“La marcha de los fiscales busca lo mismo que buscaba Nisman: no reabrir una investigación seria sobre la AMIA y continuar tras la ‘pista iraní”

Entrevista a Claudio Katz de Economistas de Izquierda (EDI)

golpe brando
por Mario Hernandez
Rebelión
M.H.: Buenas noches, Claudio. Finalmente logramos la comunicación que venimos posponiendo desde enero, cuando presentamos el libro “El debate Piketty” en el hotel Bauen. En esos días lo entrevisté a Eduardo Lucita y comentábamos que la situación económica estaba estable, que no se habían producido las turbulencias que se preveían a fines del año pasado, ya se había lanzado la campaña electoral y se produce la muerte del Fiscal Nisman, poniendo una nota muy fuerte a este fin de ciclo kirchnerista. Al respecto has escrito un trabajo “Los turbulentos servicios del poder” y me gustaría que compartieras tus conceptos con nuestros oyentes.

C.K.: Ha pasado un mes de la muerte de Nisman y no se avanzó nada en la investigación. La derecha sigue sugiriendo que el gobierno está detrás del asesinato y el gobierno oscila entre un suicidio y un crimen con influencia de Stiusso. La gran novedad es la marcha de mañana.

La oposición derechista se está lanzando a las calles para sostener su acusación. Yo creo que lo que no lograron con los caceroleros, lo están logrando ahora y por eso montaron esta absurda imputación de los últimos días contra la Presidenta, una acusación sin sostén jurídico que no se basa en ninguna prueba, alude a dichos de segundas y terceras personas, es un mamarracho jurídico que busca potenciar la marcha.

Es una jugada fuerte de un grupo de fiscales que recordemos que son encubridores denunciados por familiares de víctimas de la AMIA, gente que tiene vínculos con la dictadura, con el narco poder, ligada a Macri, muy comprometida con la SIDE.

Primero está la gran hipocresía de la marcha de mañana sobre la base de reclamar que se deje actuar a la justicia, cuando son ellos los grandes garantes de la impunidad. Creo que incluso tiene un objetivo que es bloquear el juicio que está en marcha contra Galeano, Beraja, y toda la gente que encubrió el atentado de la AMIA. Están creando un clima turbio, quieren promover un tribunal internacional de Washington o de la OEA. Eso le daría más fuerza a la CIA y al Mossad para seguir encubriendo el caso AMIA. Lo que se busca es lo mismo que buscaba Nisman, que no se reabra una investigación en serio de la AMIA y que se continúe girando en torno de esta “pista iraní” en desmedro de los verdaderos rumbos de la investigación que era la “pista siria” y la conexión local.

Lo de la marcha es preocupante, pero tiene algo positivo, ninguna corriente de izquierda ni vocero progresista se une a la marcha, podríamos tomarlo como natural, pero es la primera vez que ocurre en diez años.

M.H.: No sucedió con la 125.

C.K.: Ni en muchos cacerolazos, ni con Blumberg, es la primera vez que están bien delimitados los campos, con algunas excepciones que son marginales pero es importante considerarlos, uno es Gargarella, otra es Victoria Donda, y es interesante escuchar sus argumentos para concurrir. Primero estaba la idea de que es una marcha ciudadana, que es una manera de diluir el contenido derechista que tiene al desconocer que es una marcha política. Ahora ya no se dice eso, ahora se dice que está bien que tomemos las calles y que reclamemos todos, como si no importara el contenido de lo que estamos reclamando. Creo que participar en una marcha reaccionaria es más contraproducente que no participar en nada. Algo absurdo que escuché en estos días es que “cada uno le pone el contenido que quiere a la marcha”.

M.H.: Un concepto muy posmoderno.

C.K.: Totalmente, pero está. Están los fiscales que en teoría marchan por Nisman, de la mano de la derecha, pero otros afirman que marchan por la apertura de los archivos y el fin de la impunidad. Lo cual es completamente ridículo, uno no puede ir a cualquier marcha omitiendo la consigna rectora de la misma. Por ejemplo, uno no podía ir a la marcha de Blumberg con un cartel que pida castigo a los genocidas, o ir a un cacerolazo con uno que diga “viva la revolución cubana”, o a la de la 125 pidiendo la nacionalización de los bancos. Las marchas tienen un contenido y un sentido. Incluso hay una falsa comparación con la marcha de hace algunos años por el crimen de María Soledad donde efectivamente participaron sectores conservadores, pero ahí la demanda era justa, y acá la demanda no es justa, porque no solo se trata del encubrimiento de fiscales de la causa AMIA, sino que además homenajea a Nisman. ¿Por qué hay que homenajear a Nisman? Obviamente hay que investigar si se suicidó, si lo asesinaron y si es así castigar a los culpables, pero homenajearlo olvidándonos quién era y para quién trabajaba, cuando está completamente claro que era un hombre al servicio de la CIA, de la Embajada Norteamericana.

M.H.: Y él no lo ocultaba.

C.K.: Los Wikileaks que destapó el periodista Santiago O´Donnell, el autor de “Argenleaks”, demostró el estrecho contacto con la Embajada Norteamericana y con Stiusso, con el que colaboraba en forma explícita.

Yo creo que lo que hay que esclarecer es que esta marcha tiene como objetivo defender la corporación judicial, un objetivo de casta, defender los privilegios de todo ese entramado de la justicia con los servicios, con la SIDE, con el poder económico. No sé si es correcto el término “golpe judicial” o “golpe blando” o “acción destituyente”, pero no cabe duda que es una acción destinada a erosionar el poder político durante los próximos meses, a que el gobierno termine debilitado y, sobre todo, es un mensaje que no está solamente dirigida al gobierno actual sino también a todos los candidatos que puedan sucederlo, proveniente de la corporación judicial, de los grupos económicos, del poder concentrado que le dice a Massa, Scioli y Macri, que el poder judicial no se toca, que la Ley de medios tiene que ser derogada, hasta Tinelli está haciendo campaña para quedarse con Futbol para Todos.

Hay que ubicar esta marcha en el contexto político de lo que está ocurriendo y tener en cuenta que hay una imagen de este gobierno un poco superficial, que polariza y que confronta. Yo creo que este es un gobierno desorientado que no sabe qué hacer frente a lo que está ocurriendo.

 

Estados Unidos está haciendo fuerza para recuperar poder en América Latina, pero tiene políticas muy diferenciadas

 

M.H.: Es muy floja la comunicación del gobierno, el único que argumenta con cierta propiedad y solidez, que no es santo de mi devoción, es Aníbal Fernández, pero hay que reconocerle que dice cosas que tienen envergadura.

Tomando esto último que mencionabas, y siendo una persona que conoce el proceso Bolivariano, que estuviste en diciembre en Venezuela, y teniendo en cuenta que acaban de producirse importantes hechos en ese país, ya que Maduro ha denunciado un intento de golpe de Estado con abundante información, ¿considerás que tienen alguna vinculación con este panorama que acabas de desarrollar?

C.K.: Sobre algunos temas podemos formular caracterizaciones contundentes y sobre otros solamente hipótesis. En forma categórica podemos afirmar que en Venezuela hay en marcha desde hace mucho tiempo, intentos de golpe de Estado explícitos, no blando, ni destituyente, ni parlamentario, golpe de Estado clásico. Recordemos que la guarimba del levantamiento derechista de febrero/junio del año pasado se saldó con 43 muertos, centenares de heridos, destrozos, los paramilitares colombianos y la mano de Estados Unidos actuando de manera explícita, y cuando terminó todo eso, fue asesinado el joven diputado Robert Sierra.

Ahora Maduro acaba de exponer en detalle un plan militar para ensayar un golpe. Ahí tenemos un golpe de Estado clásico y nítido, sin medias tintas. Yo no haría un combo general, me parece que es una mirada un poco especulativa, creo que efectivamente Estados Unidos está haciendo fuerza para recuperar poder en América Latina, pero tiene políticas muy diferenciadas para cada gobierno. Al Bolivariano lo quiere tumbar, incluso cuando está negociando con Irán o cuando ha comenzado tratativas con Cuba. En Venezuela hay algo estratégico que es el petróleo y busca recuperar el manejo porque junto con los gasoductos de Canadá y el petróleo de México se asegura el crudo que necesita Estados Unidos.

El caso de Argentina es más complejo y contradictorio, recordemos que el gobierno argentino tuvo varias posturas frente a Estados Unidos, una inicial de mucha contemporización y otra de los últimos dos años con tensiones, pero no tenemos que olvidar que si Cristina siguió la pista de Irán, lo mantuvo a Nisman y a Stiusso, fue por un guiño con Estados Unidos, porque era un momento en el que se buscaba hostilizar y presionar a Irán y por eso dejaron de lado la pista siria. Lo que ocurre es que ese proceso entró en crisis con el memorándum, marcó un giro, el propio gobierno se dio cuenta que si continuaba actuando como agente del Mossad y la derecha republicana estadounidense, las cosas podían terminar mal, entonces tomó distancia. Eso abrió toda la crisis actual con los servicios, con el poder judicial y que derivó en la muerte de Nisman.

