proposto, já se manifestaram os professores Juarez Tavares e Geraldo Prado, da Universidade do Estado do Rio de Janeiro, em parecer pro bono sobre a matéria:

“4. O dever de assegurar ao Presidente da República o direito à audiência prévia ao despacho de processamento do pedido de impeachment pelo Presidente da Câmara dos Deputados, antes da eleição da comissão especial, caso a denúncia não seja rejeitada liminarmente pelo Presidente da Casa – aplicando-se a regra do art. 4o da Lei no 8.038/1990. A filtragem constitucional da Lei no 1.079/50impõe seja ela, no aspecto atinente ao exercício do direito de defesa (e audiência), aplicada consoante os termos da lei posterior que garante ao acusado a apreciação de suas razões antes da emissão de juízo de admissibilidade, ainda que provisório, da acusação. A Lei Federal no 8.038/90 cumpre este papel de integração porque tutela de modo efetivo o direito de defesa do Presidente, que igualmente configura garantia do regime republicano-representativo”

Não faz sentido conferir-se ao servidor público denunciado por peculato culposo (art. 312, § 2o do Código Penal), por exemplo, o direito ao contraditório prévio e não se conferir o mesmo direito fundamental ao Presidente da República, denunciado por acusação grave que pode levar a destitui-lo do cargo para o qual foi eleito por dezenas de milhões de votos.

No caso de instauração de processo por crime de responsabilidade contra o Presidente da República a exigência de prévio exercício do contraditório agiganta-se, vez que a simples deflagração do procedimento é capaz de causar verdadeira tormenta política, administrativa, econômica e social, com reflexos internacionais. Não se trata de um servidor público qualquer, mas do Chefe do Poder Executivo da República.

O prejuízo que decorre da não observação da garantia processual, portanto, é evidente, por transcender em muito a esfera de direitos da cidadã denunciada.

IV. DA LIMINAR

Presente o fumus boni iuris, cabe ressaltar a imperiosa necessidade de concessão de medida liminar, em razão do periculum in mora.

É difícil mensurar a magnitude do impacto político-econômico-social que a instauração de um processo de impeachment contra o Presidente da República acarreta. Sabe-se apenas, com segurança, que ele é enorme. O país precisará de meses, senão anos, para recompor-se, independentemente do desfecho do processo.

Cabe a esta Suprema Corte, diante da ilegalidade que configura o recebimento da denúncia sem prévio contraditório, atuar de maneira célere para restaurar parcela da estabilidade político-social no país.

O mínimo que se exige, diante de tão extremo cenário, é parcimônia. E à parcimônia, no processo, chega-se apenas com o respeito ao devido processo legal, à ampla defesa e ao contraditório, conforme albergados pela Constituição Federal e pelo Código de Processo Penal.

V. DO PEDIDO

Pelo exposto, requer-se:

1. A concessão de medida liminar para suspender a eficácia da decisão que recebeu a denúncia por crime de responsabilidade contra a Presidente da República, até o julgamento do mérito deste mandado de segurança;

2. A notificação da autoridade impetrada para prestar informações no prazo legal;

3. A oitiva do representante do Ministério Público;

4. No mérito, a concessão da segurança para anular a decisão que recebeu a denúncia por crime de responsabilidade contra a Presidente da República, determinando-se à autoridade impetrada que, antes de decidir sobre eventual recebimento da denúncia, notifique a Presidente da República para apresentar resposta, nos termos do art. 38 da Lei no 1079/50, do caput do art. 514 do Código de Processo Penal e do caput do art. 4o da Lei no 8.038, de 1990.

Dá-se à causa o valor de R$ 1.000,00 (mil reais) para efeitos fiscais. Termos em que pede deferimento,
Brasília, 03 de dezembro de 2015.

