Néstor, Lula, Hugo

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por ARAM AHARONIAN

Aquel 5 de noviembre de 2005 se sintió el orgullo de ser suramericanos. Mar del Plata fue escenario del renacimiento regional, cuando de la mano de Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Lula da Silva, 34 países dijeron “no” al intento de los Estados Unidos por crear un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), funcional a sus intereses y no a las necesidades de los pueblos.

El ALCA surgió durante el gobierno de George Bush padre y continuó en el de Clinton, el lindo. En la primera cumbre, en 1994, en Miami, ningún país se opuso: claro, Cuba no estaba invitada por no ser miembro de la OEA. Ninguno se opuso tampoco en Santiago, cuatro años después. Y en 2001, en la canadiense Quebec, el único que marcó su disenso fue el presidente venezolano Hugo Chávez, quien luego se convertiría en la locomotora de la integración regional. En esa misma reunión, Fernando de la Rúa propuso que la Argentina fuera sede para la firma del ALCA.

El 4 de noviembre de 2005 estaba todo preparado para que los Estados Unidos cumplieran con su plan de poner en marcha –con el verso de la globalización– un área de libre comercio con todos nuestros países, para que nos olvidáramos para siempre de un modelo de desarrollo propio y, más aún, de la posibilidad de cumplir el sueño de la integración de nuestros pueblos. Los Estados Unidos estaban acostumbrados a mandar en las Cumbres de las Américas y que todo su patio trasero obedeciera.

Pero allí estaban unos presidentes a los que no les gustaba el libreto, en medio de un debate que ya había comenzado sobre la necesidad de cambiar la matriz comercialista del Mercosur y comenzar a pensar en un desarrollo industrial basado en la complementariedad de sus países. Eran Néstor Kirchner y Lula de Silva, que comprendieron que debían asociarse para apostar por una integración productiva, una alianza estratégica que sirviera a los intereses de sus pueblos, marcando el paso a toda la región.

Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay (los cuatro del Mercosur entonces), junto con Venezuela, quienes decidieron enfrentar a los poderosos. En Mar del Plata no sólo se rechazó el ALCA sino que se comenzó a debatir cuáles eran nuestros propios desafíos regionales y qué tipo de democracias queríamos.

Se podían contar con los dedos de una mano: cinco países se plantaron ante otros 29 con la convicción de estar cuidando el interés de sus naciones y sembrando las bases de lo que después consolidarían como Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

La Cumbre de Mar del Plata frenó el proyecto neoliberal, que hoy intentan revitalizar. Hombres como Néstor Kirchner, Lula da Silva y Hugo Chávez permitieron conservar las autonomías, las que nos ayudan a soñar con construir nuestro propio destino.

De aquel 5 de noviembre se recuerda también la paralela Cumbre de los pueblos, que contó con la participación de Chávez, Evo Morales (que todavía no era presidente), Manu Chao y Maradona, y la televisación en directo de la inaugurada Telesur. Los militantes llegaron en tren a Mar del Plata para participar durante un par de días de una fiesta latinoamericana inolvidable. Allí, Hugo Chávez dijo lo que venía de los movimientos: “Alca, Alca, ¡al carajo!”.

Parecía que la utopía esperaba a la vuelta de la esquina…, pero sigue allá, en el horizonte, y alienta siempre a seguir caminando, a seguir luchando.

10 AÑOS DEL “NO” AL ALCA | La valentía de los 5 mosqueteros

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Colombia y Venezuela. “Espero una solución por los pobres de ambos lados”

La jefa de la cadena latinoamericana de televisión analiza la tensión, relata la historia de la violencia en Colombia cruzada con la historia de su propia vida y pide una “solución estructural” con una nueva política de fronteras.

patricia villegas

Por Martín Granovsky
Página/12 En Venezuela/ Desde Caracas

Dice la presidenta de Telesur que está satisfecha con las transmisiones a varios idiomas mientras hace la cuenta regresiva porque ya se viene la cobertura de la visita papal a Cuba y los Estados Unidos. Patricia Villegas parece en su casa cuando muestra el juguete nuevo, un estudio circular que permite varias configuraciones y que marcará la superación de otro estudio famoso, que ven desde hace muchos años los televidentes: el que tiene una columna en el medio porque así era el edificio. Pregunta si en la Argentina lo más probable es que haya una o dos vueltas. Por curiosidad política pero también para planear la cobertura, porque el mismo 25 de octubre volverá a votar Guatemala y habrá elecciones en Haití. Cuando al fin se sienta, cerca de un monitor que mirará de reojo varias veces y por el que desfilan noticias de último momento junto con las imágenes del bombardeo contra Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973, Patricia Villegas define que ante la complejidad de los problemas elige plantarse “como una persona joven que no tiene todas las respuestas”.

–¿Las respuestas a qué?

–A problemas difíciles. Nací en 1974. Soy joven. Para mí también Hugo Chávez era joven. Y Néstor Kirchner era joven. Probablemente, ya que hablamos de problemas y de respuestas, hoy sea más entendible el proceso de la violencia colombiana. Pero todos los habitantes de Colombia tenemos una huella de violencia en nuestra vida. Yo perdí a mi papá porque mi papá fue una víctima de la violencia y creo que eso marcó lo que soy, lo que creo y el lugar donde me pongo. Cada vez que hablo de coherencia hablo de la posición que uno tiene en la vida, en mi caso marcada por la muerte y por el dolor de crecer sin padre. La mía no es la posición del que tiene sino la del que necesita. Por eso entiendo también qué es necesitar la quincena o no tener para pagar la matrícula. Todo eso tiene que ver con lo que uno es. Claro, no todo el mundo lo procesa de la misma manera.

–¿Por qué terminaste en Venezuela?

–Estudié cine en San Antonio de los Baños y Comunicación en Cali. En un momento estuve entre la academia y trabajar con las comunidades del sur de Colombia. Cuando iba a terminar la carrera me ofrecieron un trabajo en el canal del Estado en Cali. Necesitaba trabajar y empecé a trabajar. Ya tenía la idea de la comunicación como un derecho fundamental. Como me tocó enfrentar realidades duras siempre tuve una idea más colectiva que individual. Cuestionaba, desde mi condición mi mujer, los estereotipos. A fuerza de mi historia personal aprendí a cuestionar el mundo y a tratar de no quedarme de brazos cruzados. Cuando me lo llevo a Simón a Telesur y me pregunta dónde vamos, le digo que a trabajar para cambiar el mundo. Trabajar en una causa más que en un trabajo. Conozco Venezuela pero conozco bien Colombia. Yo no quiero ser publicista de un país, quiero ser relatora. Contarlo.

–¿Cómo es Colombia?