Creo que hay dos grandes problemas en cuanto a la palabra oficial, la primera es que pueden hablar mal de Stiusso pero hasta ahí nomás, porque fue su hombre durante diez años, y acá hay algo un poco raro, porque Aníbal Fernández dice que Stiusso era el jefe de Nisman, entonces la pregunta es, ¿quién fue durante diez años el jefe de Stiusso? Aníbal Fernández. Hay una limitación para hablar del tema y un temor a los carpetazos que pueda dar Stiusso sobre los temas que están en conflicto con el gobierno, como el patrimonio de la familia presidencial.

M.H.: Creo que eso explica que esté libre, en cualquier país del mundo estaría preso.

C.K.: O al menos lo hubieran llamado a declarar.

M.H.: Va a declarar cuando él quiera.

C.K.: Claro, y habiendo tantas sospechas sobre el papel de Stiusso, sobre el rol de Lagomarsino, la única explicación a esto es que el gobierno sabe que está en un terreno sumamente complicado porque durante diez años sostuvo ese sistema y fue quien apuntaló la pista iraní y el trabajo de Nisman. Es muy complicado que ahora el gobierno diga que Nisman era un mamarracho, un hombre de los servicios, cuando ellos lo designaron y convalidaron su acción. Hay que ser muy severos en esto, así como tenemos que ser contundentes con Gargarella, con Donda, con Beatriz Sarlo y toda la gente que va a ir a la marcha del 18, también tenemos que ser muy críticos con los intelectuales favorables al gobierno que cuestionan la marcha pero no hablan de Milani, ni de qué pasó con los Servicios de Inteligencia durante los últimos diez años. Incluso con un argumento bastante tramposo, la idea que en todos los países del mundo, los Servicios de Inteligencia se autonomizan y actúan en forma conspirativa, entonces si en Estados Unidos no se pudo investigar la muerte de Kennedy, cómo vamos a poder nosotros investigar la muerte de Nisman. Si en todos lados ellos actúan con un poder real detrás del formal, cómo vamos a actuar nosotros.

Me parece que eso es una justificación, estos grupos a veces se autonomizan, pero a veces son parte del gobierno y siguen sus órdenes, durante años sostuvieron a Stiusso, el proyecto “X”, la pinchadura de teléfonos, el propio Aníbal Fernández inició una causa por la quema de vagones de ferrocarril contra el “Pollo” Sobrero con informes de la SIDE, entonces no pueden tratar ahora de olvidar y anular lo que ha ocurrido.

También hay hipocresía por el lado oficialista en forma bastante chocante. Antes de ayer escuché a Sabatella diciendo que éste es el gobierno que más hizo por el esclarecimiento del caso de la AMIA y eso es una estafa. Cristina cuando era senadora desconfiaba de la investigación del Juez Galeano, impugnaba todo el fraude que se armó con la búsqueda de un culpable iraní y promovía la investigación de la pista siria, del tráfico de armas y del trasfondo de este problema que es la red de intereses que manejó Menem en el tráfico de armas y que buscando por ahí seguramente descubriríamos qué pasó con la AMIA. No olvidemos que lo de la AMIA fue un episodio de la venta de armas a Croacia, la violación de la neutralidad en el conflicto Ecuador- Perú, los privilegios al traficante Al Kassar, el estallido de Río Tercero, el accidente de Carlitos Menem. La mafia menemista limpió pistas porque seguramente, como han dicho muchos investigadores del tema, el trasfondo del atentado de la AMIA está conectado con algún incumplimiento de Menem en alguno de los negocios turbios que manejaba, y Cristina sabía eso, cuando era Senadora quería investigar por ahí, pero cuando el kirchnerismo subió al gobierno congeló eso, hizo buena relación con la DAIA, con Estados Unidos, y se lanzó a la pista iraní, a Nisman y al encubrimiento, por eso ahora estamos donde estamos.

 

La catástrofe griega supera todo lo que nosotros conocimos

M.H.: En el día de hoy se publicó un artículo tuyo referido a la situación en Grecia. Me resultó muy interesante entre otras cosas, porque hemos venido manejando mucho el tema de Syriza en comparación con nuestro 2001/02 y vos marcás una serie de diferencias que me gustaría que desarrollaras.

C.K.: Cuando empezó la crisis griega, era casi familiar hacer una comparación con el 2001 y se mantuvo durante muchos años, lo que ocurre es que Grecia está en un 2001 argentino desde hace seis años, y el nuestro duró dos años, si vemos las cifras de la catástrofe que viene sufriendo ese país podemos ver que supera todo lo que nosotros conocimos. Además, hay cambios en el curso que ha tenido el proceso, después del colapso económico argentino hubo una crisis de la deuda y Argentina fue a negociar con un conjunto de acreedores privados, en cambio en Grecia han estatizado la deuda y la negociación es puramente política, el escenario griego es diferente en la actualidad, al que teníamos en Argentina cuando asumió el kirchnerismo.

Es distinto porque lo que ha sucedido es que Grecia ha cambiado el escenario político europeo, y eso hace que el establishment, los bancos, la troika y el FMI, por primera vez empiecen a tener una repetición del escenario latinoamericano en Europa. Esto abre una serie de incógnitas respecto de lo que va a ocurrir en los próximos meses. La comparación económica que solíamos hacer entre Grecia y Argentina ya quedó atrás, el escenario político es de gran temor por parte de los grupos dominantes en Europa, a que haya muchos Syrizas en Europa, están mirando el impacto sobre España, el crecimiento de Podemos ha sido espectacular y que hubo una celebración del triunfo de Syriza que marcó en Madrid el tono de cómo puede impactar el ascenso de la izquierda griega sobre el conjunto del escenario europeo. El panorama es muy interesante y esperanzador.

Cuando acá discutimos la solidaridad con Venezuela, o la necesidad de impugnar las marchas de la derecha en la Argentina, tendríamos que comenzar a incorporar el elemento de la solidaridad con Syriza en Grecia porque van a empezar a bombardear al gobierno. La Troika ya está buscando la manera de quitar la liquidez de los bancos y propiciar su expulsión del Euro, empujarla a un corralito bancario. Vamos a una lucha política que para nosotros que somos gente de izquierda es interesante porque se da en el escenario donde una corriente de izquierda ha ganado las elecciones en Grecia, y podemos analizar el problema desde otro lado, podemos hacerlo como lo hacemos con el proceso chavista, con el de Evo Morales, gobiernos populares que intentan hacer una transformación política y social en confrontación con las clases dominantes y el imperialismo. Es muy importante y muy aleccionador para la izquierda argentina.

Es importante que la población empiece a ver en la izquierda una articulación política que quiere ganar el gobierno

M.H.: Iba a eso, porque mencionaste al chavismo y a Syriza, hace mucho tiempo que tengo una discusión con compañeros de la izquierda más tradicional, que nos falta una estrategia de poder, y en ese sentido creo que el chavismo y Syriza, más aún el chavismo, han dado pasos importantes. Un hecho que ha pasado desapercibido pero que apunta en ese sentido, es una declaración que hemos suscripto hace pocos días con la intención de promover un acuerdo político de una serie de movimientos sociales vinculados a la denominada nueva izquierda con el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT).

C.K.: Sí, y es importante que lo hayamos hecho en el momento en que Syriza gana las elecciones, yo concuerdo con lo que decís, si bien Bolivia y Venezuela son más cercanos a nosotros, Syriza es muy interesante también para la misma experiencia argentina. Ellos están demostrando que la izquierda puede llegar al gobierno a través de las elecciones y que es importante que la población empiece a ver en la izquierda una articulación política que quiere ganar el gobierno, que no se limita a la denuncia y a la resistencia. Syriza en muy pocos años pasó de una votación marginal, minoritaria, a una votación mayoritaria porque la población percibió que quieren gobernar, que conquistaban municipios, organizaban un programa, incorporaban intelectuales y se disponían a gobernar sabiendo que el gobierno es tan solo un momento de la larga batalla por el poder en la conquista del Estado y la hegemonía sobre la sociedad.

La lucha por el socialismo, por nuestros objetivos anticapitalistas que requiere construir poder popular, atraviesa en las condiciones contemporáneas, por el tránsito electoral como un momento muy importante, tenemos que aprender de quiénes están más avanzados en esa experiencia. Ellos se formaron en una batalla contra lo que sería la centroizquierda anti K, como Binner, el PASOK allá. Binner es un hombre de la Internacional Socialista, que apoyaba a Papandreu, el responsable del desastre griego. Además, se formaron en una fuerte lucha política contra el Partido Comunista griego que es un partido extremadamente sectario que se parece a las corrientes más dogmáticas que a los partidos comunistas tradicionales. Ellos se formaron en esa lucha y lograron forjar un agrupamiento en el que conviven una serie de culturas: eurocomunistas, socialistas, trotskistas, hay una confluencia de generaciones, la vieja generación que luchó contra la Dictadura de los Coroneles con las nuevas camadas que representa Tsipras, han logrado esa articulación. Creo que estamos en un momento muy interesante en Argentina, muy oportuno después de una década de experiencia con el kirchnerismo, para que la desilusión que ha generado en amplios sectores, no sea canalizado hacia la derecha sino que confluya hacia la izquierda, para eso necesitamos una izquierda que adopte un sentido popular, que deje atrás los resabios de sectarismo y que construya a partir del FIT un instrumento político electoral que dé resultados significativos en el próximo período.