RENATO FERREIRA MOURA FRANCO OAB/DF 35.464

CRISIS POLITICA Y ECONOMICA DE BRASIL

Contraofensiva de Dilma

En los congresos de la CUT y de la Confederación Sindical Mundial, con Lula como protagonista, la presidenta de Brasil recibió un fuerte apoyo para enfrentar el golpe institucional de la derecha.

dilma golpe ditadura

Por Néstor Restivo


Con dos ejemplos, el ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva aclaró la razón de la ofensiva de la derecha al gobierno de su sucesora y compañera del Partido de los Trabajadores, Dilma Rousseff. El primero: “La señora se pone un buen perfume el viernes para encarar el fin de semana. Y el lunes, cuando la empleada doméstica regresa a su casa, la señora ve que ella también usa el mismo perfume”. El segundo: “América latina tuvo universidades muy tempranamente tras la llegada de Colón, sólo unos pocos años después abrió la primera en la actual República Dominicana, y en los siglos siguientes las hubo en Perú, Bolivia, Argentina. En Brasil la primera abrió recién en 1922 porque nuestra élite nunca quiso un pueblo educado”. Lula recordó que en estos doce años de gobiernos del PT abrieron 18 universidades y 455 escuelas técnicas, “contra 140 que se habían abierto en todo un siglo”.

Dilma también dijo que la minoría brasileña “alimenta a diario a través de la prensa, con odio e intolerancia, a un pueblo que nunca tuvo esas características, porque no aguanta el ascenso social que vivimos estos años”, refiriéndose a los más de 40 millones de personas que salieron de la pobreza o a los 22 millones de nuevos trabajadores, que hoy (Lula) “por primera vez tienen auto, o viajan en avión y colman los aeropuertos como si fueran rodoviarias (terminales de micros). Todo eso antes estaba reservado sólo a los ricos”.

campanha do ódio

Ambos dirigentes hablaron semanas atrás ante el 12º Congreso de la Central Unico de Trabajadores (CUT), en San Pablo, en medio de una brutal ofensiva para iniciar un juicio político a Dilma para desplazarla del poder y de un clima económico grave, con la peor recesión en Brasil en el último medio siglo. También sesionó en la misma ciudad brasileña la Confederación Sindical Internacional, que hace unos años unificó a distintas centrales (socialdemócratas, socialcristianos y de izquierda) luego de que el fin de la Guerra Fría, la caída del mundo soviético y la ofensiva neoliberal lo hicieron posible. Fue una muestra de apoyo a la CUT, al PT y a Dilma frente al cuadro político, con asistencia de numerosos líderes mundiales entre ellos el líder de una de las organizaciones de Túnez recientemente galardonada por el Premio Nobel de la Paz, la Unión de Trabajadores del país africano; líderes sindicales de la estadounidense AFL-CIO, de Canadá, Australia, Alemania, Italia y de todos los países latinoamericanos, entre ellos la CTA y la CGT, y el ex presidente del Uruguay Pepe Mujica, quien propuso una lucha mundial por la jornada laboral de seis horas, para combatir el consumismo y la sobreproducción.

“El PT tiene algunas divergencias internas sobre cómo encarar la crisis económica. Pero la CUT y los movimientos sociales son la verdadera base de apoyo que tiene Dilma para remontar la situación y para poner resistencia al golpe”, dijo a Cash el dirigente Joao Felicio, ex presidente de la CUT y actual presidente de la CSI. La gran contradicción que tienen el gobierno de Dilma es el ajuste fiscal y la elección de un neoliberal en la cartera económica, el ministro Joaquim Levy, que fue realizado a principios de año y de su segundo mandato de la jefa de Estado (cuando recibió 54 millones de votos) para tratar de congraciar al mercado y al establishment. Pero éstos le devolvieron el favor con la ofensiva golpista, que surge de sectores del poder judicial y de un Parlamento que el PT no controla.

“El Poder Judicial, dada su composición histórica de jueces derivados de la élite, ha ejercido cada vez más la presión política, a menudo con un sesgo conservador, y además de promover una persecución sistemática de la izquierda y de los movimiento sociales y sindicales, con acusaciones, juicios y encarcelamiento de una manera completamente arbitraria y partidista”, dijo la CUT, que también tiró dardos al Parlamento e hizo una defensa tan encendida de Dilma como de los derechos adquiridos y contra el ajuste.