–Conviene saber que detrás de nuestra cordialidad y nuestra facilidad de palabra hay un país hecho añicos. Parte de lo peor que pasó con la guerra es que una buena parte de la sociedad no quiso ni quiere ver la guerra. Hay niños pidiendo pero no los ven. Gente durmiendo en la calle y tampoco la ven. Otros muriéndose de hambre, invisibles. Ese tipo de cosas te pudre. Quiero relatar también eso. Lo mío no es meterme en la escandalera de la guerra. A veces uno construye más quedándose calladito y haciendo. Por ejemplo Telesur hizo mucho por Colombia pero no necesitamos ni que lo reconozca. Lo hicimos porque estábamos convencidos.

–¿Qué hicieron?

–Siempre intentamos hacer un trabajo serio de cobertura del conflicto. Hoy el mundo entero reconoce que hay conflicto y por eso apoya el proceso de paz con las guerrillas. Pero no pasaba lo mismo hace unos años.

–Ahora no están solo el conflicto y la negociación entre el gobierno colombiano y las FARC. También está el conflicto entre Venezuela y Colombia.

–Espero que se resuelva.

–¿De qué manera sería la solución?

–Con medidas estructurales. Con política de frontera de ambos lados. Yo espero una solución por los pobres y los humildes de ambos lados. Es inmoral que se diga que Venezuela no haya apoyado a Colombia. La discusión no puede ser tan torpe y tan cínica, porque no ayuda a la gente. El gobierno venezolano es el que va a ayudar. No es lindo ver a la gente salir con sus cosas en la cabeza. Esperemos que regrese. Tengo un hijo grancolombiano, ¿no?

–¿Se llama Simón por los motivos obvios que uno puede suponer?

–Exactamente. Se llama Simón José. Pero Bolívar no estuvo siempre presente. El niño no tuvo nombre hasta una semana antes de nacer. Se llamaba bebecito. Decíamos: “Vamos a ponerle un nombre que siempre nos una”. Mi esposo quería que se llamara lo que fuese siempre que el segundo nombre fuera José. Yo quería ponerle solo Simón. Pero resulta que Bolívar se llamaba Simón José de la Santísima Trinidad, y entonces no pude decir que no al nombre de José. Perdí por la fuerza de la historia.

–¿El bebé llegó con la Santísima Trinidad?

–No, tanto no. Ni siquiera se me había ocurrido antes tener un hijo. Mi maternidad tiene que ver con la esperanza, con la ilusión, con Venezuela, con Chávez. Amén de haber encontrado la persona indicada, por supuesto.

–¿Cuánto lo trataste a Chávez?

–Mucho menos de lo que mucha gente cree, y mucho más de lo que me imaginé antes. Yo vine a trabajar a Telesur pero detrás de esa decisión había un enorme interés en conocer la Venezuela de Chávez. Desde afuera era muy difícil hacerse una idea real de qué estaba pasando en el país. En ese momento ni se me cruzaron Chávez, la maternidad y Simón.

–O sea que por deseo de saber tu vida cambió.

–Venezuela es algo muy fuerte. Y siempre apoyó el proceso de paz. En la Navidad de 2007 yo no me moví de Caracas. Me pareció que si los venezolanos no estaban teniendo Navidad yo tampoco debería tenerla.

–¿Estás hablando de la Navidad en la que Kirchner viajó a Colombia con Marco Aurélio García a ver si conseguía la liberación de rehenes de las FARC?

–Sí. Ese 24 Chávez se fue a cenar algunas de las hijas de los retenidos por las FARC. Yo misma estaba en Telesur transmitiéndolo. Hablarán de cálculo, pero en Chávez había capacidad de dar. Antes que él nadie no solo en Venezuela sino en Colombia siquiera se tomó un café con esa gente. Nosotros lo vimos. Ese diciembre yo sellé mi amor por Chávez.

A Chávez lo quise mucho, como a un padre. Y lo extraño tanto como a mi padre. Que es mucho. Siempre me acuerdo del día en que se murió.

–Fuiste la que dio la noticia.

–Una casualidad. Su hermano Adán nos daría una entrevista. La iba a hacer yo. Cuando estaba en el hospital me llamaron para pedirme la antena satelital de Telesur. Naturalmente dije que sí. Y minutos después fue el anuncio de la muerte. Por eso fui la única periodista que contó al mundo lo que estaba pasando. Relaté esas primeras horas. Un increíble giro del destino: a una muchacha de Cali que se viene aquí para conocer la Venezuela de Chávez le toca contar que Chávez se murió. Al rato me llamó un sobrino desde Colombia. “Lo siento mucho, tía”, me dijo. Sabía cuánto quería yo a Chávez. Mira, me siento agradecida con la vida de haber podido estar en Venezuela y en Telesur contando lo que hemos podido contar, disfrutando, soñando, sufriendo, enojándonos. Han sido diez años muy intensos para la región y yo siento que estuve en una posición de privilegio en el sentido del cronista. Y sacando adelante uno de los proyectos que más claramente es un producto de esos diez años. Eso es Telesur, que ya no solo existe sino que hace parte del panorama de los medios en el mundo.

–Te gusta ser cronista.

–Como diría mi madre, me gusta echar el cuento.

–Telesur explica y cuenta pero su corazón político no está disimulado. ¿Cómo combinás lo que pensás con la honestidad intelectual del oficio periodístico?

–En el hacer. Todo el tiempo. Tomando decisiones. Cargas con todo eso en una mochila, en un morral. Cada decisión tiene un poco de todo eso pero sin pensarlo mucho. Es un desafío que resuelves con lo que ya llevas a cuestas. Y se forma de muchas cosas: de la experiencia propia, de la formación, de las creencias… Y del lado de quienes te has puesto.

–Ponerse de un lado y hacer periodismo. Supongo que te lo cuestionan.

–Si todo el mundo hace eso… Yo todavía doy el beneficio de la duda para algunos que no saben que lo hacen. En cambio no les doy ningún beneficio a quienes lo hacen y se hacen los que no lo hacen. Pero todo el mundo toma posición. El punto clave es la coherencia.

–¿Con qué visión?

–Uno comparte visiones y muchas veces posiciones políticas, pero no necesariamente es un siamés de aquello en lo que cree. Lo más importante es sentirse cómodo con el trabajo diario.

–¿Qué es la comodidad en ese sentido?

–Algunos creen que lo más cómodo es no pelearse con la realidad. A mí me parece lo contrario. Lo cómodo a mi criterio es pelearse con una parte de lo que pasa. Te pudre buena parte de la realidad. Te confronta. Te hace llorar. La clave es qué tanto haces para contar ese mundo de una manera rigurosa. Por eso hablo de la coherencia. Me refiero a lo que sientes y lo que piensas. En este caso tu trabajo es mucho más que tu trabajo y entonces dejas tu impronta. Cuando tú escribes en Página, tu impronta es personal. Ahí está tu firma. El mío es menos personal.