Evidentemente, se está utilizando a la Justicia con fines políticos

Yo no soy Nisman

 

nisman

por Lucila Larrandart *

Lamenté profundamente la muerte de Alberto Nisman, a quien conocía por haberse desempeñado un tiempo como fiscal en el Tribunal Oral Federal que yo integraba y a quien apreciaba.

No obstante, tal hecho no me lleva a ocultar los graves defectos que contenía el escrito que presentara, titulado “denuncia”, desde la falta de descripción de conductas de los denunciados, pasando por la reiteración de conceptos y la falta de fundamentación y de pruebas, hasta la circunstancia que ninguna de las repetidas descripciones podía ser encuadrada en delito alguno de las leyes penales.

Pienso que lo que pudo haber determinado su presentación fue la posible trascendencia que tal hecho podía tener públicamente y que ello motivó que no examinara debidamente su contenido, desde el punto de vista jurídico y constitucional, ya que de haberlo hecho se hubiera percatado de los evidentes defectos que presentaba.

Si uno lee las 298 fojas que ocupa la “denuncia”, concluye en que parece acusar a la Presidenta y a su ministro de haber mantenido relaciones con otro país y, en ese marco, haber firmado un memorándum, afirmando reiteradamente que el “ilícito” lo constituyó el haberse propuesto el levantamiento de las órdenes internacionales de detención a través de Interpol, circunstancia que no sólo no se acreditaba en la presentación, sino que fue desmentida categóricamente por quien dirige dicha entidad, es decir que se trataba de una falsa imputación.

Asimismo, por ejemplo, cuando se refiere al diputado Andrés Larroque, la acusación pareciera consistir en ser una persona de confianza de la Presidenta y mantener entrevistas con ella. No se acompaña tampoco en este caso prueba alguna acerca de una conducta que constituyera sospecha de delito.

Los mismos hechos que Nisman describe y que considera constituyeron un “encubrimiento” pueden ser perfectamente interpretados de modo totalmente contrario, es decir, que ese mejoramiento en las relaciones se hacía con el fin de impulsar la investigación en la Justicia argentina y que se permitiera a los investigados prestar declaración indagatoria.

Tampoco resulta explicable que presente en el mes de ferias un escrito que no encuadra en los asuntos que habilitan la actuación de los tribunales en ese período y que tal circunstancia no resulte conocida por un fiscal de la Nación. Como tampoco que lo presente ante un juzgado que instruía otro hecho totalmente distinto y lejano en el tiempo respecto del ahora denunciado y que no sepa que debiera ir a sorteo.

Tampoco se percató de que un fiscal, cuando formula una denuncia –y con la gravedad institucional que ésta representaba– previamente debe haber investigado algo y recabado alguna prueba, más allá de recortes periodísticos y notas de revistas que expresan la opinión de quien las suscribe. Es decir, tales notas sólo pueden llevar a una previa investigación luego de la cual surja alguna prueba que sostenga una imputación fiscal.

Asimismo, de haber examinado jurídicamente su escrito, habría reparado en que no hay descripción alguna de hechos que se encuadren en ninguno de los tipos penales.

Es decir, tal indefinición de hechos y pruebas, las suposiciones sin sustento alguno –y que además no constituyen delito alguno–, la no fundamentación de una denuncia constituyen una violación del principio de legalidad y del derecho de defensa que enmarcan cualquier actuación ante la Justicia penal.

Evidentemente, se está utilizando a la Justicia con fines políticos. Eso puede ser utilizado por dirigentes políticos –el ejemplo más palpable es el de la diputada Elisa Carrió–, pero cuando un miembro de la Procuración General de la Nación hace un denuncia, otro es el eje que predomina y otro el valor que debe tener.

De otro modo –como desgraciadamente está sucediendo con frecuencia–, podría titularse “denuncia” cualquier presentación que se hiciera ante la Justicia con el solo fin de que ésta fuera difundida por los medios de comunicación y dañar la imagen pública de cualquier persona o de cualquier funcionario. Corresponde a la Justicia, precisamente, el poner límite a su utilización con fines políticos.

Es por ello y a fin de no lesionar las mencionadas garantías constitucionales que la denuncia debiera ser rechazada sin más trámite.

* Directora del Departamento de Derecho Penal. Facultad de Derecho, UBA.

 

ARGENTINA. JUSTICIA PERSEGUIRAS

LA MARCHA DE LOS FISCALES, QUE IGNORÓ A LAS VÍCTIMAS DE LA AMIA

las12

Altas esperanzas, bajas expectativas

Las dos hijas de Diana ni siquiera habían empezado la primaria cuando los ecos de la explosión que derrumbó la sede de la AMIA se expandieron por toda la ciudad de Buenos Aires. 85 personas murieron entonces, otras 300 fueron heridas, el polvo y los escombros en pleno barrio de Once después del atentado terrorista no dejaron a nadie indiferente. Andrés Malamud fue una de las víctimas y desde entonces Diana empezó a usar su apellido, el de casada. Y desde entonces empezó a perseguir una justicia cada vez más esquiva a medida que los años pasaban y el horror del principio empezó a tornarse en indiferencia para la gran mayoría de la sociedad argentina. 21 años pasaron y nada se sabe de los culpables del atentado. Hay, en cambio, un juicio oral que debe llevarse a cabo este año por las maniobras de encubrimiento de las autoridades de entonces, del juez y los fiscales que debían acusar. Y hay también un fiscal muerto en circunstancias no esclarecidas y una sociedad movilizada que poco y nada sabe de lo sucedido el 18 de julio de 1994. Al frente de Memoria Activa –una de las agrupaciones de familiares de las víctimas que siguen persiguiendo justicia– Diana Malamud habla de cómo cambió su vida desde entonces, de lo poco y nada que se avanzó en el esclarecimiento de la causa, de cómo algo que nos afectó a todos se convirtió en un problema de la colectividad judía y sigue reclamando Memoria, Verdad y Justicia.

.

—-
Por María Mansilla

Diana Malamud adoptó el apellido de casada recién al quedarse viuda. Desde entonces, es la tipa de siempre cuando imita a sus hijas y nietas complotando para que no fume, cuando se saca los anteojos de marco colorado para salir más linda en las fotos, cuando ruega que no le interrumpamos el fin de semana largo para hacer esta entrevista, cuando cuenta que le gustan las fiestas, los viajes y las plantas, que es capaz de ver una película entera sin pensar en su causa, cuando se le escapa que al toparse con un retrato del padre de sus hijas –Andrés, un arquitecto de 37 años que dirigía unas refacciones en la AMIA el día de la voladura–, se le desploman los hombros.

Diana Malamud es de la clase de personas que no tolera que le digan más estupideces. No cierra la puerta en la cara con soberbia. Interrumpe, argumenta con voz gruesa, incorruptible, filosa, con esa fuerza rara –algo de fuerza bruta– que tiene la gente cuando está agotada pero no afloja. Y que sabe que tiene razón. Y vuelve al vuelo. Como un tábano.

Ella es una de las tantas afectadas por la considerada “causa jurídica más importante de la Argentina”. La tragedia primero y la impunidad después la convirtieron en referente de Memoria Activa, una asociación civil desde la cual muchos familiares buscan Memoria, Verdad y Justicia.

Hoy, que el caso AMIA está tan presente por la muerte del fiscal Alberto Nisman, Diana Malamud y su gente siguen trabajando a la espera del juicio oral y público por encubrimiento que debería comenzar a mediados de año y juzgar las actuaciones del ex juez Juan José Galeano y sus fiscales y de dirigentes comunitarios. Sienten que su fuerza bruta permitió que siguiera abierta la causa de la complicidad local. Mientras, siguen visibilizando la impunidad hacia afuera. Después de llegar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (CIDH), están haciendo todo para que la denuncia pase a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en San José de Costa Rica.

¿El fiscal Nisman es una nueva víctima de la AMIA?

– De ninguna manera. Las víctimas son los 85 muertos y más de 300 heridos. Lamento profundamente su muerte, pero es una ofensa plantear eso. Las razones por la cuales murió tendrán que ser investigadas en profundidad, la sociedad argentina debe saber la verdad. Siempre se ha hecho uso y abuso de la causa, una causa que ha superado cualquier historia, que ha estado en los medios sistemática y giratoriamente durante 21 años. Y siempre para otros fines. Es un caballito de batalla de las peleas políticas de todo el mundo. Y opinólogo es todo el país. Es vergonzoso. Y al final la gente no sabe de qué trata.

¿Qué te provocó la marcha de los fiscales del 18F?

