Juana la Loca, reina de España

Pasiones que vuelven

Por Silvina Friera

Ana Arzoumanian: La escritora y traductora publicó Juana I hace casi una década, cuando el tema de la violencia de género aún no estaba suficientemente instalado en los medios. La flamante reedición de este libro que reflexiona, en lenguaje poético, sobre la lucha de Juana la Loca, reina de España, da pie a nuevas reflexiones acerca de las históricas relaciones de poder que someten a las mujeres.

“Hay cuerpos que viven en los bordes de la pasión”

La reedición de este libro, a casi una década de su publicación original, permite abordar desde una perspectiva histórica el tema de la violencia de género. Los poemas, sobre Juana la Loca, ponen el dedo en viejas llagas vinculadas con el dominio sobre el cuerpo de la mujer.
La pasión desaforada irrumpe en el cuerpo de Juana. “Me llevaré tu corazón a los labios, a las piernas. Como el mar, lo moveré de un lado a otro. Como se hace con el vino o con la leche para hacer manteca. Recojo el corazón que dejás tirado en mi vientre, lo acuno”, dice una voz que necesita una boca, la voz de una mujer que le habla a su marido muerto, Felipe, mientras está encerrada en Tordesillas por orden de su padre primero y después de su hijo, ninguneada y maltratada por “loca”. “Y te grito y tu cuerpo no escucha. Tengo que encontrarte para saber que no me quedé con ningún pedazo. Que podrías. Que todavía podría estar encima, o por debajo, o quizás al lado, muy de costado, sentir una llamarada inquieta, quemando”. Los poemas de Ana Arzoumanian son llamaradas que queman a la vez que ponen el dedo en viejas llagas como las políticas de dominio sobre el cuerpo de la mujer y el atropello brutal del poder del varón. La reedición de Juana I en la colección Libros de la Noche Circular de Nahuel Cerrutti Carol editor, a casi una década de su edición original, permite volver sobre la intensidad de una escritora que corta las frases como si el torbellino de pensamientos de Juana la guiara; cortes labrados con la crudeza y la fragilidad de quien ha sido condenada de por vida como “incapaz”, una expatriación de los cotizados dominios de la razón.

Arzoumanian recuerda que la escritura de Juana I –que tuvo una versión teatral en 2007, La que necesita una boca, dirigida por Román Caracciolo (ver aparte)– comenzó cuando estaba participando de un curso de psicoanálisis y tenía que estudiar un caso particular: Juana I de Castilla, llamada Juana “la Loca”. “Yo tenía que tratar de ver si era esquizofrénica o una histeria grave. Para analizar esta cuestión recorrí algo de la historia: la relación de ella con el cadáver de Felipe y esa especie de locura… Yo sentí algo en el cuerpo. ¿Qué sucedió con esta mujer? Ella necesita una boca porque necesita armarse un discurso en relación a su familia, pero también en relación a la mujer y al poder. A pesar de estar encerrada, de haberla condenado al ostracismo, ella siguió siendo reina pero no gobernaba. Primero la encerró su padre, después de la muerte de su esposo. Y después su hijo. Ella es una mujer que no puede hablar. A Juana le llegaban los informes de Bartolomé de las Casas sobre lo que sucedía en América. Ella estaba al tanto sobre la visión crítica que tenía él sobre el robo y las matanzas. Pero Juana no habla o no la dejan hablar”, plantea la escritora en la entrevista con Página/12.

–¿Por qué decidió insertar fragmentos de documentos históricos?

–Hay documentos de Las Siete Partidas y de la Recopilación de Leyes de las Indias porque conjuntamente con lo que le pasa a Juana en lo emocional está el proceso judicial que le hace la Iglesia. Y por otro lado, la resistencia de los comuneros que la apoyan a Juana y la quieren sacar del encierro y pretenden que ella sea reina de Castilla y Aragón. Era una España luminosa, pero lo paradójico es que estaba empezando a perder esas luces. El costo es el cuerpo de ella, el habla de ella. Hay muchas anécdotas sobre la relación particular que tenía con Felipe muerto; por eso hay en el libro todo un trabajo con la necrofilia. Lo que dicen los textos históricos es que ella ponía arañas encima del féretro para que tejieran telarañas porque ella iba todos los días a verlo a Felipe, que estaba en la capilla cercana de donde Juana estaba encerrada. Si Juana veía la telaraña un poco corrida o abierta, decía que alguna monja había querido tocar a Felipe. Me resultó singular cómo el cuerpo de una mujer es negociado en relación al amor y al matrimonio por el poder del propio padre y por la propia familia, y cómo las familias se van perpetuando a partir de la negociación sobre un cuerpo. Hay cuerpos más dóciles, que admiten ese negocio y que asumen esta cosa romántica del amor. Hay otros cuerpos que viven en los bordes de la pasión, como es el caso de Juana.

–¿Juana era loca o vivió con demasiada pasión?

–Para mí no era loca. Juana era una mujer muy culta –dicen que era muy hermosa–, y escribía poesía muy sensible. Que tuviese acceso al poder de forma tan temprana, eso desestabilizó a los varones que la rodeaban, porque en realidad tendría que haber seguido la coronación su hermano, pero su hermano muere. A su hermano tenía que seguirlo su hijo, pero el hijo, que era el sobrino de Juana, muere. Entonces queda solo Juana. Pero el padre suponía que iba a estar Felipe, pero Felipe, el hombre, estaba muerto; una manera de retener el poder, el varón, que no nos es tan ajena. Quizá a nosotros en el mundo occidental nos resulta más larvada o más disfrazada la cuestión, pero en Oriente se ve claramente cómo es la línea sucesoria. Igual hace muy poquito que se modificaron las leyes de sucesión de los reyes de España. Ahora pueden suceder las hijas, antes eran solamente los varones. Tampoco nos es ajeno que lo primero que se dice sobre una mujer en el poder es que es loca.

–“El pensar que una pasión como es ésta se ha de curar con blanduras es grande engaño”, se lee en una parte de Juana I.

–Esta frase es del proceso que le hace la propia Iglesia y las cortes; entonces dan alegatos en relación a lo que ellos consideran una actitud pasional que no correspondía con la idea de reina. Juana en lugar de rebelarse admite ese encierro y lo acepta. Todo esto me llevaba a pensar en los lugares tan difíciles de lo femenino y la mujer…

–¿Por qué la mujer está más expuesta a que rápidamente le coloquen la etiqueta de la “loca”?

–Para neutralizar su decir sobre todo, para neutralizar el poder de la mujer; hay una cuestión en el matrimonio, en las estructuras amorosas, donde lo que está en juego es el poder. Un ejemplo mínimo: hoy en día en la Iglesia Católica la hija es llevada al altar por el padre. El padre entrega la hija al novio y el novio la toma; esta cosa simbólica tiene una connotación de entrega y de disposición y de poder de los varones sobre ese cuerpo. Esto es asumido también de una manera pintoresca –si se quiere– por nosotras… Y lo sufrimos. Juana es un caso extremo donde se muestra todo más desnudo. Por eso me gustaba entrar al hueso de la cuestión. La mujer en general no tenía una voz en los tiempos de Juana. Si la mujer hoy tiene una voz, tampoco es plena… siempre hay que trabajar y negociar esa voz. Eso me pone muy nerviosa y me rebela, sobre todo con la historia de lo armenio, donde el silencio y el recato son muy valorados en la mujer.

–¿La mujer que habla demasiado es considerada impúdica?

–Sí, ya desde el colegio secundario las maestras te disciplinaban y te mostraban a la mujer silenciosa como un ejemplo. Muchas veces en las revistas del corazón leés “tips” del lenguaje femenino: “Cuando ella te dice que no, quiere decir que sí”. Esto, que es terrible, es sostenido aún por varones jóvenes. Cuando escribí Juana I, no se hablaba todavía de la violencia de género. Supongo que no habrá sido fácil para los varones escuchar las voces de las presidentas mujeres en América del Sur, como Cristina (Fernández), Dilma (Rousseff) y Michelle (Bachelet). Vamos a necesitar mucho tiempo para poder asentar las voces de las mujeres. Mientras tanto sigue habiendo encierros: hay mujeres “locas” y mujeres que se rebelan que son asesinadas. El crimen está muy cerquita. Habrá que reescribir todas esas historias, pero la reescritura es bíblica porque somos el sueño de Adán y hemos sido creadas de la costilla de Adán. El relato bíblico nos pone en un lugar de sumisión. La mujer no tiene el poder ni de hablar ni de decir.

–¿Tomar la voz se parece a “tomar las armas”?

–Y sí… porque es distribuir riquezas, es hacer justicia en cada toma de la palabra. Nos quedan reductos muy pequeños como lo ficcional, donde podemos tomar la voz, pero ahí también impacta cómo se lee eso: si se lee como escritura femenina, escritura de mujeres… En fin, es un camino que hay que hacer de manera denodada…

–A propósito de una pregunta que aparece hacia el final del libro: ¿en qué idioma hablan las cosas?