–Ejercer la presidencia, incluso de Telesur, también permite dejar la impronta. ¿Cómo?

–En un sitio como Telesur es difícil ser dictatorial. Invitas, seduces, conduces, cuestionas… Incluso provocas miradas hacia determinadas cuestiones.

–¿La dinámica de la tele hace que sea difícil ser dictatorial o que sea difícil no serlo?

–Ja ja, es difícil no serlo en decisiones de ya para ya. Por eso es importante haber tenido consensos antes. Por que a nadie le gusta la dictadura y está bien que no le guste. Menos en procesos como los nuestros. Cuando estás en instituciones que trabajan por un lucro o por vender publicidad es otra cosa. No estoy criticando, ¿eh? Ni a esas instituciones ni a quienes trabajan en ellas. Solo estoy haciendo una descripción. Aquí tienes trabajando a los rebeldes, a los que no quisieron seguir el molde. Nadie se lo quiere calar. Además se lo merece la gente que ha sido rebelde. Se merece ser respetada en lo que piensa. Aquí tenemos diversidad.

–¿Cuándo se sintetiza esa diversidad?

–Con la fuerza de los hechos. La realidad ayuda. La realidad del trabajo, digo. No estamos haciendo un documental al año sino un documental cada hora. Ese es el imperio que nos marca el ritmo sobre qué tanto puede durar una discusión.

–¿Las discusiones son sobre el oficio o sobre política?

–Sobre todo. Pasa una cosa interesante y agradable. Aquí trabajan personas de distintas nacionalidades, con una historia particular. Eso hace que fácilmente yo sepa que en Colombia parar un auto en la ruta para que te lleve…

–En argentino, hacer dedo.

–En Colombia es pedir la cola y en Cuba botella. Discutir es maravilloso entre tanta gente diferente. Pero las discusiones no son muy largas porque hay una emisión cada hora.

–Discuten cortito.

–Gracias a gente que viene de distintos lugares y de distintas posiciones ideológicas. Pensar que estamos de acuerdo con todo en todos los temas es absurdo. Hay matices y colores sobre todo ante fenómenos complejos como los que vemos hoy en el mundo. Claro, en otros momentos no hubo dudas.

–¿Por ejemplo?

–El golpe de Estado a Zelaya, el presidente de Honduras, en 2009. Nos comprometimos desde el primer minuto y transmitimos todo. Todo.

–Fue el gran hecho de instalación internacional de Telesur.

–Sí, tuvo mucho impacto. Obviamente tampoco hubo debate interno sobre qué hacer ante el intento de golpe contra Rafael Correa. Libia sí fue un desafío.

–¿El ataque norteamericano a Khadafi? ¿Cuál fue el desafío?

–Desentrañar en ese mismo momento qué había detrás. Muchos de los académicos que entrevistábamos, gente progresista incluso, relativizaba la gravedad de lo que ocurría.

–¿El dilema era cómo cubrir sin centrarte en Khadafi?

–Así dicho es fácil. ¿Cómo deskadafizas en ese mismo momento cuando sabes que lo que vendrá es peor?

–¿Y cómo sabían que vendría la desarticulación de Libia, o que vendrían más muertes?

–Lo nuestro es sencillo. Aquí tenemos imágenes. Imágenes reales. Muchas imágenes. Todos en Telesur veíamos las mismas imágenes. Prefiguraban el futuro. Y el tiempo nos dio la razón.

–¿Qué otro ejemplo de fenómeno complejo enfrentaron?

–Tomemos uno a mano: Centroamérica hoy mismo. A primera vista muchos podríamos aplaudir que haya un presidente acusado por corrupción y que hoy esté en la cárcel.

–Otto Pérez Molina, Guatemala.

–Claro, de eso estoy hablando. Pero el hecho central, ¿es un presidente en la cárcel por corrupción? ¿Sabemos bien cuál es el papel actual de la Cicig, la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala? Detrás de la Cicig están los Estados Unidos y Europa, y yo no saco conclusiones rápidas pero tampoco dejo de preguntarme dos, tres, cuatro, cinco o seis veces qué hay detrás de cada cosa. Bien: en Telesur muchos creen que estamos ante una primavera centroamericana. Yo personalmente no creo que sea eso lo que está pasando. El tiempo lo dirá. Y por suerte ahí estaremos para registrarlo.

Que merda de ditadura é essa em que a imprensa é livre, há eleições constantes, a oposição tem total liberdade até trazer senadores de outros países para visitar o que eles chamam de “presos políticos”? José Dirceu e Genoíno, que também se consideram presos políticos, podem receber visitas de senadores de outros países?

Aécio Caracas mico

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Aécio e mais três patetas pagam o mico do milênio!

por Miguel do Rosário/ O Cafezinho
Direto de Caracas

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É o mico do século, quiçá do milênio!

Aécio Neves é tão incompetente, tão preguiçoso, que desistiu de visitar Leopoldo Lopez, o terrorista & golpista venezuelano, porque ficou – acredite se quiser – preso num engarramento!

Fontes do governo me disseram que, se Aécio tivesse vontade real de visitar Leopoldo, havia duas outras vias que poderiam ser seguidas pela van que levava os senadores. Ou então poderiam ter ido de helicóptero, já que um dos amigos de Leopoldo é dono da maior frota aérea de Caracas.

Eu fico me perguntando: se tivesse interesse real na situação de Lopez, Aécio poderia perfeitamente ter insistido um pouco mais, não?

A troco de quê ele fugiu tão rápido?

Ainda aguardo informações mais detalhadas sobre o que aconteceu. Daqui a algumas horas, tudo será esclarecido. Seja como for, Aécio se meteu num mato sem cachorro. Invadiu um país democrático, onde se realizam, periodicamente, manifestações contra e a favor do governo, usando um avião militar brasileiro para fins partidários, o que é um crime gravíssimo!

Uns dizem que havia protestos contra o governo venezuelano, fechando uma estrada de acesso do aeroporto à Caracas. Outros que se limpava um túnel. Outros que houve protestos contra Aécio por populares apoiadores de Chávez.

O governo venezuelano tinha total interesse que o encontro tivesse acontecido, justamente para desmascarar esse jogo sujo de acusações contra o país, tentando pintar uma das democracias mais avançadas do continente como “violadora de direitos humanos”.

Como é um irresponsável, Aécio – com ajuda da mídia golpista brasileira – já começou a querer transformar o seu fiasco internacional num acidente diplomático.

Por favor, alguém explique a Aécio que ele perdeu as eleições e portanto não pode ditar as relações internacionais do Brasil com nenhum outro país!