– No hay que tenerles miedo a las marchas. Mirá las de Blumberg… Pasan. El tema del silencio me llamó la atención, fue congruente con el silencio que esa gente ha mantenido estos años respecto de la causa. Y una se pregunta a quién le importan nuestros muertos.

Estuviste en la conferencia de prensa en la que la procuradora Gils Carbó presentó al equipo que reemplazará a Nisman en la UFI AMIA. ¿Cómo recibieron la noticia en Memoria Activa?

– Nosotros no damos cheques ni escritos en blanco. Estamos curtidos. Veremos cómo funciona este triunvirato. En principio tiene que trabajar para el juicio, hacer un trabajo destacable. Es lo menos que esperamos dadas las circunstancias tan enrarecidas de la situación que se vive hoy. La causa AMIA no ha avanzado absolutamente nada. De hecho habíamos denunciado al fiscal Nisman, habíamos pedido que lo removieran de su cargo en reiteradas oportunidades. El no avanzó, maquilló lo que ya tenía el ex juez Galeano en un principio sobre Hezbolá y la conexión iraní. Después de tantos años y tantos recursos, como los que ahora le están poniendo a esta Unidad Fiscal, exigimos que se audite hacia adelante y hacia atrás, y que se sepa con transparencia lo que hacen.

En el décimo aniversario de la voladura decías “Pedir justicia quedó obsoleto”. Pese al manejo político del caso Nisman, ¿es ésta una oportunidad para sacar del freezer la causa considerada la más importante de la historia judicial argentina?

– Creo que no es el pedido de justicia lo que está obsoleto. Lo obsoleto es la Justicia. El que no estaba haciendo su trabajo como correspondía era el Poder Judicial. Muchas veces pienso ¿hasta cuándo el reclamo? ¿Hasta cuándo una puede seguir esperando? Si la causa se va a esclarecer es por un milagro, y no creo en los milagros.

¿Qué historias les parecen más verosímiles? ¿Cuál es tu hipótesis del atentado?

– A través de los años una va cambiando de hipótesis. Si hoy me dicen que no hubo atentado, ¡me lo cuestionaría! Es tal la basura de investigación que hemos tenido que una ni siquiera cree en las propias hipótesis.

No se te ve resignada.

– Creo que la SIDE y los organismos de seguridad sabían que se iba a cometer el atentado y se les escapó o lo dejaron suceder. Vuela la AMIA y hay que tapar la ineptitud de lo que no pudieron parar. A partir de ahí empieza una ensalada de encubrimiento.

¿Por qué dejaron de ir los lunes a la plaza que está frente a la Corte Suprema de Justicia?

– Nos reunimos durante diez años y medio, o sea, 3800 lunes ininterrumpidos. Fue increíble. En 1999 presentamos una demanda contra el Estado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA. Denunciamos que no había respetado la obligación de prevenir a sus ciudadanos – teniendo en cuenta el atentado terrorista a la Embajada de Israel, dos años antes, y por denegación de justicia para las víctimas –. En el 2005, en un hecho casi inédito, Néstor Kirchner declara al Estado culpable. Después de eso ingenuamente confiamos que iba a cambiar algo. Decidimos dejar la plaza Lavalle y dedicarnos desde otro lugar. Entendimos que podíamos existir sin la plaza, que fue importante durante el menemismo como foco de presión para no cerrar la causa. Ganamos esa instancia de demanda y dijimos bueno, para qué nos sirve ganar esto. Entonces pedimos que si el Estado era culpable asumiera un compromiso. El presidente firmó un decreto, el 812/2005, y se comprometió a llevar adelante una serie de puntos que planteamos, como la creación de una unidad especial de rescate (que hasta hubiera servido para Cromañón y sirve para preservar las pruebas), modificaciones en el tema de Inteligencia, el reforzamiento de la Unidad Fiscal AMIA, la digitalización de las fichas migratorias, las costas de los juicios, la indemnización a las víctimas según lo establecido por la CIDH.

En estos 21 años ustedes son como un observatorio civil de la Justicia y del crecimiento de las corpos a nivel mediático, inteligencia, terrorismo.

– Es increíble. Hoy sumamos el tema del derecho a la verdad. Difícilmente tengamos justicia, pero queremos saber la verdad. Ahora que el caso está en la prensa con más intensidad que hace 21 años, hay nuevas propuestas que se hacen, como por ejemplo la creación de una comisión especial tipo Conadep (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas). Yo digo no queremos más estructuras para decir que hacemos lo que no hacemos. Con lo que tenemos podemos hacer cosas si se hacen bien. Los invito a todos: vengan al juicio, vengan todos los días al juicio. Porque si hay gente que está en condiciones de estar en una comisión y de prestar su tiempo, un tiempo que es muy valioso, seguro también va a poder venir al juicio. Así como toda la ciudadanía puede venir, porque es público. Eso sería no estar solos.

¿Pesa esto en la memoria de la colectividad judía?

– Es un tema complicado el de lo judío y no judío. Cuando volaron la AMIA, en los medios de comunicación decían cosas como “Murieron judíos e inocentes”. Se puede decir qué bruto era el periodista que escribió eso, no tiene importancia. Pero sí es grave. Y esta perspectiva se ha mantenido. Porque ha quedado como que el atentado fue un tema antisemita. Pero no es un tema de los judíos, es un tema de los argentinos. ¡Ocurrió en la mitad de la ciudad de Buenos Aires! A partir de ahí se hizo uso y abuso de la tragedia, por parte del afuera y por parte del adentro también, y me refiero a las posturas que han tenido las diferentes dirigencias comunitarias cómplices de encubrimiento. De hecho el ex presidente de la DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas), Rubén Beraja, está acusado por encubrimiento. Qué triste, ¿no? Yo, en lo personal, confié en que la dirigencia de la comunidad iba a representarnos. Ahora digo ¡qué ilusa! Lo único que les importaba era hacer negocios con la sangre de nuestros muertos.

Al transitar la ciudad quedan, como memoriales silenciosos, los pilotes frente a escuelas y templos…

– Son todos hitos. Una los ve por la calle y le parece algo normal. Antes de la voladura no existían esos pilotes. Se fueron transformando con el tiempo. La realidad es que esos pilotes no nos cuidan de nada. Es una estupidez. Para prevenir atentados terroristas, esos pilotes… Mirá las Torres Gemelas si no. Es una manera más de discriminar. Recuerdo que al poco tiempo del atentado la gente cruzaba la calle cuando veía un lugar con pilote. Pensaba “acá hay judíos”.

Además de asumir la orfandad de parte de las instituciones de la colectividad que tenían el poder para llegar a la verdad, ¿de qué manera tomaron las divisiones entre ustedes, los familiares?

– Cuando la gente se junta por un hecho determinado en la vida, porque la une, por ejemplo, el dolor, es difícil y lógico que después no estén de acuerdo en un montón de cosas. Al principio hay empatía, compartís. Pero después surgen diferentes puntos de vista políticos, en nuestro caso jurídicos, que fueron generando rompimientos dentro de lo que fue el grupo de familiares. Empieza a ir gente, en su mayoría profesionales de la comunidad judía, a la plaza Lavalle. Era tan raro estar parados frente a Tribunales… Alguien empezó a hablar, trajeron un megáfono… El grupo Familiares y Amigos de las Víctimas de AMIA nació en octubre del ’94. En ese momento algunos dijimos que queríamos presentarnos como querellantes, ¡y ni sabíamos lo que significaba ser querellantes de una causa!

¿Cómo se te dio vuelta la vida?

– No sólo mi vida se transformó absolutamente: fue un caos. Mis hijas eran muy chiquitas, tenían dos y cuatro años. Mi familia no vivía en la Argentina, así que yo estaba muy sola. Era complicado, ni te cuento. Soy psicóloga, y aparte tuve que seguir trabajando, fue muy difícil. Y bueno, para ser querellantes el tema era con qué abogado nos íbamos a presentar. Hicimos la recorrida de buscar alguno que no nos cobrase mucho o que no nos cobrase. Contratamos a uno gratis que duró nada. Era un hombre grande, fantástico. Pero a la cuarta vez que el ex juez Galeano le cerró la puerta en la cara, nos dijo: “Miren, todo mi amor, pero se está volviendo muy grande esto, no puedo dejar mi estudio, no puedo, yo solo no estoy en condiciones de afrontarlo”. Después queríamos al abogado del caso Priebke. El tema es que había que pagarle, y la mitad del grupo no quería. Entonces AMIA y DAIA ofrecieron poner un abogado y hacerse cargo. Muchos dijimos: “No, gracias”. Muchos dijeron que sí. Ellos siguieron en Familiares y nosotros creamos Memoria Activa para recaudar fondos.

¿En qué andan hoy los abogados de Memoria Activa?

– Ahora pedimos que el caso, a nivel internacional, se traslade de la CIDH a la Corte Interamericana en San José de Costa Rica, porque el Estado no cumplió con sus compromisos. También queremos pedir un observador en el juicio por encubrimiento que empieza a mediados del 2015, así como tuvimos en el juicio anterior al jurista chileno Claudio Groosman, decano de la CIDH, presidente del Comité contra la Tortura de Naciones Unidas, miembro de la Universidad de Leyes de Washington.