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La situación brasileña es muy crítica en lo económico y explica la abrupta caída de popularidad de la Presidenta: recesión, devaluación, fuerte caída de exportaciones, duplicación del desempleo en un año – del 4 al 8 por ciento – y muchas empresas paradas por el escándalo de Petrobras, que afectó y detuvo negocios previstos por sectores muy dinamizadores como el propio petróleo o las industrias naval y del acero. Justamente ese escándalo, derivado de la financiación de los partidos por empresas, públicas y privadas, está en el centro de las acusaciones contra el gobierno. Pero en verdad cruza a todo el arco político, es muy antiguo y reclama una reforma del sistema de financiación de los partidos.

Dilma habló ante los líderes sindicales como pocas veces lo había dicho. Tanto, que Lula afirmó en el mismo escenario y unos minutos después que “hoy se ha convertido ya no en presidente de Brasil sino en una líder política”.

La primera mandataria le apuntó claramente a Eduardo Cunha, del PMDB y presidente de la Cámara de Diputados, quien tiene la llave del juicio político (en los últimos días mermó esa posibilidad, pero sigue latente la amenaza con otras iniciativas desestibilizadoras) y está envuelto él mismo en varios escándalos de corrupción, con cuentas secretas en Suiza descubiertas recientemente. Dilma le dijo: “Quién tiene autoridad moral para atacar mi honra. Luché mi vida entera por la libertad (Lula luego recordó su paso por la cárcel y la tortura durante la dictadura militar brasileña) y seguiré luchando para defender el mandato que me dio la voluntad popular y nuestro proyecto de democracia con inclusión social”.

La CUT la aclamó.

En su documento para el congreso sindical recordó que hoy hay en Brasil “el Congreso más conservador desde el fin de la dictadura, con predominio de sectores reaccionarios, vinculados a fanáticos religiosos, latifundistas, fuerzas de seguridad y sistema financiero, incluso nostálgicos de la dictadura”, y definió el eje de la derecha en estos términos desde el año pasado, cuando la Presidenta iba por la reelección: “Dilma no puede ser elegida; si es elegida, no puede tomar posesión; si toma posesión, no puede gobernar”. El apoyo sindical y de los movimientos sociales parece ser la retaguardia desde la cual el gobierno brasileño –que igual que los de Argentina, Venezuela y Ecuador sufren permanentes acciones de erosión por parte de quienes relegaron algo de poder estos años– puede empezar a recuperar el camino y enfrentar la ofensiva golpista.

Au Brésil, Eduardo Cunha, l’homme qui menace Dilma Rousseff

par Claire Gatinois/ Le Monde

Dacosta

Dacosta

Humilié, un genou à terre, il compte se venger. Dimanche 4 octobre, le redoutable Eduardo Cunha, président de la Chambre des députés du Brésil, visé par une enquête de corruption, a prévenu sur son compte Twitter que la procédure de destitution de la présidente Dilma Rousseff « ne restera pas dans les tiroirs ». « Je n’ai d’autre rôle que celui-là. Ceux qui parlent aimeraient que je laisse [la procédure de destitution de la présidente] dans un tiroir. Cela n’arrivera pas », a-t-il lancé, défiant son ennemie.

Dilma Rousseff peut trembler. L’homme dispose d’un pouvoir de nuisance à la mesure de son habileté politique. C’est-à-dire colossal. Il l’a démontré lors de son élection à la présidence de la Chambre des députés en février 2015. Non favori, il a su manigancer pour se hisser à la tête de la « Camara ». « Tout le monde a peur de Cunha. Il est extrêmement agile et efficace », observe Gilberto Maringoni, professeur de relations internationales à l’université fédérale ABC, dans la banlieue de Sao Paulo.

« Tout le monde a peur de Cunha. Il est extrêmement agile et efficace »

Affilié au Parti du mouvement démocratique brésilien (PMDB), une immense formation centriste dont les convictions politiques fluctuent selon les circonstances, M. Cunha est décrit comme un opportuniste aux idées très conservatrices. Opposé à l’avortement et au mariage pour tous, favorable à l’abaissement de la minorité pénale à 16 ans, il est évangélique et proche d’une partie des milieux d’affaires qui financent des campagnes politiques

Dilma y los chacales

Clayton

Clayton

 
por Eric Nepomuceno

 
Acosada por el Congreso, controlado –tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado– por dos parlamentarios altamente especializados en chantaje político, enfrentando un difícil y complejo cuadro económico, con impactantes caídas en los índices de popularidad, viendo cómo los sectores más conservadores de la sociedad civil, fuertemente insuflados por los grandes conglomerados de comunicación, se lanzan en campañas descomunales para destituirla, Dilma Rousseff parecía atónita y sin capacidad de reaccionar.

