Francisco en Cuba

Carolina Vásquez Araya
El Quinto patio

papa francisco eua cuba
Francisco pasará a la historia como uno de los personajes clave de este siglo. Su inesperado ascenso a la máxima posición jerárquica de la Iglesia Católica y su compromiso con la justicia social lo han elevado a un nivel de popularidad excepcional, no solo entre el pueblo católico, sino incluso entre fieles de otros credos y entre agnósticos, quienes ven en él a un auténtico líder.

Su viaje a Cuba y su mensaje dirigido a enfatizar la trascendencia del entendimiento y la amistad entre los pueblos, le han otorgado el título adicional de “Papa del deshielo”, debido a su papel como mediador en la reciente reanudación de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. Esta gira papal tiene una connotación distinta a las de sus antecesores, Francisco se ha bajado del boato para caminar entre la gente como uno más. Y esa actitud sencilla ha sido su mejor herramienta para divulgar su llamado a la paz y la concordia.

Durante su homilía, Francisco recalcó con énfasis en el valor de servir a los demás, haciendo una clara referencia a la importancia del ser humano por sobre las ideas —o ideologías— lo cual lleva un trasfondo dirigido a consolidar el deshielo de las relaciones entre aquellos dos países antagónicos, pero sobre todo a llamar a la apertura de un régimen poco tolerante a las disidencias.

Los tres viajes papales de los últimos 18 años a la isla caribeña, en donde el catolicismo experimentó fuertes limitaciones debido a la declaratoria oficial del ateísmo como política de Estado en los años de 1960, han tenido el efecto de suavizar notablemente las relaciones entre Cuba y el Vaticano, aun cuando sus efectos no han sido notables en el incremento de la feligresía.

Sin embargo, esta última jornada trajo a un pontífice mucho más político, más cercano como latinoamericano y argentino, trajo a un hombre sencillo en su actuar y en su manera de enfrentar la realidad de los desafíos sociales y políticos de la actualidad. ¿Cuál será el efecto de su paso por Cuba, cuáles serán los cambios provocados por una homilía cuidadosamente dosificada para no levantar resquemores ni conflictos a pesar de la firmeza de sus conceptos? Es difícil predecirlo, pero en la isla los nuevos aires —provocados algunos de ellos por el nuevo clima de las relaciones entre los dos países— podrían traer una interesante etapa de renovación política.

El llamado de Francisco resonando en medios internacionales y redes sociales, fue el de “servir a las personas, no a las ideologías”. Es un llamado que encaja de maravilla no solo en Cuba, también en todos nuestros sistemas políticos, los cuales siempre han estado sólidamente orientados a servirse de los ciudadanos para favorecer a sus intereses particulares; y muy especialmente oportuno para el momento que vive Guatemala.

Finalmente, Francisco pidió que recen por él. Es una frase recurrente en sus apariciones y muy del caso para un Papa que ha arrojado chorros de luz en los oscuros pasillos vaticanos, en los herméticos códigos de silencio sobre sus abusos y su histórica falta de contacto con quienes conforman la esencia de su misión. Por eso, sea o no católico, le recomiendo hacerlo.

ARGENTINA

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CUBA

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“Vai pra Cuba!” é um grito que escorre como bílis dos lábios dos neo-reacionários

Leandro Fortes, via DCM

papa_francisco27_cuba_charge Mário

Foi o Facebook, como nenhuma outra rede social da internet, que iniciou um processo inédito e ainda não dimensionado de histeria ideológica que, ao menos no Brasil, foi cristalizado sob um complexo manto de silêncio.

Digo complexo porque, até surgir uma plataforma tecnológica capaz de lhe dar cor, forma e conteúdo, esse manto foi sendo lentamente consolidado por diferentes processos de acomodação moral, política e social, sobretudo a partir das gerações subsequentes ao golpe militar de 1964.

Até então, ninguém sabia ao certo quais eram as consequências de cinco décadas de construção conservadora dentro de uma sociedade naturalmente autoritária como a brasileira, nascida e moldada na cultura do escravagismo, do fisiologismo, da separação de classe e da carteirada.