Pensando en la AMIA, ¿te provoca esperanza o desazón que 35 años después por fin se realicen los juicios por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura?

– Es difícil. Porque en el caso de la dictadura, si bien recién ahora por suerte se han podido hacer los juicios, para el familiar es un nivel de reparación que no me imagino cómo se debe sentir. Pero debe ser muuuy importante ver que la persona que asesinó a tu familiar paga por ello, está marcada por eso y no camina por la calle. El tema es que en la causa AMIA no sabemos nada, nada, absolutamente nada. Esto es lo grave.

¿Están en contacto con organismos de derechos humanos y familiares de esas causas y otras?

– Estuvimos en contacto en algunas situaciones. La más clara e importante fue cuando designaron a Jorge Alberto “Fino” Palacios a cargo de la Policía Metropolitana. Fue una experiencia interesante, buena, muy solidaria. Pero en general siempre hemos estado solos. Si la causa por encubrimiento no cayó, es porque somos como tábanos.

¿Cómo funciona Memoria Activa?

– Tenemos una mesa de trabajo en un lugar prestado. El lugar de unos judíos progres. Tenemos una salita que tiene llave y una computadora que debe ser del año 1500, no sé si prende siquiera. Trabajamos mucho, todos los días. Somos alrededor de 15 los que tomamos decisiones, después hay más que nos apoyan, hay muchos jóvenes.

¿Los hijos toman la posta?

– Es difícil ver a los hijos. Yo doy charlas a los jóvenes. Como es una causa muy difícil, les explico, les cuento, revisamos bibliografía… Vienen además porque se divierten y pedimos pizza. Mis hijas ya son grandes, 23 y 25 tienen. Colaboran mucho. Es difícil para ellas también. Es complicado. Aparte desde muy chiquititas están con esto. Se me hace raro cuando las veo, me da cosa. Me parece bien, es lo que yo traté de enseñarles, pero digo: “Ay, tener que ocuparse de esto, y con lo que son los resultados…”.

¿Cuánto tiempo le dedicás al activismo?

– Le dedico mucho, mucho tiempo, mucha cabeza. Es difícil a veces. Por suerte me puedo abrir bastante; voy al cine y no pienso en la causa AMIA. Es una parte de mi vida, y es una parte muy importante. Pero trabajo, voy a fiestas, tengo una familia maravillosa. Tengo un marido genial, nos conocimos en Memoria Activa.

¿Rezás? ¿Qué te pasó con la religión?

– La religión nunca fue lo mío. Me gusta lo referente a la tradición judía. Fui a escuela judía, en esa época a la mañana iba a una escuela, un normal, y a la tarde a la escuela judía. Y mis hijas fueron a una escuela judía maravillosa. Hay un tema de valores, de sensación de estar en casa, de amor, de afecto; es cultura, son las raíces, son historias muy valiosas. Para mí eso es judaísmo: conceptos maravillosos que cada una adapta como le parece.

¿Cómo fue tu proceso personal para afrontar las puertas que, como al abogado aquel, se te cerraban en la nariz? Tu voz y tu cara se transforman cuando escuchás algo que no te gusta.

– Me sale a veces, me sale a veces. Trato de sacarlo para afuera y de hacer algo constructivo con eso. Muchas veces cuesta, da tanta bronca… Hay cosas de las cuales se aprende. Lo peor es que una dice ya está, pero siempre hay algo que te sorprende un poco más. En toda esta historia terrible de impunidad perdimos mucho, pero Andrés perdió todo.

Detrás de Nisman

por Santiago O´Donnell

 

amia

Allá por enero del 2011, cuando Julian Assange, editor del sitio Wikileaks, me entregara un pen drive con más de 2500 cables diplomáticos estadounidenses referidos a la Argentina, lo que más me llamó la atención fue la información referida al atentado en contra de la AMIA y al fiscal de la causa, Alberto Nisman.

Los cables reflejan una y otra vez la falta de independecia del fiscal respecto de la embajada de Estados Unidos en la investigación del atentado, tal como documenté en mis libros Argenleaks (2011) y Politileaks (2014). Dicha conducta incluye el adelantarle a la embajada medidas judiciales tanto de la fiscalía como del juzgado que entiende la causa AMIA, llevar borradores de resoluciones a la embajada para ser corregidos hasta conseguir la aprobación de la sede diplomática, y disculparse reiteradamente cuando no se dio preaviso de alguna medida judicial del caso a los diplomáticos y agentes de dicha embajada estadounidense. Los cables reflejan también que importantes referentes de las principales organizaciones de la comunidad judía, de la cancillería argentina y hasta de los propios expertos estadounidenses que le daban letra a Nisman expresaban en privado serias dudas acerca de la marcha del expediente, pero que evitaban que esas dudas se hicieran públicas para no debilitar la causa.

Más allá de esta información, de claro interés público, me llamó la atención que el periódico español El País y el diario francés Le Monde, que venían publicando artículos sobre Argentina basados en los cables de Wikileaks desde noviembre del 2010, hasta entonces no habían publicado ni una palabra sobre los 196 cables referidos a la AMIA, muchos de ellos clasificados como “secreto” o “clasificado.”

También me llamó la atención que menos de una semana después de que Assange me confiara los cables de Argentina, El País publicó por primera y única vez un artículo referido a los cables que hablan del atentado a la mutual judía de 1994. Pero lejos de poner al descubierto la connivencia del fiscal con la embajada, el artículo se dedica a ventilar algo que ya era de público conocimiento: la entonces cercanía de Nisman con el gobierno, que había empezado cuando Néstor Kirchner creó una fiscalía especial para investigar el atentado en el 2005 y nombró a Nisman para liderarla.

Titulado “EE.UU. sospechaba que la reapertura del caso AMIA respondía al oportunismo del gobierno argentino”, el artículo arranca así:”La embajada de Estados Unidos en Buenos Aires sospechó que el oportunismo del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y la ambición del fiscal especial Alberto Nisman determinaron, probablemente, la reactivación hace tres años de las investigaciones sobre el atentado terrorista que, en 1994, destruyó la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina en la capital argentina y causó 85 muertos y 300 heridos.”

Esa misma semana redacté el artículo que terminaría siendo un año después, casi palabra por palabra, el capítulo “AMIA” de Argenleaks, con la intención de publicarlo inmediatamente en mi diario, Página/12, del cual sigo siendo jefe de la sección El Mundo, tal como habíamos convenido con Assange y también con Ernesto Tiffenberg, director del diario. Sin embargo, Tiffenberg me comunicó que no publicaría mi texto sobre Nisman y la AMIA, así como los referidos al grupo Clarín, terrorismo en la Triple Frontera y otros que dejaban mal parados a funcionarios del gobierno, incluyendo uno sobre el vicepresidente Amado Boudou. Pero mientras los demás textos fueron suprimidos hasta que salieron mis libros, en el caso de Nisman-AMIA Tiffenberg le entregó uno de mis cables (en ese momento tenía la exclusividad para la Argentina, según un convenio que yo mismo había firmado con Assange, con el aval de Página/12) al periodista Raúl Kollman y me informó que Kollman se encargaría de escribir sobre la AMIA porque era el experto de diario en el tema. Entonces me ofrecí a a trabajar con Kollman, pero Tiffenberg no dio lugar a mi sugerencia.

Poco tiempo después, el 27 de febrero del 2011, bajo la firma de Kollman, Página/12 publicó en su tapa del domingo “Una ayudita a los amigos para acusar a Irán” . El artículo descalifica a las fuentes que aparecen en los cables poniendo en duda la investigación de Nisman y dice que los cuestionamientos a la investigación del fiscal provienen de ex funcionarios judiciales procesados por encubrimiento:

“En los últimos días, el diario El País, seguido luego por La Nación y Clarín, interpretaron que el cable del 27 de mayo señalaba que, según la opinión norteamericana, Nisman, en combinación con Néstor y Cristina Kirchner, pretendieron tapar, con el pedido de detención de Menem y los demás, el problema que por entonces estaba en el centro de la escena: el conflicto con las entidades del campo. En el cable del día 22 queda claro quién sostiene esa hipótesis: los propios Menem y Galeano. Ambos dijeron públicamente que la acusación en su contra era una maniobra política. Sin embargo, todo fue confirmado en las dos instancias judiciales superiores, el juez y la Cámara. Los otros dos que abonan esa teoría del desvío de atención fueron Neuburger y González. Los cables traducen esas opiniones y, sobre el final, Wayne más bien expresa sus dudas.”