Para enturbiar aún más el escenario, su equipo de articulación política no hizo más, a lo largo de los últimos tres meses –exactamente los tres primeros de su segundo mandato presidencial–, que dar amplias y robustas muestras de una ineficacia sideral. Y, para colmar un vaso ya demasiado lleno, sigue la tensión provocada por una oleada de denuncias de corrupción, especialmente en Petrobras, con todo lo que significan sesiones de una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) transmitida en vivo, escenario perfecto para que la oposición, que no tiene ninguna otra propuesta de cambio que destituir a la presidenta y a fulminar el PT, luzca sus patéticos talentos histriónicos.

Luego de ser muy presionada por el ex presidente Lula da Silva y frente a un indiscutible cuadro problemático y sin solución aparente, Dilma decidió, a principios de la semana, invitar a Eliseu Padilha, un experimentado político, su actual ministro de Aviación Civil, a cambiar su insulsa cartera por la de Relaciones Institucionales, o sea, ocuparse de coordinar las relaciones con el Congreso, con movimientos sociales y con todo lo que significa como fuente de reivindicaciones y problemas.

La reacción de los caciques del PMDB, léase del partido aliado que de manera increíblemente infiel controla el Congreso, fue inmediata. Y forzaron su colega de siglas a rechazar la invitación.

Es algo insólito: un ministro que se niega a atender a un pedido de la presidenta y, peor, logra mantenerse al frente de su puesto. Resultado: nuevo desgaste para una más que desgastada mandataria, nueva iniciativa desastrada de un gobierno desastrado.

Dilma decidió, entonces, quemar uno de sus últimos cartuchos: convocó a su vicepresidente, que a la vez preside el rebelde e infiel PMDB, a asumir la articulación política de su gobierno. Michel Temer, que poca o inexistente atención recibió de Dilma especialmente a partir de su reelección (ya era el vicepresidente de la república en el primer mandato), es un negociador hábil, profundo conocedor de los vericuetos de la Cámara de Diputados (donde ocupó un escaño de 1987 a 2010, cuando se tornó vicepresidente de Dilma) y ex presidente de la casa. Y, viejo zorro político, aceptó. Diplomático y elegante, no exigió nada: “Sugirió” a la mandataria que suprimiese sumariamente la cartera de Relaciones Institucionales. De esa forma, la articulación política del gobierno se trasladó directamente a la vicepresidencia de la república.

Mariosan

Mariosan

 

Otra “sugerencia”: poder contar con “un bolígrafo nuevo”, es decir, con tinta suficiente para firmar nombramientos tanto en el segundo y tercero escalón del gobierno como en las estatales. De inmediato, empezó a negociar puestos y presupuestos.

Lo que se vio en seguida deja bien claro hasta qué punto es confuso, contradictorio y desvirtuado del sistema político (más allá de escenarios circunstanciales, por complejos que sean) brasileño. La noticia de que su presidente, y que a la vez ocupa la vicepresidencia del país, haya sido convocado para ayudar a superar una seria crisis de interlocución entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo causó profundo malestar en el PMDB. En lugar de entender que se abre un amplio espacio de poder para el principal (y, nunca es demasiado reiterar, desleal) aliado, los caciques que controlan el Congreso entendieron que aumentó de manera exponencial la posibilidad de que pierdan poder de chantaje.

Ambas interpretaciones son correctas: el PMDB gana poder, mientras que Eduardo Cunha, en Diputados, y su colega Renan Calheiros, en el Senado, algo pierden. Seguirán demonizando al gobierno, pero ahora con menos fuerza.

Hay un tercer aspecto: al ser atraído para la articulación política, o mejor dicho, para por fin instaurarla, el PMDB se hace socio del PT en la crisis. Soluciones, ahora, dependen directamente de que ambos partidos se entiendan. Los berrinches desleales de Cunha y Calheiros se debilitan.