Com a internet e, especificamente, com o Facebook, tornou-se possível entender como a overdose de doutrina anticomunista rasteira, aliada a uma visão de mundo ditada por interesses ligeiros, acabou por gerar essa multidão de idiotas que se aglomeram no espectro ideológico da direita nacional.

Essas pessoas que travestiram de piquenique cívico as manifestações de rua nas quais, em plena democracia, foram pedir intervenção militar. Uma multidão raivosa, mentecapta, de faixas na mão, cevada por uma mídia mais irresponsável do que, propriamente, conservadora.

Essa mistura explosiva de ressentimento político com déficit educacional fez explodir nas redes sociais jovens comentaristas com discurso roubado de velhas apostilas da Escola Superior de Guerra dos tempos dos generais.

“Vai pra Cuba!”

Ir para Cuba.

Onde, exatamente, erramos ao ponto de ter permitido o surgimento de mais de uma geração cujo insulto essencial é mandar alguém ir morar em Cuba?

Desconfio, que no centro dessa questão habita, feroz, a tese de que é preciso viver em pobreza franciscana para ser de esquerda. Essa visão macarthista do socialismo impregnada no imaginário da classe média brasileira e absorvida, provavelmente por falta de leitura, de forma acrítica por grande parte da sociedade.

“Vai pra Cuba!”, aliás, na boca torta da direita brasileira, não é apenas um insulto, mas uma praga horrenda, um desejo de morte lenta, um pelourinho necessário e elogiável, como bem cabe a traidores de classe.

“Vai pra Cuba!” é um grito que escorre como bílis negra pelo canto dos lábios do neo-reacionários brasileiro.

De minha parte, não vou a lugar nenhum, enquanto esse tipo de gente ainda estiver por aqui.

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La encíclica verde, un llamado contra los poderes económicos

EL PRONUNCIAMIENTO DE FRANCISCO SOBRE LA SITUACION AMBIENTAL EN EL PLANETA
Spiros Derveniotis

Spiros Derveniotis

En Laudato si, Bergoglio critica el modelo capitalista consumista y responsabiliza a los poderes económicos y los países desarrollados de gran parte de los desastres ecológicos.

Por Washington Uranga
“La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería”, advierte el papa Francisco en su encíclica Laudato si (Alabado seas), sobre “el cuidado de la casa común”, difundida ayer en el Vaticano. El texto de 192 páginas en su versión española, presenta un análisis de la situación ambiental en el mundo, hace severas críticas al modelo capitalista consumista, responsabiliza a los poderes económicos y a los países desarrollados de gran parte de los desastres ecológicos, pero vinculando al mismo tiempo el tema central del cuidado del ambiente y de la naturaleza con la defensa de la vida y la dignidad de las personas, la pobreza y la exclusión en el mundo. En un texto escrito en primera persona, aunque retomando la tradición de la Iglesia y haciendo frecuentes referencias al magisterio de episcopados católicos de todo el mundo, el Papa se pregunta: “¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?”

El documento es la primera encíclica exclusiva de Jorge Bergoglio, dado que la escritura de la anterior (Lumen fidei, 2013) había sido redactada en forma conjunta con su antecesor Benedicto XVI. La presentación del texto fue hecha ayer por la mañana en el Vaticano en una conferencia de prensa de la que participó el cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz. En la oportunidad, el prelado rescató el concepto de “ecología integral, que incorpora claramente las dimensiones humanas y sociales” presentes en el pronunciamiento papal y sostuvo que “no hay dos crisis separadas, la ambiental y la social, sino una misma crisis socioambiental y la solución pide abordar el problema de manera integral, incorporando a los excluidos”. Subrayó también “la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta y que todo está profundamente interconectado”.

