El efecto Francisco

Por Washington Uranga

1 Pope Francis waves to the crowd from the popemobile as he makes his way to the Festival of Families along Benjamin Franklin Parkway in Philadelphia on Sept. 26, 2015. (AP Photo:Pablo Martinez Monsivais,Pool)

2  Pope Francis rides in the popemobile along Independence Mall before delivering a speech outside Independence Hall Saturday, Sept. 26, 2015, in Philadelphia. (AP Photo:Carolyn Kaster)

4 A nun from the Guadalupanas Eucaristicas del Padre Celestial smiles from behind a barricade, Saturday, Sept. 26, 2015, in downtown Philadelphia. (AP Photo:John Minchillo)

Francisco

Francisco visita Filadelfia

El papa Francisco está culminando hoy su visita a Estados Unidos participando de un acto en el marco del Encuentro Mundial de las Familias. Será un encuentro eminentemente religioso después de días muy intensos que tuvieron, tanto en Cuba como en territorio norteamericano, una fuerte marca política. El hecho de que Jorge Bergoglio haya elegido cerrar su periplo con una celebración de tono religioso, que además será la más masiva de todas, también debe leerse como parte de la estrategia del Pontífice. En Filadelfia se dará el más grande “baño de masas” (se esperan más de dos millones de personas) y se referirá a cuestiones claramente “pastorales”. Un doble límite para aquellos que critican su perfil “político” pero al mismo tiempo una nueva manifestación de respaldo popular que lo reafirma en su rol de liderazgo. Un broche de oro para un periplo exitoso que comenzó en Cuba y que culmina en Estados Unidos después de haber pasado en Nueva York por la Asamblea de las Naciones Unidas.

Difícil de descifrar

Para muchos analistas, este Papa se está convirtiendo en una figura indescifrable en términos políticos e ideológicos clásicos. ¿De derecha? ¿De izquierda? ¿Liberal? ¿Marxista? Dependiendo del lugar en que se ubique quien está haciendo el análisis, cada uno, más de uno y todos estos calificativos valen para Francisco. Es más. Si alguien se pone a analizar su historia personal y sus pronunciamientos en la Argentina sobre muchos de los mismos temas que ahora aborda (desde la diversidad sexual hasta su posicionamiento político) seguramente podrá leer contradicciones. Salvo en un punto: la defensa de los pobres que ha sido una constante siempre, antes y ahora. Los admiradores y defensores de Bergoglio sostienen que no hay ni en sus manifestaciones ni en sus prácticas ningún tipo de diferencias o contradicciones. Francisco, para ellos, es un auténtico Bergoglio. Existen otras miradas.

El periodista norteamericano Rush Limbaugh, habitual vocero de la derecha de aquel país, sostuvo sin pelos en la lengua que la exhortación apostólica Evangelii gaudium (La alegría del Evangelio), documento papal difundido en el 2013, es “puro marxismo”. El texto, mucho más “religioso” que la reciente encíclica Laudato si (Alabado sea) sobre la cuestión ambiental, incluía sin embargo una dura crítica al capitalismo salvaje. Stephen Moore, economista de The Heritage Foundation, dijo en Washington que el Papa “se ha mostrado muy escéptico con el capitalismo y el libre mercado y creo que eso es preocupante” y coincidió en que Francisco tiene “claramente tendencias marxistas”. George F. Will escribió en The Washington Post que “con el celo indiscriminado de un converso, (el Papa) abraza ideas impecablemente de moda, demostrablemente falsas y profundamente reaccionarias”. Y remató diciendo que sus propuestas “arruinarían a los pobres en cuyo nombre pretende hablar”.

La izquierda

Parte de la izquierda, sobre todo la de tradición marxista más ortodoxa, sigue recelando de Francisco. No termina de creer en la sinceridad de sus propuestas aunque los temas de agenda y también muchas de las posiciones coincidan con sus propios postulados. Existe casi una cuestión visceral de rechazo a la Iglesia Católica y a su institucionalidad. Y más allá de lo que diga, Bergoglio es el Papa del catolicismo, al que se considera retrógrado, reaccionario y aliado al poder antipopular. Para quienes así lo miran no bastan los “baños de masas” ni el respaldo popular que probablemente se leen como una expresión más de “alienación” religiosa.