No hay que dejar de observar que, una vez más desde su asunción para el segundo mandato presidencial, Dilma tardó demasiado para reaccionar. Por primera vez, sin embargo, reaccionó de manera hábil. Hasta ahora, además de tarde, reaccionaba de manera torpe.

Los críticos a su gestión –y los hay por doquier– se apresuraron a decir que ella ahora está en manos de dos ministros de los cuales no puede, al menos por ahora, librarse: el neoliberal Joaquim Levy, en Hacienda, encargado de hacer, en el campo de la economía, todo aquello que Dilma dijo que harían sus adversarios en caso de que llegasen el poder, y Michel Temer, del mismo PMDB, que no hizo más que sabotear su gobierno.

Las medidas económicas anunciadas, y que despertaron fuerte reacción negativa en la izquierda y en el electorado de Dilma, tendrán necesariamente que ser negociadas por Levy, cuya torpeza a la hora de pronunciarse casi equivale a la intransigencia a la hora de defender su proyecto extremista. A Temer le tocará buscar espacios para maniobrar tanto entre parlamentarios como en el equipo económico.

Dilma no puede librarse de Temer porque él es, al fin y al cabo, un vicepresidente electo por el voto popular. Le queda el consuelo de saber que es impensable, en Brasil, un mandatario tener a su vice como opositor. Bastaría con vaciar su bolígrafo. Pero, además, confía en sus habilidades.

Con relación a Levy, reemplazarlo para retomar algo parecido (igual, ni hablar) a la política económica de su primer mandato correspondería a abrir las jaulas donde el sacrosanto mercado financiero nacional e internacional encierra sus más abominables y perversas fieras.

La mandataria, en todo caso, parece estar absolutamente segura de la imperiosa necesidad de implementar medidas que, por más que sean impopulares, son las únicas que podrán asegurar la recuperación económica que le urgen al país. Al mismo tiempo, tiene plena conciencia de que está acorralada por expertos en negociados y chantajes, los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado, y que Temer tiene experiencia y firmeza suficiente para domarlos o al menos debilitarlos.

Habrá entendido, además, que cada paso dado desde el estreno de su segundo mandato (por no mencionar todos los dados en la política económica de los últimos dos años del mandato anterior) ha sido desastroso. Que el núcleo que asesores políticos que armó, contrariando a Lula da Silva, la llevó directamente al borde del precipicio. Que será muy difícil, aunque no imposible, recuperar a mediano plazo parcelas significativas de su popularidad, que, acorde con los últimos sondeos, bajó a tenebrosos 12 por ciento.

Dilma, una mujer valiente, detesta las menudencias del juego político pequeño y casi siempre sucio del cotidiano. Pero parece haber empezado a conformarse frente a la realidad: llevar adelante un proyecto osado y ambicioso como el iniciado hace doce años es imposible si se ignora que los chacales acosan por todos lados.

Hay que aprender a neutralizarlos al máximo: ignorarlos es una especie de suicidio.

A nudez da baiana, que não ama Marianne, tem preço

Joaquim Barbosa viu renascer as revoluções francesa e russa nas manifestações da elite branca, promovidas pelos golpistas que conspiram uma ditadura, e outros ambiciosos, que tramam entregar todo o poder ao PMDB, que já controla a Câmara dos Deputados e o Senado Federal. Este último movimento pretende que o vice Michel Temer assuma a presidência no lugar de Dilma Rousseff.

Eduardo Cunha, presidente da Câmara, deitou entrevista para uma absurda revelação: “Estamos preparados para tomar o Brasil”. Leia a confissão do ditador da Câmara aqui 

Na manifestação consagrada por Joaquim, do alto do seu luxuoso apartamento em Miami, não havia nenhuma nudez de Marianne, mulher lendária, heroína que representa o povo que trabalha, explorado pelo patronato.

Marianne sem teto, sem terra, sem nada.

