Volkswagen. Can the carmaker’s new boss drive it out of trouble?

REINO UNIDO

REINO UNIDO

HOW to steer Volkswagen out of its deepening crisis? That will be the main question for Matthias Müller, appointed as the company’s new chief executive on September 25th to succeed Martin Winterkorn, who resigned two days earlier. The German car company’s supervisory board, meeting on September 25th, gave the job to one of the favourites thought likely to succeed Mr Winterkorn even before the emissions scandal erupted. But is Mr Müller, currently in charge at Porsche, VW’s sports-car division, the right man for the task?

He has a monumental job on his hands. Cheating tests for nitrogen oxide emissions for diesel-engined cars in America has left the firm’s reputation in pieces. It also threatens to drain its coffers. The cost of recalling the 482,000 vehicles involved, penalties imposed by American regulators and the potential for a vast pay-out to settle legal claims, looks bad enough. The firm has set aside €6.5 billion ($7.3 billion) to cover costs related to the scandal but may have to fork out far more as lawsuits stack up. And the scandal is spreading.

As the board met to install Mr Müller in the driving seat fresh allegations of chicanery emerged. VW had previously admitted that 11m vehicles worldwide had hidden software installed in them that could cheat the American testing system. Germany’s transport minister claimed that VW had rigged emission tests on 2.8m diesel cars in Germany. As regulators across Europe and around the world continue to probe the firm it seems likely that further misdeeds may be uncovered.

As well as changing its boss VW sacked several executives, including the head of its American operations. That may not be enough to pull it out of the mess. As Mr Müller is a VW insider and a German, his appointment too much like more of the same. Of all the big global carmakers VW is the least diverse. American and European carmakers, even the Japanese, call on an array of multinational talent at the top to serve their global consumer base.

VW, by contrast, is German and insular. This partly accounts for its lack of success in America, which prompted the company to push diesels there, and cheat emssions tests, to gain market share and realise an ambition to become the world’s largest carmaker. Without an American in a senior role in Wolfsburg VW has failed to fully understand the American market. And its parochialism may have contributed to an atmosphere in which decisions to cheat on emissions tests went unchallenged. An outsider might have made a better choice but even in a crisis VW has stuck with a tradition that has not served it well.

Anúncios

O DEBOCHE DA PAN GERMANIA

por Nei Duclós

alemanha nazismo

Alemães debocham do Brasil num painel em Frankfurt. Nos representam como traficantes violentos corruptos que levam de 7 a 1.

Deveríamos pedir esmolas para os alemães. Vamos estender um capacete nazista para que eles coloquem lá alguns euros da especulação.

Em retribuição, vamos depositar em Berlim os resíduos da bosta do programa nuclear que eles acertaram com a ditadura brasileira.

Quem sabe vamos representar a Alemanha de bigodinho de Hitler e com as fotos das vítímas do Holocausto?

Quando o governo corrupto brasileiro subornou a opinião publica internacional posando de extintores da miséria escancarando as pernas para a indústria especulativa, que abriu um rombo de gerações em nossas finanças, todos celebravam, inclusive os alemães.

Éramos os fenômenos que tinham erradicado a miséria e merecíamos o Nobel da Paz.

Agora que tudo foi desmascarado e se descobre que a ascensão da miséria à classe média foi um truque político de marketing para os chacais se perpetuarem no poder, são os primeiros a posar de vestais.

Eles devem nos identificar com as massas indignadas que vão às ruas contra a corrupção e a violência e não colocar o perfil da nação no rosto dos criminosos.

O pior é notar brasileiros engolindo a patranha como se todos fôssemos culpados da situação onde estamos. Fomos ludibriados, espoliados, explorados. O sistema político saqueou a nação enquanto falava em democracia.

Temos nossas responsabilidades, fazemos autocrítica, lutamos, mas não podemos ser identificados com a poeira humana.

A campanha alemã contra o Brasil tem algo oculto, sacana. Centenas de cidades brasileiras adotam o alemão como segunda língua. Daqui a pouco serão a primeira? Penetram surdamente no tecido nacional investidos de novos centuriões de um império de moral. Que moral? Espoliam países com seu poder bancário e chafurdam na riqueza enquanto a miséria bate em suas portas.

A ideia nazista da Pan Germania (a Alemanha fora da Alemanha), de domínio, está mais ativa do que nunca. Eles nos querem submissos, escravos e por isso fazem campanha da sua superioridade. Enfeixam todas as virtudes mas esquecem que tem as mãos branquelas sujas de sangue. Para sempre. Nada apagará esse crime hediondo.