Las manifestaciones de entusiasmo frente a las posiciones del Papa expresadas por el presidente Barack Obama y otros voceros norteamericanos operan a favor y en contra, según los casos. John Kerry, el secretario de Estado norteamericano, dice estar “profundamente satisfecho porque las prioridades de política exterior de Estados Unidos y los buenos oficios de la Santa Sede coinciden en muchos temas”. Y no se cansa de agradecerle a Bergoglio, como también lo hace Raúl Castro, la colaboración para el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos. Bergoglio reedita con Obama y desde otro lugar ideológico, el diálogo y las coincidencias que en los años ochenta unieron a Juan Pablo II y Ronald Reagan, entonces para luchar contra el comunismo.

Frei Betto, un sacerdote católico brasileño identificado con la teología de la liberación y un gran aliado de Cuba y de Fidel Castro, sostiene en cambio que “toda la izquierda latinoamericana que conozco está muy feliz con el papa Francisco” porque “es el primer Papa que tiene claramente una opción con los pobres y que denuncia las causas de las injusticias, no solamente los efectos”.

¿Cómo ubicarlo?

Pero volviendo a lo anterior. ¿Se puede ubicar con sensatez al papa Francisco en algún “casillero” político ideológico? Fortunato Mallimaci, reconocido y prestigioso sociólogo de la religión argentino, dijo en declaraciones a la agencia Paco Urondo, que “un periodista del New York Times me preguntó si el Papa era liberal, conservador o de izquierda. Nada de eso. Es católico, porque es la catolicidad como otra manera de enfrentar esa concepción liberal y la marxista. Acabado hoy ese marxismo la Iglesia retoma su discurso antiliberal, anticapitalista para catolizar”, agregó. Y sostuvo que “el catolicismo no piensa la política alejada de la religión”. Para Eduardo Valdes, embajador argentino ante la Santa Sede, “el Papa no es marxista, ni populista, ni peronista. Es un cristiano en el sentido más profundo y quiere llevar adelante la palabra de Cristo y la conducta de San Francisco de Asís”.

Lo real es que el papa Jorge Bergoglio se ha transformado en una figura política de relevancia internacional que participa activamente de la agenda política, introduce temas en la misma, y fija posiciones desde una perspectiva católica, cristiana, pero también humanista e interreligiosa. Para hacerlo pone el acento en la defensa del hombre y de la vida, y muy especialmente en el cuidado de los pobres, los excluidos, los desplazados de cualquier tipo. El cuidado de las personas y sus derechos, es el punto que conecta todas las preocupaciones. Y su eslogan político son las tres T: techo, tierra y trabajo.

Puede ser prematuro hablar de Francisco como líder mundial. Pero nadie puede negar ya su incidencia. Por méritos propios para leer la coyuntura internacional y, desde allí, interpretar cuál puede ser el aporte de la Iglesia y el suyo personal. Pero además por la importancia que la religión (las grandes religiones) juegan en concierto mundial en el resquicio que dejan las crisis políticas e ideológicas.

En la Iglesia

Dentro de la Iglesia Católica también hay temblores de cambio. Muchos conservadores están “decepcionados”. Probablemente porque a la luz de algunos antecedentes (de los anteriores papas y los de Bergoglio obispo) esperaban otro discurso y mayor cercanía al poder hegemónico. No conciben una Iglesia enfrentada al poder. Lo dicen pero también recelan de lo que llaman “relativismo doctrinal” aludiendo a las aperturas de Francisco ante temas que habían sido tabú para la Iglesia (aborto, diversidad sexual, matrimonio) así el Papa hasta ahora no se haya movido un milímetro de la ortodoxia doctrinal. Lo que ha cambiado es la actitud pastoral poniendo el acento en el acercamiento a las personas concretas, a sus problemas y angustias.