También cita al propio Nisman para desmentir su cercanía con el gobierno, relación que por entonces era archiconocida: “Página/12 consultó a Nisman sobre una frase del ‘garganta profunda´ de la Embajada: ‘Nisman está totalmente dominado por el jefe de Gabinete Alberto Fernández. Obedece sus ordenes sin discusión y no descarto que todo sea una maniobra política de Alberto Fernández´. El fiscal respondió brevemente a Página/12. “Vi a Alberto Fernández dos veces en mi vida. Ambas en 2005, cuando se estableció la fiscalía especial para el caso AMIA. En ese momento gestioné ante el jefe de Gabinete la compra del sistema Excalibur de entrecruzamiento de llamadas. El presupuesto dependía de él y por ello lo fui a ver. Nunca más lo vi.”

De obsecuencia, de falta de independencia, de recibir órdenes de la embajada, ni una palabra.

Cuando leí el artículo le dije a Tiffenberg que me llamaba la atención que Página /12 siguiera la misma línea editorial de los grandes medios argentinos y extranjeros de proteger a Nisman y salvoguardar la investigación, pese a las dudas y presuntas inconductas que surgían de los cables de Wikileaks. Me contestó que no, que La Nación y Clarín apoyaban la línea Galeano-Mullen-Barbaccia-Nisman, mientras que Página/12 sólo apoyaba lo que hacía Nisman, que era muy distinto a lo de sus antecesores, (por más que Nisman había trabajado con los fiscales procesados e identificado a los mismos presuntos culpables).

Un mes más tarde, en marzo del 2011, un colaborador de Wikileaks le entregó una copia de los cables de Argentina al periodista de La Nación Hugo Alconada Mon y tres meses más tarde los cables se hicieron públicos. Sin embargo, nada se publicó hasta la salida de Argenleaks sobre la relación entre Nisman y la embajada.

Nobleza obliga, más allá del generoso espacio que me dieron algunos medios radiales para hablar del tema, empezando por Víctor Hugo Morales, el primer medio gráfico que publicó algo referido a mi capítulo de Argenleaks sobre la connivencia entre Nisman y la embajada fue Clarín. Con la firma de Daniel Santoro, el 29 de agosto del 2011, pocos días después de la salida a la venta de Argenleaks, Santoro escribió “Insólito pedido de disculpas de un fiscal a EE.UU.”, referido al profuso pedido de disculpas que Nisman le hicera a distntos funcionarios de la embajada por no anticiparles que pediría la captura de Menem y de otros funcionarios políticos y judiciales por presunto encubrimiento del atentado.

(Nobleza obliga también, esta semana vi a mi estimado y respetado colega Santoro en el canal de noticias del Grupo Clarín defender a capa y espada la acusación de Nisman contra la presidenta Cristina Kirchner, el canciller Héctor Timerman y otras personas, dando por cierta una conspiración que me resulta tan inverosimil como oportunista, políticamente motivada y de difícil comprobación, más allá de la opinión que me merezca el actual gobierno.)

Poco tiempo después Nisman me citó en su despacho a través de su publicista para hablar del libro, invitación que acepté de buena gana como suelo hacer cuando alguien sobre quien escribí quiere comentar lo que dije. En esa reunión Nisman me dijo que si bien puede ser cierto que la embajada le decía esto y aquello, él no siempre le hacía caso y que continuaba investigando pistas alternativas mal que le pesara a la embajada y que la prueba está en el expediente y en que la acusación contra los encubridores de la “conexión local” fue elevado a juicio. (Esta semana el juez de la causa, Rodolfo Canicoba Corral, cercano al gobierno, lo contradijo diciendo que muchas veces le pidió a Nisman que ampliara su investigación más allá de los iraníes pero que el fiscal no le hizo caso.) Nisman también me contó que prácticamente toda su información provenía del agente de la Secretaría de Inteligencia Jamie Stiusso, ya que Stiusso tenía la confianza de los servicios secretos estadounidenses e israelíes. Me comentó que Stiusso le pasaba información en bruto y lo que él podía corroborar lo llevaba al expediente.

Desde entonces la información sobre Nisman y la embajada desapareció de los medios hasta la firma del convenio con Irán para investigar el atentado en enero del 2013. Era como si existiera una política de Estado que atravesaba gobierno y oposición, medios k y anti k, y los principales representantes de la comunidad judía, de que la causa no se toca y el trabajo de Nisman tampoco.

El convenio con Irán rompió el pacto de silencio y reavivó el interés en mi trabajo con los cables de la AMIA. El 17 de febrero del 2013, a horas de que se discutiera el convenio en el Congreso, publiqué en Página/12 la columna “AMIA.doc.” , la que sería la base del capítulo “Nisman” de Politileaks. Más allá de que pensara que el convenio representaba un cambio de política exterior demasiado brusco y arriesgado para el país y la causa AMIA, aún sabiendo que la información sería utilizada por el gobierno para avalar su decisión, me pareció importante compartir con los legisladores lo que decían los cables, a favor y en contra, antes de que tomaran una decisión tan importante. Salvo la parte donde señalo que los cables muestran que durante su presidencia Nestor Kirchner había rechazado un convenio muy similar al que luego firmaría su esposa, que debí negociar con Tiffenberg palabra por palabra, el resto del texto, que documenta la falta de independencia de Nisman con respecto a la embajada, no mereció ningún reparo. Los tiempos habían cambiado

Ahora vuelve todo con la denuncia de Nisman y el interés de los medios k en los cables de Wikileaks sobre el fiscal. Pos supuesto que me llamó la atención que esto ocurriera apenas días después del desplazamiento del poderoso y otrora intocable agente Stiusso. Y sí, claro que puedo estar equivocado, pero la movida de Nisman me huele a carpetazo de los servicios. Aún así, no quiero ser un peón en la batalla política entre el gobierno y la oposición ni avalar conductas de unos u otros que no comparto. Hablé en varias radios pero no quise salir en televisíón por miedo a que mi imagen en determinado canal sea entendida como un apoyo a un lado de la grieta. Sin tomar partido en cuestiones que me exceden largamente y sin ser un experto en el tema AMIA, entre otras razones porque cuando ocurrió yo vivía en Estados Unidos, quería decir que me duelen las manipulaciones políticas a los familiares de las víctimas que se vienen sucediendo desde que ocurrió el atentado, y la falta de Verdad y Justicia en un tema tan sensible y doloroso para todos los argentinos.

¿Quién era el fiscal Alberto Nisman?

nisman


Natalio Alberto Nisman fue encontrado muerto la madrugada de este lunes en su departamento. Era el fiscal de la investigación del atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), que en 1994 fue objeto de un atentado que se cobró la vida de 85 personas.

Natalio Alberto Nisman saltó a la fama internacional cuando en 2010 WikiLeaks publicara una serie de cables de la embajada de Estados Unidos (EE.UU.) en Argentina en los que se comprobaba cómo la investigación que él llevaba sobre el atentado a la AMIA, que en 1994 se cobró 85 víctimas fatales, era dirigida desde Washington.

En lo cables filtrados por la web dirigida por Julian Assange, hay informes de las visitas de Nisman a la embajada y a Estados Unidos (EE.UU.) donde se discutían los detalles de la causa, enviaba documentos legales antes de ser presentados a la Justicia argentina e incluso pedía disculpas por no avisar de procedimientos inherentes a su cargo.

De profesión abogado, Nisman adquirió experiencia como fiscal en los tribunales de Morón, en la provincia de Buenos Aires. Estuvo casado con la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, a quien frecuentemente se le ha relacionado con la SI.

Nisman y EE.UU.

En el marco de la investigación por la causa AMIA, en 2008, Nisman ordenó la detención del expresidente Carlos Menem y del exjuez Juan José Galeano. Este hecho, según los documentos filtrados de WikiLeks, habría generado el disgusto del estadounidense Buró Federal de Investigaciones (FBI).

En mayo de 2008 el entonces embajador estadounidense Earl Anthony Wayne, se quejó en un cable emitido al filo de la medianoche por el pedido de detención de Carlos Menem y los demás funcionarios por desviar la investigación.

En otro cable, escrito el 27 de mayo de 2008, la embajada de EE.UU. en Argentina reseña que Nisman llamó al embajador estadounidense para disculparse luego de que el pedido de arresto del expresidente Carlos Menem coincidiera con la visita al país del vicedirector del FBI.

Nisman dijo “no sabía a quién más informar”. En el mismo cable, la embajada de Estados Unidos advierte que el FBI ha alentado a Nisman para que focalizara la investigación en los ataques y no en los supuestos “encubrimientos”. Días después, Nisman ofrece más explicaciones (“El fiscal especial de Argentina defiende sus acciones”, reza otro cable).

Incluso, Nisman, informaba a Estados Unidos sobre la pista de nuevos sospechosos, antes que a la Justicia de su propio país. En un cable fechado el 19 de mayo de 2009, Nisman le advierte a la embajada de Estados Unidos sobre su próxima acusación sobre un nuevo sospechoso en el caso, incluso antes de que el juez Canicoba Corral recibiera el escrito.

Trabajó durante 10 años con el “espía histórico”, el exDirector General de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia (SI), Antonio Stiles, alias “Jaime Stiuso”, quien se retiró de su cargo en diciembre pasado tras 42 años de servicio, incluidos siete con los cuatro gobiernos militares que dejaron unos 30 mil detenidos-desaparecidos en el llamado “Proceso de Reorganización Nacional” (1976-1983).