Marianne, a Liberdade conduzindo o povo, por Eugène Delacroix

Marianne, a Liberdade conduzindo o povo, por Eugène Delacroix

 

Na ordem unida das elites brasileiras uma empresária, analfabeta política, tirou a roupa em protesto

A musa da direita vai virar capa de revista pornô

A musa da direita vai virar capa de revista pornô

 

Em entrevista ao iG, Juliana Isen, musa da direita, conta que votou no Aécio Neves e diz que gostaria de ver Joaquim Barbosa presidente, “um cara porreta”.

No meio de milhares de pessoas, ao menos seis carros de som e diversos gritos de protesto contra o governo da presidente Dilma Rousseff (PT), no último dia 15, na Avenida Paulista, região central de São Paulo, a empresária baiana Juliana Isen, de 36 anos, encontrou outra maneira de chamar a atenção de todos que estavam ao seu redor.

Juliana colocou dois adesivos nos mamilos e tirou a camiseta diante de dezenas de policiais, que olharam impassíveis. Aos gritos de “Fora Dilma, Fora PT, quero um País melhor”, ela caminhou seminua pela mais icônica avenida da principal cidade do País, posou para fotógrafos e curiosos e ainda hoje, duas semanas após a manifestação, fatura com a atitude incomum.

Chamariz, Juliana convida para novo protesto no dia 12 de abril. "Vou ficar de tudo", promete

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A empresária diz que ficar seminua na Avenida Paulista foi uma decisão totalmente passional, impulsiva, nada programada. Quando pequena, Juliana conta que era tímida. Mas não foi o que se viu no protesto da empresária. “Me deu aquela coisa… vi os policiais, coloquei os adesivos [nos mamilos] e tirei [a blusa]. Quando olhei ao redor, vi um monte de fotógrafos, um monte de gente e pensei: “é agora que vou mandar meu recado. Gritei que queria liberdade, um país melhor, fora PT, fora Dilma, fora Lula. Chega, já deu”.

Ela garante que não premeditou a nudez em busca de fama. “Fui movida pelo calor da emoção. Não achei que ia causar polêmica. Minha aureola estava totamente coberta pelo adesivo. Tirei a blusa, comecei e papapá. Nem imaginei aquele monte de fotógrafos. Fui verdadeira, espontânea. E vou fazer de novo”, promete.

Debaixo de uma leve garoa e no meio da empolgação, os adesivos de Juliana descolaram e por alguns minutos ela ficou sem a proteção nos seios. O jeito foi usar novos adesivos. Além dos novos seguidores nas redes sociais, de programa de TV e ensaio nu, Juliana teve de administrar a avó, por quem foi criada, que ficou dois dias de cama.

A empresária, que é sócia do ex-marido em uma revenda de suplementos para atletas, virou neocelebridade e conquistou o posto de musa dos atos antigoverno. E nas últimas duas semanas, diz ter visto sua vida mudar, com direito a pedidos de casamento pelo Facebook, cantadas de homens e mulheres e até convite (já aceito) para posar nua para uma revista masculina. No dia seguinte ao protesto, foi preciso contratar um assessor de imprensa e um empresário – Cacau Oliver, o mesmo da ex-vice-miss bumbum, Andressa Urach. Agora o sonho é ser apresentadora de TV.

O ensaio da revista “Sexy” ainda é tratado com certo mistério. Juliana dá a entender que parte dele pode ser feito na próxima manifestação, marcada para 12 de abril. “Vai chocar a sociedade. Vai ser bafão. Minha revista vai chocar politicamente falando”, diz. A primeirão sessão de fotos foi feita na sexta-feira (27), mas a publicação deve chegar às bancas em maio ou junho.

Em entrevista ao iG, a empresária, que rechaça o título de socialite e se define como de direita por ser “contra o PT”, diz que aquela foi a segunda manifestação da qual participou. A primeira foi em junho de 2013, quando se juntou a outras milhares de pessoas também na avenida Paulista para pedir a revogação do aumento de R$ 0,20 nas tarifas de ônibus, metrô e trem de São Paulo. “Eu não ando de ônibus, mas eu sou povo”.

O Brasil já tentou popularizar uma versão de Marianne, como símbolo da República. Talvez a onda de Juliana, capa de revista pornô, pegue.

Marianne, por Bardot

Marianne, por Bardot

 

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