En el aparato de la Iglesia hay quienes se preocupan porque ven llegar aires nuevos que quizá les hagan perder poder. Algunos, incluidos muchos obispos, prefieren no darse por enterados de que algo está cambiando o que cambió ya. Otros, en cambio, señalan que “hasta el momento Bergoglio no hizo nada” argumentando que habrá verdaderos cambios cuando se modifique la forma de gobierno y la estructura de poder todavía vigente y se avance hacia una conducción colegiada. Para ello se necesitan iniciativas muy fuertes de Francisco que, si bien ha dado indicios de caminar hacia allí, todavía están lejos de concretarse. Los “progresistas”, por calificarlos de alguna manera, están satisfechos con la agenda de Francisco y sus pronunciamientos. Confían en que se está produciendo un cambio que, admiten, era inesperado para ellos en el momento en que Bergoglio inició su pontificado. Basta escuchar las lisonjas hacia Francisco de teólogos como Leonardo Boff o Gustavo Gutiérrez.

Se sabe que los contenidos no son separables de las formas. Menos en este tiempo en que la cultura de la comunicación todo lo traduce en símbolos, en gestos, en imágenes. Y Francisco apoya su discurso en una gestualidad de cercanía, de jovialidad, de sencillez y austeridad que repercute muy positivamente en las audiencias en general, católicas o no. A tal punto es así que L’Osservatore Romano, diario oficial del Vaticano, ha comenzado a publicar, por primera vez en la historia de la Iglesia, caricaturas del Papa. Como el hecho de que el Bergoglio hay elegido vivir en una residencia austera este también es un símbolo de una nueva época.

Gracias Francisco por bendecir a la Isla solidaria y de la esperanza

por Patricio Montesinos

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La visita que el Papa Francisco acaba de concluir en Cuba es sin duda alguna un acontecimiento que prevalecerá en la Historia, además de un reconocimiento al pueblo y las autoridades de esa Isla solidaria y de la esperanza, que ha servido siempre a todos en el mundo, y claro que sirve para vivir.

Gracias a usted primer Sumo Pontífice latinoamericano, desde la Patria Grande, por bendecir y alagar a la mayor de las Antillas, ejemplo de humildad, resistencia y dignidad para nuestro planeta, y especialmente para los pueblos de la región que se extiende desde el Río Bravo hasta la Patagonia.

Sus mensajes de paz y consejos fraternos durante su estancia de casi cuatro días en la nación caribeña fueron replicados en el mundo entero, y escuchándolo a usted, los cubanos encontraron lo que aprendieron de su Héroe Nacional José Martí, y del líder de su Revolución, Fidel Castro.

Como ha reiterado el afamado teólogo brasileño Frei Betto, los valores del Socialismo en Cuba son valores Evangélicos porque sus ciudadanos han socorrido y tendido invariablemente la mano a los más desposeídos, sin distinción de ideologías, razas, etnias y credos religiosos.

Eso está más que demostrado, como igual patentizado que los cubanos han tenido y tienen bien esclarecido el sendero por donde deben transitar, razón por la que han resistido todo tipo de embates durante más de 50 años de Revolución, incluso en algunos momentos prácticamente solos.

No por gusto el decano archipiélago del Caribe conoce solo de triunfos, y desconoce de reveses, frente a continuas agresiones, bloqueo y guerras mediáticas provenientes del Norte, que aun no han cesado.

Es sabido que se pretendió sin éxito sabotear la visita del Papa Francisco a Cuba desde Miami y por mercenarios financiados por sectores ultraconservadores de Estados Unidos y de Europa, y que de otro lado algunos descolocados criticaron la presencia del Sumo Pontífice en La Habana, Holguín y Santiago de Cuba, alegando que transmitiría a sus anfitriones dosis de capitalismo.

Los primeros ya están sepultados por el curso de los hechos, y para los segundos la respuesta es que el actual Papa ha sido un crítico cotidiano del capitalismo que impera hoy en la humanidad.

Frei Betto, entrañable y fiel amigo de Cuba, afirmó además sobre Francisco en una reciente entrevista que es un Santo Padre revolucionario, y que no solo quiere cambiar la Iglesia Católica, sino también el mundo.

Precisamente, en su intervención tras su llegada a La Habana, el Sumo Pontífice, considerado el Papa de la Paz y de la Patria Grande, alertó que la humanidad necesita reconciliación en esta atmósfera de Tercera Guerra Mundial por etapas que estamos viviendo.

Subrayó que Cuba es un archipiélago que mira hacia todos los caminos, con un valor extraordinario como “llave” entre el Norte y el Sur, entre el Este y el Oeste, y su vocación natural es ser punto de encuentro para que todos los pueblos se reúnan en amistad, como soñó Martí, “por sobre la lengua de los istmos y la barrera de los mares”.