Jaime Stiusso tuvo también estrecha relación con la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) y con la Mossad israelí.

Acusar a Irán

El periodista argentino Santiago O’Donnell, quien analizó los cables de WikiLeaks y autor de “Argenleaks” y “Politleaks”, asegura que Alberto Nisman recibía desde la embajada de Estados Unidos la instrucción de acusar a Irán del atentado contra la AMIA.

“Los cables demuestran que no actuó con independencia de la Embajada de Estados Unidos (…) Anticipaba a la Embajada lo que iba a hacer y la Embajada le decía lo que tenía que hacer”, afirmó el periodista en declaraciones a radio América, al agregar que (a Nisman) le decían que no podía investigar la pista siria ni la conexión local porque eso iba a distraer, y daba como culpables a los iraníes”, sostuvo, según reseña la agencia de noticias Télam.

Contra la Presidenta

La semana pasada, Nisman había acusado a la presidenta Cristina Fernández y varios ministros y políticos de haber acordado “la impunidad de Irán” antes de la firma del tratado de cooperación con el país asiático para avanzar en el esclarecimiento del atentado contra la AMIA.

El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, calificó la acusación de Nesman como “ridícula y violatoria de artículos esenciales de la Constitución Nacional”.


Capitanich, dijo que “el pedido especial de la causa AMIA por parte (del fiscal) Alberto Nisman de llamar a indagatoria a la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, al canciller Héctor Timerman y al (diputado nacional) Andrés Larroque” es “disparatada, absurda, ilógica, irracional, ridícula y violatoria de artículos esenciales de la Constitución Nacional”.

En respuesta, el pasado 15 de enero el canciller argentino, Héctor Timmerman, denunciaba en un comunicado que Nisman nunca quiso viajar a la sede central del Interpol en Lyon, Francia, para solicitar la activación de las boletas rojas para la captura de los responsables del ataque a la AMIA, y que sólo había accedido a viajar tras reunirse (acompañado por Stiusso) con el para entonces ministro de Interior, Aníbal Fernández.

“Ayer, el actual Secretario General de la Presidencia, Aníbal Fernández, recordaba que cuando se desempeñaba como Ministro del Interior de Néstor Kirchner debió convencer al Fiscal Nisman que acompañe a la delegación argentina a la sede central de Interpol en Lyon para solicitar se emitan órdenes de arresto contra los sospechosos iraníes. Nisman rehusaba viajar a pesar de que era su investigación la que se presentaba como prueba para pedir los arrestos. ¿Por qué se negaba y por qué sólo aceptó viajar luego de pedirle al agente del Servicio de Inteligencia, Jaime Stiuso, que lo acompañe a hablar con Aníbal Fernández?.

Nisman debería aclarar si la denuncia contra la Presidenta tiene alguna relación con la reciente decisión de separar a Stiuso de los Servicios de Inteligencia o con la cercanía del inicio del juicio por encubrimiento”. (TeleSUR)

Las preguntas que debía responder Nisman

Nisman debía concurrir al Congreso para dar precisiones sobre su denuncia contra la presidenta Cristina Kirchner por el Memorando de Entendimiento con Irán. Debía responder, por ejemplo, por qué el Gobierno pidió que sigan vigentes los alertas rojos si el objetivo del supuesto plan de encubrimiento era que se levantaran. O por qué no se vendieron granos a Irán ni nunca se presentó la supuesta pista falsa.

 

Por Raúl Kollmann
La sala II del Anexo del Congreso era el lugar previsto para que el fiscal Alberto Nisman concurriera a la Comisión de Legislación Penal a informar sobre su denuncia contra la Presidenta y el canciller por el caso AMIA. El fiscal sostuvo que se pactó la impunidad de los sospechosos iraníes a través de la creación de una pista falsa en la que se le atribuiría el ataque a “fachos locales”; se pactó el levantamiento de las señales rojas y luego un acuerdo de intercambio económico de petróleo iraní por granos argentinos. El fiscal hubiera tenido un problema grave para explicar mañana: ninguna de esas cosas ocurrió. Ni hubo pista de fachos locales ni se levantaron los alertas ni se compró una gota de petróleo a Teherán. Además, Nisman dijo que gran parte de la maniobra, que comenzó hace cuatro años, recayó en un agente de la Secretaría de Inteligencia (SI). Es decir que el principal socio del fiscal, el poderoso jefe de Operaciones de la SI, Jaime Stiuso, quien manejaba la Secretaría a su placer, tuvo bajo su mando a un agente que supuestamente trabajó para Irán y que él nunca denunció ni relevó. Nisman presentó un pedido de que se levante el secreto y que ese agente declare. La voluntad del Gobierno, como lo hizo en el caso AMIA anteriormente, es levantar toda veda y que el agente señalado declare. El problema es que la denuncia de Nisman todavía no da las precisiones ni pruebas necesarias para que la Presidenta redacte el decreto (ver aparte).

A continuación se analizan los principales puntos oscuros de la denuncia, sobre los cuales tenía que responder Nisman esta tarde.

1 – El fiscal dijo que se acordó levantar los alertas rojos de Interpol, rebajando las capturas de los sospechosos iraníes. ¿Cómo explica que el secretario general de Interpol lo desmiente en forma tajante?

La secuencia es muy categórica. En primer lugar, se exhibió la carta del canciller Timerman a Interpol dos semanas después de firmado el memorándum. En 20 renglones el ministro le dijo dos veces al secretario general de Interpol que la firma del acuerdo no cambiaba el status de las órdenes de captura y que cualquier cambio sólo podía provenir del juez de la causa, Rodolfo Canicoba Corral. Dos meses después, Interpol contestó aquella carta diciendo que efectivamente los alertas rojos no se tocaban. El viernes, Noble le envió un mail a Timerman respaldándolo en un ciento por ciento y diciendo que nunca la Argentina hizo una gestión para que se levanten los alertas. En la entrevista concedida a Página/12, sostiene que lo afirmado por Nisman “es falso”. “Al contrario, señor Nisman –dice Noble–, el ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Héctor Timerman, y cada uno de los funcionarios del gobierno argentino con los que me encontré y hablé de esta cuestión, tuvieron siempre la misma posición: los alertas rojos de Interpol contra los ciudadanos iraníes debían mantenerse sí o sí”.

Nisman sostuvo en su denuncia, que, por ejemplo, “en septiembre de 2013, Timerman se reunió con Noble para convencerlo de que autorice el cese de las notificaciones rojas”. Noble dice exactamente lo contrario: “Timerman vino a Lyon a reafirmar que la firma del memorándum no significa ningún cambio en los alertas rojos. Recuerdo la pasión con la que habló”, recordó el secretario general de Interpol.

Estas respuestas de Noble dejan a Nisman girando en el vacío: el principal protagonista dice que lo afirmado por el fiscal es mentira.

2 – ¿Dónde está la pista en la que se involucraría como autores del atentado a “fachos locales”? ¿Por qué no se la informó al juez?

En el resumen que distribuyó Nisman sobre su presentación judicial, se dice que en noviembre de 2012 el ex juez Héctor Yrimia se reunió con el dirigente de la comunidad argentino-iraní, Alejandro Yussuf Khalil, y combinaron armar una pista falsa destinada a echarles la culpa del atentado a “fachos locales” y sacarles la responsabilidad a los iraníes.

¿Dónde se presentó esa pista en estos dos años y tres meses? Si no se presentó en ningún lugar, ni siquiera constituyó una tentativa de encubrimiento, de desviar la causa. Como sostiene el ex integrante de la Corte, Raúl Zaffaroni, aun en caso de probarse lo que dice el fiscal, es la preparación de un delito, no un delito. Y la preparación es impune porque no se ha llegado al principio de ejecución. Y de todas formas ¿cómo se llegaría de una conversación entre Yrimia y Khalil a la participación de la Presidenta y el canciller?

El juez Rodolfo Canicoba Corral, encargado de la causa AMIA, dice que es gravísimo que no se le haya informado que podía existir otra pista, aun si no fuese verdadera, en el caso AMIA. “El fiscal hizo una investigación paralela y clandestina sobre algo que tenía que ver con el atentado en sí mismo. Eso es muy serio y tengo que estudiar si no incurrió en una gravísima desviación de la causa”, razonó el magistrado.

Hay una pregunta retórica inevitable: ¿ante quién debía presentarse la nueva pista de los fachos locales? La respuesta es obvia: ante el propio Nisman y el juez. De manera que la supuesta intención de desviar la causa ni siquiera tenía posibilidades de prosperar sin el visto bueno del fiscal.

3 – ¿El plan tenía el objetivo de cambiar petróleo por granos?

Ya se ha dicho que eso tampoco ocurrió. Argentina nunca le compró una gota de petróleo a Irán y tampoco hubo ningún convenio. Nunca hubo una misión comercial de Argentina a Irán o de Irán a la Argentina. El país sólo compró petróleo en 2013 y provino de Nigeria y otros combustibles se le compran a traders cuyo proveedor en ningún caso fue Irán.