Se foram protestos contra Aécio, podem culpar o próprio Cafezinho e a delegação brasileira, porque desde que chegamos demos várias entrevistas denunciando essa ridícula e hipócrita agressão de um punhado de senadores reaças do Brasil, todos acusados de corrupção, a um país irmão, uma democracia amiga.

Hoje mesmo eu e o professor Magalhães (UFMG) demos entrevista a um canal privado, de oposição, Globovision, denunciando a hipocrisia dessa comitiva de senadores.

globovision cafezinho

Aécio, Ronaldo Caiado, Agripino Maia, todos sempre desrespeitaram a liberdade de imprensa e expressão em seus estados. Não tem moral nenhuma para invadir outros países exigindo o que eles não fazem em casa.

A Constituição Brasileira determina o respeito à soberania dos povos, a busca pela paz, etc, o que é exatamente o contrário do que deseja Aécio.

Se ele tentar insuflar o senado e a opinião pública brasileira contra a Venezuela, para desviar a atenção do seu fracasso patético, então é um bandido internacional!

O Cafezinho veio à convite da Presidência da República da Venezuela, juntamente com o escritor Fernando Morais, o professor bolivariano da UFMG, José Luiz Quadros Magalhães, e o presidente do Sindicato dos Jornalistas de Minas Gerais, Kerisson Lopes.

Aviso aos coxinhas: chamar o presidente da Venezuela, eleito com margem apertada de votos em 2012, de “ditador”, é prova de profunda ignorância, ou má fé. Podem xingá-lo à vontade, mas ele é presidente eleito pelo sufrágio universal, num país democrático.

Outros aviso: o grau de democracia de um país não é medido pela quantidade de “papel higiênico” disponível nas prateleiras dos supermercados. Na Arábia Saudita, a pior ditadura do mundo, os mercados estão abarrotados de papel higiênico.

Aliás, até o momento não ouvi ninguém por aqui reclamar de papel higiênico. Eu estou tranquilo.

papel higienico

Conheci diversos jovens e eles estavam mais preocupados e animados com o Festival Internacional de Poesia, que começou ontem, num grande teatro nacionalizado, reformado e democratizado pelo governo atual, e que está colado a uma universidade federal de artes criada por Chávez.

Festival Poesia

Numa conversa da nossa delegação com o vice-ministro de Relações Exteriores para América Latina, Alexander Yánez Deleuze, ele nos explicou que o terrorismo midiático ajuda a provocar problemas de abastecimento, porque as pessoas, apavoradas, fazem estoques enormes em casa, desorganizando a distribuição dos produtos. Além disso, há contrabando de produtos venezuelanos, que são mais baratos, para a Colômbia.

“Você vai na casa das pessoas, e tem leite, açúcar, farinha, para mais de três meses!”, denunciou Deleuze.

De qualquer forma, acreditando ou não na versão do governo, e mesmo que se admita que Venezuela tem seus problemas, e é claro que os tem, assim como o Brasil tem os seus (muitos!), a questão democrática no país não é um deles.

Não há nenhum controle dos meios de comunicação. A grande maioria (65%) das rádios são privadas. Há 20% de rádios comunitárias e menos de 10% de rádios estatais. Há três canais privados de TV de alcance nacional e apenas 2 estatais.

Os jornais impressos de oposição circulam normalmente em toda a parte.

Jornais de oposição, numa banca do centro. Observe a manchete do Tal Cual, acusando Maduro de “tortura”

Jornais de oposição, numa banca do centro. Observe a manchete do Tal Cual, acusando Maduro de “tortura”

Jornais de oposição, numa banca do centro. Observe a manchete do Tal Cual, acusando Maduro de “tortura”
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Que merda de ditadura é essa em que a imprensa é livre, há eleições constantes, a oposição tem total liberdade até trazer senadores de outros países para visitar o que eles chamam de “presos políticos”?

José Dirceu e Genoíno, que também se consideram presos políticos, podem receber visitas de senadores de outros países?

Os meios de comunicação do Brasil tem pavor da Venezuela porque eles aprovaram uma lei que obriga todos os canais de TV a darem 10 minutos por dia ao governo.

Imagine se o governo do Brasil tivesse dez minutos por dia para defender suas ações e projetos? Faríamos a nossa revolução democrática!

Três patetas

Três patetas

Durante o almoço, fiz uma breve entrevista com o escritor Fernando Morais sobre esse estrondoso fiasco aético. Segue abaixo:

Cafezinho: Fernando, queria saber sua opinião sobre o fracasso dessa missão do nosso, quer dizer, do seu senador, já que você é de Minas?

Fernando Morais: Não é meu senador. Ele mora no Rio de Janeiro. É só nascido em Minas Gerais. Ele é senador do pessoal do Baixo Leblon e de Ipanema. Olha, é coisa dos três patetas. Que aliás não eram três, eram quatro patetas. Agora, uma coisa que é importante saber é o seguinte. Esse factoide, essa bobagem, feita por eles, custou quanto aos cofres brasileiros? Quanto é que custou o combustível do jato, quanto é o salário da tripulação, e quanto custaria se eles tivessem que fretar um Legacy – eu sei que é Legacy porque eu vi o Aécio hoje falando na internet, que estava já dentro de um Legacy da FAB. Acho que o ministro Jacques Wagner precisa informar isso ao público com certa urgência.

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Qué significa para Venezuela ser calificada por Estados Unidos como “una amenaza para su Seguridad Nacional”

por Basem Tajeldine

 
El imperialismo estadounidense ha dado un nuevo paso en dirección a profundizar las agresiones contra la Revolución Bolivariana. Frustrados y desesperados por 16 años de fracasos políticos y militares en Venezuela: por la victoria electoral del presidente Hugo Chávez en 1998; por los fracasados intentos de chantajearlo en sus primeros años de gobierno; por la fallida intentona golpista de 2002; el fracasado sabotaje petrolero en 2003; la captura de 200 paramilitares colombianos en 2004, que se disponían para un plan magnicida; las sucesivas 19 derrotas electorales de sus factores políticos mercenarios-agentes de los Estados Unidos; la victoria electoral del presidente Nicolás Maduro tras la desaparición física del presidente Comandante Hugo Chávez en 2013; la inefectiva guerra económica; el estropeado plan denominado “La Salida” del seudo líder opositor Leopoldo López en prisión desde 2014; y por su más reciente frustrado golpe de Estado, en el que se pretendía bombardear sitios estratégicos en la ciudad capital y asesinar al presidente Nicolás Maduro, etc., hoy las hienas imperiales pasan a la ofensiva criminal directa contra el país.