Termino mi nota con el concepto de Revolución definido por Fidel Castro en su intervención el Día de los Trabajadores, el 1 de Mayo de 2000, el cual está hoy más vigente que nunca.

“Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender los valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo”.

Pd. Francisco rece por Cuba y por la Patria Grande, que los cubanos, y los latinoamericanos y caribeños rezarán siempre por usted.

Francisco en Cuba

Carolina Vásquez Araya
El Quinto patio

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Francisco pasará a la historia como uno de los personajes clave de este siglo. Su inesperado ascenso a la máxima posición jerárquica de la Iglesia Católica y su compromiso con la justicia social lo han elevado a un nivel de popularidad excepcional, no solo entre el pueblo católico, sino incluso entre fieles de otros credos y entre agnósticos, quienes ven en él a un auténtico líder.

Su viaje a Cuba y su mensaje dirigido a enfatizar la trascendencia del entendimiento y la amistad entre los pueblos, le han otorgado el título adicional de “Papa del deshielo”, debido a su papel como mediador en la reciente reanudación de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. Esta gira papal tiene una connotación distinta a las de sus antecesores, Francisco se ha bajado del boato para caminar entre la gente como uno más. Y esa actitud sencilla ha sido su mejor herramienta para divulgar su llamado a la paz y la concordia.

Durante su homilía, Francisco recalcó con énfasis en el valor de servir a los demás, haciendo una clara referencia a la importancia del ser humano por sobre las ideas —o ideologías— lo cual lleva un trasfondo dirigido a consolidar el deshielo de las relaciones entre aquellos dos países antagónicos, pero sobre todo a llamar a la apertura de un régimen poco tolerante a las disidencias.

Los tres viajes papales de los últimos 18 años a la isla caribeña, en donde el catolicismo experimentó fuertes limitaciones debido a la declaratoria oficial del ateísmo como política de Estado en los años de 1960, han tenido el efecto de suavizar notablemente las relaciones entre Cuba y el Vaticano, aun cuando sus efectos no han sido notables en el incremento de la feligresía.

Sin embargo, esta última jornada trajo a un pontífice mucho más político, más cercano como latinoamericano y argentino, trajo a un hombre sencillo en su actuar y en su manera de enfrentar la realidad de los desafíos sociales y políticos de la actualidad. ¿Cuál será el efecto de su paso por Cuba, cuáles serán los cambios provocados por una homilía cuidadosamente dosificada para no levantar resquemores ni conflictos a pesar de la firmeza de sus conceptos? Es difícil predecirlo, pero en la isla los nuevos aires —provocados algunos de ellos por el nuevo clima de las relaciones entre los dos países— podrían traer una interesante etapa de renovación política.

El llamado de Francisco resonando en medios internacionales y redes sociales, fue el de “servir a las personas, no a las ideologías”. Es un llamado que encaja de maravilla no solo en Cuba, también en todos nuestros sistemas políticos, los cuales siempre han estado sólidamente orientados a servirse de los ciudadanos para favorecer a sus intereses particulares; y muy especialmente oportuno para el momento que vive Guatemala.

Finalmente, Francisco pidió que recen por él. Es una frase recurrente en sus apariciones y muy del caso para un Papa que ha arrojado chorros de luz en los oscuros pasillos vaticanos, en los herméticos códigos de silencio sobre sus abusos y su histórica falta de contacto con quienes conforman la esencia de su misión. Por eso, sea o no católico, le recomiendo hacerlo.

ARGENTINA

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CUBA

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“Vai pra Cuba!” é um grito que escorre como bílis dos lábios dos neo-reacionários

Leandro Fortes, via DCM

papa_francisco27_cuba_charge Mário

Foi o Facebook, como nenhuma outra rede social da internet, que iniciou um processo inédito e ainda não dimensionado de histeria ideológica que, ao menos no Brasil, foi cristalizado sob um complexo manto de silêncio.

Digo complexo porque, até surgir uma plataforma tecnológica capaz de lhe dar cor, forma e conteúdo, esse manto foi sendo lentamente consolidado por diferentes processos de acomodação moral, política e social, sobretudo a partir das gerações subsequentes ao golpe militar de 1964.

