La democracia europea se está jugando en Grecia

Por Diego Borja Cornejo*

deuda-grecia divida


El Primer Ministro de Grecia, Alexis Tsipras, convocó a un Referéndum para que sea el pueblo griego el que decida si la austeridad que exige el Eurogrupo continúa.

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Esta decisión la tomó luego de varios meses de negociación con una Unidad Europea y unas Instituciones – Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional- que han rechazado una y otra vez, en los últimos meses, la propuesta griega para alcanzar una negociación aceptable para el gobierno que ganó las elecciones bajo la oferta de poner un límite a la austeridad.

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Tispras, con al aval del Parlamento de Grecia, que confirmó la convocatoria a Referéndum, ha recurrido al pueblo griego para que sea este el que determine si la continuidad de la austeridad, que significa un dogal para el bienestar de la población y para el crecimiento de la economía, es una opción aceptada.

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Los líderes de la Europa “democrática” no tardaron en criticar rabiosamente la decisión de Tsipras. En un contrasentido que se manifiesta flagrante, la apelación de Tsipras al pueblo, acto de esencia democrática, está siendo bajo ataque, en nombre de la “democracia y de la responsabilidad”, por el stablishment que dirige Europa, ya sea de signo conservador, liberal o “socialista”.

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La democracia de Europa, se está jugando en Grecia. Las exigencias de la alta burocracia de las instituciones, con la tozudez que solamente puede darles la claridad de reconocerse como lugartenientes del poder y del capital financiero, no se mueven ni un ápice de la ya experimentada austeridad que ha significado para Grecia un desastre económico y social. Como se afirma en el Informe Preliminar del Comité de la Verdad sobre la Deuda Griega, estructurado por la Presidenta del Parlamento de Grecia, Zoe Konstantopoulou, las políticas de austeridad han tenido un efecto dramático sobre la inversión. La formación bruta de capital cayó en el 65 % en el 2014, comparada con el 2008 y la productividad del trabajo en un 7 %. La tasa de utilización de la capacidad instalada del capital bajo del 75,5 % entre el 2006 – 2010 al 67,7 % en el 2014. El Producto Interno Bruto disminuyó en 27 % en los últimos 5 años. El salario real de los trabajadores era 17,2 % menor en el 2014 comparado con el 2009. La participación de los salarios en el ingreso bajó del 60,1 % en el 2010 al 55,1 % en el 2013. Entre el 2008 y el 2013, el desempleo subió del 7,3 % al 27,9 %. El desempleo de los jóvenes alcanzó la escalofriante cifra del 64,9 % en mayo del 2013. El 23,1 % de la población vive bajo la línea de pobreza y 63,3 % se ha empobrecido como consecuencia de las políticas de austeridad. En el 2013, el 34 % de los niños estaban en riesgo de pobreza o de exclusión social. El 10 % de la población más pobre perdió el 56,6 % de su ingreso. Las pensiones de los trabajadores jubilados cayeron en un 40 % en promedio, con lo cual 45 % de los jubilados viven bajo la línea de pobreza.

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Claramente lo ha dicho el Premio de Economía Paul Krugman, “lo que hemos oído sobre el despilfarro y la irresponsabilidad griega es falso. Sí, el gobierno griego estaba gastando más allá de sus posibilidades a finales de la primera década de los 2000. Pero, desde entonces ha recortado repetidamente el gasto público y ha aumentado la recaudación fiscal”. [1] Todo esto hubiera sido suficiente para que se cumpla la rígida exigencia del FMI en cuanto a obtener un amplio superávit fiscal. [2] Sin embargo, esto no se ha logrado precisamente porque la austeridad ha hundido la recaudación, al mismo tiempo que ha hundido la economía.

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Es evidente que la austeridad no es una opción para Grecia. Por tanto, cada vez se revela con más claridad que lo que realmente está sucediendo en estas negociaciones poco tiene que ver con la economía y con la deuda y mucho con el poder y la política.

La presión ejercida por el Eurogrupo y las Instituciones a Grecia más se asemeja a una guerra en contra del gobierno de Syriza. Para ello están utilizando todas las armas que tienen a su alcance. Una de ellas ha sido la decisión del BCE de no aumentar los créditos de emergencia a los bancos griegos, a través del mecanismo ELA, por sus siglas en inglés (Emergency Liquidity Assistance). Esta decisión contradice la propia naturaleza del BCE, en cuyos estatutos de manera explícita se dice que su función es contribuir a la estabilidad financiera de los estados miembros de la Unión Europea. Esta, junto a la propaganda del terror, que intenta posicionar en la conciencia del ciudadano europeo que fuera del euro no hay vida, contribuyó a los retiros de depósitos que los propietarios de cuentas en Grecia realizaron masivamente en los últimos días. Al fuego del temor ya instalado en el sentido común, se añade el combustible que lanza el poder mediático con informaciones como las que anunciaban que solo el sábado 27 de junio hubo un retiro de 500 millones de euros del sistema financiero griego. A lo cual hay que añadir la fuga de capitales protagonizada por los tenedores de grandes sumas de dinero.

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Con bastante pragmatismo y responsabilidad, a pesar de la cantaleta del stablishment europeo sobre la irresponsabilidad del gobierno griego, las autoridades impusieron el domingo 28 de junio una medida de control de capitales en Grecia.