La más reciente orden ejecutiva de la Casa Blanca que pretende calificar a Venezuela como una “amenaza para la seguridad” de los Estados Unidos, reza textualmente lo siguiente: “Yo, Barack Obama, (…) considero que la situación en Venezuela (…) constituye una amenaza extraordinaria e inusual a la seguridad nacional y la política externa de Estados Unidos (…) “Por ello declaro una emergencia nacional para enfrentar esa amenaza” [1]. Ésta desfachatada, ridícula e irracional declaración de amenaza intervencionista contra el gobierno revolucionario, viene a constituir el punto más álgido de todas las agresiones imperialistas de los últimos años.

Sin embargo, lejos de significar ésta una simple “reacción desesperada” o juego de palabras de la Casa Blanca –que no deja de serlo- ante las políticas de reciprocidad diplomática recientemente exigidas por el valiente gobierno de Venezuela, en atención a las leyes internacionales [2], la administración del premio Nobel de la “Paz” de los sepulcros, el torcedor de brazos Barack Obama, abre las puertas para la activación de planes violentos que hemos venido advirtiendo.

Las hienas imperiales estadounidenses vienen proyectando desde mucho tiempo (2) dos escenarios contra Venezuela. El primero de ellos, es la intervención militar directa con marines estadounidenses, justificada en la “Responsabilidad de Proteger” a supuestos estudiantes y dirigentes opositores que los medios internacionales dicen “son víctima de la más cruel dictadura”. Para la ejecución del plan, sus agentes políticos-mercenarios en el país han recibido importantes sumas de dinero (en dólares estadounidenses) de Estados Unidos [3] con el propósito de financiar la logística necesaria para generar y mantener un clima de violencia generalizada y/o guerra civil en el país que legitime una intervención militar del imperio “benevolente” estadounidense, en aras de “hacer retornar la Paz en Venezuela”. Pero fracasaron en 2014, y volvieron a fracasar en lo que va de 2015.

Los recurrentes fracasos de los planes de desestabilizar Venezuela han llevado al imperialismo a cambiar de estrategia.

Con la declaración de Venezuela como “amenaza para la Seguridad de los Estados Unidos”, las hienas imperiales parecen concebir hoy la agresión mercenaria indirecta como el plan la más idóneo para procurar desgastar al gobierno revolucionario, de cara a las próximas elecciones. Por medio de esa declaración, el gobierno estadounidense podría desde ya justificar el uso de fondos públicos estadounidenses para financiar grupos mercenarios-terroristas y sus acciones contra objetivos civiles y militares en Venezuela.

La Casa Blanca ha firmado una declaración de guerra contra Venezuela

Son ejemplos Siria, Irak, Libia y Ucrania, donde los servicios secretos de Estados Unidos han venido entrenando y armando a los diferentes grupos fundamentalistas y neonazis ISIS-Daesh (mal conocidos como Estado Islámico), Frente Al Nusrah (rama de Al-Qaeda en Siria), y Esvoboda, Sector Derecho, entre otros, para combatir contra el gobierno legítimo de Bashar Al assad en Siria y Víctor Yanukovich en Ucrania.

La declaración de guerra contra Venezuela de la administración Obama, también recuerda el caso Nicaragüense en 1985, cuando aquel país fue igualmente declarado por el entonces presidente estadounidense Ronald Reagan como “una peligrosa amenaza para la seguridad de los Estados Unidos”. En aquella oportunidad, el gobierno de Reagan autorizó a la CIA para brindar apoyo a los grupos mercenarios Contras, que luchaban contra el gobierno de los sandinistas y operaban desde Costa Rica y Honduras [4]. El desgaste de las fuerzas sandinistas en Nicaragua por la acción de los Contras, hizo posible la victoria del a candidata imperial Violeta Chamorros en las elecciones presidenciales celebradas en 1990.

El presidente Maduro se ha crecido en las dificultades, y respondido valientemente a las amenazas imperiales como genuino hijo político del Comandante eterno Hugo Chávez. Cuenta con el respaldo mayoritario del pueblo venezolano, con la solidaridad mundial y con aliados estratégicos como Rusia y China.

Fuentes:

[1] Obama dice que la situación en Venezuela es una “amenaza para la seguridad nacional” de EEUU http://www.noticias24.com/internacionales/noticia/99332/obama-dice-que-la-situacion-en-venezuela-es-una-amenaza-a-la-seguridad-nacional-de-ee-uu/

[2] Reciprocidad: Venezuela establecerá Visas para estadounidenses. http://www.vtv.gob.ve/articulos/2015/02/28/reciprocidad-venezuela-establecera-visas-a-viajeros-de-eeuu-y-cobradas-en-dolares-video-4593.html

[3] Oposición recibe pacas de dólares de Estados Unidos http://www.aporrea.org/actualidad/n212669.html

[4] Reagan en Latinoamérica http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_3784000/3784325.stm

VENEZUELA

VENEZUELA

Florida, Estados Unidos

Florida, Estados Unidos

“Diez años después del Caracazo, el Gran Sacudón, daba a luz a la República Bolivariana

El Gran Sacudón

 

por Daniel Sazbón

 

El 27 de febrero de 1989, Carlos Andrés Pérez lanzó su plan, al que llamó “Gran Viraje”. Apertura de la economía, devaluación de la moneda, elevación de tarifas, liberación de precios, la receta era la misma para toda la región. Sin embargo, la respuesta popular fue uno de los levantamientos más importantes de la historia reciente de América Latina: el Caracazo. A casi 30 años de aquel Gran Sacudón, una lectura sobre esos años y sobre las consecuencias políticas que tamaña rebelión tuvo en la política de la región.

caracazo

El año es 1989; el escenario, una nación sudamericana sacudida por una crónica crisis económica, una deuda externa que ahorca las arcas estatales, y una situación social explosiva. Acaba de triunfar con holgura en elecciones presidenciales un carismático candidato, con la promesa de recuperar esplendores perdidos. Las esperanzas depositadas en su figura iban de la mano con la trayectoria de su partido, que en el rígido esquema vigente en su país desde mitad de siglo, debía representar a los trabajadores sindicalizados. Sorpresivamente, a pocos días de asumir el cargo, el flamante gobernante le comunica a la azorada población que la gravedad de la crisis lo obligaba a tomar medidas drásticas, anunciando políticas económicas de corte claramente neoliberal.

Previsiblemente, el impacto de las medidas pegó de lleno en los sectores más pobres. Un violento estallido popular tuvo lugar en la ciudad capital; la ola de protestas callejeras y saqueos a comercios fue reprimida con saña, ahogándo la revuelta en sangre. Unos diez años después de estos acontecimientos, el entero sistema de partidos entraría en una profunda crisis, abriendo el camino para la aparición de una figura hasta entonces relativamente desconocida. Este nuevo líder redefiniría las coordenadas políticas del país y terminaría construyendo un liderazgo que aún hoy, luego de más de una década de gobierno, continúa vigente, a pesar de la desaparición física de su fundador.