Respeito é bom e eu gosto. Ninguém está aqui tentando tapar o sol com a peneira. Somos transparentes. Mas enxerguem o país na sua inteireza e não selecionem o lixo, deixando de lado o que multidões fazem diariamente, trabalhando para manter o país, enquanto os aproveitadores, nativos e estrangeiros, jogam pesado levando tudo para o ralo.

Nei Duclós

La canallada final contra el pueblo griego

Vicenç Navarro
Público

Deusa Europa

Deusa Europa

Como era predecible, el establishment político-mediático español (incluyendo el catalán) ha presentado lo ocurrido en Grecia y en las negociaciones con la Troika, con el Eurogrupo y con el Consejo Europeo como un completo fracaso del gobierno Syriza, que en el colmo de su supuesta incompetencia sometió a su pueblo a un gran sacrificio, el corralito, y a un referéndum que, además de ser inapropiado, tuvo un impacto contrario al que pretendía, pues en lugar de conseguir mayores concesiones de las instituciones europeas, estas endurecieron sus posturas, exigiendo incluso mayores sacrificios de los que ya habían ofrecido antes de conocerse el resultado del referéndum. Ha sido, pues, un desastre producto de la incompetencia del gobierno Syriza. El nivel de hostilidad de este establishment político-mediático español (incluyendo el catalán) -que también apareció con igual intensidad en los mayores medios de información alemanes- alcanzó unos niveles nunca antes vistos en contra de un gobierno europeo. Las medidas impuestas por el establishment financiero europeo (hegemonizado por el alemán) – y sus instrumentos políticos (la Troika, el Eurogrupo y el Consejo Europeo) – intentaban humillar al pueblo griego, que ha sido el único que, a través de su gobierno, se ha rebelado contra el austericidio forzado por aquel establishment financiero. Esta humillación se presentaba al público con satisfacción y regodeo por parte de los mayores medios de información, que alcanzaban lo que algunos humoristas estadounidenses han definido sarcásticamente como un “orgasmo mediático”. Nunca tanto odio se había expresado en tales medios con tanto placer para el que lo transmite, y tanto dolor para el que lo recibe.

La enorme manipulación de los medios

En toda esta presentación se olvidaron, además, de la causa justa que el gobierno Syriza defendía y de algunos elementos clave para entender lo ocurrido, incluido el enorme desequilibrio de fuerzas en tal conflicto, que alcanzó (como indiqué en un reciente artículo, “El principio del fin de esta Europa antidemocrática e injusta”, Público, 07.07.15) niveles bélicos, conflicto que era parte del existente entre las élites gobernantes en la Eurozona (que están al servicio del capital financiero) y sus clases populares, un conflicto que mi amigo Noam Chomsky ha definido no como una lucha, sino como una guerra de clases, que ha alcanzado su máxima expresión en Grecia. Y los grandes medios de información al servicio de los intereses financieros que los controlan ocultaron la mayoría de los hechos, ignorando, cuando no ocultando, esta guerra de clases. Por un lado estaban las instituciones más poderosas de la Eurozona, deseosas de destruir al partido Syriza, y así matar al enemigo (y la expresión no es hiperbólica, pues esta era su intención: destruir al enemigo y al partido Syriza, expulsándolo del gobierno). Este era su objetivo. Por el otro estaban las clases populares de Grecia.

La ocultada guerra de clases

A fin de conseguir este objetivo, el establishment que gobierna la Eurozona, liderado por el alemán, siguió paso por paso su plan de destrucción, iniciándose este solo horas después de la victoria electoral del partido Syriza, cuando el Banco Central Europeo, el BCE, limitó la liquidez a los bancos griegos (es decir, disminuyó drásticamente el dinero transferido a estos), lo que fue seguido por un notable estrangulamiento (días antes de que se celebrara el referéndum donde se iba a pedir al pueblo griego su acuerdo o desacuerdo con las medidas impuestas por las instituciones europeas), forzando al gobierno Syriza a introducir el altamente impopular corralito, con la intención de atemorizar al pueblo griego y mostrar las consecuencias de que este votara en contra de lo que deseaban aquellas instituciones. Y después del referéndum, el BCE continuó limitando la liquidez, amenazando con interrumpirla en cualquier momento, creando así una parálisis bancaria al país. En cada uno de estos pasos, el BCE utilizó todo su armamento financiero de destrucción masiva para presionar al gobierno Syriza. Tales medidas tendrían que haber generado una gran protesta en la Eurozona, pues el BCE se estaba atribuyendo funciones que no tenía. Ante estos actos ilegales y canallescos (no hay otra manera de definirlo), el pueblo griego realizó un enorme acto de valentía y coraje al votar mayoritariamente en contra del establishment político-mediático europeo, sabiendo lo que ello podría significar.