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Inmediatamente las cadenas mediáticas de Europa empezaron a hablar del “corralito” griego. Sin embargo, a diferencias de los congelamientos de fondos que vivieron Ecuador en 1999 y Argentina en 2001, la medida en Grecia, no se orienta a proteger las fortunas de los banqueros, sino a evitar una corrida bancaria, que ya estaba siendo festejada por ciertas voces de la Europa conservadora. Además, la medida griega, permite el retiro diario de 60 euros por cuenta bancaria individual, el uso sin restricciones de tarjetas de crédito y los pagos electrónicos dentro de la economía doméstica. Lo que restringe es la salida de capitales mediante transferencias al exterior, las cuales hubieran llevado a una corrida bancaria y a una crisis monetaria, en caso de no haberse tomado tal medida.

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Además, es una medida que se ha establecido de manera temporal, hasta el día 6 de julio, o sea un día después de la decisión que tome el pueblo de Grecia en el Referendum del día 5.
Sin embargo, los temores que causa el no poder acceder al dinero que las personas mantienen en los bancos, aun de forma temporal, son acrecentados por los altavoces mediáticos que intentan mostrar que aquello se debe a la incapacidad de los “populistas“ de Syriza. En sus distintas alocuciones ante la teleaudiencia española el conservador Presidente del Gobierno Español, Mariano Rajoy, ha señalo que “ahí está la muestra de las propuestas de gente como Podemos – Syriza”. Sin ningún recato, Rajoy expresa lo que está en el centro de la “tozudez” del Eurogrupo para que Grecia mantenga la austeridad: castigar a Syriza y a sus votantes, y amedrentar a quienes pudieran pensar que existen alternativas políticas democráticas en Europa, como Podemos en España. Para ello, el stablishment no escatima esfuerzo alguno para inducir a los votantes griegos a su propio suicidio, como es votar por el SI a la austeridad.
“Votar por SI, significaría depresión casi sin fin”, ha dicho el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz. En cambio, votar por el NO, “al menos abre la posibilidad de que Grecia, con su fuerte tradición democrática, pueda tomar su destino en sus propias manos. Los griegos podrían ganar la oportunidad de modelar su futuro que, puede que no sea tan próspero como en el pasado, pero seguro es más esperanzador que la inconsciente tortura del presente”, ha dicho casi poéticamente el economista.[3]

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El Informe Preliminar del Comité de la Verdad sobre la Deuda Griega, ha mostrado con bastante claridad el carácter ilegal, ilegítimo y odioso de la deuda Griega. Ha mostrado que lo fundamental de la misma sirvió para el traslado de los papeles de deuda griegos, altamente riesgosos, en manos de banqueros, mayoritariamente franceses y alemanes, a manos de las instituciones públicas: el Fondo Europeo de Estabilización Financiera y el Banco Central Europeo. Ha mostrado que solamente el 10 % de los créditos recibidos entre el 2010 y el 2015 ingresaron en el Presupuesto de Grecia, mientras lo restante sirvió para recompras y capitalizaciones que beneficiaron a los deudores privados del 2010 y del 2012. Ha puesto en evidencia que las “equivocaciones” del FMI en las previsiones y los cálculos, fueron convenientes y oportunas para estas transacciones que beneficiaron al capital financiero a costa de millones de ciudadanos. Ha desvelado la ilegalidad de varios de los mecanismos usados, no solamente porque violan normas y leyes griegas, sino de la Unión Europea y de otros países partícipes.

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Existe el soporte suficiente para que la valiente decisión de Tsipras de llamar a que el pueblo decida el futuro de las negociaciones en Referendum, esté acompañada de acciones legales que puedan poner en el banquillo de los Tribunales Europeos, confrontados a sus propias normativas, a las autoridades que hoy inducen al suicidio de los griegos llamando a votar por el SI y amenazando que de “no hacerlo serían expulsados del euro”.
Días cruciales vive Europa. Cuando el pueblo español libró la batalla por la democracia y la libertad entre 1936 y 1939, las democracias occidentales le dieron la espalda y el precio que pagó Europa fue el nazismo y el fascismo con sus consecuencias de guerra y opresión. Guardando las distancias, la historia se condensa hoy en Grecia. La lucha por la justicia social y la democracia que se libra en ese país, es la lucha por una Europa integrada bajo esas premisas y no bajo la doctrina neoliberal y los intereses del capital financiero.
Notas:

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* Ecuatoriano, Economista, Master en Economía por la Universidad de Lovaina, Bélgica, exMinistro de Economía y Finanzas, exMinistro de Política Económica, exPresidente del Banco Central del Ecuador, exSecretario Económico del ALBA, Asambleista Consituyente en Montecristi, Presidente del Movimiento Poder Ciudadano. Miembro de la Comité para la Verdad sobre la Deuda de Grecia, constituida por la Presidenta del Parlamento Helénico, Zoe Konstantopoulou el 7 de abril del 2015.

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[1] http://economia.elpais.com/economia/2015/06/29/actualidad/1435594467_652647.html
[2] La Troika sigue exigiendo de Grecia un superávit fiscal primario (donde se excluyen pagos por intereses de deuda) de 3,5 % del PIB para el 2018.
[3] http://www.theguardian.com/business/2015/jun/29/joseph-stiglitz-how-i-would-vote-in-the-greek-referendum

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Tsipras répond « oxi » aux tentatives de coup d’État financier

por ROSA MOUSSAOUI/ L’HUMANITÉ

humanite. 2 julho 2015

Dans une adresse solennelle, le premier ministre grec s’est dit hier déterminé à consulter son peuple, malgré le chantage,
les manœuvres et les pressions extérieures.