Nisman sostuvo que el canciller mintió cuando dijo que no se le vendía a Irán por los embargos internacionales. Pero no fue así. Aquella frase fue pronunciada por Timerman en una visita al Congreso cuando el diputado radical Ricardo Gil Lavedra le preguntó si era verdad que Argentina le vendió una central nuclear a Irán. Ahí Timerman contestó justamente que de ninguna manera, que no se le podía vender una central nuclear a Irán por los embargos internacionales de una instalación sensible como ésa.

Argentina le vende muy poco a Irán y las cosas no cambiaron para nada con la firma del memorándum. El 80 por ciento de los 1200 millones de dólares que Argentina le vende a Irán es soja que no provee el Estado, sino que buena parte sale del grupo Grobocopatel, que nada tiene que ver con el Gobierno.

4 – Nisman sostiene que en la ciudad siria de Alepo, Timerman pactó la impunidad con el canciller iraní. ¿Cuál es la prueba?

En su escrito, el fiscal asegura que el canciller iraní Alí Salehi y Timerman se reunieron en esa ciudad siria en 2011. Fue público que el canciller argentino se encontró con el presidente de Siria, pero en todo caso no constituía ningún delito que Timerman se reuniera con Salehi: la Argentina desde hacía rato trataba de lograr un acuerdo con Irán para encontrar un tercer país donde hacer el juicio AMIA o buscar una forma de que los sospechosos se presentaran a la Justicia. Nisman dice que su prueba es que el periodista José “Pepe” Eliaschev afirma que vio un documento supuestamente de Salehi al presidente de Irán donde le contaba que había pactado con Timerman. ¿El texto? No, el documento de Salehi no está. Ni existe la más mínima posibilidad de que se pueda probar que era auténtico. La pregunta que seguramente tendrá que responder Nisman es ¿le parece que eso es una prueba?

5 – ¿Quién apañó al supuesto agente pro iraní de la ex SIDE? ¿De quién dependía?

Es público y notorio que el sostén de Nisman ha sido el poderoso ex jefe de Operaciones de la SI, Jaime Stiuso. En la página 16 de su denuncia, Nisman transcribe una escucha de un agente de la SI que habla con el dirigente supuestamente pro-iraní, Khalil. “Tengo un chisme… Me dijeron ahí en la casa (la ex SIDE) que Interpol va a levantar los alertas rojos.” No parece una prueba de envergadura y todo indica que es de hace, cómo mínimo, un año y medio. Pero, además, a ese agente o a otro –no está claro en el texto del fiscal– también lo involucran en el armado de la pista de los fachos locales.

Es decir que dentro de la Secretaría que manejaba Stiuso a su antojo, permitió –supuestamente– que operaran durante un año y medio agentes proiraníes que, hasta el momento, no se sabe quiénes son.

Aún así, Nisman dijo que respondían a la Presidenta, pese a que no tiene ni una escucha de la mandataria, ni siquiera del diputado Andrés Larroque y apenas frases del dirigente argentino pro-iraní, de Luis D’Elía y Fernando Esteche. Ninguno de estos tres es funcionario ni allegado a la Presidenta. Como señaló el juez Canicoba Corral, ni siquiera las escuchas son pruebas en sí mismas: es la SI la que dice que Fulano afirma tal cosa. Hay que ver si es verdad, hay que ver en qué situación se produjeron esas conversaciones y se necesita determinar si en tal conversación el protagonista quiere agrandarse para hacer negocios políticos o económicos.

6 – El fiscal insistió en que el memorándum es la pieza clave del plan criminal de encubrimiento. ¿Un documento votado por el Congreso constituye un delito?

El ex secretario de Interpol Ronald Noble dice que el memorándum fue un paso adelante porque se buscó una forma de llevar a los sospechosos a un juicio. Amnesty International afirmó: “El Memorándum de Entendimiento, una oportunidad para alcanzar justicia y reparación para las víctimas”. Se podía estar políticamente a favor o en contra, pero lo cierto es que lo votó el Congreso y buena parte de los familiares dijeron que había que hacer el intento. Cuando se acordó el juicio por el atentado en Lockerbie, en que Estados Unidos y el Reino Unido acusaban a dos libios, el principal negociador –en silencio– fue Nelson Mandela.

En su escrito, Nisman considera como prueba que “tiene un enmarañado proceso de aplicación”, lo que es evaluar judicialmente una decisión política tomada por diputados y senadores. En todo caso, como siempre sostuvo el Ejecutivo, la Justicia intervendría en su momento resolviendo si lo firmado era compatible con el sistema judicial argentino. Sin dudas la pregunta que tendrá que responder mañana Nisman es: una ley puede ser inconstitucional, pero ¿puede ser delito?

Hallaron muerto al fiscal Nisman

El fiscal federal Alberto Nisman fue encontrado sin vida anoche en el baño de su departamento de Puerto Madero junto a un arma de fuego y un casquillo de bala calibre 22, luego de que su madre ingresara a la vivienda alertada por la custodia del fiscal, quien alertó a la familia sobre la “falta de respuestas” a los llamados.

Alberto Nisman

La noticia comenzó a circular como rumor minutos antes de la medianoche del domingo y fue la fiscal Viviana Fein, quien ya se encuentra trabajando en la investigación, la que pasadas las 4 del lunes confirmó la noticia a los periodistas que habían montado guardia en los alrededores de la torre Le Parc, donde vivía el fiscal.

“Ha fallecido el fiscal Nisman”, anunció la fiscal al puñado de periodistas que se había agrupado sobre la calle Aimé Painé, una de las laterales del complejo ubicado en Puerto Madero, por donde se aprestaba a salir el transporte forense de lo bomberos que llevó el cuerpo hasta la morgue donde ya le están realizando la autopsia.

“El fiscal ha sido encontrado muerto. No podemos aventurar pronósticos hasta que la morgue precise la causa determinante. Sí se puede confirmar que había un arma de fuego, calibre 22”, señaló Fein, titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal de Instrucción 45, cuando confirmó el hecho.

Fein detalló además que el cuerpo del fiscal había sido “encontrado dentro de la unidad por su madre”, quien acudió al domicilio de Puerto Madero y, ante una consulta de Télam, informó que todavía no había tomado declaración indagatoria al equipo que custodiaba al fiscal, pero que lo haría más tarde.

El contacto de la fiscal con la prensa confirmó lo que ya era una verdad a voces alrededor del edificio situado en Azucena Villaflor 450 donde desde las 1.30 estaba el secretario de Seguridad, Sergio Berni, y desde horas antes había móviles de la Unidad Criminalística y de la Unidad Médica Forense de la Policía Federal, ambulancias del SAME, vehículos de emergencia y decenas de oficiales y peritos de la Policía Federal y agentes de la Prefectura.

Instantes después de que la fiscal hablara con los medios, el Ministerio de Seguridad aportó la versión oficial de los hechos a través de un comunicado en el que se informó que “los efectivos de la custodia de Nisman, pertenecientes a la Policía Federal Argentina, habían alertado a su Secretaría en horas de la tarde de su falta de respuesta a los insistentes llamados telefónicos”.

“Al constatar que el hombre tampoco respondía al timbre de la casa y que el periódico del domingo aún se encontraba en el palier, decidieron notificar a los familiares”, se agregó en el comunicado.

“El fiscal disponía de 10 efectivos de la Policía Federal Argentina para su custodia personal. La custodia entonces recogió a la madre de Nisman en su domicilio y la llevó a la torre Le Parc. Al intentar ingresar, la mujer constató que la puerta se encontraba cerrada con la llave colocada en la cerradura por dentro”, se resaltó.

Fue entonces que, según la reconstrucción hecha por la cartera que conduce María Cecilia Rodríguez, los familiares solicitaron al personal de mantenimiento del edificio que convocaran a un cerrajero para ingresar al departamento”.

“A primera hora de la noche, la madre ingresó a la vivienda acompañada por uno de los custodios, hallando el cuerpo de Nisman en el interior del baño de su habitación, bloqueando la puerta ingreso al mismo”, se indicó en el comunicado.

Inmediatamente, “se notificó a la justicia de turno” y “ante la presencia del juez Manuel De Campos y de la fiscal Fein, el personal policial logró ingresar al baño”, donde “junto al cuerpo de Nisman, que se hallaba en el suelo, se encontró un arma de fuego calibre 22, además de un casquillo de bala”.

Desde el Ministerio de Seguridad informaron que Berni se constituyó en el edificio para supervisar la aplicación de los protocolos de preservación de la escena del crimen por parte de los servicios de policía científica de la Prefectura Naval Argentina y de la Policía Federal Argentina convocados por los funcionarios judiciales a cargo de la investigación.

La fiscal se retiró del edificio pasadas las diez y, antes de encontrarse con los abogados de la familia del fiscal, ratificó la información que había brindado horas antes y agregó que el fiscal había muerto varias horas antes de que fuera encontrado su cuerpo en el que había rastros de un solo disparo.