–Juana no podía hablar con Felipe; finalmente, puede. Después no puede hablar con su propio hijo. Pero sobre todo pienso en el habla más profunda, que no tiene que ver con una lengua en particular o el lenguaje, sino con que las cosas hablen y digan. Si hablan, ¿en la lengua de qué poder?, si es del poder masculino. La pregunta sería si las cosas hablan en masculino. Toda la teoría lacaniana habla de que el universal es masculino, pero la mujer no tiene universal; es una por una, no se puede universalizar. Después, cuando te lo ponés a pensar, ¿con qué hace eco esta cuestión? Toma toda la teoría freudiana de que la mujer es un campo misterioso y difícil de abarcar; entonces, finalmente, termina diciendo que no hay tal cosa como la mujer, que siempre es una por una. ¿Por qué? El hombre también es siempre uno por uno, pero eso no se cuestiona… Hay que revisar todas estas cuestiones. Juana me dio pie para revisitar lo que tiene que ver con la vida íntima de las relaciones entre el varón y la mujer, pero también la vida pública, porque es una pasión que ella siente, un fuera de sí que ella siente, pero a la vez también un fuera de sí en lo social. Justamente ese fuera de sí en relación a Felipe la lleva al encierro porque la vida social del momento no le permite que esté afuera. En el texto hay un trabajo con el adentro y el afuera: ella no sabe los límites de su cuerpo. Hay un cruce entre lo social y lo jurídico, hay como un bordado en el texto de varios registros hasta llegar a una Juana múltiple. Durante mucho tiempo mi literatura fue considerada marginal, difícil de entender, periférica, que no entra en ningún tipo de canon. Esto me ayudó a escribir cualquier cosa, en el sentido de libertad absoluta, pero a la vez el riesgo es que no tenga ningún tipo de interlocución. Después la fue teniendo, pero no es que se tiene de una sola vez. La palabra lucha me cuido de decirla, pero es una lucha constante (risas). In Página 12, Argentina

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La canallada final contra el pueblo griego

Vicenç Navarro
Público

Deusa Europa

Deusa Europa

Como era predecible, el establishment político-mediático español (incluyendo el catalán) ha presentado lo ocurrido en Grecia y en las negociaciones con la Troika, con el Eurogrupo y con el Consejo Europeo como un completo fracaso del gobierno Syriza, que en el colmo de su supuesta incompetencia sometió a su pueblo a un gran sacrificio, el corralito, y a un referéndum que, además de ser inapropiado, tuvo un impacto contrario al que pretendía, pues en lugar de conseguir mayores concesiones de las instituciones europeas, estas endurecieron sus posturas, exigiendo incluso mayores sacrificios de los que ya habían ofrecido antes de conocerse el resultado del referéndum. Ha sido, pues, un desastre producto de la incompetencia del gobierno Syriza. El nivel de hostilidad de este establishment político-mediático español (incluyendo el catalán) -que también apareció con igual intensidad en los mayores medios de información alemanes- alcanzó unos niveles nunca antes vistos en contra de un gobierno europeo. Las medidas impuestas por el establishment financiero europeo (hegemonizado por el alemán) – y sus instrumentos políticos (la Troika, el Eurogrupo y el Consejo Europeo) – intentaban humillar al pueblo griego, que ha sido el único que, a través de su gobierno, se ha rebelado contra el austericidio forzado por aquel establishment financiero. Esta humillación se presentaba al público con satisfacción y regodeo por parte de los mayores medios de información, que alcanzaban lo que algunos humoristas estadounidenses han definido sarcásticamente como un “orgasmo mediático”. Nunca tanto odio se había expresado en tales medios con tanto placer para el que lo transmite, y tanto dolor para el que lo recibe.

La enorme manipulación de los medios

En toda esta presentación se olvidaron, además, de la causa justa que el gobierno Syriza defendía y de algunos elementos clave para entender lo ocurrido, incluido el enorme desequilibrio de fuerzas en tal conflicto, que alcanzó (como indiqué en un reciente artículo, “El principio del fin de esta Europa antidemocrática e injusta”, Público, 07.07.15) niveles bélicos, conflicto que era parte del existente entre las élites gobernantes en la Eurozona (que están al servicio del capital financiero) y sus clases populares, un conflicto que mi amigo Noam Chomsky ha definido no como una lucha, sino como una guerra de clases, que ha alcanzado su máxima expresión en Grecia. Y los grandes medios de información al servicio de los intereses financieros que los controlan ocultaron la mayoría de los hechos, ignorando, cuando no ocultando, esta guerra de clases. Por un lado estaban las instituciones más poderosas de la Eurozona, deseosas de destruir al partido Syriza, y así matar al enemigo (y la expresión no es hiperbólica, pues esta era su intención: destruir al enemigo y al partido Syriza, expulsándolo del gobierno). Este era su objetivo. Por el otro estaban las clases populares de Grecia.

La ocultada guerra de clases

A fin de conseguir este objetivo, el establishment que gobierna la Eurozona, liderado por el alemán, siguió paso por paso su plan de destrucción, iniciándose este solo horas después de la victoria electoral del partido Syriza, cuando el Banco Central Europeo, el BCE, limitó la liquidez a los bancos griegos (es decir, disminuyó drásticamente el dinero transferido a estos), lo que fue seguido por un notable estrangulamiento (días antes de que se celebrara el referéndum donde se iba a pedir al pueblo griego su acuerdo o desacuerdo con las medidas impuestas por las instituciones europeas), forzando al gobierno Syriza a introducir el altamente impopular corralito, con la intención de atemorizar al pueblo griego y mostrar las consecuencias de que este votara en contra de lo que deseaban aquellas instituciones. Y después del referéndum, el BCE continuó limitando la liquidez, amenazando con interrumpirla en cualquier momento, creando así una parálisis bancaria al país. En cada uno de estos pasos, el BCE utilizó todo su armamento financiero de destrucción masiva para presionar al gobierno Syriza. Tales medidas tendrían que haber generado una gran protesta en la Eurozona, pues el BCE se estaba atribuyendo funciones que no tenía. Ante estos actos ilegales y canallescos (no hay otra manera de definirlo), el pueblo griego realizó un enorme acto de valentía y coraje al votar mayoritariamente en contra del establishment político-mediático europeo, sabiendo lo que ello podría significar.

La respuesta de las élites gobernantes en la Eurozona al rechazo de sus propuestas fue incrementar aún más su hostilidad, exigiendo medidas que convertían a Grecia en un “protectorado” de la Troika, recuperando la fórmula política imperial que había dejado de existir desde el periodo de descolonización que siguió a la II Guerra Mundial. Una de las medidas más humillantes y difíciles de aceptar para el gobierno Syriza fue que Grecia tendría que venderse el equivalente a 50.000 millones de euros en propiedades públicas y ponerlos aparte en un fondo supervisado por la Troika, con el fin de pagar a los acreedores. Estos son los Estados de la Eurozona, que habían comprado la deuda pública griega que tenían los bancos privados (predominantemente alemanes y franceses), los cuales la habían obtenido a unos intereses desorbitados y escandalosamente altos (debido en parte al hecho de que el BCE –que es un lobby de la banca- no tenía como función proteger a los Estados, como hace cualquier banco central digno de su nombre, ayudando en su lugar a la banca privada). El BCE, en lugar de ayudar a los Estados de la Eurozona prestándoles dinero, lo que hacía era prestar dinero a unos intereses ridículamente bajos a los bancos privados para que estos se lo prestaran a los Estados a unos intereses elevadísimos, que en el caso de Grecia alcanzaron unos niveles escandalosamente altos, una de las causas de que la deuda pública griega sea tan elevada.

Cuando estos bancos privados, que se habían enriquecido enormemente a base de comprar bonos del Estado griego, sumamente rentables, vieron que el Estado griego podría colapsar y no pagarles los intereses, e incluso perder el principal de la deuda (es decir, los bonos públicos, generadores de renta), pidieron a los Estados que les compraran su deuda, evitando así el colapso de los bancos, y ello a costa de que los Estados fueran ahora los que tenían los bonos públicos, compra (en realidad, el mejor término es rescate bancario) que los Estados hicieron sin que tuvieran ningún mandato popular para ello, pues salvar a los bancos no estaba en la oferta electoral de ninguno de los partidos gobernantes. Y su población tampoco fue llamada a referéndum para preguntárselo. La gran mentira y falsedad promovida en los medios era presentar esta compra de bonos públicos griegos (que se habían adquirido en condiciones abusivas) como la ayuda de los pueblos de la Eurozona al pueblo griego. En realidad, era la ayuda de las élites gobernantes, próximas al capital financiero, a sus bancos. De ayuda a Grecia no había nada. Y ahora, en las negociaciones querían que Grecia les pagara la deuda, utilizando todo tipo de presiones para conseguirlo.

La gran falsedad de presentar la ayuda a los bancos como un acto de solidaridad con el pueblo griego

Con un ejercicio de gran cinismo, estos Estados que habían rescatado a los bancos con dinero público a costa del bienestar de sus clases populares, presentaban ahora a Syriza como el malo de la película por no querer pagar a los pensionistas europeos el dinero que dichos pensionistas habían prestado a los pensionistas griegos (los cuales, indicaron todos los medios, gozaban de una pensión supuestamente exuberante). El objetivo de esta propaganda era evitar que las clases populares de los países de la Eurozona se aliasen en contra de sus propios establishments, liderados por el alemán. Leer la prensa alemana o española da idea del extremo hasta el que tal establishment es capaz de manipular para dividir a las clases populares, estimulando su movilización a favor suyo y en defensa del establishment financiero. Oír al Ministro Guindos (el mismo exbanquero de la banca más tramposa que haya existido, la Lehman Brothers) decir que el gobierno Syriza tiene que devolver el dinero a España para que se puedan mejorar las pensiones, alcanza dimensiones vomitivas. Las clases populares griegas y las españolas vivirían mucho mejor si ambos países hubieran podido nacionalizar o intervenir la banca privada y ponerla al servicio de sus clases populares.

Pero lo que alcanzó unos niveles nunca antes vistos fue la exigencia de los 50.000 millones de euros, extraídos de la venta de propiedad pública griega, que deberían ser pagados por el Estado griego a los acreedores. Con ello, además de los recortes y de la austeridad, se añadía un latrocinio al pueblo griego, robándole el equivalente a un 17% del PIB griego para pagar el rescate a los bancos por parte de los Estados. En cuanto a las medidas de austeridad, estas se incrementaron, con lo cual el descenso del PIB (que ha sido de un 25% en cinco años) aumentaría todavía más (se calcula que un 5% más).

¿Por qué Syriza aceptó estas demandas?

La enorme negatividad contra Syriza que apareció en los medios ocultaba que el gobierno griego tenía muy poco espacio para poder responder a esta belicosa hostilidad. Y a pesar de ello, es notable lo que también consiguió, cosa que naturalmente y predeciblemente no salió en los medios. El hecho de que el rechazo a tales medidas impuestas por la Troika alcanzara un nivel tan elevado (un 62%), le permitió conseguir un grado de unidad en su país impensable antes del referéndum, de manera que las propuestas hechas después del referéndum eran firmadas por la gran mayoría de partidos, además de Syriza. Esto fue lo que originó cambios, incluido el que, en lugar de continuar discutiendo el segundo rescate aprobado por el gobierno anterior, se discutiera ahora un nuevo rescate, de una cantidad mucho mayor, que podría alcanzar 80.000 millones, con una promesa de iniciar el proceso de reestructuración de la deuda griega, aun cuando no se especificaran las condiciones.

Otras medidas también importantes que se consiguieron fueron la disminución de la exigencia a Grecia de tener un superávit primario en las cuentas del Estado (es decir, tener un balance positivo entre los ingresos y los gastos, sin incluir los gastos para pagar los intereses de la deuda) que fuera equivalente a un 4% del PIB, utilizando este superávit para pagar la deuda, lo cual hubiera causado un colapso de la economía griega. Syriza consiguió que el superávit fuera equivalente a un 1% del PIB el primer año, un 2% el segundo año, y un 3% en el tercer año, exigencias que también serían perjudiciales para Grecia, pues aun cuando no crearían un colapso, impedirían su recuperación. El gran problema fue que Syriza consiguió mejoras, pero dentro del marco definido ya en el rescate anterior. Y este era el punto flaco del nuevo rescate que entraba en clara contradicción con lo que el pueblo griego había votado. De ahí que lo que se le ofrecía a Grecia por parte de las instituciones europeas era más de lo mismo.

¿Qué podría haber hecho Syriza?

El poder de Syriza en las negociaciones estaba muy limitado por las condiciones que se daban a los dos lados de la mesa negociadora. Y una constante por parte de Syriza era su deseo, reflejando lo que deseaba la gran mayoría del pueblo griego, de mantenerse en la Eurozona. Esta era una condición sine que non. Se consideró, desde el principio de su mandato, que la salida del euro por parte de Grecia no era ni posible ni aconsejable. El mismo por entonces Ministro de Finanzas, el Sr. Yanis Varoufakis, había indicado en The Guardian que “la salida de Grecia del euro, creando una nueva moneda, sería dificilísima. En Irak la introducción de una nueva moneda duró casi un año, con el desarrollo de una enorme infraestructura que no existe en Grecia. De ahí que el anuncio de la salida de Grecia del euro sería equivalente a anunciar una devaluación de la moneda con 18 meses de antelación. Sería una receta para eliminar todo el capital, que abandonaría el país por todos los medios”.

Se indicaba también por parte de sectores de la dirección de Syriza que el caso de Argentina (que muchos presentaban como punto de referencia para salirse del euro) no tenía validez para Grecia, pues Argentina tenía ya su moneda, el peso argentino, y toda la infraestructura para operarla en el momento que decidió separarse del dólar, cambiando el valor de su moneda. Pero Grecia no tenía una nueva moneda. Ante esta situación, lo único que podría haber hecho el Estado griego frente a la amenaza del BCE de interrumpir toda liquidez a los bancos griegos hubiera sido lo que el ministro Varoufakis propuso al Primer Ministro Tsipras el día antes del referéndum en previsión de lo que podría pasar, es decir, nacionalizar algunos bancos griegos e intervenir el Banco Central Griego, imprimir euros por parte del Banco Central Griego, emitir una nueva moneda por parte del Estado y controlar la movilidad de capitales. Pero Tsipras no lo aceptó, pues temía que ello implicara la expulsión inmediata de Grecia del euro, que era lo que quería evitarse por todos los medios.

Es interesante subrayar que el BCE –que, como dije antes, es principalmente un lobby de la banca- quería castigar al Estado griego y expulsar a Syriza del gobierno, pero no (como he indicado en otro artículo en Público, 11.06.15) sacar a Grecia del euro. El capital financiero alemán no deseaba que ello ocurriera, en parte por la enorme inestabilidad que ello crearía. De ahí que en las reuniones del Eurogrupo el Sr. Mario Draghi, Presidente del BCE, incluso se enfrentara con el Ministro alemán de Finanzas, el Sr. Wolfgang Schäuble, que no excluía sacar a Grecia del euro por un periodo de cinco años. Draghi indicó que ello ya ahora crearía un gran desequilibrio, punto de vista compartido pero no enunciado por la Sra. Merkel, que tenía que equilibrar su deseo de estabilidad financiera con la demanda de su partido de castigar duramente a Grecia. Ahí radica el origen del fondo general de 50.000 millones de euros (basado en la venta de propiedad pública griega) propuesto por la Sra. Merkel.

Es interesante subrayar que los mayores aliados del gobierno alemán, en su mano dura, han sido los gobiernos español, portugués e irlandés, pues –como indica Varoufakis en su entrevista en el New Statesman (13.07.15)– odian a Syriza y querían destruirla, temerosos de que fuerzas políticas antiausteridad que existen en sus países –como Podemos en España- se beneficiaran de cualquier mejora que pudiese conseguir Syriza. La preocupación del gobierno Rajoy frente a Podemos, tal como informa Varoufakis, ha estado detrás de su apoyo a las propuestas alemanas.

¿Y ahora, qué?

Lo ocurrido en estos días tendrá un enorme impacto en la Eurozona. Europa nunca será a partir de ahora como fue antes. La Europa punto de referencia mundial para aquellos que desean vivir en países democráticos y justos, ha desaparecido. El rechazo hacia esta Europa neoliberal, antidemocrática y reaccionaria, al servicio del capital financiero, se está extendiendo a lo largo de su territorio, y se ha creado una nueva situación que abre toda una serie de oportunidades. Los hechos han mostrado con una enorme claridad que el gobierno alemán de la Sra. Merkel domina el Eurogrupo y dicta sus políticas, y lo hace pensando única y exclusivamente en sus intereses de clase. Y digo de clase porque la clase trabajadora alemana es una de sus víctimas (merece destacarse, por cierto, el apoyo valiente de las izquierdas alemanas, Die Linke, y de los sindicatos alemanes a las demandas antiausteridad griegas). La crueldad y dureza de las medidas, apoyadas por una movilización mediática que también hemos visto en España (con tonos claramente racistas, menospreciando al pueblo griego y a sus gobernantes), recuerda a situaciones anteriores en su historia, tanto en Alemania como en España.

No hay que olvidar que los que gobiernan España, el PP, son los herederos de aquellas fuerzas que se alzaron contra una democracia, venciendo (a pesar de la enorme resistencia de las clases populares de todos los pueblos y naciones de España) gracias al apoyo de las fuerzas nazis alemanas, que dominaron y oprimieron a otros muchos pueblos europeos, incluyendo Grecia, asesinando, destruyendo y robando a aquel país, sin que el Estado alemán, sucesor del Estado nazi, haya pagado ninguna reparación a las víctimas de tanta opresión en aquel país (ver mi artículo “Los costes del nazismo alemán para Grecia (y para España)”, Público, 24.03.15). Y para mayor indignación, al Estado alemán, que, por fin, fue derrotado, se le perdonó más de la mitad de la deuda pública con los acreedores extranjeros en el año 1953 , permitiéndole que pagara la otra mitad de la deuda en treinta años y solo en periodos de crecimiento. Grecia, que fue uno de los Estados que le perdonó la deuda, es ahora el país al que el Estado alemán, heredero de aquel otro de 1953, no deja que se le permita conseguir lo mismo que se le permitió a Alemania por parte de los aliados, incluyendo Grecia. Nunca históricamente se habían visto ejemplos de mayor innobleza, desvergüenza y merecedores de condena por su inmoralidad, como el comportamiento del Estado alemán y de los medios de información alemanes hacia Grecia.

Lo ocurrido ha reabierto heridas que se creían cerradas. Hoy al gobierno alemán, aliado con los establishments financieros en cada país, se le ve como el centro de un poder que es profundamente antidemocrático y antisocial. Existe una alianza de las élites gobernantes en la Eurozona, las castas que representan los intereses económicos y financieros dominantes, que no tiene límite en su hostilidad hacia las clases populares y el mundo de trabajo de cada país, incluyendo el griego. Es, repito, lo que Noam Chomsky ha definido acertadamente como la guerra de clases.

Ahora bien, hay también motivos de gran esperanza. El enorme sacrificio del pueblo griego no será en vano. Hoy Europa está llena de movimientos de protesta y rechazo hacia esta Europa mezquina, antidemocrática y profundamente injusta. Y ya vemos algunas grietas en el edificio que sostiene el imperio del establishment alemán. No puede descartarse que se establezcan divisiones en la estructura de gobierno de la Eurozona, con posibles tensiones con Francia e Italia, que ya aparecieron, pero que fueron totalmente insuficientes para cuestionar el dominio y hegemonía del gobierno alemán. Pero lo que es más urgente es que las clases populares –a través de movimientos sociales y sindicales, y partidos políticos- establezcan lazos de cooperación y asociación para parar las medidas de austeridad, estableciendo las bases para un cambio profundo de esta Europa reaccionaria hacia otra Europa justa y democrática. Y la estrategia de cambio debería ir más allá del debate “euro sí” o “euro no”, cambiando la gobernanza de esta moneda y de toda la Eurozona, con alianzas, a nivel europeo, que puedan ya expresar un Basta Ya, con una petición y exigencia de cambios democráticos en cada uno de los países de la Eurozona, como está ocurriendo hoy en España. Soy consciente de que esta expresión podrá verse como un deseo inalcanzable, pero ¿quién hubiera dicho en España hace solo un año que habrían ocurrido los cambios que ocurrieron en las últimas municipales, que fueron ni más ni menos que un tsunami político, y que cambiaron toda España y toda Europa? En realidad la hostilidad del establishment europeo, liderado por el gobierno alemán, a las clases populares griegas era un mensaje que intentaba atemorizar a las clases populares españolas.

Una última observación. Ni que decir tiene que la situación en España es distinta a la griega, y por lo tanto las soluciones para cada país son distintas. El intento de presentar a Podemos como la Syriza española es un indicador más de una manipulación, confundiendo la necesaria y noble solidaridad de Podemos con el pueblo griego y con su mejor representante, Syriza, con el desarrollo de sus políticas, que necesariamente serán distintas, puesto que las realidades que reflejan son muy diferentes. Hoy en Grecia no hemos visto el fin, sino el inicio de un proceso de cambio que impactará a toda Europa, ayudando a todas las fuerzas en este continente que se oponen al enorme austericidio que se ha estado imponiendo y que ha hecho tanto daño al pueblo griego y al español.

Golpe de Estado en Grecia

Josetxo Ezcurra

Josetxo Ezcurra

por Clara Serrano García

En Grecia ganó las últimas elecciones Syriza con un programa que pretendía sacar a la economía griega de la crisis en la que estaba sumida con una receta distinta a la de la austeridad, que es la que se ha venido aplicando en todos los países de la UE. La austeridad -en forma de privatizaciones, recortes salariales, y desregularización del mercado de trabajo- se ha mostrado como una vía completamente ineficaz para resolver los problemas que amenazan a la población europea (el creciente paro, la desigualdad social, la deuda), problemas que están teniendo consecuencias catastróficas inmediatas sobre la vida de las personas. Los gobiernos anteriores al de Syriza aplicaron disciplinadamente las recetas dictadas por la Troika, (BCE, FMI y CE), una alianza de organismos que se encuentra fuera del control democrático, y que vela por los intereses de los llamados mercados -los poderes económicos y financieros. La Troika pone una serie de condiciones a los gobiernos a cambio de recibir los rescates financieros que impiden que la banca pierda liquidez y evitando que la economía del país llegue a una situación de bancarrota. Así ha sucedido en Grecia durante los últimos años. Pero, hay que tener muy en cuenta que no se trata de rescates que favorezcan a la población, por mucho que nuestros dirigentes políticos estén intentando vender la idea de que los países de la UE hemos sido muy solidarios con Grecia, un país, al parecer, lleno de vagos y de funcionarios multimillonarios, que han estado viviendo a costa de los trabajadores europeos. Lo que se ha rescatado en Grecia ha sido a las entidades financieras, y en realidad, a los bancos alemanes y franceses, principales tenedores de deuda pública griega. Así lo ha reconocido en una carta Olivier Blanchard, principal economista del FMI, quien dice expresamente que la mayor parte de los rescates ha ido a parar a bancos con sede en Francia y Alemania. La increíblemente grande deuda griega tiene su origen no en el gasto público, sino en la transformación en deuda pública de la deuda privada generada por la banca. El problema de la deuda es una especie de espiral infinita, pues para impedir la quiebra de la economía se acude a nuevos rescates financieros, cuyos intereses se suman a la deuda ya existente, deuda que tiene que pagar el Estado, es decir, la gente. Sin duda, la deuda funciona como un eficaz instrumento de chantaje político: tu economía se está hundiendo y estás en peligro de dejar de ser solvente. Te puedo prestar dinero para salvar tu sistema financiero, pero a cambio tienes que hacer lo que yo te ordene, con independencia de lo que quieran tus electores. Así funciona en este momento la UE.

¿Cómo salir de la espiral? Syriza ganó las elecciones con un programa en el que se comprometía a emprender un camino distinto. Para solucionar los problemas de la economía griega Syriza planteaba la necesidad de llevar a cabo una serie de reformas en la economía que favorecieran los intereses del pueblo griego, obedeciendo así el mandato principal de todo gobierno democrático. Para ello es imprescindible buscar una solución al problema de la deuda pública, que actualmente representa el 180 % del PIB. La solución pasa por una reestructuración de la deuda, que puede llevarse a cabo de distintas maneras: en forma de quita, a través de moratorias o a través de una rebaja de los tipos de interés. Que la solución pasa por la reestructuración lo han dicho muchos economistas, e incluso el FMI ha hablado de la necesidad de una quita. Lo que el gobierno de Syriza ha planteado desde el principio es, pues, algo de sentido común, como han declarado muchos economistas, algunos de ellos premios nobel en economía, y no la ocurrencia de unos fanáticos, como quieren hacer pensar a la opinión pública las elites europeas, empresa a la que están contribuyendo eficazmente los medios de comunicación, y algunos intelectuales, como por ejemplo en nuestro país Fernando Savater que ha escrito hace unos días un repugnante artículo en El Pais en el que acusa a Syriza de haber apelado a la “bestia sarnosa del nacionalismo” por haber convocado un referendum democrático. La única salida posible pasa por una reestructuración de la deuda griega, porque el pago de la deuda y de los intereses mantienen a la economía griega completamente ahogada. Para poder llevar a cabo reformas en la economía e incentivar el crecimiento económico, el Estado tiene que poder invertir en gasto público, pero si todos sus ingresos se dedican al pago de los intereses de la deuda difícilmente va a poder hacerlo. La solución económica existe. Porque ante lo que estamos no es ante un problema técnico o económico, sino ante un problema de orden político, en el que se está jugando, nada menos que la posibilidad de la democracia. Y es un problema que no sólo afecta a Grecia, sino que afecta a toda la UE.

El Eurogrupo, que en un momento de las negociaciones llegó a expulsar al anterior ministro de finanzas griego Yannis Varoufakis de una reunión, comportándose como un verdadero cártel mafioso, ha estado jugando con la amenaza de la expulsión de la zona euro a Grecia si su gobierno no capitulaba y cumplía obediente las condiciones impuestas por Alemania, condiciones que de ser aceptadas suponen renunciar a las medidas con las que ganó las elecciones. Ante el chantaje el gobierno griego convocó un referendum -algo insólito en la UE, donde los gobiernos nos tienen acostumbrados a una disciplina militar frente a los mandatos de la Troika- para preguntar a su pueblo sobre el acuerdo que en aquel momento estaba sobre la mesa. El No ganó de manera rotunda, a pesar de que desde el anuncio del referendum se emprendió la guerra mediática más salvaje que se pueda imaginar a favor del Sí. De nuevo hemos visto a los medios de comunicación, a los políticos y a los intelectuales menospreciar, insultar y acusar de falta de responsabilidad al primer ministro griego Alexis Tsipras. Por poner tan sólo un ejemplo, la que fuera ministra de sanidad del último gobierno del PSOE, Trinidad Jiménez, en el programa de Ana Pastor en el que se analizaban los resultados del referendum griego, se permitió decir públicamente, en la televisión, que lo que había que exigir a Tsipras para que se llegara a un acuerdo era sentido de la responsabilidad, y enterarse de cómo funciona la maquinaria europea.

¿Y cómo funciona la maquinaria europea? ¿A base de golpes de estado encubiertos, como lo fue la reforma del artículo 135 de la Constitución española que acordaron el PP y el PSOE, y que obliga al Estado a priorizar el pago de los intereses de la deuda frente al gasto social? Trinidad Jiménez insinuaba que la celebración del referendum no iba a resolver el problema de Grecia, y que más bien iba a servir para tensar aun más la situación. Desde luego ella sí sabe como funciona la maquinaria europea: como una mafia. Pero entonces en lugar de exigir responsabilidad a Tsipras lo que debería hacer es denunciar con todas sus fuerzas que en la UE nos gobierna una banda de mafiosos, y que no es posible, por mucho que se ganen unas elecciones o un referendum, desobedecer a los mercados. Hace poco en una entrevista Varoufakis contaba que cuando se le ocurrió preguntar por el funcionamiento del Eurogrupo, por la vigencia de la norma de la unanimidad en la toma de decisiones, la respuesta que recibió fue que el Eurogrupo no existe. Aunque es el organismo que toma las más importantes decisiones dentro de la UE que afectan a la vida de todas personas que viven dentro de la UE, el Eurogrupo no existe. Y como no existe no tiene reglamentos de funcionamiento interno, no tiene normas, ni mucho menos actas. Pues bien, un organismo inexistente es la institución con mayor poder de toda la UE. 

Tenía razón Trinidad Jiménez al augurar que el resultado del referéndum no iba a ayudar a Grecia. Eso sólo podría pasar en una UE en la que se respetara la soberanía de los Estados y la democracia. El “acuerdo” al que se ha llegado entre Grecia y Alemania, o más bien el resultado de un chantaje despiadado tras 17 horas de negociación supone asumir unas condiciones absolutamente inaceptables, mucho peores que las que se planteaban en un principio. Es indudable que lo que se está buscando es humillar al pueblo griego, y hundir al gobierno de Syriza, el primer gobierno de toda la UE que se ha atrevido a enfrentarse a la Troika y decir No. Entre las durísimas condiciones imprescindibles para que se recupere la “confianza” perdida por la irresponsabilidad del gobierno griego se incluye entre otras la financiación de la deuda a través de la privatización masiva, y recortes en las pensiones. Pero además se obliga a dar marcha atrás en las reformas emprendidas en estos meses de gobierno, y la imposibilidad de emprender reformas sin el visto bueno de las instituciones europeas: “Para normalizar completamente los métodos de trabajo con las instituciones, el Gobierno deberá consultar y acordar con las instituciones –la Troika- cualquier iniciativa legislativa en áreas relevantes y con la debida antelación en consultas públicas o parlamentarias”.

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Lo que tenemos delante por tanto es, como correctamente se ha nombrado desde las redes sociales, un golpe de estado (en Twitter ha sido TT el hastag “ThisIsaCoup”), porque se está quitando a Grecia -y a todos los países de la UE la capacidad de legislar. Cuando se le arrebata a una nación el poder de legislarse a sí misma, se le ha arrebatado la soberanía. A Grecia se le están imponiendo unas condiciones para el rescate que suponen no sólo incumplir su programa electoral, sino anular la capacidad legislativa del Parlamento. Se trata de un golpe de estado en toda regla, y no sólo en Grecia, sino a toda la UE. El mensaje que están enviando los poderes financieros a la población europea es que aquí no hay alternativa, que las decisiones no se toman en los Parlamentos, que no hay democracia que valga. Lo que se puede o no se puede hacer no lo decide el poder político. Lo que nos están diciendo es que no seamos ingenuas, que los mecanismos democráticos europeos, en realidad, son una farsa, porque las decisiones importantes no se toman ahí. Y es que si realmente se tomaran en los parlamentos sería un desastre, porque al pueblo, ignorante y pobre, a veces le da por votar a opciones políticas como Syriza, un partido de ignorantes y de pobres, que no saben nada de economía y que pretenden poner por encima de los intereses de los ricos y de los poderosos los intereses de los pobres e ignorantes. A Syriza se le ha olvidado que cada uno ocupa el lugar que le corresponde, y que los pobres e ignorantes – y aquí pueden entrar países enteros como Grecia, como España o como Portugal – lo vienen siendo históricamente. El único gesto político que los mercados están dispuestos a aceptar es de ponerse de rodillas frente a Alemania, y si pretendes no arrodillarte y mantenerte en pie, reclamando tu soberanía, entonces te vas a enterar de lo que vale un peine: no sabes con quien estás hablando. Te van a retorcer el brazo hasta que grites de dolor y hasta que te arrepientas de haber pronunciado en algún momento que no eras una colonia de Alemania. Y van a seguir retorciéndole el brazo a Grecia mientras el resto de países miran cómo se lo retuercen, para que olviden definitivamente, si es que alguna vez se les pasó por la cabeza, votar de manera equivocada, es decir, votar a una opción que no esté dispuesta a aceptar los chantajes de una banda de gangsters.

Lo que se está jugando en este momento es nada menos que la soberanía de los pueblos europeos, y no es la primera vez que sucede en Europa. Lo que se está disputando es que la democracia y el Estado de Derecho tengan alguna posibilidad, o que por el contrario sean los intereses de los poderes económicos, por encima de los intereses de las personas, los que dictaminen el funcionamiento de las instituciones. Como lleva diciendo desde hace muchos años el filósofo Carlos Fernández Liria, cuando las reglas del juego las ponen los mercados, los Parlamentos sólo tienen una posibilidad de existir: siempre y cuando no sirvan para nada. En cuanto un Parlamento pretende cambiar mínimamente las reglas del juego, entonces se da un golpe de estado, más o menos encubierto, para poner los puntos sobre las íes, y así se le enseña al electorado lo que tiene que votar.

El terrorismo financiero contra Grecia

Este artículo hace una llamada a la ciudadanía de los distintos pueblos y naciones de España para que se movilicen en defensa del gobierno Syriza en Grecia, cuya causa (la defensa de la democracia y la justicia social) es la misma que la que motivó a los luchadores republicanos españoles en los años treinta.

Spiros Derveniotis

Spiros Derveniotis

Por Vicenç Navarro

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Estamos hoy viendo un ataque frontal del capital financiero, hegemonizado por el alemán, y vehiculado primordialmente a través del Banco Central Europeo (BCE), en contra del pueblo griego, ataque que intenta evitar cualquier atisbo de rebelión frente a las políticas de austeridad que están destruyendo el bienestar de las clases populares de todos los países de la Eurozona y muy en particular de Grecia, cuyo gobierno Syriza ha sido el primero en decir “BASTA YA” frente a lo que no hay otra manera de llamarlo como terrorismo financiero (ver el libro del Profesor Juan Torres y yo, titulado Los amos del mundo, las armas del terrorismo financiero). Es en estos momentos cuando hay que entender el contexto político e histórico de lo que está ocurriendo, comenzando por las semejanzas existentes entre lo acontecido en Grecia ahora con lo que sucedió en España en el año 1936.

España 1936, Grecia 2015

Existen momentos en la historia de Europa en los que la lucha por la justicia social y por la democracia en un país es también la lucha por la justicia y por la democracia para todos los países del continente europeo. La lucha, mal llamada Guerra Civil en España (entre 1936 y 1939), fue un ejemplo de ello. En el territorio español, un golpe militar en nombre de las minorías que controlaban el país, tuvo lugar el 18 de julio del año 1936, con el apoyo de las tropas nazis alemanas y fascistas italianas, frente a la gran mayoría de las clases populares de los distintos pueblos y naciones de España, que resistieron tal golpe heroicamente durante más de tres años, con escasa ayuda militar de los países gobernados por partidos que se autodefinieron como demócratas, mostrando una gran traición a los principios democráticos que decían sostener.

La derrota de las fuerzas democráticas españolas significó también la derrota de la democracia en la Europa Occidental con la victoria del nazismo y del fascismo en muchos países de aquella Europa, iniciándose la II Guerra Mundial. Y en España, aquella victoria significó el inicio de un régimen dictatorial que se caracterizó por su enorme brutalidad (por cada asesinato político que cometió Mussolini, el dictador Franco cometió 10.000, según el mayor experto en el fascismo europeo, el profesor Malefakis, de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York) y que impuso un enorme retraso económico, político, social y cultural en España. En 1936, España e Italia tenían semejante nivel de desarrollo económico. En 1978, fecha en la que terminó aquel horrible régimen dictatorial, el PIB per cápita español era solo el 62% del italiano. Este fue el coste económico de tal régimen.

¿Qué está pasando en Grecia?

Salvando las diferencias que existen en cada hecho histórico, lo cierto es que en Grecia hemos estado viendo una situación semejante, en que la lucha por la justicia social y por la democracia en aquel país es la lucha por la justicia social y por la democracia en todos los países de la Europa Occidental. La pervivencia de la justicia social y de la democracia en los países de la Unión Europea se está jugando hoy en aquel país. Su derrota limitará enormemente, hasta anularlas, tanto la una como la otra, completando un proceso que se inició hace años con la construcción de un sistema de gobierno de la Eurozona, dominado por el capital financiero (hegemonizado por el alemán), que, en una coalición de las minorías gobernantes en cada país, han estado agrediendo al pueblo griego, destruyendo el 25% de su riqueza nacional o PIB, con el desmantelamiento de su ya escaso Estado del Bienestar, saqueándolo, robándole sus propiedades y atacando a sus clases populares, y muy en particular a su clase trabajadora, asalto que se ha estado realizando en colaboración con las élites corruptas y antidemocráticas que han gobernado Grecia durante muchísimos años. Este ataque (y no hay otra manera de definirlo) se ha llevado a cabo en alianza con las minorías que representan a las clases dominantes de los países miembros de la Unión Europea, siendo un aliado importante en esta lucha de clases que está teniendo lugar a nivel continental, las élites corruptas gobernantes del Estado español, herederas de las que dominaron la dictadura fascista en España.

La rama política de este capital financiero –los partidos conservadores y liberales, con la inestimable ayuda de los partidos socioliberales- (que todavía tienen la osadía de autotitularse socialdemócratas, tras haber abandonado cualquier atisbo de parecerse a tal tradición política), han establecido una dictadura en la Unión Europea que ha estado imponiendo políticas sumamente impopulares que carecían de mandato popular (pues no estaban en sus programas electorales), alcanzando su máximo desarrollo en Grecia. Hoy, la riqueza destruida en aquel país, todavía pobre en Europa, es mayor que la riqueza destruida en Francia y en Alemania durante la I Guerra Mundial. Sus pensiones y sus servicios públicos del Estado del Bienestar están siendo diezmados, y los convenios colectivos que defienden al mundo del trabajo están siendo enormemente debilitados, todo ello como consecuencia de las políticas neoliberales impuestas por el establishment neoliberal europeo que controla el gobierno de la Unión Europea y de la Eurozona, con la asistencia del Fondo Monetario Internacional. Es un ejemplo más del terrorismo financiero que es tan dañino como el terrorismo militar, y que es mucho más extenso.

El objetivo político del establishment europeo es destruir cualquier rebelión frente a esta d¡ctadura financiera

Lo que está ocurriendo hoy es el intento de destruir a Syriza, el primer gobierno que, representando los intereses de las clases populares, ha intentado parar tanta barbarie, rebelándose frente a las políticas públicas de austeridad, tal como le mandó el pueblo griego. Como he indicado en artículos anteriores, lo que la dictadura financiera quiere es no expulsar a Grecia del euro, sino expulsar a Syriza del gobierno. Y cuenta para ello con la clase política griega, corrupta hasta la médula, que controla la gran mayoría de los medios de información y persuasión de aquel país, como también ocurre en España.

Grecia ha sido la mayor víctima de este sistema terrorista que se está aplicando en la Eurozona, causando el mayor desastre social que se conoce en la Europa Occidental desde 1945. De ahí la urgencia y necesidad de ayudar a las fuerzas democráticas griegas, saliendo a la calle, enfrente de las delegaciones de la UE en España, para mostrar el rechazo hacia este terrorismo. La Europa que era el sueño de la resistencia antifascista durante los años de clandestinidad es ahora, una pesadilla, como consecuencia del deterioro tan marcado de la democracia y de la solidaridad, resultado de aquel terrorismo financiero que domina hoy este continente.

¿Qué está pasando en estos momentos?

Como era de esperar, la mayoría de los medios de gran difusión en España, altamente financiados por el capital financiero, han responsabilizado de lo que está ocurriendo nada menos que a la víctima de tal terrorismo. Frente a tanta mentira, es importante señalar:

1. La enorme necesidad y urgencia de responder a tanta falsedad, denunciando a los medios por falsificar la realidad, tanto de lo que ha estado ocurriendo como de lo que ha pasado estos días.

2. Que el Banco Central Europeo (BCE), que ya mostró su hostilidad hacia el gobierno Syriza solo dos días después de ser elegido, ha amenazado con destruir el sistema bancario griego cerrando toda transferencia a sus entidades bancarias.

3. Que las exigencias de las Instituciones Europeas (formado por, además de lo que se había llamado la Troika –el BCE, la Comisión Europea y el FMI-, el Eurogrupo), que incluyen el pago de la deuda, son un ataque frontal a la supervivencia de Grecia, pues es imposible que se pague tal deuda y a la vez reactivar la economía griega. Tales demandas han llegado a niveles escandalosos, como exigir que haya una reducción de las pensiones públicas que signifique un recorte equivalente a un 1% del PIB, a la vez que las mismas instituciones se oponen a la demanda de Syriza de aumentar los impuestos a las clases más pudientes, vetando también un gravamen a los grandes yates de tales clases.

4. Que la aplicación de las políticas de austeridad ha causado un auténtico desastre social y económico, generando a la vez un aumento y no una disminución de la deuda pública, de la cual solo se han beneficiado los bancos extranjeros, y muy en particular los alemanes y franceses, pero también los españoles.

5. Que cuando estos bancos estuvieron en riesgo de perder sus enormes beneficios generados por los intereses que Grecia estaba forzada a pagar, y que no podría pagar, fueron los gobiernos de la Eurozona los que les rescataron, bajo la falsa excusa de que intentaban ayudar a Grecia.

6. Que han sido las instituciones del establishment europeo, que desde el primer día del gobierno Syriza mostraron una enorme rigidez, las que han ignorado las demandas de este gobierno, que no eran ni más ni menos las que se habían permitido al Estado alemán cuando su deuda le estaba ahogando. En estas condiciones se hizo una quita de un 50% de la deuda pública alemana y se condicionó el pago del resto de la deuda al crecimiento de la economía alemana. Las instituciones del establishment europeo sistemáticamente se opusieron, e incluso se negaron, a considerar esta alternativa que había señalado el gobierno Syriza.

7. Que el BCE, en alianza con la clase corrupta dominante en Grecia, que controla la mayoría de los medios de información, está intentando que estos días, antes del referéndum del próximo fin de semana, haya un caos en la situación financiera griega, a fin de movilizar la oposición al gobierno Syriza en el referéndum, con la intención de conseguir lo que siempre desearon, echar a Syriza del gobierno.

8. Que la derrota de Syriza será una derrota de la lucha contra la austeridad en la Eurozona. Syriza no tenía ninguna otra alternativa a hacer lo que ha hecho, pedir la opinión del electorado griego, pues Syriza fue escogido para terminar con las políticas de austeridad. Si las instituciones europeas no le dejan hacer lo que prometió es una muestra más de su compromiso y coherencia democráticos el que Syriza considere necesario pedirle al pueblo griego que decida si acepta los cambios sugeridos por el establishment europeo o si desea que el gobierno desobedezca tales propuestas.

9. Que todo lo que está pasando en Grecia afecta directamente a las clases populares de todos los pueblos y naciones de España. De ahí que el gobierno Rajoy haya sido el mayor aliado en el Eurogrupo, del Ministro de finanzas alemán -el halcón del Eurogrupo-, pues dicho gobierno español ha sido de los que han llevado a cabo tales políticas de austeridad con mayor dureza, presentándose como el modelo a seguir en la Eurozona. El tsunami político ocurrido en este país en las últimas elecciones municipales ha asustado a ese establishment neoliberal que gobierna la Eurozona, contribuyendo a aumentar su rigidez negociadora, pues quieren, por todos los medios, que Syriza fracase. Intentan así asustar a la población española, cada vez más asqueada con las políticas neoliberales promovidas por el establishment español (y aquí en Cataluña, por el establishment catalán) y sus medios de información y persuasión. El miedo es, una vez más, la estrategia seguida por la estructura de poder ante el número creciente de ciudadanos que quieren tomar el control de su presente y futuro. De ahí el enorme temor de que la ciudadanía sea consciente de que se pueden cambiar las realidades que le oprimen si se organiza para ello. Y esto es lo que el establishment neoliberal europeo no puede permitir. Así de claro.

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Podemos ante el referéndum en Grecia: “Nosotros estamos con la democracia, estamos con el pueblo griego”

España | Tercera Información

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Ante la inmensa gravedad de la situación que vive Grecia tras la ruptura de las negociaciones por parte del Eurogrupo, Podemos quiere comunicar lo siguiente:

«1.- El pasado lunes, el Gobierno griego presentó una propuesta al Eurogrupo que incluía enormes concesiones y fue unánimemente recibida como sensata y viable. Los acreedores internacionales, encabezados por el FMI, no han aceptado que Grecia pague sus deudas mediante una subida de impuestos a las grandes fortunas griegas, como proponía el gobierno de Syriza. El FMI y sus socios han exigido que el gobierno griego pague sus deudas subiendo el IVA de los alimentos básicos y bajando las pensiones. La Troika exige que se le pague, pero sólo acepta que se le pague con el dinero de las familias griegas más pobres ; en lugar de reestructurar la deuda y lanzar un plan de inversiones para reactivar la economía, quieren seguir recortando los salarios y subirle la electricidad a las familias. En su afán de demostrar que no hay alternativa a la austeridad, los acreedores quieren imponer a Grecia las mismas medidas que han llevado al país al desastre. Para evitar la asfixia, seguir estrangulando la economía griega es justo lo que no hay que hacer.

2- Ante el ultimátum y el chantaje de los acreedores, el gobierno griego ha reaccionado de manera ejemplar: dándole la palabra a la ciudadanía para que decida de manera democrática y soberana su propio futuro. A diferencia de lo que hizo el Gobierno de España en 2011 y 2012, el gobierno griego se ha negado a violar el mandato popular que recibió de las urnas el pasado mes de enero. Todos los intentos de coaccionar, amedrentar e influir en esa votación por parte de poderes no elegidos, y en especial por parte del Banco Central Europeo, dispuesto a asfixiar el sistema financiero griego para influir en el referéndum, constituyen una violación flagrante e inaceptable del principio democrático. Europa sin democracia no es Europa, y todos los demócratas deberían coincidir en la denuncia radical de estas injerencias y presiones. No hay democracia si gobiernan y deciden quienes no se presentan a las elecciones.

3- Con su intransigencia, los acreedores han demostrado que su principal interés no es resolver la crisis de la deuda griega sino someter y derrocar un gobierno democráticamente elegido para demostrar que no hay alternativa. Su ceguera es tal que están dispuestos a poner en riesgo la integridad y la estabilidad misma del sistema financiero y del proyecto europeo, exponiéndolo a ataques especulativos que sufrirán, en última instancia, el resto de países y sus ciudadanos. No nos cansaremos de repetirlo. Serán ellos los responsables de este desastre.

4- Syriza no es responsable de la tremenda crisis económica que afecta a Grecia. Fueron los gobiernos de Nueva Democracia y el PASOK, los aliados del PP y el PSOE, quienes falsearon las cuentas, entregaron la soberanía del país a la Troika y legaron al gobierno de Syriza una catástrofe económica y social que es necesario y urgente revertir.

5.- Muchos actores internacionales (Francia, Italia, los Estados Unidos) se han desmarcado del dogmatismo de los acreedores y cientos de miles de personas a lo largo y ancho del planeta han expresado su solidaridad con el pueblo griego y su defensa del principio democrático. Exigimos al gobierno Español y a las instituciones europeas que respeten la soberanía y la dignidad del pueblo griego, que garanticen que el referéndum se desarrolla en condiciones de plena libertad y normalidad, y que se respete la voluntad democrática del pueblo griego y sus derechos fundamentales, que han sido sistemáticamente violentados en los largos años de la austeridad. Hoy en Europa hay dos campos enfrentados: la austeridad y la democracia, el gobierno del pueblo o el gobierno de los mercados y sus poderes no elegidos. Nosotros estamos con la democracia. Nosotros estamos con el pueblo griego.»

“La clase media no tiene acceso a las ayudas sociales. Los ricos cada vez son más ricos y los pobres más pobres.

“Estamos gobernados por psicópatas, no sienten el dolor que causan”
Endika Zulueta, en el exterior del Palacio Miramar, en San Sebastián.

Endika Zulueta, en el exterior del Palacio Miramar, en San Sebastián.

* El abogado Endika Zulueta asegura que el Gobierno “teme a los movimientos sociales como agentes políticos con los que tratar de tú a tú y por eso los criminaliza con la excusa de la violencia”.
* “La cárcel es el máximo símbolo del desamparo, llena de personas pobres y solas”, denuncia.
* “Se está legitimando la represión policial como una herramienta para resolver los problemas”, sostiene Zulueta

Endika Zulueta (San Sebastián, 1964) es un letrado donostiarra que desde hace más de 20 años trabaja en Madrid vinculado a movimientos alternativos y antiglobalización en la defensa de los derechos fundamentales. Miembro de la Asociación Libre de Abogados, pertenece, desde su inicio, a la Comisión Legal del 15 M en Madrid. Recientemente ha intervenido en los cursos de verano de la Universidad del País Vasco (UPV), donde ha alertado de la progresiva “criminalización de la pobreza” por parte del Gobierno. “Estamos gobernados por psicópatas, no sienten el dolor que causan”, se lamenta y tacha al Código Penal como “el código represivo por excelencia”, encaminado a “enjuiciar a la población más pobre y más disidente con la actual situación socioeconómica.

El progresivo endurecimiento del Código Penal augura malos tiempos para la movilización ciudadana.

Se está aplicando el derecho penal de autor. Aquí no se está criminalizando los hechos, sino las personas. No es tan importante lo que uno hace, sino lo que uno es. Si es pobre, inmigrante, vive en determinados lugares y viste con una ropa característica es objeto de sospecha e interviene el estado con su mecanismo policial-judicial. Es decir, hay una presunción de culpa. Además, se ha creado una legislación para criminalizar los comportamientos de personas con escasos recursos económicos. Lo que hacen las personas de las élites favorecidas nunca es delito, pueden desalojar a la gente de sus casas, pueden estafar….la posibilidad de que cometan un delito es difícil porque no está tipificado como tal. El Código Penal es el código represivo por excelencia. La clase política que defiende los intereses de las clases más privilegiadas es la que establece qué es y qué no es delito. Por eso, se enjuicia a la población más pobre y más disidente con la actual situación socioeconómica. El Gobierno teme a los movimientos sociales como agentes políticos con los que tratar de tú a tú y por eso los criminaliza con la excusa de la violencia.

Las reformas del Código Penal persiguen la disidencia política, por más pacífica que esta sea, a través de la superprotección de la autoridad. Se considera delito el atentado a la autoridad, la resistencia a la autoridad, la desobediencia a la autoridad, la desconsideración debida a la autoridad…

La cárcel está llena de pobres.

Sí, pero pobres de solemnidad. La cárcel es el máximo símbolo del desamparo, llena de personas pobres y solas. Una gran parte de los reclusos está enferma por la adicción a las drogas. ¿Delincuentes? Se trata de personas que cometen delitos con el fin de poder conseguir la sustancia que les ayuda a sobrevivir en un mundo que les quita la esperanza.

Es decir, que se criminaliza la pobreza.

El nuevo proyecto de ley prevé la penalización de conductas que deberían estar amparadas por los derechos fundamentales de manifestación, de reunión y de libertad de expresión. Todo ello forma parte del ‘golpe de Estado’ al llamado Estado de bienestar protagonizado por los mercados. Ya no hace falta que salgan los tanques a la calle para encontrarnos con una policía altamente militarizada, regida por valores típicos militares y en una situación en la que se criminaliza la legítima protesta política. Se está legitimando la represión policial como una herramienta para resolver los problemas.

Pero una parte de la sociedad ha aceptado esa situación.

El juego de los votos lo que ha conseguido es que bajo una apariencia formalmente democrática, bajo una teoría de que existen los tres poderes (ejecutivo, legislativo, judicial) que se contraponen unos a otros y un parlamento elegido por los ciudadanos, todo lo que emane de ahí tiene que ser democrático. Y esta premisa resulta ser falsa. La política económica no la hacen las personas a las que votamos, sino que viene de arriba. La conocida como troika que es la impone las condiciones: despedir y reprimir. Los políticos españoles son meros gestores, ya no tienen el poder. Gestionan las decisiones de unos entes que no se presentan a las elecciones. Estamos gobernados por psicópatas, no sienten el dolor que causan.

Algunos derechos sociales, como el acceso a la vivienda, se han vuelto inaccesibles.

Se ha quebrado el estado de bienestar porque unos señores han decidido que en este juego del monopoly que ellos han diseñado lo que tenían era poco y lo poco que creíamos que era de todos, como la educación, la sanidad, la vivienda y el trabajo, ya no lo es. Ya no son derechos sociales, son objeto de enriquecimiento de una minoría, como en el caso de la vivienda. Es inaccesible para amplias capas de la población, se privatiza lo social y derechos fundamentales. Por ejemplo, se habla de privatizar el acceso al turno de oficio; con la Ley de Tasas es más difícil que los ciudadanos hagan reclamaciones judiciales y así sucesivamente.

Podemos es la plasmación del 15-M en política. ¿Se puede encauzar en una democracia tan institucional como la de España sin que pierda su esencia?

Podemos tien un reto por delante muy importante. Es como si pretendes meter en un túnel de diez centímetros un coche, con una capcidad de gestionar por parte de las instituciones tan limitada. Lo cierto es que Podemos puede tener la habilidad de crear conciencia para que las cosas vayan cambiando. Estamos mal acostumbrados a recibir respuestas inmediatas y de lo que se trata es ir creando conciencia.

¿Cómo se convence al votante medio de que más vale lo bueno desconocido que lo malo que ya se conoce?

Lo malo conocido no es permanente. Tal y como estamos ahora mismo no podemos seguir mucho más tiempo. El barco se hundee. Si el sistema socioeconómico no cambia, la siguiente generación ni lo va a ver. El acaparamiento de recursos económicos, la hiperproducción…..o cambiamos la forma de hacer cosas o no habrá cosas. No vale el dicho de más vale lo malo conocido. Solo se vive una vez y merece la pena dedicarla a luchar por un modelo más justo e igualitario, que no haya gente desamparada.

La clase media no tiene acceso a las ayudas sociales.

Los ricos cada vez son más ricos y los pobres más pobres. En España sucede a pasos agigantados. La gente más depauperada tiene acceso a unos recursos sociales y los más ricos siguen aumentando su patrimonio. En el medio, los que no pueden invertir, pero no están en la indigencia. Esto lo que hace es atemorizar a la población y meterle el miendo: a no tener trabajo, a perderlo….Lo único bueno es que se crean lazos de solidaridad que hasta hace muy poco eran impensables. Esas clases medias tienen la conciencia de que la cuestión debe cambiar. In El Diario, Espanha

Psicólogos sin Fronteras alerta del incremento de los suicidios durante la crisis económica

La ONG reivindica que la atención psicológica se incluya en el Sistema de Salud Pública
Kalvellido

Kalvellido

Enric Llopis
Rebelión

El suicidio es la principal causa de muerte “externa” en el estado español. Unas diez personas se quitan la vida diariamente (unas 3.870 anuales), lo que sitúa a los suicidios muy por encima de las muertes producidas por los accidentes de tráfico, según ha informado Psicólogos Sin Fronteras (PSF) en una rueda de prensa que ha tenido lugar en el Colegio de Psicólogos de Valencia. De las estadísticas facilitadas por la ONG se deduce una relación entre la crisis económica y los suicidios, ya que estos han aumentado en un 22% desde el año 2010. Sin embargo, critica esta entidad sin ánimo de lucro, el gobierno español se ha negado a poner en marcha el Plan de Prevención contra el Suicidio de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según el coordinador de Psicólogos Sin Fronteras, José María Toribio, “no se está informando de los suicidios; es una realidad que permanece oculta, de hecho, hay como un código no escrito en la prensa por el que estas informaciones no se publican; una de las consecuencias de esta opacidad es que las personas con ideaciones de suicidio piensan que su situación es extraordinaria; y lo cierto es que la gente se nos está muriendo”. La reivindicación fundamental de la ONG es que la atención psicológica se incluya en el sistema de Salud Pública para evitar más casos de trastornos y suicidios.

La ONG ha presentado hoy la campaña “La atención psicológica salva vidas. Por una salud mental digna”, que desde noviembre de 2014 ha recogido cerca de 2.000 adhesiones. La iniciativa reivindica la necesidad de profesionales de la psicología en diferentes ámbitos. Por ejemplo, en los centros sanitarios de atención primaria, ya que la mayor parte de las consultas (en torno al 80%) se producen en este ámbito, por motivos como depresión, insomnio, ansiedad o intentos de suicidio. Sin embargo, la atención en el sistema público está orientada fundamentalmente a los enfermos crónicos. También pide la campaña un aumento de la plantilla de psicólogos en los Servicios Sociales, para la atención a personas que sufren situaciones límites de estrés; personas que la crisis ha empujado a la exclusión social o están en riesgo de suicidio. También se reclama un aumento del apoyo psicológico en los centros escolares (aunque los recortes aplicados en 2015 marcan una senda contraria).

PSF recuerda que mientras la atención psicológica está prescrita para todos los trastornos psíquicos, los psicofármacos sólo están indicados para algunos casos concretos. Recuerda la ONG asimismo que el Senado español señalaba hace cinco años la necesidad de aumentar en 7.200 el número de psicólogos en el Sistema Público de Salud. Sin embargo, los partidos políticos mayoritarios no han sido particularmente receptivos en sus programas electorales a estas demandas. Recuerda Psicólogos Sin Fronteras que en el País Valenciano sólo tres de los ocho programas analizados (los de EUPV-IU, Podemos y Compromís) incluyen propuestas sobre atención psicológica y salud mental.

En octubre de 2012 Psicólogos Sin Fronteras inició, a instancias de PAH-Valencia, un “Programa de Atención en crisis” en la misma ciudad, que comenzó por otorgar prioridad a las personas con ideaciones de suicidio o que hubieran intentado quitarse la vida por problemas relacionados con las hipotecas. Pero con el tiempo la atención personas en riesgo de suicidio se situó en el 10%, mientras que la mayor parte (en torno a un 70%) tenía relación con otros efectos (físicos y psicológicos) de las ejecuciones hipotecarias: estrés, angustia, insomnio, ansiedad, tristeza, problemas con la alimentación, situaciones de autoestima muy baja (en las que no se sabe qué camino emprender) y sensación de “perdedores”. En el último año PSF ha empezado a atender a personas desempleadas y en riesgo de exclusión, que presentan síntomas similares (aunque no en grado tan extremo) a las amenazadas de desahucio. “Fue entonces cuando percibimos que la situación se desbordaba”, concluye José María Toribio.

“Todo el trabajo es voluntario; no nos ayudan las administraciones públicas ni por descontado las entidades financieras”, apunta el coordinador de MSF. El “Programa de Atención en Crisis” ofrece apoyo a una media de 200 familias anuales, “pero el número de peticiones es mucho mayor”. El recorrido de estas familias pone de manifiesto las carencias del sistema público de prestaciones sociales: el 77% de las personas que llegaron al programa no habían recibido previamente ninguna atención en materia de salud mental, ni el 67% en servicios sociales. “No queremos constituirnos en un sistema paralelo, pero las instituciones han abandonado a las personas afectadas por la crisis”, subraya Toribio.

Una de las principales cuestiones que debería elucidarse es si existe una atención psicológica adecuada en el sistema público de salud. La ONG ha esgrimido en la rueda de prensa una ristra de argumentos que invitan a la duda. En casos de intento de suicidio, la atención no llega a tres horas en hospitales, sin que se produzca un seguimiento posterior. Además, el tiempo de espera es de cuatro meses para una consulta de 15 minutos (por el contrario, la media de sesiones en las personas atendidas por PSF es de cinco). “La atención psicológica pública es prácticamente inexistente”, concluye Psicólogos Sin Fronteras.

La carencia de recursos asistenciales y de personal se pone de manifiesto a pesar de las palmarias necesidades. Según la entidad no gubernamental, el gasto en antidepresivos ha aumentado un 40% desde el año 2012; la demanda de atención psicológica en los centros de salud se ha incrementado un 30% desde el año 2011, según los médicos de familia; además, el estado español cuenta con cuatro psicólogos por cada 100.000 habitantes, mientras que la media europea se sitúa en 18. Sostiene asimismo Psicólogos Sin Fronteras que el gasto en salud mental representa el 5% del gasto global en salud (la media europea alcanza el 10%). Un ejemplo reciente que resume las cifras se ha producido recientemente en el País Valenciano: la Conselleria de Sanitat no ha habilitado plazas de psicólogo en la convocatoria pública para sanitarios del 15 de mayo.

¿Se considera en su justa medida el trabajo de los profesionales de la psicología? “Muchas veces se recurre a los psicólogos cuando se producen catástrofes como la de Nepal, pero no ocurre lo mismo en el caso de los desahucios; de ese modo es muy difícil hacer un trabajo efectivo de prevención”, explica José María Toribio.

Uno de los casos atendidos por PSF es el de una mujer desempleada, víctima de la violencia de género, con deudas en su anterior vivienda de alquiler y que actualmente reside en una casa de acogida, donde intentó suicidarse. Después de ser atendida en urgencias, regresó a la casa. Actualmente recibe por parte del Sistema Nacional de Salud únicamente tratamiento farmacológico. La ONG le ofrece atención psicológica, “que en este caso es indispensable”, apunta Inma Esteban, miembro de Psicólogos sin Fronteras que trabaja con la PAH en el “Programa de Atención en Crisis”.

El cuadro de síntomas que presenta esta mujer puede extenderse a otras personas atendidas en el “Programa de Atención en Crisis”. En primer lugar se constata una merma de las habilidades para resolver problemas; el paro y el riesgo de desahucio los desborda (“en muchos casos no saben cómo afrontar esta situación, se encuentran desarmados”, afirma Inma Esteban). A ello se añaden vivencias de confusión, frustración, culpabilidad, angustia y temor a la incertidumbre, que se expresan en alteraciones somáticas, por ejemplo, cambios en el ritmo cardiaco, aceleraciones en la respiración y sudoraciones.

En estos casos, explica la voluntaria de Psicólogos Sin Fronteras, “tratamos de identificar el problema y prestar a la persona afectada apoyo emocional; uno de los puntos clave consiste en hablar de los problemas, aunque resulte muy duro, y expresar las emociones”. La ONG también ofrece acompañamiento para buscar un puesto de trabajo. Al final, “el objetivo es empoderarse y que esta persona, en ese momento con poca ilusión por la vida, se haga fuerte”, concluye la psicóloga.