La respuesta de las élites gobernantes en la Eurozona al rechazo de sus propuestas fue incrementar aún más su hostilidad, exigiendo medidas que convertían a Grecia en un “protectorado” de la Troika, recuperando la fórmula política imperial que había dejado de existir desde el periodo de descolonización que siguió a la II Guerra Mundial. Una de las medidas más humillantes y difíciles de aceptar para el gobierno Syriza fue que Grecia tendría que venderse el equivalente a 50.000 millones de euros en propiedades públicas y ponerlos aparte en un fondo supervisado por la Troika, con el fin de pagar a los acreedores. Estos son los Estados de la Eurozona, que habían comprado la deuda pública griega que tenían los bancos privados (predominantemente alemanes y franceses), los cuales la habían obtenido a unos intereses desorbitados y escandalosamente altos (debido en parte al hecho de que el BCE –que es un lobby de la banca- no tenía como función proteger a los Estados, como hace cualquier banco central digno de su nombre, ayudando en su lugar a la banca privada). El BCE, en lugar de ayudar a los Estados de la Eurozona prestándoles dinero, lo que hacía era prestar dinero a unos intereses ridículamente bajos a los bancos privados para que estos se lo prestaran a los Estados a unos intereses elevadísimos, que en el caso de Grecia alcanzaron unos niveles escandalosamente altos, una de las causas de que la deuda pública griega sea tan elevada.

Cuando estos bancos privados, que se habían enriquecido enormemente a base de comprar bonos del Estado griego, sumamente rentables, vieron que el Estado griego podría colapsar y no pagarles los intereses, e incluso perder el principal de la deuda (es decir, los bonos públicos, generadores de renta), pidieron a los Estados que les compraran su deuda, evitando así el colapso de los bancos, y ello a costa de que los Estados fueran ahora los que tenían los bonos públicos, compra (en realidad, el mejor término es rescate bancario) que los Estados hicieron sin que tuvieran ningún mandato popular para ello, pues salvar a los bancos no estaba en la oferta electoral de ninguno de los partidos gobernantes. Y su población tampoco fue llamada a referéndum para preguntárselo. La gran mentira y falsedad promovida en los medios era presentar esta compra de bonos públicos griegos (que se habían adquirido en condiciones abusivas) como la ayuda de los pueblos de la Eurozona al pueblo griego. En realidad, era la ayuda de las élites gobernantes, próximas al capital financiero, a sus bancos. De ayuda a Grecia no había nada. Y ahora, en las negociaciones querían que Grecia les pagara la deuda, utilizando todo tipo de presiones para conseguirlo.

La gran falsedad de presentar la ayuda a los bancos como un acto de solidaridad con el pueblo griego

Con un ejercicio de gran cinismo, estos Estados que habían rescatado a los bancos con dinero público a costa del bienestar de sus clases populares, presentaban ahora a Syriza como el malo de la película por no querer pagar a los pensionistas europeos el dinero que dichos pensionistas habían prestado a los pensionistas griegos (los cuales, indicaron todos los medios, gozaban de una pensión supuestamente exuberante). El objetivo de esta propaganda era evitar que las clases populares de los países de la Eurozona se aliasen en contra de sus propios establishments, liderados por el alemán. Leer la prensa alemana o española da idea del extremo hasta el que tal establishment es capaz de manipular para dividir a las clases populares, estimulando su movilización a favor suyo y en defensa del establishment financiero. Oír al Ministro Guindos (el mismo exbanquero de la banca más tramposa que haya existido, la Lehman Brothers) decir que el gobierno Syriza tiene que devolver el dinero a España para que se puedan mejorar las pensiones, alcanza dimensiones vomitivas. Las clases populares griegas y las españolas vivirían mucho mejor si ambos países hubieran podido nacionalizar o intervenir la banca privada y ponerla al servicio de sus clases populares.

Pero lo que alcanzó unos niveles nunca antes vistos fue la exigencia de los 50.000 millones de euros, extraídos de la venta de propiedad pública griega, que deberían ser pagados por el Estado griego a los acreedores. Con ello, además de los recortes y de la austeridad, se añadía un latrocinio al pueblo griego, robándole el equivalente a un 17% del PIB griego para pagar el rescate a los bancos por parte de los Estados. En cuanto a las medidas de austeridad, estas se incrementaron, con lo cual el descenso del PIB (que ha sido de un 25% en cinco años) aumentaría todavía más (se calcula que un 5% más).

¿Por qué Syriza aceptó estas demandas?