El relato, mirado con ojos australes, resuena con ecos familiares. Pero esta historia no transcurre en el Cono Sur, sino en el trópico. El carismático candidato es Carlos Andrés Pérez (CAP), que asumió la presidencia de Venezuela a principios de febrero, rodeado de figuras como Fidel Castro, Gabriel García Márquez, el sandinista Daniel Ortega y el presidente de la Internacional Socialista, Willy Brandt. No era de extrañar, dado su pasado nacionalista (15 años atrás, en su primer presidencia, CAP había nacionalizado las industrias del hierro y el petróleo) y su encendida retórica: en su campaña había comparado las políticas del FMI con los efectos de la bomba neutrónica, que “sólo-mata-gente”. Pero apenas asumió, CAP lanzó su “Gran Viraje”, un programa de ajuste inspirado, como tantos en la región, en las recetas del FMI: apertura de la economía, devaluación de la moneda, elevación de tarifas, liberaciónde precios. Sus efectos inmediatos fueron el encarecimiento del costo de vida, el desabastecimiento de productos básicos y un explosivo aumento de las tarifas de transporte.

La respuesta fue inmediata. Días después de lanzado el plan, el lunes 27 de febrero de 1989, estalló el levantamiento popular más importante de Venezuela, y uno de los más importantes de la historia de América latina: el Caracazo, “el Gran Sacudón”; cinco días de protestas y saqueos que conmovieron al país. La chispa fueron los reclamos de trabajadores y estudiantes, afectados por el aumento del transporte (que llegó a triplicar su valor), pero el incendio llegó con los moradores de los cerros, el cinturón de ranchos precarios que rodea desde lo alto el valle de Caracas. Los enfrentamientos no tardaron en replicarse en otras ciudades del país. Desbordado, CAP decretó el estado de sitio, implantó un toque de queda y militarizó la ciudad: entraron en escena el ejército y la guardia nacional, aplicando la ley marcial contra saqueadores y manifestantes. La represión fue sangrienta, su entera magnitud se desconoce; disparos a mansalva y ejecuciones sumarias al abrigo de la noche produjeron un número de muertes que va desde los casi 300 oficialmente reconocidos a los más de dos mil que denuncian entidades no gubernamentales.

“Mataron al catire Acosta, al catire Acosta Carlez / quien lo mató no imagina lo que vendrá en adelante / ni la fuerza que ahora palpita dentro de la tierra madre…”. Es Hugo Chávez quien dedicó estos versos a la memoria de su compadre Felipe Acosta Carlez, muerto en el Caracazo. Chávez supo ver que con este “reventón” estallaba todo un sistema político. Desde la caída de la dictadura de Pérez Jiménez en 1958, se había consolidado en Venezuela la “Cuarta República”; su documento fundacional, el Pacto de Punto Fijo, fijaba la alternancia en política (el bipartidismo entre el partido de CAP, el socialdemócrata AD, ligado a los sindicatos; y el COPEI, socialcristiano y pro-empresario) y la continuidad en la economía, basada en la moderada distribución de la renta petrolera por el Estado. En 1992, el propio Chávez protagonizó un levantamiento militar contra Pérez, cuyo fracaso, famosamente, relativizaría ante las cámaras de televisión: los objetivos del levantamiento, declaró, no se han cumplido “por ahora”. Al año siguiente, CAP debía dejar la presidencia, removido por corrupción. Pero Chávez todavía tendría que esperar hasta 1998, cuando con su Movimiento V República llegó a la presidencia, venciendo al candidato que apoyaban conjuntamente los dos partidos tradicionales. Diez años después del Caracazo, el Gran Sacudón daba a luz a la República Bolivariana.

“Nada deberás temer, mientras el bosque de Birnam no se levante hasta Dunsinane”, le auguraron las brujas a Macbeth, entre truenos y relámpagos. Durante 40 años el sistema político venezolano vivió tan confiado en su futuro como el rey de Escocia, y sus manos terminaron más manchadas de sangre que las del matador de Duncan y Banquo. Pero un día bajaron los cerros; Birnam subió a Dunsinane, y la tempestad fue imparable. “La tormenta de los pueblos se desató por las calles. / No quedaba nada en pie desde Petare hasta el Valle / Caracas tenía sed y la sed era de sangre…”.

 

 

Noam Chomsky: Estamos à beira da total autodestruição?

por Noam Chomsky

Iván Lira

Iván Lira

Tanto do ponto de vista ambiental como do ponto de vista do risco de uma guerra nuclear a perspectiva de uma catástrofe global existe e agudiza-se. Mas o imperialismo é indiferente a tais riscos, e parece incapaz de arrepiar caminho.

O que trará o futuro? Uma postura razoável seria tentar olhar para a espécie humana de fora. Então imagine que você é um extraterrestre observador que está tentando desvendar o que acontece aqui ou, imagine que és um historiador daqui a 100 anos – assumindo que existam historiadores em 100 anos, o que não é óbvio – e você está olhando para o que acontece. Você veria algo impressionante.

Pela primeira vez na história da espécie humana, desenvolvemos claramente a capacidade de nos destruirmos. Isso é verdade desde 1945. Agora está finalmente sendo reconhecido que existem mais processos de longo-prazo como a destruição ambiental liderando na mesma direção, talvez não à destruição total, mas ao menos à destruição da capacidade de uma existência decente.

E existem outros perigos como pandemias, as quais estão relacionadas à globalização e interação. Então, existem processos em curso e instituições em vigor, como sistemas de armas nucleares, os quais podem levar à explosão ou talvez, extermínio, da existência organizada.

Como destruir o planeta sem tentar muito

A pergunta é: O que as pessoas estão fazendo a respeito? Nada disso é segredo. Está tudo perfeitamente aberto. De fato, você tem que fazer um esforço para não enxergar.

Houve uma gama de reações. Têm aqueles que estão tentando ao máximo fazer algo em relação a essas ameaças, e outros que estão agindo para aumentá-las. Se olhar para quem são, esses historiador futurista ou extraterrestre observador veriam algo estranho. As sociedades menos desenvolvidas, incluindo povos indígenas, ou seus remanescentes, sociedades tribais e as primeiras nações do Canadá, que estão tentando mitigar ou superar essas ameaças. Não estão falando sobre guerra nuclear, mas sim desastre ambiental, e estão realmente tentando fazer algo a esse respeito.