La encíclica denuncia una relación directa entre destrucción del medio ambiente, pobreza y explotación económica y advierte que no sirve luchar contra uno de estos tres factores si no se atacan los otros. Al mismo tiempo, alza la voz contra la tecnificación obsesiva y un “falso humanismo” que, en el fondo, relega a la persona en beneficio de la máquina.

“Hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres”, se puede leer en un fragmento del documento que tiene seis capítulos y 246 párrafos, que concluyen con dos oraciones por la creación, una cristiana y una interreligiosa.

Reafirmando la íntima vinculación entre cuidado de la naturaleza y la realidad económica y social, el Papa sostiene que “los poderes económicos continúan justificando el actual sistema mundial, donde priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad y el medio ambiente”. Y en tono claramente acusador señala que “así se manifiesta que la degradación ambiental y la degradación humana y ética están íntimamente unidas”.

El texto papal incluye un mapa conceptual de la misma presentación señalando que para la elaboración se han tomado “los mejores conocimientos científicos disponibles en la materia”, retomando la tradición bíblica y judeocristiana para enriquecer la reflexión, y señalando que “las raíces del problema” están en la tecnocracia y en el excesivo repliegue autorreferencial del ser humano. A partir de allí el Papa refuerza la idea de que la cuestión ambiental está inseparablemente unida a las “dimensiones humanas y sociales” y propone emprender “un diálogo honesto” a todos los niveles de la vida social que hagan posibles alternativas de decisiones transparentes.

Francisco destaca “la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado, la crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología, la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la política internacional y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida”.

En el capítulo uno de la encíclica Francisco aborda el cambio climático (“es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas”), la cuestión del agua (“el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos”), la pérdida de la biodiversidad (cuando la intervención humana se pone al servicio de las finanzas y consumismo “hace que la Tierra en que vivimos se vuelva menos rica y cada vez más limitada y gris”), y la “deuda ecológica” para señalar que hay “responsabilidades diversificadas”, con mayores responsabilidades para los países de- sarrollados y una deuda del Norte en relación al Sur. En particular sobre el tema del agua, Francisco sostiene que “privar a los pobres del acceso al agua significa negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable”.

En otra parte del documento, el Papa asegura que “el mercado por sí mismo no garantiza el desarrollo humano integral y la inclusión social”, que la ecología ambiental “es inseparable de la noción del bien común” que debe entenderse además en el contexto actual “donde hay tantas inequidades y cada vez son más las personas descartables, privadas de derechos humanos básicos”, todo lo cual, asegura Francisco, supone hacer opciones solidarias sobre la base de “una opción preferencial por los pobres”. Y advierte que “no hay conciencia clara de los problemas de los excluidos (…) que son la mayor parte del planeta” pero cuyos problemas “se plantean como un apéndice, como una cuestión que se añade casi por obligación, que se plantea de manera periférica, si es que no se la considera un mero daño colateral”. “La inequidad –dice el Papa– no afecta sólo a individuos, sino a países enteros y obliga a pensar una ética de las relaciones internacionales.”

Pavel Constantin

Pavel Constantin

Hay también una crítica directa a las cumbres mundiales sobre ambiente que “en los últimos años (…) por falta de decisión política no alcanzaron acuerdos realmente significativos y eficaces”. Y reclama un régimen de gobernanza global sobre los “bienes comunes globales” dado que “la protección ambiental no puede asegurarse solo en base al cálculo financiero de costos y beneficios” porque “el ambiente es uno de esos bienes que los mecanismos del mercado no son capaces de defender o de promover adecuadamente”.

Frente a todo esto, Francisco sostiene que “llama la atención la debilidad de la reacción política internacional; el sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas” en vista de que “la alianza entre la economía y la tecnología termina dejando afuera lo que no forme parte de sus intereses inmediatos”. Sin embargo, el Papa sostiene también que “la humanidad tiene aún capacidad de colaborar para construir nuestra casa común”, dado que “el ser humano es todavía capaz de intervenir positivamente” y “no todo está perdido, porque los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, pueden también superarse, volver a elegir el bien y regenerarse”.