Até então, ninguém sabia ao certo quais eram as consequências de cinco décadas de construção conservadora dentro de uma sociedade naturalmente autoritária como a brasileira, nascida e moldada na cultura do escravagismo, do fisiologismo, da separação de classe e da carteirada.

Com a internet e, especificamente, com o Facebook, tornou-se possível entender como a overdose de doutrina anticomunista rasteira, aliada a uma visão de mundo ditada por interesses ligeiros, acabou por gerar essa multidão de idiotas que se aglomeram no espectro ideológico da direita nacional.

Essas pessoas que travestiram de piquenique cívico as manifestações de rua nas quais, em plena democracia, foram pedir intervenção militar. Uma multidão raivosa, mentecapta, de faixas na mão, cevada por uma mídia mais irresponsável do que, propriamente, conservadora.

Essa mistura explosiva de ressentimento político com déficit educacional fez explodir nas redes sociais jovens comentaristas com discurso roubado de velhas apostilas da Escola Superior de Guerra dos tempos dos generais.

“Vai pra Cuba!”

Ir para Cuba.

Onde, exatamente, erramos ao ponto de ter permitido o surgimento de mais de uma geração cujo insulto essencial é mandar alguém ir morar em Cuba?

Desconfio, que no centro dessa questão habita, feroz, a tese de que é preciso viver em pobreza franciscana para ser de esquerda. Essa visão macarthista do socialismo impregnada no imaginário da classe média brasileira e absorvida, provavelmente por falta de leitura, de forma acrítica por grande parte da sociedade.

“Vai pra Cuba!”, aliás, na boca torta da direita brasileira, não é apenas um insulto, mas uma praga horrenda, um desejo de morte lenta, um pelourinho necessário e elogiável, como bem cabe a traidores de classe.

“Vai pra Cuba!” é um grito que escorre como bílis negra pelo canto dos lábios do neo-reacionários brasileiro.

De minha parte, não vou a lugar nenhum, enquanto esse tipo de gente ainda estiver por aqui.

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Francisco se despide de Cuba rumbo a EEUU

Florida USA

Florida USA

 

 Basílica Menor del Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en Santiago (Cuba)

Basílica Menor del Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en Santiago (Cuba)

CUBA PAPA Fotografía del interior de la Basílica Menor del Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre durante una misa oficiada por el papa Francisco hoy, martes 22 de septiembre de 2015, en en Santiago (Cuba). Orlando Barría EFE

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Fieles asisten a una misa oficiada por el papa Francisco hoy, martes 22 de septiembre de 2015, en la Basílica Menor del Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en Santiago (Cuba). Orlando Barría EFE

Fieles asisten a una misa oficiada por el papa Francisco hoy, martes 22 de septiembre de 2015, en la Basílica Menor del Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en Santiago (Cuba). Orlando Barría EFE

por NORA GÁMEZ TORRES Y
SERGIO N. CÁNDIDO

Con un llamado a proteger las familias, a las que se refirió como “verdaderos espacios de libertad” y “centros de humanidad”, concluyó Francisco su contacto con el pueblo cubano, en una gira que lo llevó a tres ciudades durante cuatro días.

“Dejemos un mundo con familias, es la mejor herencia”, subrayó en un encuentro con familias cubanas de todo el país reunidas en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción en Santiago de Cuba, la última actividad con los fieles en Cuba antes de partir a Estados Unidos alrededor del mediodía.

El Papa destacó el espacio familiar como “pequeñas iglesias domésticas”, donde se aprenden valores como la fraternidad y la solidaridad.

“En casa no hay lugar para las caretas, somos lo que somos; y, de una u otra manera, estamos invitados a buscar lo mejor para los demás”, subrayó.

Francisco dedicó varios minutos a criticar el impacto de la masificación del mundo moderno en el seno de las familias.

“Poco a poco todo lleva a separarse, a aislarse, escasean momentos para estar juntos, para estar en familia. No se sabe pedir permiso, pedir perdón, dar gracias, porque la casa va quedando vacía de relaciones, de contactos humanos”, reflexionó.

El Papa defendió a la familia como la solución a esos males.

“La familia nos salva de dos fenomenos actuales, la fragmentación y la masificación. Las personas se transforman en individuos aislados, fáciles de manipular, entonces encontramos en el mundo sociedades divididas”, señaló.