De facto, ao redor do mundo – Austrália, Índia, América do Sul – existem batalhas acontecendo, às vezes guerras. Na Índia, é uma guerra enorme sobre a destruição ambiental direta, com sociedades tribais tentando resistir às operações de extração de recursos que são extremamente prejudiciais localmente, mas também em suas consequências gerais. Em sociedades onde as populações indígenas têm influência, muitos tomam uma posição forte. O mais forte dos países em relação ao aquecimento global é a Bolívia, cuja maioria é indígena e requisitos constitucionais protegem os “direitos da natureza”.

O Equador, o qual também tem uma população indígena ampla, é o único exportador de petróleo que conheço onde o governo está procurando auxílio para ajudar a manter o petróleo no solo, ao invés de produzi-lo e exportá-lo – e no solo é onde deveria estar.

O presidente Venezuelano Hugo Chávez, que morreu recentemente e foi objecto de gozação, insulto e ódio ao redor do mundo ocidental, atendeu a uma sessão da Assembleia Geral da ONU a poucos anos atrás onde ele suscitou todo tipo de ridículo ao chamar George W. Bush de demônio. Ele também concedeu um discurso que foi interessante. Claro, Venezuela é uma grande produtora de petróleo. O petróleo é praticamente todo seu PIB. Naquele discurso, ele alertou dos perigos do sobreuso dos combustíveis fóssil e sugeriu aos países produtores e consumidores que se juntassem para tentar manejar formas de diminuir o uso desses combustíveis. Isso foi bem impressionante da parte de um produtor de petróleo. Você sabe, ele era parte índio, com passado indígena. Esse aspecto de suas ações na ONU nunca foi reportado, diferentemente das coisas engraçadas que fez.

Então, em um extremo têm-se os indígenas, sociedades tribais tentando amenizar a corrida ao desastre. No outro extremo, as sociedades mais ricas, poderosas na história da humanidade, como os EUA e o Canadá, que estão correndo em velocidade máxima para destruir o meio ambiente o mais rápido possível. Diferentemente do Equador e das sociedades indígenas ao redor do mundo, eles querem extrair cada gota de hidrocarbonetos do solo com toda velocidade possível.

Ambos partidos políticos, o presidente Obama, os media, e a imprensa internacional parecem estar olhando adiante com grande entusiasmo para o que eles chamam de “um século de independência energética” para os EUA. Independência energética é quase um conceito sem significado, mas botamos isso de lado. O que eles querem dizer é: teremos um século no qual maximizaremos o uso de combustíveis fósseis e contribuiremos para a destruição do planeta.

E esse é basicamente o caso em todo lugar. Admitidamente, quando se trata de desenvolvimento de energia alternativa, a Europa está fazendo alguma coisa. Enquanto isso, os EUA, o mais rico e poderoso país de toda a história do mundo, é a única nação dentre talvez 100 relevantes que não possui uma política nacional para a restrição do uso de combustíveis fósseis, e que nem ao menos mira na energia renovável. Não é por que a população não quer. Os americanos estão bem próximos da norma internacional com sua preocupação com o aquecimento global. Suas estruturas institucionais é que bloqueiam a mudança. Os interesses comerciais não aceitam e são poderosos em determinar políticas, então temos um grande vão entre opinião e política em muitas questões, incluindo esta. Então, é isso que o historiador do futuro veria. Ele também pode ler os jornais científicos de hoje. Cada um que você abre tem uma predição mais horrível que a outra.

“O momento mais perigoso da história”

A outra questão é a guerra nuclear. É sabido por um bom tempo, que se tivesse que haver uma primeira tacada por uma superpotência, mesmo sem retaliação, provavelmente destruiria a civilização somente por causa das consequências de um inverno-nuclear que se seguiria. Você pode ler sobre isso no Boletim de Cientistas Atômicos. É bem compreendido. Então o perigo sempre foi muito pior do que achávamos que fosse.

Acabamos de passar pelo 50º aniversário da Crise dos Mísseis Cubanos, a qual foi chamada de “o momento mais perigoso na história” pelo historiador Arthur Schlesinger, o conselheiro do presidente John F. Kennedy. E foi. Foi uma chamada bem próxima do fim, e não foi a única vez tampouco. De algumas formas, no entanto, o pior aspecto desses eventos é que a lições não foram aprendidas.

O que aconteceu na crise dos mísseis em Outubro de 1962 foi petrificado para parecer que actos de coragem e reflexão eram abundantes. A verdade é que todo o episódio foi quase insano. Houve um ponto, enquanto a crise chegava em seu pico, que o Premier Soviético Nikita Khrushchev escreveu para Kennedy oferecendo resolver a questão com um anúncio público de retirada dos mísseis russos de Cuba e dos mísseis americanos da Turquia. Na realidade, Kennedy nem sabia que os EUA possuíam mísseis na Turquia na época. Estavam sendo retirados de todo modo, porque estavam sendo substituídos por submarinos nucleares mais letais, e que eram invulneráveis.

Então essa era a proposta. Kennedy e seus conselheiros consideraram-na – e a rejeitaram. Na época, o próprio Kennedy estimava a possibilidade de uma guerra nuclear em um terço da metade. Então Kennedy estava disposto a aceitar um risco muito alto de destruição em massa a fim de estabelecer o princípio de que nós – e somente nós – temos o direito de deter mísseis ofensivos além de nossas fronteiras, na realidade em qualquer lugar que quisermos, sem importar o risco aos outros – e a nós mesmos, se tudo sair do controle. Temos esse direito, mas ninguém mais o detém.

No entanto, Kennedy aceitou um acordo secreto para a retirada dos mísseis que os EUA já estavam retirando, somente se nunca fosse à publico. Khrushchev, em outras palavras, teve que retirar abertamente os mísseis russos enquanto os EUA secretamente retiraram seus obsoletos; isto é, Khrushchev teve que ser humilhado e Kennedy manteve sua pose de macho. Ele é altamente elogiado por isso: coragem e popularidade sob ameaça, e por aí vai. O horror de suas decisões não é nem mencionado – tente achar nos arquivos.

E para somar um pouco mais, poucos meses antes da crise estourar os EUA haviam mandado mísseis com ogivas nucleares para Okinawa. Eram apontados à China durante um período de grande tensão regional.

Bom, quem liga? Temos o direito de fazer o que quisermos em qualquer lugar do mundo. Essa foi uma lição daquela época, mas havia outras por vir.

Dez anos depois disso, em 1973, o secretário de estado Henry Kissinger chamou um alerta vermelho nuclear. Era seu modo de avisar à Rússia para não interferir na constante guerra Israelo-árabe e, em particular, não interferir depois de terem informado aos israelenses que poderiam violar o cessar-fogo que os EUA e a Rússia haviam concordado. Felizmente, nada aconteceu.