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Athènes, envoyée spéciale. Alexis Tsipras n’entend pas donner sa reddition face à la tentative de coup d’État financier en cours contre la Grèce. Il l’a répété hier après-midi, dans une adresse solennelle à la nation : il maintient le référendum. La veille, le premier ministre grec avait adressé aux créanciers d’Athènes une offre ultime, incluant, encore, de rudes concessions, comme la suppression progressive de l’allocation de solidarité pour les personnes âgées, mais conditionnée à un accord sur la restructuration d’une dette insoutenable. Athènes demandait, entre autres, un prêt de 29 milliards d’euros pour couvrir le service de la dette sur les échéances des deux prochaines années. La démarche visait à empêcher in extremis un défaut grec aux conséquences imprévisibles… Sans surprise, elle a été rejetée par les « partenaires », Allemagne en tête, ce qui place depuis hier la Grèce en situation de défaut vis-à-vis du Fonds monétaire international, fait inédit pour un pays de l’Union européenne. Pire, le Fonds européen de stabilité financière évoquait, en réaction au défaut, la possibilité de demander le paiement immédiat des prêts accordés à la Grèce. Intérêts compris.

« Ils ont fermé les banques parce que nous avons donné la parole au peuple »

Curieusement hier, la presse internationale faisait écho à la dernière offre grecque de compromis en la présentant comme la preuve de la « volte-face » d’un Tsipras prêt à renoncer au référendum pour se conformer enfin aux oukases des créanciers. Toute la journée, la rumeur d’un report, voire d’une annulation de la consultation populaire annoncée par Athènes a couru. Tsipras, placé dans l’impossibilité de verser les pensions de retraites et les salaires des fonctionnaires, cédant à la menace de la suspension par la Banque centrale européenne (BCE) du mécanisme ELA, dernier filet de refinancement de banques grecques, allait, c’est sûr, capituler en rase campagne, annonçaient, en chœur, les éditorialistes de la presse financière. Objectif : semer le doute et la confusion pour entraver la campagne du « non ». Certes, les canaux de discussions n’ont jamais été coupés, et surtout pas par la partie grecque qui, fidèle à la ligne choisie depuis l’invraisemblable expulsion du ministre des Finances Yanis Varoufakis de l’Eurogroupe, n’a jamais cessé de rechercher les termes d’un « accord honnête et durable ». « Un verdict populaire est beaucoup plus fort que la volonté du gouvernement. Lundi, après le référendum, nous serons à la table de négociation avec des conditions meilleures pour le peuple grec », a tranché Tsipras, coupant court aux conjectures. Aux manœuvres en cours, le premier ministre grec a répondu par des propos très durs contre le fanatisme néolibéral et le mépris de la démocratie régnant de Bruxelles à Berlin. « Ils ont fermé les banques parce que nous avons donné la parole au peuple. Jamais je n’aurais pensé que l’Europe puisse refuser de donner du temps et de l’espace à un peuple qui veut décider de son futur », s’est-il indigné.

« Pas de “oui”, pas de salaires, lundi », ose le patronat

Pour Athènes, par-delà les choix économiques et le désastre social laissé par cinq années d’austérité, c’est bien l’enjeu démocratique qui est, désormais, au cœur du bras de fer. « L’impasse créée par la stratégie d’asphyxie des institutions nous met devant une alternative mortifère. Soit la soumission, donc le suicide moral, par l’acception des conditions dictées par les créanciers, soit la mort subite par l’étranglement des banques, donc de l’économie grecque. Pour en sortir, nous n’avons pas d’autre choix que le recours au peuple », résume Georges Katrougalos, ministre de la Fonction publique et de la Réforme de l’État.

Devant cette détermination du gouvernement grec, tous les coups semblent permis pour installer la peur, manipuler le scrutin et dissuader les Grecs de voter « non ». Les termes du chantage exercé par de grandes entreprises pour se rappeler au bon souvenir de leurs salariés dans l’isoloir en témoignent : « Pas de “oui”, pas de salaire lundi. » Les patrons en campagne, prenant prétexte des restrictions bancaires imposées par la BCE, ont tout simplement suspendu le versement des salaires, dans l’attente du verdict des urnes. Les syndicats et l’inspection du travail ont enregistré, ces dernières heures, des centaines de plaintes portant sur des menaces de licenciement en lien avec le référendum, méthode d’une violence inouïe pour des salariés hantés par la crainte du chômage et déjà terriblement fragilisés par la crise. Radio Kokkino, une antenne de gauche, rapporte même le cas d’une entreprise pharmaceutique dont la direction a contraint les salariés à constituer un cortège pour rejoindre, mercredi soir, la manifestation des partisans du « oui », place Syntagma (lire ci-contre). « Ils sont prêts à tout pour faire triompher le plan des banques et de Merkel, s’indigne le directeur de Kokkino, Kostas Arvanitis. Les institutions ne veulent pas d’un accord, elles veulent avant tout faire tomber le gouvernement Tsipras. Ils n’ont pas peur de Marine Le Pen, mais ils ont peur de la Grèce démocratique ! » Hier, en dépit de toutes ces pressions, les sondages donnaient au « non » une large avance.

Yanis Varoufakis: Não há tempo para jogos na Europa

Yannis Behrakis Reuters

Yannis Behrakis Reuters

 

ATENAS — Escrevo este artigo à margem de uma negociação crucial com os credores do meu país — uma negociação cujo resultado poderá marcar uma geração, e tornar-se mesmo um ponto de viragem quanto aos efeitos da experiência da Europa com a união monetária.

Teóricos dos jogos analisam negociações como se elas fossem jogos de divisão de bolos em que participam jogadores egoístas. Por ter, na minha vida anterior, na qualidade de académico, estudado durante muitos anos a Teoria dos Jogos, alguns comentadores precipitaram-se a concluir que, na qualidade de ministro das Finanças grego, estava a conceber bluffs, estratagemas e outras opções, tentando obter uma posição de vantagem apesar de dispor de um jogo fraco.

Nada podia estar mais longe da verdade.

Quando muito, o meu passado de Teoria dos Jogos convenceu-me de que seria uma completa loucura pensar nas atuais deliberações entre a Grécia e os nossos parceiros como um jogo de regateio a ser ganho ou perdido através de bluffs e subterfúgios táticos.

O problema da Teoria dos Jogos, como eu costumava contar aos meus alunos, é o de assumir como dado adquirido os motivos dos jogadores. No poker ou no blackjack, esta premissa não é problemática. Contudo, nas atuais deliberações entre os nossos parceiros europeus e o novo governo grego, aquilo que se pretende no fim de contas é forjar novos motivos. Criar uma nova mentalidade que transcenda divisões nacionais, dilua a distinção credor-devedor em prol de uma perspectiva pan-europeia e que ponha o bem comum europeu acima da mesquinhez política, dogma nocivo se generalizado, e da mentalidade nós-contra-eles.

Como ministro das Finanças de uma pequena nação, com enormes restrições orçamentais, sem um banco central próprio e vista por muitos dos nossos parceiros como devedor problemático, estou convencido de que temos uma única opção: afastar qualquer tentação de tratar este momento decisivo como um ensaio estratégico e, em vez disso, apresentar honestamente os fatos da economia social grega, apresentar as nossas propostas para que a Grécia volte a crescer, explicando os motivos pelos quais elas são do interesse da Europa, e revelar as linhas vermelhas que a lógica e o dever nos impedem de ultrapassar.

A grande diferença entre este governo grego e o anterior tem duas vertentes: estamos determinados a combater interesses para dar um novo impulso à Grécia e conquistar a confiança dos nossos parceiros e estamos determinados a não ser tratados como uma colônia da dívida que deve sofrer aquilo que for necessário. O princípio da maior austeridade para a economia mais deprimida seria pitoresco, se não causasse tanto sofrimento desnecessário.

Frequentemente, perguntam-me: e se a única forma de assegurar financiamento for ultrapassar as linhas vermelhas que estabeleceu e aceitar medidas que considera serem parte do problema e não da solução?

Fiel ao princípio de que não tenho direito a fazer bluff, a minha resposta é: as linhas vermelhas não serão ultrapassadas. De outra forma, não seriam verdadeiramente vermelhas, seriam um mero bluff.

E se tudo isto trouxer muito sofrimento ao seu povo? Perguntam-me. Está, certamente, a fazer bluff.

O problema desta linha argumentativa é o de partir do princípio, de acordo com a Teoria dos Jogos, de que vivemos numa tirania de consequências. Que não há circunstâncias nas quais devemos fazer o que é correto, não como estratégia, mas por ser…correto.

Contra este cinismo, o novo governo grego irá inovar. Iremos cessar, independentemente das consequências, acordos que são errados para a Grécia e errados para a Europa.

O jogo do “adiar e fingir”, que começou depois de o serviço da dívida pública grega não poder ter sido cumprido em 2010, vai acabar.

Acabaram-se os empréstimos – pelo menos, até termos um plano credível de crescimento da economia para pagar esses empréstimos, ajudar a classe média a recuperar e resolver as terríveis crises humanitárias.

Acabaram-se os programas de “reforma” que se dirigem aos pobres pensionistas e a farmácias familiares e mantém intocável a corrupção em grande escala

O nosso governo não está a pedir aos nossos parceiros uma solução para pagar as dívidas. Estamos a pedir alguns meses de estabilidade financeira que nos permita criar reformas que uma extensa camada da população grega possa assumir e apoiar, para podermos voltar a ter crescimento e acabar com a nossa falta de capacidade de pagar as nossas dívidas.

Pode pensar-se que esta retirada da Teoria dos Jogos é motivada por uma qualquer agenda de esquerda radical. Nem por isso. Aqui, a maior influência é Imannuel Kant, o filósofo alemão que nos ensinou que a saída racional e livre do império da conveniência é fazer aquilo que é correcto.

Como sabemos que a nossa modesta agenda política, afinal de contas a nossa linha vermelha, em termos kantianos, é a correcta?

Sabemos, olhando nos olhos dos esfomeados nas ruas ou contemplando a pressão sobre a nossa classe média, ou considerando os interesses dos diligentes trabalhadores de cada aldeia, vila e cidade na nossa união monetária. No fim de contas, a Europa só recuperará a sua alma quando recuperar a confiança das pessoas, pondo os interesses delas na linha da frente.

 

Yanis Varoufakis é o ministro das Finanças da Grécia. Publicado no New York Times

Chomsky: A Europa é hoje uma das maiores vítimas do neoliberalismo

O Syriza e o Podemos são partidos que se levantam “contra o assalto neoliberal que está a estrangular e destroçar os países periféricos”.

 

Noam Chomsky: “O capitalismo é intrinsecamente sádico". Foto de Andrew Rusk

Noam Chomsky: “O capitalismo é intrinsecamente sádico”. Foto de Andrew Rusk

“A Europa é hoje uma das maiores vítimas” das políticas neoliberais que começaram a ser aplicadas no final dos anos 70 e começaram com Ronald Reagan e Margaret Thatcher, afirmou o linguista norte-americano Noam Chomsky.

Durante uma entrevista ao CTXT, o filósofo sustentou que as medidas de austeridade implantadas na região “estão a desmantelar o Estado do Bem-estar e a debilitar os trabalhadores para aumentar o poder dos ricos e dos privilegiados”.

“É delirante a forma como a Troika está a tomar decisões na Europa. Pode-se qualificar como delirante se forem levadas em conta as consequências humanas, mas do ponto de vista dos que definem a política não é delirante, para eles é fantástico. Estão mais ricos e poderosos que nunca, e estão a acabar com o inimigo, que é a população em general”, assinalou o ativista político.

“Um mundo sem regras no qual os poderosos fazem o que querem. E, onde, milagrosamente, tudo sai à perfeição. É interessante comprovar como Adam Smith propôs isto na famosa expressão ‘mão invisível’. Agora vemos que, quando o capital deixa de ter restrições, particularmente os mercados financeiros, tudo salta pelos ares. É com isso que se confronta hoje a Europa”, sustentou o professor emérito de Linguística no Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

“O capitalismo é intrinsecamente sádico; de facto, Adam Smith reconheceu que quando tem rédea solta e fica livre de amarras externas, a sua natureza sádica manifesta-se porque é intrinsecamente selvagem. O que é o capitalismo? Maximizar os seus benefícios à custa do resto do mundo”, explicou o filósofo norte-americano.

O autor de “Os guardiões da liberdade” vê a América Latina como um exemplo de resistência diante da “invasão neoliberal”. “Durante 500 anos, a América do Sul sofreu o domínio das potências imperiais ocidentais, a última delas, os EUA. Mas nos últimos 10 ou 15 anos começou a romper com isso”, refere.

Chomsky considerou que o Syriza, liderado por Alexis Tsipiras, é um partido de esquerda “para os padrões atuais” mas que, pelo contrário, o seu programa não o é. “É um partido antineoliberal; não exigem que os trabalhadores controlem a indústria”.

“E isto não é uma crítica, acho que é positivo. E o mesmo ocorre com o Podemos: são partidos que se levantam contra o assalto neoliberal que está a estrangular e destroçar os países periféricos”, acrescentou.

Tradução de Luis Leiria para o Esquerda.net

Leia entrevista: Poderá a civilização sobreviver ao “capitalismo realmente existente?”

FRANCIA. ¿Choque de civilizaciones o crisis europea?

La masacre en la redacción de Charlie Hebdo es presentada como un capítulo más de una guerra mundial entre el bien y el mal, la democracia y la brabarie. Sin embargo, el atentado deja expuesta la crisis de identidad al interior de la sociedad francesa, así como el efecto boomerang de la política exterior de Europa contra los países del Medio Oriente.

diplomas do bem e do mal

 

por Federico Vazquez

 
Casi sin excepción los medios de todo el mundo esparcen la misma interpretación: el asesinato de doce personas en la redacción del semanario parisino Charlie Hebdo es un nuevo capítulo del choque civilizatorio entre Occidente y el Islam, entre la Democracia y la Barbarie.

Esta interpretación, aunque esquemática, permite que cada uno se acomode según su gusto ideológico: los hay quienes piden una devolución guerrera en términos de ojo por ojo, como quienes explican magnánimos que los grupos extremistas apenas representan una ínfima porción de la comunidad musulmana.

Ambas opiniones, sin embargo, comparten la misma matriz: se trataría de un conflicto donde la sociedad francesa, y por extensión la europea, fue víctima de un ataque externo, de un “otro” barbárico, incomprensible, ajeno.

¿Es correcto este enfoque? Volvamos sobre la escena del crimen. Según la información que brinda la misma policía francesa, quien comandó el ataque fue Chérif Kouachi, un joven de 32 años, nacido y criado en París. Un ciudadano francés matando a otros ciudadanos franceses. Este dato, más allá de cualquier otra interpretación, obliga a pensar a la matanza como parte de un problema al interior de la sociedad francesa. Por la sencilla razón de que quien perpetró la matanza nació, fue educado y se socializó al interior de esa sociedad.

Sigamos un poco más con la biografía del supuesto autor de la matanza: un video que circula por estas horas en la web, producido por el canal France 3 en el 2005, muestra a Chérif, que en ese entonces tenía 22 años, como un joven rapero de la periferia parisina. El contexto social de la época no es para nada aleatorio: ese mismo 2005 quedó surcado como el año de las grandes revueltas de jóvenes desclasados (ya sea por su origen social, étnico o religioso) quienes mostraban su inconformidad con el lugar que Francia reservaba para ellos. En el día más álgido de los disturbios 1.295 automóviles ardieron en el cinturón citadino de París. Probablemente, Chérif, que por entonces no tenía el extremismo islámico como brújula sino la música ni siquiera haya participado de esas protestas, aunque probablemente su entorno familiar y de amistades no estuvo ajeno a ellas. Como sea, la respuesta del Estado no fue tolerante ni democrática: en medio de la convulsión callejera el por entonces ministro de Interior, Nicolás Sarkozy, los catalogó públicamente “escoria”.

Según consignan los propios medios franceses, tres años después, en el 2008, Chérif inició sus contactos con células terroristas activas en Irak y Siria, que buscaban reclutar jóvenes del Primer Mundo para combatir en Medio Oriente.

Como reconoció el sociólogo francés Alain Tourine en una entrevista en radio Nacional Rock este jueves, más de mil jóvenes franceses pasaron a enrolar las filas yihadistas en los últimos tiempos. Una cifra de esta envergadura elimina cualquier argumento de “locos sueltos”, o casos de patología individual asesina: algo anda mal en la sociedad francesa, por la cual cientos y cientos de jóvenes nacidos y criados allí abandonan la tierra de la “libertad” y la “democracia” para adentrarse en las entrañas del monstruo pre moderno coránico. ¿Será que no todos pueden disfrutar de la misma libertad? ¿Será que no todos son iguales en la Francia actual de la austeridad económica y la xenofobia racial y religiosa?

Para mirarlo de la manera más microsociológica posible: algo no está bien entre los vecinos de París que resuelven sus diferencias religiosas y culturales mediante el uso de Kalishnikov. Porque, aunque parezca extraño, el exquisito caricaturista Stephane Charbonnier y el ex rapero convertido al fanatismo islámico Chérif Kouachi, vivían en la misma ciudad.

Claro, resulta más tranquilizador responder que se trata de una “contaminación” externa. Sin embargo, todo apunta al corazón de las sociedades europeas, por más que en estas horas sus líderes políticos insistan en arrojar el problema fuera de su cancha.

Las agencias internacionales de noticias consignan a los hermanos que comandaron el ataque a Charlie Hebdo como de nacionalidad “franco-argelino” aunque, como marcamos antes, se trata de dos ciudadanos francés, a secas, nacidos y criados en el país galo. Podría pensarse como una discriminación particular, entendible ante la conmoción de la matanza, pero no. En Francia, como en otros países europeos, tener la ciudadanía legal no implica tener la ciudadanía cultural, identitaria. En general, este último título es reservado para los franceses “puros”, aquellos que pueden ostentar largas genealogías en la tierra del vino y los quesos, excluyendo quirúrgicamente a quienes llegaron en las oleadas migratorias del siglo XX que, dicho sea de paso, están directamente vinculadas con el pasado colonialista de Francia

Que se trata de un conflicto nacional -aunque con obvias y notorias conexiones con dinámicas internacionales, entre ellas el llamado “terrorismo internacional”- lo demuestra la reacción de la propia clase política, inmediatamente después del crimen.
Marine Le Pen, líder del ultraderechista Frente Nacional, el mismo día del atentado, salió a pedir un referéndum para establecer la pena de muerte. En su país. Se podría decirse lo mismo que se dice de los fanáticos religiosos respecto del Islam: es una pequeña minoría que no representa el sentir del conjunto de los franceses. Ya no. Marine Le Pen ganó las elecciones europeas de mayo pasado, y hoy, según todas las encuestas, ganaría las elecciones generales para elegir gobierno.

El brutal asesinato a los periodistas de la revista satírica debería invitar a una sociedad democrática y con diversidad de opiniones a preguntarse cómo llegó hasta este punto. En vez de acentuar la “otredad” simplona descargando las culpas sobre una vaporosa “barbarie”, ensayar un curso acelerado de introspección sobre la propia “civilización”. Claro, no es sencillo: Francia tiene una larga tradición en realizar una operación político ideológica por la cual convierte en un conflicto “externo”, lo que en verdad está ardiendo sin solución dentro suyo. Cuidado: no se trata de decir que los franceses son igual de bárbaros que los musulmanes. Se trata de entender que existe un problema social, político, económico y, en último término, religioso al interior de las sociedades europeas, y no fuera de ellas, en algún “oscuro rincón del mundo”. El problema está en Europa.

Ese problema puede resumirse en el histórico problema “nacional”, por el cual sociedades como la francesa construyen una identidad excluyente, refractaria a incorporar de manera plena a nuevos contingentes poblacionales, manteniendo así una separación y segregación cultural y social impropia de un país que se ve a sí mismo como plural y democrático. La existencia de esa deriva nacional excluyente puede fácilmente corroborarse en el comportamiento electoral reciente de franceses, ingleses o alemanes, que en un contexto de crisis económica como el actual terminan volcándose por opción de extrema derecha, como el caso del Frente Nacional, o el UKIP en el caso de Gran Bretaña. E

Finalmente, también hay una “conexión” externa, si se comprueban los lazos con grupos terroristas de Medio Oriente de los jóvenes franceses que realizaron la masacre. Pero esa conexión con el terrorismo internacional no queda tampoco ajena a decisiones políticas tomadas por los gobiernos del Primer Mundo. Desde la primavera árabe de 2011, hubo una destrucción sistemática de los estados en el norte de África y la península arábiga. Libia, Irak y Siria son territorios caotizados, donde ISIS siembra el terror y realiza propaganda viral en Internet para que nuevos contingentes de jóvenes europeos se sumen a sus filas. En el caso de Libia, la participación francesa en el derrocamiento de Kadafi fue directa e inocultable. El gobierno de Kadafi no fue remplazado por una democracia ejemplar, sino por la destrucción del país, a partir del cual creció la influencia del islamismo extremista que, de modos brutales, impone un orden donde los europeos dejaron caos.

Lo que pasó en las oficinas de Charlie Hebdo no fue un ataque “externo”, sino un hecho brutal, asesino y extremista que, lamentablemente, también refleja a parte de la sociedad europea. Una sociedad donde, desde ya, también existen valores y fuerzas democráticas y libertarias. Ojalá, por el bien de Europa y del mundo, ganen los segundos.

 

Carta Aberta de Alexis Tsipras aos cidadãos alemães

A 13 de janeiro deste ano, Alexis Tsipras dirigiu a todos os cidadãos alemães uma carta aberta, publicada no jornal económico Handelsblatt, em que explica a posição do Syriza sobre a dívida grega e defende que a atual tática “adiar e fingir” aplicada pela Europa será muito onerosa para o contribuinte alemão e condenará uma orgulhosa nação europeia à indignidade permanente. 

Tsipras: está a nascer na Grécia uma grande oportunidade para a Europa. Foto de FrangiscoDer

Tsipras: está a nascer na Grécia uma grande oportunidade para a Europa. Foto de FrangiscoDer

A maior parte de vós, caros leitores do Handelsblatt, terá já uma ideia preconcebida acerca do tema deste artigo, mesmo antes da leitura. Rogo que não cedais a preconceitos. O preconceito nunca foi bom conselheiro, principalmente durante períodos em que uma crise económica reforça estereótipos e gera fanatismo, nacionalismos e até violência.

Em 2010, a Grécia deixou de conseguir pagar os juros da sua dívida. Infelizmente, as autoridades europeias decidiram fingir que o problema poderia ser ultrapassado através do maior empréstimo de sempre, sob condição de austeridade orçamental, que iria, com uma precisão matemática, diminuir drasticamente o rendimento nacional, que serve para pagar empréstimos novos e antigos. Um problema de insolvência foi tratado como se fosse um problema de falta de liquidez.

Dito de outro modo, a Europa adoptou a táctica dos banqueiros com pior reputação, que não reconhecem maus empréstimos, preferindo conceder novos empréstimos à entidade insolvente, tentando fingir que o empréstimo original está a obter bons resultados, adiando a bancarrota. Bastava bom senso para se perceber que a adopção da táctica “adiar e fingir” levaria o meu país a uma situação trágica. Em vez da estabilização da Grécia, a Europa estava a criar as condições para uma crise auto-sustentada que põe em causa as fundações da própria Europa.

O meu partido e eu próprio discordamos veementemente do acordo de Maio de 2010 sobre o empréstimo, não por vós, cidadãos alemães, nos terdes dado pouco dinheiro, mas por nos terdes dado dinheiro em demasia, muito mais do que devíeis ter dado e do que o nosso governo devia ter aceitado, muito mais do que aquilo a que tinha direito. Dinheiro que não iria, fosse como fosse, nem ajudar o povo grego (pois estava a ser atirado para o buraco negro de uma dívida insustentável), nem sequer evitar o drástico aumento da dívida do governo grego, às custas dos contribuintes gregos e alemães.

Efectivamente, passado menos de um ano, a partir de 2011, as nossas previsões confirmaram-se. A combinação de novos empréstimos gigantescos e rigorosos cortes na despesa governamental diminuíram drasticamente os rendimentos e, não só não conseguiram conter a dívida, como também castigaram os cidadãos mais frágeis, transformando pessoas que, até então, haviam tido uma vida comedida e modesta em pobres e mendigos, negando-lhes, acima de tudo, a dignidade. O colapso nos rendimentos conduziu milhares de empresas à falência, dando um impulso ao poder oligopolista das grandes empresas sobreviventes. Assim, os preços têm caído, mas mais lentamente do que ordenados e salários, reduzindo a procura global de bens e serviços e esmagando rendimentos nominais, enquanto as dívidas continuam a sua ascensão inexorável. Neste contexto, o défice de esperança acelerou de forma descontrolada e, antes que déssemos por ela, o “ovo da serpente” chocou – consequentemente, os neo-nazis começaram a patrulhar a vizinhança, disseminando a sua mensagem de ódio.

Grécia nazismo

A lógica “adiar e fingir” continua a ser aplicada, apesar do seu evidente fracasso. O segundo “resgate” grego, executado na Primavera de 2012, sobrecarregou com um novo empréstimo os frágeis ombros dos contribuintes gregos, acrescentou uma margem de avaliação aos nossos fundos de segurança social e financiou uma nova cleptocracia implacável.

Recentemente, comentadores respeitados têm mencionado a estabilização da Grécia e até sinais de crescimento. Infelizmente, a ‘recuperação grega’ é tão-somente uma miragem que devemos ignorar o mais rapidamente possível. O recente e modesto aumento do PIB real, ao ritmo de 0,7%, não indica (como tem sido aventado) o fim da recessão, mas a sua continuação. Pensai nisto: as mesmas fontes oficiais comunicam, para o mesmo trimestre, uma taxa de inflação de -1,80%, i.e., deflação. Isto significa que o aumento de 0,7% do PIB real se deveu a uma taxa de crescimento negativo do PIB nominal! Dito de outro modo, aquilo que aconteceu foi uma redução mais rápida dos preços do que do rendimento nacional nominal. Não é exactamente motivo para anunciar o fim de seis anos de recessão!

Permiti-me dizer-vos que esta lamentável tentativa de apresentar uma nova versão das “estatísticas gregas”, para declarar que a crise grega acabou, é um insulto a todos os europeus que, há muito, merecem conhecer a verdade sobre a Grécia e sobre a Europa. Com toda a frontalidade: actualmente, a dívida grega é insustentável e os juros não conseguirão ser pagos, principalmente enquanto a Grécia continua a ser sujeita a um contínuo afogamento simulado orçamental. A insistência nestas políticas de beco sem saída, e em negação relativamente a simples operações aritméticas, é muito onerosa para o contribuinte alemão e, simultaneamente, condena uma orgulhosa nação europeia a indignidade permanente. Pior ainda: desta forma, em breve, os alemães virar-se-ão contra os gregos, os gregos contra os alemães e, obviamente, o ideal europeu sofrerá perdas catastróficas.

Quanto a uma vitória do SYRIZA, a Alemanha e, em particular, os diligentes trabalhadores alemães nada têm a temer. A nossa tarefa não é a de criar conflitos com os nossos parceiros. Nem sequer a de assegurar maiores empréstimos ou, o equivalente, o direito a défices mais elevados. Pelo contrário, o nosso objectivo é conseguir a estabilização do país, orçamentos equilibrados e, evidentemente, o fim do grande aperto dos contribuintes gregos mais frágeis, no contexto de um acordo de empréstimo pura e simplesmente inexequível. Estamos empenhados em acabar com a lógica “adiar e fingir”, não contra os cidadãos alemães, mas pretendendo vantagens mútuas para todos os europeus.

Caros leitores, percebo que, subjacente à vossa “exigência” de que o nosso governo honre todas as suas “obrigações contratuais” se esconda o medo de que, se nos derem espaço para respirar, iremos regressar aos nossos maus e velhos hábitos. Compreendo essa ansiedade. Contudo, devo dizer-vos que não foi o SYRIZA que incubou a cleptocracia que hoje finge lutar por ‘reformas’, desde que estas ‘reformas’ não afectem os seus privilégios ilicitamente obtidos. Estamos dispostos a introduzir reformas importantes e, para tal, procuramos um mandato do povo grego e, claro, a cooperação dos nossos parceiros europeus, para podermos executá-las.

A nossa tarefa é a de obter um New Deal europeu, através do qual o nosso povo possa respirar, criar e viver com dignidade.

No dia 25 de Janeiro, estará a nascer na Grécia uma grande oportunidade para a Europa. Uma oportunidade que a Europa não poderá dar-se ao luxo de perder.

Publicado em Esquerda.Net

Tradução Aventar

¿Tiene cura Alemania? ¡Europeos, ayudémosla!

No, Alemania no puede enseñar civilidad o democracia a nadie. No es comprensiva ni con sus propios hijos, así que cómo va a ser una conductora o una buena educadora

hitler alemanha Merkel

por Suso de Toro

 

Quienes deseamos estabilidad en nuestras vidas y si no prosperidad al menos conformidad vivimos dando por seguras cosas que pueden serlo o no. Somos europeístas y deseamos una Europa en el mundo que represente las libertades personales y cierta comprensión social, todo bien, ¿pero y si ese propósito tan razonable es un imposible? ¿Y si estamos presos de nuestra fe europeísta?

Europa es un gigante cultural y económico, con el parlamento más democrático donde están representadas la mayor diversidad de posturas, una democracia que los intereses norteamericanos quieren retratar como “la vieja Europa”, sin embargo es un adolescente que no acaba de madurar. La crisis actual lo demuestra. Está atrapada entre los estados que la fundaron y un futuro posible como gran potencia, su historia y su fuerza viene de los estados pero los problemas que le causan daños internos también.

Para actuar como una potencia autónoma en el mundo, no estar supeditada a EEUU, tendría que tener un liderazgo y ese liderazgo tiene que nacer de uno o dos de los estados existentes. Es evidente que tendría que ser de Alemania, pero también es evidente que Alemania es totalmente incapaz de liderar a los europeos y se comporta como una potencia egoísta que practica el abuso de poder como una forma natural de la política. No sólo es incapaz como líder sino que actúa como un peligro interno pues solo practica políticas de humillación y expolio. ¿Tiene solución Alemania o debemos darla por imposible? No sé si alguien lo sabe, yo no.

Un recorrido por la tierra alemana o por su historia demuestra que no solo es imposible una Europa sin Alemania sino que es el centro inevitable de cualquier idea europea. Y ya no hablo de su poderío y creatividad económica, científica, tecnológica y cultural. Su propia lengua resurge entre los europeos, mal que bien todos iremos aprendiendo algo de alemán como lo hacían las generaciones ilustradas hace cien años. Sin embargo Alemania es un peligro, un gigantón con cabeza de niño caprichoso y salvaje que una vez y otra bate contra la pared y no aprende. No, no es cierta la confianza en que descansa el sueño europeo, Alemania no aprende. Y claro que lo que vivimos es que se está comportando como siempre, ella contra los países que la rodean. No pretende liderar Europa, pretende dominar su “espacio vital”, su “lebensraum”.

Es un estado europeo muy peculiar, no tuvo las experiencias propias de las potencias coloniales, como Inglaterra, España o Francia, ni tampoco la vida cívica de las sociedades burguesas. Unificado el territorio por los “junkers” de Prusia, aquella que idealizaba infantilmente Ortega, que crearon una cultura de estado burocrática y militarista, incluso periodos con democracia parlamentaria estuvieron marcados por la tutela carismática de militares nacionalistas como Hindenburg y Lundendorff, el único periodo donde se pudo desarrollar vida civil fue en la república de Weimar, una época asimismo marcada por los conflictos sociales y la crisis de 1929. La época nazi no solo educó a la población en el salvajismo inhumano también eliminó físicamente a los elementos críticos y civilizadores. Tras la guerra la reconstrucción de la economía y la sociedad fue conducida por los mismos poderes que habían provocado el desastre, con la tutela de los EE.UU. Y cuando cae el muro de Berlín y la RDA es engullida se integró una población que no había tenido tampoco experiencias democráticas. Puede que no sea casualidad que Angela Merkel sea una criatura producto de esa sociedad tan rígida e implacable.

No olvido a Goethe, a los escritores nos gusta más Hölderlin pero el cortesano de Weimar en “Poesía y verdad” demuestra que es cabalmente el primer europeo, encarna una Europa tolerante. Sin embargo la historia nos recuerda el fracaso del espíritu ilustrado en Alemania: al mismo roble debajo del que se sentaba Goethe a escribir poemas le construyeron alrededor un campo de exterminio, acabó delante de las cocinas de Buchenwald.

No, Alemania no puede enseñar civilidad o democracia a nadie. No es comprensiva ni con sus propios hijos, así que cómo va a ser una conductora o una buena educadora. “La muerte es un maestro venido de Alemania“, ese frágil verso de Paul Celan es lapidario.

Entonces, ¿qué va a ser de Europa? ¿O qué podemos hacer? Lo único que podemos hacer los pobrecitos europeos de los países que sirven a su ama es decirle lo que es, tan fuerte, admirable y también tan detestable. Lo único que podemos hacer por Alemania es criticarla, mostrarle un espejo hecho por nosotros, por los demás europeos y que se vea como la vemos. (El Diario. Es)