La enorme negatividad contra Syriza que apareció en los medios ocultaba que el gobierno griego tenía muy poco espacio para poder responder a esta belicosa hostilidad. Y a pesar de ello, es notable lo que también consiguió, cosa que naturalmente y predeciblemente no salió en los medios. El hecho de que el rechazo a tales medidas impuestas por la Troika alcanzara un nivel tan elevado (un 62%), le permitió conseguir un grado de unidad en su país impensable antes del referéndum, de manera que las propuestas hechas después del referéndum eran firmadas por la gran mayoría de partidos, además de Syriza. Esto fue lo que originó cambios, incluido el que, en lugar de continuar discutiendo el segundo rescate aprobado por el gobierno anterior, se discutiera ahora un nuevo rescate, de una cantidad mucho mayor, que podría alcanzar 80.000 millones, con una promesa de iniciar el proceso de reestructuración de la deuda griega, aun cuando no se especificaran las condiciones.

Otras medidas también importantes que se consiguieron fueron la disminución de la exigencia a Grecia de tener un superávit primario en las cuentas del Estado (es decir, tener un balance positivo entre los ingresos y los gastos, sin incluir los gastos para pagar los intereses de la deuda) que fuera equivalente a un 4% del PIB, utilizando este superávit para pagar la deuda, lo cual hubiera causado un colapso de la economía griega. Syriza consiguió que el superávit fuera equivalente a un 1% del PIB el primer año, un 2% el segundo año, y un 3% en el tercer año, exigencias que también serían perjudiciales para Grecia, pues aun cuando no crearían un colapso, impedirían su recuperación. El gran problema fue que Syriza consiguió mejoras, pero dentro del marco definido ya en el rescate anterior. Y este era el punto flaco del nuevo rescate que entraba en clara contradicción con lo que el pueblo griego había votado. De ahí que lo que se le ofrecía a Grecia por parte de las instituciones europeas era más de lo mismo.

¿Qué podría haber hecho Syriza?

El poder de Syriza en las negociaciones estaba muy limitado por las condiciones que se daban a los dos lados de la mesa negociadora. Y una constante por parte de Syriza era su deseo, reflejando lo que deseaba la gran mayoría del pueblo griego, de mantenerse en la Eurozona. Esta era una condición sine que non. Se consideró, desde el principio de su mandato, que la salida del euro por parte de Grecia no era ni posible ni aconsejable. El mismo por entonces Ministro de Finanzas, el Sr. Yanis Varoufakis, había indicado en The Guardian que “la salida de Grecia del euro, creando una nueva moneda, sería dificilísima. En Irak la introducción de una nueva moneda duró casi un año, con el desarrollo de una enorme infraestructura que no existe en Grecia. De ahí que el anuncio de la salida de Grecia del euro sería equivalente a anunciar una devaluación de la moneda con 18 meses de antelación. Sería una receta para eliminar todo el capital, que abandonaría el país por todos los medios”.

Se indicaba también por parte de sectores de la dirección de Syriza que el caso de Argentina (que muchos presentaban como punto de referencia para salirse del euro) no tenía validez para Grecia, pues Argentina tenía ya su moneda, el peso argentino, y toda la infraestructura para operarla en el momento que decidió separarse del dólar, cambiando el valor de su moneda. Pero Grecia no tenía una nueva moneda. Ante esta situación, lo único que podría haber hecho el Estado griego frente a la amenaza del BCE de interrumpir toda liquidez a los bancos griegos hubiera sido lo que el ministro Varoufakis propuso al Primer Ministro Tsipras el día antes del referéndum en previsión de lo que podría pasar, es decir, nacionalizar algunos bancos griegos e intervenir el Banco Central Griego, imprimir euros por parte del Banco Central Griego, emitir una nueva moneda por parte del Estado y controlar la movilidad de capitales. Pero Tsipras no lo aceptó, pues temía que ello implicara la expulsión inmediata de Grecia del euro, que era lo que quería evitarse por todos los medios.

Es interesante subrayar que el BCE –que, como dije antes, es principalmente un lobby de la banca- quería castigar al Estado griego y expulsar a Syriza del gobierno, pero no (como he indicado en otro artículo en Público, 11.06.15) sacar a Grecia del euro. El capital financiero alemán no deseaba que ello ocurriera, en parte por la enorme inestabilidad que ello crearía. De ahí que en las reuniones del Eurogrupo el Sr. Mario Draghi, Presidente del BCE, incluso se enfrentara con el Ministro alemán de Finanzas, el Sr. Wolfgang Schäuble, que no excluía sacar a Grecia del euro por un periodo de cinco años. Draghi indicó que ello ya ahora crearía un gran desequilibrio, punto de vista compartido pero no enunciado por la Sra. