LA SITUACIÓN DE LAS MUJERES MIGRANTES CENTROAMERICANAS EN LOS ESTADOS UNIDOS

NO SOY DE AQUÍ NI SOY DE ALLÁ

Desde el triángulo negro de Guatemala, Honduras y El Salvador, unas 60.000 mujeres cruzan la frontera de los Estados Unidos huyendo de la violencia patriarcal diseminada tanto en las calles como puertas adentro de los hogares, pero entonces no las espera el alivio sino el negocio de las cárceles privadas, donde son encerradas con sus hijos e hijas, enmascaradas bajo el nombre de residencias para familias migrantes.

La abogada Barbara Hines, experta en migración que asiste a estas mujeres, cuenta de qué manera funciona el negocio de la reclusión en centros donde son castigadas y abusadas, y cómo opera un racismo solapado, como política disuasiva antimigratoria del gobierno de Barack Obama.

 

Las jaulas de las locas

 

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LA SITUACIÓN DE LAS MUJERES MIGRANTES CENTROAMERICANAS EN LOS ESTADOS UNIDOS SEGÚN LA EXPERIENCIA DE LA ABOGADA BARBARA HINES, QUE LAS ASISTE DESDE HACE DÉCADAS

Por Roxana Sandá/ Pagina 12/ Argentina

Sonia Hernández huyó de El Salvador con sus tres hijos pequeños desde que la muerte comenzó a pisarles los talones. Era el aviso póstumo de una violencia en escala que su ex pareja les dedicó durante años. La decisión de migrar hacia los Estados Unidos fue impuesta por la urgencia del miedo: de haber imaginado que el viaje significaba atravesar México hipotecando una vida que se suponía nueva en el Centro de Detención para familias migrantes de Karnes City, en Texas, habría preferido otro final. Sonia permaneció detenida durante 315 días, tras pedir asilo, hasta junio de este año en lo que recuerda como “la prisión”, donde la pérdida de contacto con el exterior de las mujeres con sus hijos e hijas inicia un camino de invisibilidad: primero se las traga el desierto, después, si logran sobrevivir y llegan a destino, se las traga la violencia del sistema norteamericano. Karnes City es una antigua cárcel reconvertida en “centro residencial para familias”, habilitada para unas 500 mujeres y menores de edad. “Pero nada se comprende demasiado hasta que no se vive el infierno”, advierte una de sus abogadas, Barbara Hines, experta en migración y parte activa del Comité Raíces, que brinda servicios legales en Karnes a madres detenidas con sus niñxs y a niñxs no acompañadxs. Hasta 2014 dirigió el Consultorio de Inmigración de la Facultad de Leyes de la Universidad de Texas, pero su trabajo como integrante de la Junta del Proyecto Nacional de Inmigración del Gremio Nacional de Abogados desde 1996, se refleja en el compromiso con miles de mujeres y niñxs que huyen de la violencia en Centroamérica. “Son víctimas de una política de inmigración defectuosa, pero creo que el racismo que pesa sobre esta población se trata en realidad de una reacción del miedo frente al cambio demográfico que estamos experimentando en los Estados Unidos.”

Entre abril y mayo últimos, unas 70 madres lideradas por la hondureña Kenia Galeano realizaron dos huelgas de hambre para lograr su libertad bajo fianza mientras se procesan sus solicitudes de asilo, y también para mejorar las condiciones de detención en el Centro Residencial de Karnes City, avalado por Barack Obama, donde además de las medidas represivas que se ejercen sobre las mujeres pesan denuncias por abuso sexual, tratamiento carcelario, castigo físico y políticas de aislamiento contra las migrantes y sus hijxs. El año pasado, el programa Democracy Now! presentó un informe sobre las denuncias de mujeres detenidas en Karnes que acusaron a los guardias de extorsionarlas y atacarlas sexualmente. En la demanda judicial declararon que les prometían ayudarlas en sus procesos migratorios a cambio de favores sexuales.

¿Son prácticas sistemáticas?

–Por lo menos no son incidentes aislados e inquieta su familiaridad. Representamos a muchas mujeres puestas en vigilancia o en aislamiento, son separadas de sus hijas e hijos, y se nos niega el acceso para verlas. Todo sucede en un entorno de coacción. Entonces estamos frente a una cárcel, no a un centro residencial de familias migrantes. En 2007, junto con otros abogados de la Unión Americana por los Derechos Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) litigamos para lograr el cierre de la cárcel de familias de Don Hutto, en Texas, hasta que en 2009 Obama decidió la clausura definitiva de estos lugares, pero frente al aumento de la oleada migrante volvió a abrirlos con el objetivo de disuadir a otros colectivos que tuvieran intenciones de migrar. En la actualidad funcionan tres centros de detención de familias, donde permanecen mientras dure su proceso de asilo.

¿Cuántas mujeres y niñxs cruzan la frontera cada año?

–El año pasado llegaron unas 60.000 mujeres con sus hijxs y más de 60.000 niñxs no acompañadxs de lo que llamamos “el triángulo norte”, Guatemala, El Salvador y Honduras, países donde existe un nivel altísimo de violencia, falta de protección estatal y una presencia casi absoluta de las maras, que gobiernan como un estado paralelo. Es decir que mujeres y jóvenes ya huyen de violencias de origen. Por caso, Guatemala y Honduras presentan los mayores registros de asesinatos de todo el mundo, con fuerte injerencia de la violencia doméstica y los reclutamientos forzados hacia dentro de las maras.

¿Cuáles son los relatos de las mujeres sobre esas violencias de origen?

–Describen que la violencia de género no sólo se limita a los lazos de pareja o a sus relaciones interpersonales, como suponemos de la violencia doméstica tradicional, sino y muy especialmente la relacionan con el accionar de las maras, que secuestran o toman a mujeres jóvenes para lo que llamamos “sexual slavery”, es decir la esclavitud con fines de trata para explotación sexual, bajo amenaza de matarlas si se niegan o de hacerles algún daño a sus familias si no se incorporan como las mujeres de los mareros. Los niños también padecen esta situación, porque cuando llegan a determinada edad, cada vez más temprana, son reclutados para ingresar a las maras, con consecuencias muy graves para ellos y sus familias si se resisten.

Es una política regional de exclusión que se traduce en un derrame de miserias sociales.

–Hasta el año pasado no formaba parte del debate sobre la exclusión reconocer que las maras existen, que están en esos países y que son la consecuencia de la política norteamericana de los ochenta y de las restricciones de la Ley de migraciones de 1996. El gobierno norteamericano apoyó a los militares durante la guerra civil en El Salvador, y parte de la población huyó a los Estados Unidos para buscar refugio. En 1996 se restringe la ley y se prevé la deportación de residentes permanentes por delitos menores; muchos deportados son jóvenes salvadoreños. Se les expulsó sin ningún recurso humanitario, sin importar cuánto tiempo habían vivido en ese país ni cuáles eran sus vínculos familiares. ¿Y qué hacen?, replican en El Salvador lo que habían vivido en barrios pobres de Los Angeles o Washington, y aquí tenemos el inicio real de las maras en Centroamérica. Cuando Obama comenzó a instalar el discurso de la amenaza a la seguridad nacional, nadie se atrevió a hablar del rol fundamental que los Estados Unidos jugó en la crisis de esos países.

Las invisibles

Desde 1975, cuando obtuvo su título en leyes, Hines se dedicó a la atención y asistencia de personas migrantes quebradas por las arbitrariedades que todavía hoy deparan las fronteras con los Estados Unidos. Presentó informes que sirvieron como precedentes en la legislación nacional, denunció las condiciones inhumanas y las libertades clausuradas de miles de mujeres y menores de edad hasta volverse invisibles. Una suma de horrores aumentada por el negocio lucrativo de las compañías de cárceles privadas que funcionan en el país, con récords alarmantes de maltrato a las personas bajo su custodia, sobre todo hacia madres jóvenes. “Es una situación de emergencia y una vergüenza nacional tener a madres con sus hijxs y a niñxs no acompañadxs en centros de detención, cuando escapan para preservar sus vidas”, lamenta.

Barack Obama fue muy criticado por la firma de contratos con empresas que garanticen una cifra mínima diaria de detenidxs en los centros.

–Eligió la respuesta más extremista de lo que podía resolverse con esas familias migrantes. Hay opciones mucho más humanas que encarcelar a madres con sus niñxs en cárceles privadas con fines de lucro, que ganan millones de dólares en las detenciones. Hablamos de mujeres víctimas de traumas graves en sus países y en los viajes de traslado a la frontera, que implican riesgos enormes a todo el grupo familiar, para llegar a centros donde las condiciones de supervivencia son infrahumanas, sin siquiera el derecho a una asistencia jurídica sustentada por el gobierno.

¿Que objetivos buscan alcanzar estas empresas?

–Garantizar camas. La Dirección de Migraciones exige el requisito de disponer de 34.000 camas todos los días en el territorio de los Estados Unidos. Figura en el presupuesto como un item que se denomina cuota de camas, y fue el éxito de las empresas carcelarias. A esto debemos agregarles las fianzas inaccesibles de entre 3.000 y 13.000 dólares que deben pagar las mujeres, pobres en su mayoría, para obtener la libertad y reunirse con sus familias instaladas en el país. Reciben ayuda de Ong´s como Raíces, que organizan fondos de donaciones para solicitantes de asilo, porque bajo el sistema de derechos humanos no deberían ser detenidas.

¿Qué sucede cuando son padres migrantes quienes cruzan la frontera con sus hijxs?

–Es otro ejemplo de la falta de coherencia de la política de Obama: los padres con sus hijos no son detenidos, porque no hay cárceles para ellos. Parece que son las mujeres quienes representan un peligro nacional, y Obama adoptó una política de disuasión. Al no poder probar que una madre de 20 años representa un peligro, basó su política en la idea de que “si detenemos a todas estas personas, estamos mandando un mensaje a otras miles que viven en Centroamérica para que no vengan”. Por suerte, el fallo reciente de un tribunal norteamericano declaró esa política inconstitucional.

Pero los centros de detención siguen funcionando a la vista de las poblaciones.

–No es tan así, porque en Texas funcionan en zonas rurales alejadas, a dos horas de San Antonio, una de las ciudades más importantes, y las mujeres dependen absolutamente de la intervención de las Ong´s. Hasta el año pasado organicé una red de voluntarios en la que además de desarrollar un proyecto de asistencia jurídica y social, litigamos e hicimos un trabajo de políticas públicas a escala nacional que ponía foco en las condiciones de detención. Al comienzo de esta campaña en 2007, con el centro de Don Hutto, algunas personas creían que sólo se trataba de mejorar condiciones, porque lxs niñxs llevaban uniformes carcelarios, ocupaban celdas, no les permitían moverse en libertad ni asistir a escuelas. Llevaré para toda mi vida la imagen de una bebita iraní de tres meses vestida con uniforme. Ocho años después el cambio es notable, aunque los centros estén manejados por la misma empresa carcelaria, Geo Group. Se avanzó un poco en cuanto a la posibilidad de usar ropa propia y tener un margen mayor de movimiento en lugares de detención. Por primera vez, todas las Ong´s dedicadas a esta problemática, más de 50 demócratas y las iglesias alzamos una sola voz diciendo que no existe ninguna razón humana para detener a un niño.

¿Lograron frenarse los castigos?

–Sigue habiendo, pese a que el gobierno lo niegue y argumente que son centros de residencia de familias. Yo les digo que manden a sus hijos e hijas a vivir allá, a ver si continúan sosteniendo ese discurso. En Karnes City las mujeres son contadas seis veces al día, como en una prisión. Antes debían permanecer en sus celdas para el conteo, ahora salen de las habitaciones y hacen una fila otras seis veces al día para demostrar que no se escaparon. La comida es pésima, sufren amenazas permanentes de que las van a denunciar al juez o a separar de sus hijxs si no se portan bien, y el número de las que sufrieron abuso sexual es cada vez mayor. Aquellas que fueron deportadas y entran al país por segunda vez, llegan a permanecer hasta un año en centros porque su liberación se complica con la Ley de migraciones. Las que realizaron las dos huelgas de hambre entre abril y mayo fueron trasladadas con sus hijxs a salas de la sección médica en represalia, y separadas del resto de la población refugiada. La respuesta del juez federal de San Antonio a las colegas que entablaron una demanda por el hecho, fue que las mujeres en tanto migrantes sin documentos no tenían ningún derecho a la libre expresión, aun bajo la primera enmienda de los Estados Unidos. Y esto porque firmaron una carta pidiendo por su libertad y revelando las condiciones terribles en que vivían.

Se ignoró políticamente el derecho humano a la migración.

–Ese es otro tema, porque Estados Unidos firmó muy pocos tratados internacionales y además, según nuestra jurisprudencia los tratados o convenciones internacionales son herramientas para interpretar las leyes, no obligaciones.

¿Qué manifiestan lxs niñxs y adolescentes que permanecen en estos centros?

–Lxs no acompañadxs no son alojadxs en cárceles sino en hogares manejados por agencias del bienestar del niño, y lo que en verdad sufren es el riesgo del viaje porque ahí hay secuestros, amenazas y muertes. Por lo general logran reunirse con sus familias residentes, pero de todos modos deben seguir con el proceso de migración. Y no hay suficientes abogadxs para representar a todas las niñas y niños no acompañados. Los que llegan con sus madres y pueden hablar dicen que saben que están en una cárcel. Para presentar los casos ante los jueces y pedir la rebaja de fianza, a veces pedimos a lxs niñxs que dibujen algo y dibujan una cárcel, entienden dónde están, aunque a veces creo que para lxs adolescentes es más difícil porque saben lo que está pasando. Sobre ellxs se vuelca mucha más violencia y sufren amenazas por su condición de casi adultxs.

El miedo probado

En los últimos tiempos, a partir de la demostración ante la Justicia “del miedo creíble” de las personas refugiadas a las persecuciones o a volver a sufrir violencias en los países de origen, se consiguió su liberación mientras dure el proceso de asilo. “Bajo la Convención de Refugiados, quien migra debe demostrar que puede ser perseguida por raza, religión, nacionalidad, determinado grupo social, opinión política o por violencia doméstica, un aspecto que el año pasado la corte administrativa de Migraciones reconoció como razón suficiente para que la mujer gane un caso. Es un paso relevante porque muchas de las mujeres alojadas en los centros de detención solicitan el asilo en base a esa causal. Sin embargo, una vez liberadas les colocan grilletes que fabrican las mismas empresas privadas encargadas de los centros”, describe la abogada. “Son tobilleras de un material negro, grandes y pesadas, que se les colocan a las mujeres como si fueran asesinas, para monitorear su ubicación. Ellas tienen que cargar esos aparatos cada seis horas, enchufándolos a la pared con un cable muy corto, para que no empiece a sonar una alarma interminable”. La primera mujer que vio con ese artefacto adosado a una de sus piernas en una terminal de autobuses era una salvadoreña que se echó a llorar “porque me contó que ´las únicas personas que tienen que usar grilletes en mi país son los criminales´. Es otra muestra de esta política estigmatizante y discriminatoria hacia las mujeres, pero también de un negocio impune en tanto el gobierno otorgó el contrato a la misma empresa carcelaria, Geo Group, que compró y adjudica los grilletes para esta especie de libertad condicional. O sea que no sólo gana millones de dólares para sus accionistas con el sufrimiento de las mujeres en las cárceles sino que sigue enriqueciéndose a través de un control externo y a la distancia”.

¿Cómo se manifestó el colectivo de abogadas que integra sobre el programa de grilletes?

-En principio, sostenemos que la detención debe ser la última respuesta y estamos en contra del programa de grilletes por lo aberrante de su implementación en tiempos de esperas procesales, que pueden durar meses. Propusimos un sistema de administración menos intrusivo en las vidas y los cuerpos de esas mujeres coordinado por Ong´s, para proporcionar asistencia legal y ayudarlas a encontrar un lugar donde vivir, y sobre todo para facilitarles su presentación en tiempo y forma en los tribunales, ya que una de las estrategias de Migraciones es imponer la necesidad del sistema de detención con grilletes “porque las mujeres no se presentan”.

¿Por qué persiste un desprecio institucional a las acciones de asistencia jurídica gratuita, colectiva y organizada?

– Se planteó que el gobierno, en vez de invertir millones de dólares en esas estructuras represivas, podía destinar el dinero a un sistema de asistencia gratuita, otorgándoles los contratos a organizaciones con experiencia en la temática, que puedan ganarse la confianza de las migrantes y que garanticen su presentación. Pero priorizaron un negocio que ya estaba encaminado con Geo Group, la misma empresa proveedora que tiene a cargo la mayoría de las cárceles de migración en los Estados Unidos y que además de manejar el régimen de grilletes coordina el sistema de administración de casos. Es una vergüenza, pero estas empresas despliegan un gran poder político y son las que donan millones de dólares a los candidatos en el Congreso.

Y se convierten en canales útiles de desintegración regional; van traccionando la voluntad del electorado norteamericano.

-En los Estados Unidos rige lo que llamaría la ansiedad de raza, esto es el rechazo del migrante y la falta de una reforma migratoria. Las leyes aprobadas por determinados estados como Arizona y Alabama, después fueron declaradas inconstitucionales, no tanto como una reacción contra migrantes sino contra el cambio demográfico en los Estados Unidos. No quieren más latinxs y por eso creo que la retórica anti-migrante es un subtexto, un código contra el cambio demográfico.

El fantasma de este siglo.

-Sí, y por eso Donald Trump ha tenido tanto éxito y manifestaciones contudentes. Pero también es un problema migratorio global que afecta principalmente a las mujeres.

No asoman horizontes que alienten a interpretar el derecho a la migración como un derecho humano.

-No, aunque en este aspecto la Argentina está muy avanzada con su normativa. Es el primer país que incorporó la idea de migración como un derecho humano. Trabajé en el Cels durante 1996, cuando se comenzaron a profundizar estudios y debates alrededor de la migración, y hasta hoy me siento muy involucrada con este proceso enriquecedor. Colaboré en la producción de jurisprudencia para derogar la llamada ley Videla de migraciones, y sustituirla con la nueva legislación. Vengo todos los años y estuve involucrada en la formación de la primera clínica jurídica para atención a migrantes de la UBA, Caref y Cels. Hace unos días participé del encuentro “Derechos humanos, migración y asilo. Jornadas de reflexión en tiempos difíciles”, co-organizado por el Ministerio Público de la Defensa, Acnur, Cels, Universidad de San Martín, Universidad de Lanús y la Oficina para la Argentina de la OIT.

¿Considera que es una herramienta jurídica que podría ser modelo de aplicación en otros países?

-Es una normativa amable y progresista. Algunos países de Latinoamérica ya adoptaron partes de la ley migratoria argentina, además de resultar un aporte valioso en cuanto a derechos sociales y laborales. Como contraparte, ser migrante en los Estados Unidos significa indocumentación y el goce escaso de derechos y privilegios. Allá, una persona es expulsada sin considerar sus vínculos familiares, y no se contempla el interés superior del niño. La legislación vigente tampoco protege al trabajador migrante, y eso genera explotación laboral.

La foto del niño sirio Aylan Kurdi, ahogado en una playa de Turquía en septiembre, desnuda una crisis migratoria mundial con Europa y Estados Unidos como actores centrales.

-Creo que hay muchos puntos semejantes entre esa imagen y lo que sucede con las refugiadas de Texas. Lo más triste es la reacción contra los migrantes sirios tanto en Europa como en los Estados Unidos, donde 31 estados, 30 gobernadores republicanos y un demócrata, han pronunciado que ningún refugiado sirio viva en sus regiones. No hemos aprendido nada de la historia. Y en esas semejanzas pienso que Obama y sus asesores, al ver a miles de niñxs y mujeres en las fronteras, tuvieron la reacción inmediata de depositarlxs en las cárceles, donde ya no se ven.

No pertenecen a sus países ni a aquél que lxs recibe. Y lo que no se ve, no existe.

-Es lo que se pretende, que miles de mujeres estén en centros de detención antes que compartir con ellas las calles y las filas en las terminales de autobuses de Texas. Hace años, una víctima que representé había escapado de Honduras con uno de sus hijos, de 17 años, aterrorizada. Era una religiosa evangélica que predicaba por las calles. Un día llegaron a su casa varios miembros de las maras a anunciarle que ya era tiempo de que el chico ingresara a la organización. Ella desobedeció y lo mandó a Estados Unidos. Cuando los mareros no pudieron hallar al adolescente comenzaron a amenazarla, fueron a su casa, la golpearon y abusaron frente a sus otros dos hijos de 6 y 3 años, con una pistola que le metieron en la boca diciéndole que iban a matarla por lo que hizo. Huyó al otro día, con lo puesto y sin dinero para pagarles a intermediarios o a los “coyotes” de tráfico humano, que se encargan de atravesar el desierto. Caminó por todo México y cuando llegó al río para cruzar a sus hijos, que no sabían nadar, dejó a un niño a un lado de la orilla, volvió a buscar al otro y quedó detenida por la guardia fronteriza, separada de esos niños. Pero ésta es apenas una historia de las tantas que se niegan, para que no existan.

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O novo sonho americano

Ao Congresso norte-americano o Papa fala das responsabilidades da política, invoca a abolição da pena de morte e pede o fim do comércio das armas.

JORNAIS DOS ESTADOS UNIDOS HOJE

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O novo «sonho americano» declinado pelo Papa Francisco. Ao tomar a palavra pela primeira vez diante do Congresso dos Estados Unidos, o Pontífice voltou a propor a parte melhor do património histórico e cultural do país, lançando de novo o desafio «a construir um futuro de liberdade» que ao longo dos séculos impulsionou «milhões de pessoas nesta terra».

«Alegro-me – disse no discurso pronunciado na manhã de quinta-feira, 24 de Setembro, no hemiciclo da Capitol Hill — pelo facto de a América continuar a ser, para muitos, uma terra de “sonhos”. Sonhos que levam à acção, à participação, ao compromisso. Sonhos que despertam o que de mais profundo e verdadeiro há na vida das pessoas». Sonhos que moveram e ainda hoje movem os passos de tantos imigrantes e refugiados em busca de esperança. «Nós, povo deste continente, não temos receio dos estrangeiros, porque muitos de nós outrora éramos estrangeiros» afirmou a propósito o Pontífice, convidando a rejeitar «uma mentalidade de hostilidade e a adoptar outra de subsidiaridade recíproca».

Diversos os temas tratados por Francisco na sua intervenção, que se prolongou quase por uma hora e foi interrompida várias vezes pelos aplausos. O Papa usou palavras fortes sobretudo sobre duas questões para ele importantes: a abolição da pena de morte, invocada como sinal da «responsabilidade de proteger e defender a vida humana em cada fase do seu desenvolvimento», e a condenação do comércio das armas, vendidas em troca de dinheiro muitas vezes «manchado de sangue». O Pontífice condenou explicitamente também os conflitos e os fundamentalismos que continuam a provocar violência e morte em muitas partes do mundo: para lhes fazer face Francisco indicou «uma resposta de esperança e de cura, de paz e justiça», porque – advertiu – «imitar o ódio e a violência dos tiranos e dos assassinos é a melhor forma de ocupar o seu lugar».

Referindo-se depois ao âmbito político e social, o Papa evocou a responsabilidade dos legisladores no esforço de defender o ambiente e de «eliminar as novas formas globais de escravidão nascidas de graves injustiças», recordando sobretudo que a política «não pode estar submetida à economia e à finanças». Considerações que ressoaram também no encontro que teve logo a seguir com um grupo de desabrigados na igreja de St. Patrick: ao saudá-los o Pontífice reafirmou que não existe «tipo algum de justificação social, moral ou de outro género para aceitar a falta de habitação».

O dia concluiu-se com a transferência para Nova Iorque, onde à noite Francisco presidiu às vésperas com o clero e os religiosos na catedral e onde na manhã de sexta-feira 25 falou à assembleia geral das Nações Unidas no Palácio de Vidro.

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Florida

Florida

“Jesus was homeless, too”

Pope visits the homeless in DC

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By Inés San Martín

After delivering a historic speech at a joint meeting of Congress in English, Pope Francis went back to his native Spanish to address those with whom he feels more comfortable: the poor. Meeting a group of homeless people, he told them, “Jesus was homeless, too.”

“The Son of God came into this world as a homeless person,” the pontiff said at St. Patrick in the City church in Washington, DC. “The Son of God knew what it was to start life without a roof over his head.”

Francis delivered his remarks in Spanish, with the live translation of Monsignor Mark Miles, an official of the Vatican’s Secretariat of State who interprets for the pontiff when he’s addressing English speakers.

“Good day,” the pope began in Spanish. “You’re going to hear two statements, one in Spanish and one in English.”

“You may ask: Why are we homeless, without a place to live?” Francis told the crowd of 200 that packed the church. “These are questions which all of us might well ask. Why do these, our brothers and sisters, have no place to live? Why are these brothers and sisters of ours homeless?”

True to form, Francis shied away from a lunch on Capitol Hill in favor of blessing the meal being served to homeless men and women at Catholic Charities. The menu? Teriyaki chicken, pasta salad, green beans, and carrots.

The pontiff said there’s no social or moral justification for a lack of housing, but he also had words of hope for those who suffer injustice: “We know that God is suffering with us, experiencing them at our side. He does not abandon us.”

Addressing those who work with the Church in its mission to bring not only spiritual but also material aid to those in need, the pontiff said that “charity is born of the call of a God who continues to knock on our door, the door of all people, to invite us to love, to compassion, to service of one another.”

In a deeply pastoral address after his 50 minutes in Congress, Francis said that Jesus continues to knock on the doors of the faithful. “He doesn’t do this by magic, with special effects, with flashing lights and fireworks,” he said. “Jesus keeps knocking on our door in the faces of our brothers and sisters, in the faces of our neighbors, in the faces of those at our side.”

He also said that in prayer, there are no rich or poor, but only brothers and sisters. So at the end of his remarks, he invited those gathered to share a moment of prayer, with many reciting the Our Father with the pope in Spanish.

Papa Francisco y una ni­ña oa­xa­que­ña de 5 años de edad que ha­bla es­pa­ñol, in­glés y mix­te­co

PRI24915

méxico papa

La Prensa – Sop­hie Cruz, una ni­ña oa­xa­que­ña de 5 años de edad, be­só y abra­zó hoy al Pa­pa Fran­cis­co, a quien pi­dió in­ter­ce­da por la le­ga­li­za­ción de los mi­llo­nes de in­do­cu­men­ta­dos en Es­ta­dos Uni­dos.

En el re­co­rri­do que rea­li­zó Fran­cis­co es­te día por ca­lles de Was­hing­ton, la ni­ña, que ha­bla dos idio­mas y un dia­lec­to, pu­do en­tre­gar­le una car­ta y una pla­ye­ra. En la mi­si­va le pi­de que in­ter­ce­da pa­ra la le­ga­li­za­ción de 11.000,000 de in­do­cu­men­ta­dos en es­te país.

Glo­ria Sau­ce­do, di­ri­gen­te de Her­man­dad Me­xi­ca­na Trans­na­cio­nal, con­fir­mó que la ni­ña, hi­ja de pa­dres oa­xa­que­ños, pu­do lle­gar al Pa­pa es­te día.

En la emo­ti­va es­ce­na, la ni­ña, ves­ti­da con un tra­je tí­pi­co oa­xa­que­ño blan­co con te­ji­dos, en prin­ci­pio y de­lan­te de las va­llas in­ten­tó ca­mi­nar ha­cia el pa­pa­mó­vil, pe­ro un guar­dia de se­gu­ri­dad le im­pi­dió el pa­so.

Una mi­ra­da de su pa­pá y unos bra­zos abier­tos del Pa­pa for­za­ron al guar­dia a en­men­dar y no só­lo lle­vó a la ni­ña, si­no que la car­gó pa­ra que la abra­za­ra el Su­mo Pon­tí­fi­ce y le die­ra un be­so.

La me­nor, tras ser ba­ja­da por el guar­dia, re­vi­ró y tras re­cor­dar su mi­sión, in­sis­tió y vol­teó pa­ra en­tre­gar una pla­ye­ra y una car­ta a Fran­cis­co.

Sau­ce­do com­par­tió que Sop­hie Cruz “es una ni­ña muy in­te­li­gen­te”,

“Le en­tre­gó una car­ta con un men­sa­je en el que le pi­de que ayu­de pa­ra que se le­ga­li­cen a to­dos los pa­pás sin do­cu­men­tos que es­tán en EU”, com­par­tió.

En la ca­mi­se­ta se leía una le­yen­da de “Pa­pa res­ca­ta a mi pa­pá”, “la le­ga­li­za­ción es una ben­di­ción” y “to­dos los ni­ños del mun­do tie­nen de­re­cho a ser fe­li­ces”.

Sau­ce­do in­di­có que la de­le­ga­ción pro­ce­den­te de Los Án­ge­les in­ten­ta­rá de nue­vo acer­car­se al Pa­pa, ya que tie­nen pa­ses pa­ra el even­to en el Ca­pi­to­lio.

La de­le­ga­ción es­tá in­te­gra­da por seis ni­ños y 19 adul­tos, la ma­yo­ría pa­dres, así co­mo miem­bros de gru­pos pro in­mi­gran­tes de Los Án­ge­les.

“Nues­tra ilu­sión es que por la in­ter­ven­ción del Pa­pa Fran­cis­co ven­ga ya por fin la re­for­ma mi­gra­to­ria”, sen­ten­ció Sau­ce­do.

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Sophie Cruz, 5 anos, mexicana indocumentada

Sophie Cruz, 5 anos, mexicana indocumentada

Diversos grupos se preparan para utilizar “el efecto Francisco”

Rocha

Rocha

Llega Bergoglio a Washington, donde incomodan sus mensajes sobre desigualdad

David Brooks
La Jornada
El papa Francisco llegó a la capital del “estiércol del diablo” la tarde de este martes, donde visitará Washington, Nueva York y Filadelfia, algo que ya ha generado grandes expectativas y preocupaciones a políticos famosos, líderes religiosos, organizadores comunitarios e inmigrantes anónimos, en el cuarto país por número de católicos en el mundo.

El Papa, con su mensaje central de condena a la extrema desigualdad económica y su llamado a un cambio estructural junto con la paz y la defensa de inmigrantes, arribará a un país en que todos estos temas ocupan el centro del debate político y electoral. Llegará a un país con la mayor desigualdad económica desde 1928, que mantiene las guerras más largas de su historia y donde se intensifica el clima antimigrante en el contexto de la pugna electoral y el fracaso de una prometida reforma migratoria.

Aunque el marco religioso y político histórico de Estados Unidos es protestante, más de uno de cada cinco adultos estadunidenses se considera católico (activos e inactivos). Como denominación religiosa, la católica es la más grande, con cálculos de entre 72 a 81 millones que se identifican como católicos en este país. Un 35 por ciento de los estadunidenses afirman haber sido criados en un hogar católico, según un sondeo del Public Religion Research Institute (PRRI)

La Iglesia católica se está transformando demográficamente, ha perdido unos 32 millones de fieles en las últimas décadas (hoy día, 15 por ciento de los estadunidenses se identifican como ex católicos), pero a la vez es rescatada por el ingreso de los latinos – en particular los inmigrantes latinoamericanos –, la minoría más grande del país.

De hecho, los inmigrantes ahora representan casi 28 por ciento de los miembros de la Iglesia, y los latinos en conjunto son 34 por ciento, según cifras del PRRI. El cambio ha sido dramático y rápido: a principios de los 90, la relación era de 10 católicos blancos por cada católico hispánico; hoy día esa relación es de menos de dos por uno.

Eso también ha generado un cambio geográfico en su presencia, con dramático crecimiento en el suroeste y el sur, mientras continúa la hemorragia de feligreses en el noreste, incluso en lo que antes eran sus puntos más poderosos, como Nueva York, Boston y Filadelfia.

No hay duda de que el futuro de la Iglesia aquí depende cada vez más de los latinos y latinoamericanos. La visita de un Papa latinoamericano, por lo tanto, es vital en este contexto para la institución.

A la vez, la comunidad católica estadunidense es ideológicamente diversa, y Jorge Mario Bergoglio nutre tensiones en su interior.

Los conservadores, aunque darán la bienvenida a la posición antiaborto y la santidad del matrimonio exclusivamente heterosexual, se alarman con un cambio de tono y énfasis del Papa. De hecho, 11 cardenales estadunidenses publicaron un libro la semana pasada en el cual advierten contra cualquier relajamiento en la prohibición de la comunión a católicos divorciados y que se han casado de nuevo, reportó el New York Times.

Pero por otro lado, igual que en otras partes del mundo, el Papa genera esperanza de un cambio progresista, con su enfoque sobre la desigualdad económica, los derechos de los inmigrantes, el cambio climático y las reformas de justicia criminal, todo lo cual será resaltado por sectores liberales y progresistas dentro y fuera de la Iglesia en este país. Más aún, liberales dentro y fuera de la Iglesia celebran un tono más cordial y abierto del Papa, y ofrecen como ejemplo que cuando se le preguntó si condenaba la homosexualidad respondió: “¿Quién soy yo para juzgar?”

De hecho, las bases católicas son más liberales que sus jerarcas en este país, y ven al Papa más acorde con ellos que los obispos (en gran medida porque los jerarcas fueron nombrados por los antecesores conservadores de Francisco). En un sondeo de Centro de Investigación Pew, por ejemplo, 39 por ciento de los católicos opina que la homosexualidad no es pecado, y 54 por ciento opina lo mismo de parejas no casadas.

También llega a una Iglesia que no ha superado los escándalos de los abusos sexuales de curas y su encubrimiento por las jerarquías que no sólo aceleró la deserción de fieles, sino que costó decenas de millones en gastos legales y pagos a víctimas. El éxodo de nuevas generaciones de ésta como de otras religiones organizadas en este país no se ha revertido, como tampoco la deserción de mujeres por la renuencia a cambiar a fondo sus posiciones sobre sus derechos dentro y fuera de la iglesia. Todo esto ha llevado a la clausura de parroquias, de escuelas católicas y a la reducción en las filas de curas y monjas.

Sin embargo, este Papa goza de una amplia percepción positiva entre el público en general, mucho mayor de lo que goza su Iglesia en este país: según un nuevo sondeo del Washington Post/ABC News, 70 por ciento ve favorablemente a Francisco, y 55 por ciento opina eso de la Iglesia católica.

Pero la visita del Papa tiene un impacto mucho más allá del mundo católico. Sus mensajes sobre la desigualdad y el capitalismo salvaje: la ambición desenfrenada de dinero que gobierna. Ese es el estiércol del diablo, como afirmó en Bolivia este año, incomodan a los campeones de ese sistema aquí.

Asustan aún más declaraciones como: “digámoslo sin miedo: queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta; no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos… Y tampoco lo aguanta la Tierra”. Algunos críticos conservadores aquí ya lo han tachado de socialista y marxista y de alguien que cuestiona el sistema estadunidense.

Esto ha obligado a ciertos católicos prominentes a distanciarse políticamente del Papa, como los precandidatos presidenciales Jeb Bush y Marco Rubio, quienes afirman seguir al Papa sólo en cuestiones religiosas, pero no en las políticas y económicas.

Pero casi toda la clase política se verá obligada a pronunciarse sobre lo que diga el Papa. Entre ellos hay varios católicos prominentes: el vicepresidente Joseph Biden; el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner; seis de los nueve jueces de la Suprema Corte de Estados Unidos; 31 por ciento de los representantes federales y, además de Bush y Rubio, otros cuatro de los precandidatos presidenciales republicanos son católicos.

Muchos esperan – dentro y fuera de la Iglesia – que temas como el migratorio en esta coyuntura, donde crece el clima xenófobo y donde el fracaso de una reforma migratoria implica más redadas, detenciones y violaciones de derechos, la visita del Papa podrá influir en la dinámica política.

Toda una diversidad de agrupaciones, movimientos e instituciones se preparan para intentar emplear el efecto Francisco en las pugnas políticas, sociales y culturales en Estados Unidos, mientras los analistas y los medios ya han iniciado el torrente de información e interpretación sobre cada verbo y gesto del jefe de la Iglesia católica.

El éxodo sirio: lo peor está por venir

Edward Dark
Middle East Eye

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Síria fuga emigrantes
El colapso repentino o la caída de un centro urbano importante harán que este flujo constante se transforme en un torrente convirtiendo, de la noche a la mañana, a millones de seres en refugiados.

La situación de los desesperados refugiados que alcanzan las costas de Europa, traspasando por miles sus fronteras, viene encabezando últimamente las noticias. Se estima que uno de cada cuatro refugiados es sirio, con una impactante cifra de cuatro millones de seres fuera del país y otros siete millones de desplazados a nivel interno: alrededor de la mitad de la población total.

Imágenes escalofriantes y terribles de cadáveres de niños sirios arrastrados por el mar se convirtieron en virales en los medios dominantes y redes sociales, promoviendo una avalancha de simpatía y protestas públicas por la indiferencia ante su sufrimiento y poniendo de nuevo el conflicto sirio en la vanguardia de la atención mundial. Pero mientras los políticos pelean y discuten sobre qué hacer con la mayor crisis migratoria desde la II Guerra Mundial, el flujo continuo de refugiados, desafiando todas las posibilidades de alcanzar el santuario en lo que está ya convirtiéndose en el gran éxodo sirio, no tiene fin.

El país se está vaciando mientras los sirios abandonan en tropel su nación en lo que probablemente constituye la mayor migración masiva que la nación ha contemplado en sus miles de años de historia; un éxodo hacia la “Tierra Prometida”: la fortaleza Europa. En el camino tendrán que enfrentarse a mares crueles y temperamentales en los que se han ahogado miles de personas antes que ellos, a traficantes sin escrúpulos y a bandas armadas que les roban todo a lo largo del peligroso viaje por mar y tierra a través de los Estados del este de Europa y los Balcanes meridionales.

La mayor parte de los fugitivos sólo tiene una vaga idea de lo que les espera cuando lleguen: los meses de limbo en atestados centros de refugiados y los cruciales desafíos a los que tendrán que enfrentarse para empezar una nueva vida en un nuevo país con una lengua, cultura y tradiciones diferentes, aunque, francamente, todo esto les tiene sin cuidado. El único objetivo es llegar allí, es decir, al sueño inalcanzable y aparentemente imposible, todo lo demás puede esperar.

Ahmed tenía un puesto callejero de golosinas –un síntoma visible de la economía de guerra de Alepo-, vendió lo que pudo de sus escasas pertenencias y se puso de camino hacia el Líbano para coger un avión que le llevara a Turquía y después, por mar, a Grecia. Como señala de forma conmovedora: “Si nos ahogamos, habrá acabado nuestra desgracia, y si llegamos a Europa, acabará nuestra desgracia. De una forma u otra terminará”. Esto, queridos lectores, resume lo que pasa por la mente de cada refugiado sirio que arriesga su vida y la de su familia en su peligroso viaje al santuario.

Para poder comprender lo que lleva a la gente a renunciar y dejar atrás todo lo que han conocido hasta ese momento, precipitándose a un destino incierto, tienen que saber cómo es la mentalidad de alguien que lleva viviendo años en una zona de guerra. El miedo constante, el estrés diario, la lucha para poder alimentar a tu familia y mantenerla en medio de una escasez crónica y una infraestructura en ruinas, la expectativa de que la muerte puede llegar en cualquier momento, o lo que es peor, la mutilación y las heridas, la incertidumbre y la preocupación por el futuro y el de tus hijos en medio del estrangulamiento económico y el creciente caos de un Estado colapsado.

No pueden subestimar el impacto psicológico de todo esto, que es por lo que muchos, que lo habían soportado desde el principio y planeaban aguantar, han perdido finalmente la esperanza al comprender que la guerra siria no acabará nunca, o que si acaba, no va a dejar nada a salvo detrás. La caída de muchas zonas de Siria en el caos y el extremismo mientras el Estado se colapsa y el poder del Gobierno central se desvanece ha convencido a muchos de que aquí no hay futuro. Mientras las bombas de barril del Gobierno arrasan barriadas enteras vaciándolas de sus habitantes, convirtiéndolas en masas de escombros y matando a civiles inocentes, los terroristas del Estado Islámico siguen apoderándose de nuevos territorios, decapitando académicos y volando los tesoros históricos de la nación a medida que avanzan, obligando a miles de personas a huir a su paso.

El impasse político y militar no da señales de terminar y parece casi imposible encontrar una solución al conflicto.

Mientras que la oleada inicial de refugiados que salieron de Siria cuando empezó el conflicto se componía de quienes estaban viviendo directamente en las áreas de las zonas de batalla o de quienes se habían empobrecido y desembocado en la indigencia por el repentino colapso de gran parte de la economía, esta última oleada está compuesta en gran parte de licenciados, profesionales, trabajadores especializados y pequeños empresarios, muchos de los cuales estaban viviendo en zonas “relativamente” seguras de Siria. El hecho de que estén vendiendo todo lo que poseen –casas, coches, empresas e incluso animales domésticos y muebles- para poder financiar su viaje, muestra que no se plantean volver jamás, convirtiéndose para siempre en parte de la diáspora en el propio éxodo de características bíblicas de Siria.

Este es el tiro de gracia a la nación siria, el hecho de que su propio pueblo la abandone; esa hemorragia de quienes más capaces serían a la hora de reconstruirla y ponerla de nuevo en pie debería hacer que la guerra terminara de inmediato. Ha habido campañas , tanto del Gobierno como de los rebeldes, desanimando a la gente de marcharse con lemas tales como “tu país te necesita” y “¿en manos de quién estás dejando a tu país?”, así como fatwas de clérigos y consejo religiosos proclamando que irse es un pecado, pero todo cae en oídos sordos. Es difícil convencer a alguien que escapa de la muerte en una guerra de la que no quieren formar parte de que se quede atrás. Todas las acusaciones de un lado y otro acerca de una conspiración para conseguir un cambio demográfico y la partición de Siria vaciándola de su pueblo nativo parecen haber tenido también escasas resonancias.

Además de los impactos obvios e inmediatos de una guerra civil, como son las bombas, las matanzas y la violencia, hay otros muchos factores que hacen de la vida un infierno insoportable. Los jóvenes que viven en las zonas rebeldes huyen para evitar unirse a las milicias rebeldes y a los grupos extremistas, que se han convertido en una de las pocas fuentes de ingresos, mientras que quienes se encuentran en las áreas bajo control del Gobierno escapan del reclutamiento obligatorio o del servicio de la reserva en un ejército sirio cada vez más reducido.

Mientras el caos y el extremismo religioso campan a sus anchas en las zonas rebeldes, el colapso económico y el aumento de la anarquía se agudizan en muchas de las zonas bajo control del Gobierno, así como una devastadora escasez de lo más básico y el colapso de los servicios públicos, presionando aún más a una población acosada. Los subsidios del Gobierno, que solían financiar salarios, alimentos, combustible y medicinas para el ciudadano medio, se han evaporado todos, dejando a muchos en una situación desesperada y totalmente dependientes de la ayuda humanitaria, que en el mejor de los casos es irregular o no existe en absoluto en las zonas que están asediadas o soportando el grueso de la lucha.

El índice de criminalidad y el saqueo en las zonas del Gobierno son cada vez más desenfrenados. Las milicias Lijan , una colección de voluntarios locales y reclutas que combaten junto al régimen, están saqueando las fábricas de la zona industrial de Alepo a plena luz del día, llevándose todo por los puestos de control que les son leales. Lo que no pueden llevarse, como los grandes transformadores eléctricos, los desmantelan por partes o los funden para conseguir cobre. Ha habido un firme clamor en contra por parte del director de la cámara de industria de Alepo, ferozmente leal al Gobierno, así como de importantes periodistas del Gobierno, pero todo ha sido en vano.

Parece que el régimen sirio, impotente a la hora de parar todo, o quizá corto de dinero, está haciendo la vista gorda ante el saqueo de las milicias con tal de que sigan a su lado. Los pocos empresarios que quedaban en lo que fue la capital industrial y comercial de Siria ya están marchándose, al haber tenido que abandonar toda esperanza de que sus fábricas puedan volver a funcionar mientras tienen que ver cómo las saquean y se llevan todo descaradamente.

Ha habido también una oleada de secuestros para pedir rescate en los puestos de control progubernamentales. Recientemente, un famoso cantante de Alepo fue secuestrado cerca de Salamieh, en lo que se conoce ya como el puesto de control del “millón”, en referencia a la suma que hay que pagar allí por el rescate.

Es importante señalar que la mayoría de los sirios que todavía quedan en el país viven en las zonas controladas por el Gobierno y el deterioro de la situación allí, así como una serie de pérdidas recientes y reveses en el campo de batalla, son el factor impulsor más importante en el actual flujo de refugiados que salen del país. Esta tendencia continuará si el Estado sigue debilitándose, mientras que un colapso repentino o la caída de un centro urbano importante hará que este flujo constante se convierta en un torrente mientras varios millones de personas más se convierten en refugiadas de la noche a la mañana para escapar del caos y del baño de sangre.

Gran parte de las conversaciones y cotilleos en cafés y entre amigos y familiares gira en torno a los traficantes y a las rutas que siguen y a qué países hay que dirigirse. Con los relatos de los conocidos y de los familiares que ya lo han hecho, cada hogar en Siria conoce ya a alguien que murió en la guerra o que se ha convertido en refugiado por ese motivo.

Marcharse, para un pueblo que lo ha perdido todo y que continúa sufriendo horrores inimaginables, es la única esperanza que queda en estos momentos. Si no hay ningún intento serio de poner fin a la guerra, cada vez más sirios correrán el riesgo de lanzarse hacia lo desconocido, exacerbando lo que se ha convertido ya en la mayor crisis de refugiados en generaciones. Parece que por ahora, mientras todo lo demás se les cierra, seguirán golpeando las puertas de la fortaleza Europa.

Edward Dark es un columnista de MEE, vive en Alepo y escribe bajo seudónimo.

Fuente: http://www.middleeasteye.net/columns/syrian-exodus-520162929

por que a guerra da siria

Réfugiés. Un “mur de la honte”, pour la journaliste hongroise

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La journaliste hongroise, qui a volontairement fait tomber et donné des coups de pieds à des migrants, fait l’objet d’un “mur de la honte” sur Facebook.

Les images d’une opératrice de télévision hongroise donnant des coups de pied à des migrants qui venaient de franchir la frontière de son pays ont suscité de vives réactions en Hongrie, alors que le pays est déjà critiqué pour son attitude à l’égard des migrants.

Un « mur de la honte » sur une page Facebook, incluant des photos, vidéos et des commentaires sur l’incident, avait recueilli le soutien de 16 000 internautes ce mercredi après-midi.

« Vous êtes la honte de votre profession »

Les images, apparues mardi soir sur les réseaux sociaux, montrent cette jeune femme, Petra Laszlo, caméra à l’épaule, faisant tomber d’un croc-en-jambe un homme qui courait avec un enfant dans les bras, et donnant, dans un incident distinct, un coup de pied à une fillette. La journaliste travaillait pour une chaîne en ligne proche de l’extrême droit. « Vous êtes la honte de votre profession » a écrit un internaute.

La vidéo a montré la journaliste « donnant des coups aux étrangers et à personne d’autre, y compris un enfant qui était clairement un demandeur d’asile », a souligné Aniko Bakonyi, du Comité Helsinki hongrois. « Ce sont des images choquantes », a-t-elle ajouté, « puisqu’elle était là pour filmer, elle savait très bien qui elle frappait ».

Employée par une chaîne d’extrême-droite

Deux petits partis d’opposition hongrois ont porté plainte contre la journaliste, mais la police n’a pas indiqué dans l’immédiat si elle allait ouvrir une enquête. La chaîne proche de l’extrême droite qui employait la journaliste, N1TV, a indiqué dès mardi soir qu’elle était licenciée sur-le-champ pour son comportement « inacceptable ». Petra Laszlo n’avait elle-même pas réagi publiquement ce mercredi après-midi.

L’incident s’était produit à Roszke, près de la frontière serbe dans le sud de la Hongrie, où des centaines de migrants ont forcé mardi un cordon policier. La Hongrie s’est trouvée ces dernières semaines en première ligne dans la crise des migrants, comme point d’entrée dans l’UE de dizaines de milliers de personnes majoritairement originaires de Syrie. Ce pays a été critiqué pour la construction d’une clôture de barbelés tout au long de sa frontière avec la Serbie, et pour sa gestion de l’arrivée des migrants sur son sol.

Son Premier ministre, le populiste Viktor Orban, a pris le contre-pied des pays d’Europe occidentale et du nord, et en particulier de la chancelière allemande Angela Merkel en soulignant la menace que constituent selon lui les migrants musulmans pour l’identité chrétienne de l’Europe.

Lire nos articles sur la crise des migrants en Hongrie