Dez anos depois, o presidente em vigor era Ronald Reagan. Assim que entrou na Casa Branca, ele e seus conselheiros fizeram com que a Força Aérea começasse a entrar no espaço aéreo russo para tentar levantar informações sobre os sistemas de alerta russos, Operação Able Archer. Essencialmente, eram ataques falsos. Os Russos estavam incertos, alguns oficiais de alta patente acreditavam que seria o primeiro passo para um ataque real. Felizmente, eles não reagiram, mesmo sendo uma chamada estreita. E continua assim.

O que pensar das crises nucleares Iraniana e Norte-Coreana

No momento, a questão nuclear está regularmente nas capas nos casos do Irã e da Coreia do Norte. Existem jeitos de lidar com esse crise contínua. Talvez não funcionasse, mas ao menos tentaria. No entanto, não estão nem sendo consideradas, nem reportadas.

Tome o caso do Irã, que é considerado no ocidente – não no mundo árabe, não na Ásia – a maior ameaça à paz mundial. É uma obsessão ocidental, e é interessante investigar as razões disso, mas deixarei isso de lado. Há um jeito de lidar com a suposta maior ameaça à paz mundial?

Na realidade existem várias. Uma forma, bastante sensível, foi proposta alguns meses atrás em uma reunião dos países não-alinhados em Teerã. De fato, estavam apenas reiterando uma proposta que esteve circulando por décadas, pressionada particularmente pelo Egito, e que foi aprovada pela Assembleia Geral da ONU.

A proposta é mover em direção ao estabelecimento de uma zona sem armas nucleares na região. Essa não seria a resposta para tudo, mas seria um grande passo à frente. E havia modos de proceder. Sob o patrocínio da ONU, houve uma conferência internacional na Finlândia em Dezembro passado para tentar implementar planos nesta trajectória. O que aconteceu? Você não lerá sobre isso nos jornais pois não foi divulgado – somente em jornais especialistas.

No início de Novembro, o Irão concordou em comparecer à reunião. Alguns dias depois Obama cancelou a reunião, dizendo que a hora não estava correcta. O Parlamento Europeu divulgou uma declaração pedindo que continuasse, assim como os estados árabes. Nada resultou. Então moveremos em direcção a sanções mais rígidas contra a população Iraniana – não prejudica o regime – e talvez guerra. Quem sabe o que irá acontecer?

No nordeste da Ásia, é a mesma coisa. A Coreia do Norte pode ser o país mais louco do mundo. É certamente um bom competidor para o título. Mas faz sentido tentar adivinhar o que se passa pela cabeça alheia quando estão agindo feito loucos. Por que se comportariam assim? Nos imagine na situação deles. Imagine o que significou na Guerra da Coreia anos dos 1950’s o seu país ser totalmente nivelado, tudo destruído por uma enorme superpotência, a qual estava regozijando sobre o que estava fazendo. Imagine a marca que deixaria para trás.

Tenha em mente que a liderança Norte-Coreana possivelmente leu os jornais públicos militares desta superpotência na época explicando que, uma vez que todo o resto da Coreia do Norte foi destruído, a força aérea foi enviada para a Coreia do Norte para destruir suas represas, enormes represas que controlavam o fornecimento de água – um crime de guerra, pelo qual pessoas foram enforcadas em Nuremberg. E esses jornais oficiais falavam excitadamente sobre como foi maravilhoso ver a água se esvaindo, e os asiáticos correndo e tentando sobreviver. Os jornais exaltavam com algo que para os asiáticos fora horrores para além da imaginação. Significou a destruição de sua colheita de arroz, o que resultou em fome e morte. Quão maravilhoso! Não está na nossa memória, mas está na deles.

Voltemos ao presente. Há uma história recente interessante. Em 1993, Israel e Coreia do Norte se moviam em direcção a um acordo no qual a Coreia do Norte pararia de enviar quaisquer mísseis ou tecnologia militar para o Oriente Médio e Israel reconheceria seu país. O presidente Clinton interveio e bloqueou. Pouco depois disso, em retaliação, a Coreia do Norte promoveu um teste de mísseis pequeno. Os EUA e a Coreia do Norte chegaram então a um acordo em 1994 que interrompeu seu trabalho nuclear e foi mais ou menos honrado pelos dois lados. Quando George W. Bush tomou posse, a Coreia do Norte tinha talvez uma arma nuclear e verificadamente não produzia mais.

Bush imediatamente lançou seu militarismo agressivo, ameaçando a Coreia do Norte – “machado do mal” e tudo isso – então a Coreia do Norte voltou a trabalhar com seu programa nuclear. Na época que Bush deixou a Casa Branca, tinham de 8 a 10 armas nucleares e um sistema de mísseis, outra grande conquista neoconservadora. No meio, outras coisas aconteceram. Em 2005, os EUA e a Coreia do Norte realmente chegaram a um acordo no qual a Coreia do Norte teria que terminar com todo seu desenvolvimento nuclear e de mísseis. Em troca, o ocidente, mas principalmente os EUA, forneceria um reactor de água natural para suas necessidades medicinais e pararia com declarações agressivas. Eles então formariam um pacto de não-agressão e caminhariam em direcção ao conforto.

Era muito promissor, mas quase imediatamente Bush menosprezou. Retirou a oferta do reactor de água natural e iniciou programas para compelir bancos a pararem de manejar qualquer transacção Norte Coreana, até mesmo as legais. Os Norte Coreanos reagiram revivendo seu programa de armas nuclear. E esse é o modo que se segue.

É bem sabido. Pode-se ler na cultura americana principal. O que dizem é: é um regime bem louco, mas também segue uma política do olho por olho, dente por dente. Você faz um gesto hostil e responderemos com um gesto louco nosso. Você faz um gesto confortável e responderemos da mesma forma.

Ultimamente, por exemplo, existem exercícios militares Sul Coreanos-Americanos na península Coreana a qual, do ponto de vista do Norte, tem que parecer ameaçador. Pensaríamos que estão nos ameaçando se estivessem indo ao Canadá e mirando em nós. No curso disso, os mais avançados bombardeiros na história, Stealth B-2 e B-52, estão travando ataques de bombardeio nuclear simulados nas fronteiras da Coreia do Norte.

Isso, com certeza, reacende a chama do passado. Eles lembram daquele passado, então estão reagindo de uma forma agressiva e extrema. Bom, o que chega no ocidente derivado disso tudo é o quão loucos e horríveis os líderes Norte-Coreanos são. Sim, eles são. Mas essa não é toda a história, e esse é o jeito que o mundo está indo.

Não é que não haja alternativas. As alternativas somente não estão sendo levadas em conta. Isso é perigoso. Então, se me perguntar como o mundo estará no futuro, saiba que não é uma boa imagem. A menos que as pessoas façam algo a respeito. Sempre podemos.

Tradução Isabela Palhares Pátria Latina

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