Asimismo, valoró que este proceso conlleva una debilitación de “las redes que nos sostienen en la adversidad y motivan las luchas para la prosperidad”, además de generar “personalidades que las podemos llamar así: yo, me, conmigo, para mí”.

“Las familias no son problemas, son principalmente una oportunidad”, concluyó.

Anteriormente, el Arzobispo de Santiago de Cuba, Dionisio García Ibáñez había expresado su preocupación por el envejecimiento poblacional y las dificultades que enfrentaban los jóvenes para crear sus propias familias en la isla.

“La familia es la institución más valorada por los cubanos”, afirmó. Sin embargo cuando las familias jóvenes desean tener hijos, “muchas veces estos proyectos se viven como problemas por la emigración, la escasez de viviendas, la separación por motivos laborales y las dificultades económicas. El resultado es una caída de la natalidad”.

“Nuestro país envejece, comprometiendo así su futuro. En este aspecto no se avisoran soluciones que enfoquen este desafío”, opinó.

Francisco saludó a los santiagueros desde su “Papa móvil”en el trayecto desde el Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre hasta la Catedral, en el centro de la ciudad y luego en el trayecto hacia el aeropuerto Antonio Maceo, donde se realizará una breve ceremonia de despedida.

La Catedral, que ha sido reconstruida en varias ocasiones debido a los sismos que sacuden a esa ciudad, fue totalmente remozada, durante un proyecto de restauración que duró más de dos años. Como resultado, la cúpula fue revestida de cobre y los frescos de su interior fueron también restaurados.

Desde su exterior, el Papa bendijo a la ciudad y pidió a las familias allí reunidas, que rezaran por él, un en gesto ya habitual. Al inicio de sus palabras en la Catedral, agradeció a todos los cubanos “por hacerme sentir todos estos días en familia, por hacerme sentir en casa”.

Cuba se viste de blanco y amarillo por el Papa

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FRANCISCO, QUE LLEGA HOY, CELEBRARA MISA EL DOMINGO EN LA PLAZA DE LA REVOLUCION

En Cuba todo el mundo habla del “Papa argentino” y su colaboración en el deshielo con Washington, mientras aguardan sus palabras sobre el bloqueo. Avenidas y algunos organismos públicos están decorados con los colores del Vaticano.

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Por Darío Pignotti/ Página 12
Desde La Habana

Milagro cubano sin ayuda de dios: el haber vivido bajo el yugo del bloqueo durante más de medio siglo y mantener en pie la revolución. Faltando horas para el arribo de Francisco, aquí todo el mundo habla del “Papa argentino”, su colaboración en el deshielo con Washington y aguardan sus palabras sobre el bloqueo.

Avenidas y algunos organismos públicos están decorados con listones amarillos y blancos, los colores del Vaticano, que se repiten en las lonas que cubren el tablado erigido en la Plaza de la Revolución donde Francisco celebrará misa el domingo, bajo la bendición de la imagen del Che Guevara.

El canciller, Bruno Rodríguez, declaró que aguarda el discurso papal por sus implicancias en la relación con Estados Unidos. “Lo escucharemos en todo lo que tenga que decir… lo escucharemos con profundo respeto sabiendo que el Santo Padre tiene una extraordinaria autoridad no sólo religiosa sino también ética a escala mundial”. Por lo pronto, y pese a los progresos alcanzados en lo diplomático, gracias a la voluntad política de Barack Obama que Cuba reconoce como valiosa, el hostigamiento no cesó, afirmó Rodríguez, ante corresponsales extranjeros.

“En los últimos años, incluso en el período de diálogo y conversaciones confidenciales con el gobierno de EE.UU., ocurridas en los años 2014 y 2015, el bloqueo continuó fortaleciéndose con marcado y creciente carácter extraterritorial, en particular en el ámbito financiero”. El jefe de la diplomacia cubana adelantó que el tema será planteado una vez más ante la ONU, donde se recordará que Obama cuenta com atribuciones constitucionales para mitigar la guerra comercial y financiera.

David Hernández es un taxista joven, menos de 40 años, que tiene su parada frente al Hotel Nacional, junto al mítico Malecón habanero. Comenzó a llover, Hernández desplegó el techo corredizo de lona blanca, antes de iniciar el viaje hacia el barrio La Habana Vieja en su Ford Victoria 1953 “V 8, de ocho cilindros”, que está pintado de un furioso color rosado. “La pintura es nueva, se la hicimos hace dos años; el carro está viejo pero sigue aguantando. El problema de estos carros es que consumen mucho combustible, son carros americanos, ellos hacen carros para consumir combustible porque tienen de sobra, a nosotros nos falta.”

Hernández, como todo cubano, hace gala de su sentido del humor: “Espero que este papa nos dé una ayuda para que se termine el bloqueo; mi carro ya tiene más años que el bloqueo, pero no sé cuánto tiempo más va a seguir andando, ya está viejo y las calles están llenas de pozos”.

El mundo posó su mirada en Cuba: mil periodistas extranjeros solicitaron su acreditación ante el Ministerio de Relaciones Exteriores para acompañar la visita del Papa, informó el jefe de prensa de ese organismo, Alejandro González. “A nosotros nos gusta hablar con la prensa para que afuera de Cuba se sepa que acá estamos luchando cada día, estamos esperando que las cosas mejoren, que haya más prosperidad, y tenemos fe en que este papa traiga un buen mensaje. Fíjate, he dicho que tengo fe, pero no soy creyente, soy uu ateo que tiene su propio dios”, cuenta David, que me deja en la esquina de la angosta y bonita Calle Campanilla, una arteria colonial, donde se despide con un cordial “cuando quieras cuenta con nuestra ayuda”.

El canciller Rodríguez anunció el viaje del presidente Raúl Castro en Naciones Unidas, en lo que será su primera visita a Estados Unidos desde 1959, cuando integró la comitiva encabezada por Fidel Castro pocos meses después del triunfo de la revolución. Raúl hablará posiblemente ante la Asamblea de la ONU, donde también pronunciarán discursos Francisco y Obama. Que la “troika” RaúlFranciscoObama coincida en el mismo recinto de la ONU ha dado lugar a todo tipo de especulaciones entre los periodistas que ya están trabajando en la sala de prensa del Hotel Nacional, decorado com imágenes del Che y Fidel durante sus años de combatientes en Sierra Maestra. Algunos colegas comentaron, entre otras tantas especulaciones, que hasta podría haber un encuentro entre ellos, lo cual sería, seguramente, la “foto del año”. Por lo pronto lo único cierto es que el jefe de Estado cubano viajará a Estados Unidos con un clima de aproximación que anteayer fue celebrado por el canciller al hablar ante corresponsales extranjeros.

Por cierto, lo que ocurra este mes en Nueva York será el reflejo de los cabildeos diplomáticos discretos que ocurren en estos días en Cuba, el Vaticano y Estados Unidos. Contactos que seguramente se intensificarán a partir de hoy cuando el Papa desembarque en el aeropuerto internacional José Martí, tras lo cual podría tener un encuentro con Fidel. Es sabido que este Pontífice es un “animal político” habituado a la negociación cara a cara, un estilo muy personal que desplegó el año pasado durante sus encuentros privados, y por separado, que mantuvo con Raúl y Obama en la Santa Sede.

Más allá de que Raúl y Obama vuelvan a encontrarse, como ocurrió este año en la Cumbre de las Américas en Panamá, la visita del mandatario cubano a Nueva York trae a la memoria otros viajes legendarios. Como aquel de Fidel Castro hace más de medio siglo cuando se alojó en un modesto hotel del Harlem, luego de abandonar otro en el que su propietario temía que su imagen se contaminara de reputación “comunista”. Ante ello Fidel fue acogido grandiosamente por la comunidad de ese barrio negro, y fueron los propios vecinos quienes establecieron un cordón de seguridad en torno del hotel, donde el líder de la revolución fue visitado por el presidente soviético Nikita Kruschev, el mandatario egipcio Nasser y Malcolm X, líder de la Nación del Islam estadounidense. Fidel literalmente revolucionó a los neoyorquinos fascinados con el guerrillero que había derrocado a la dictadura de Fulgencio Batista, y sobre quien había mil preguntas. Una de ellas era si Fidel era o no era comunista. Quien respondió esa pregunta fue el propio Kruschev, al decir: “No le pregunté a Fidel si era comunista, lo que yo sé es que soy fidelista”.

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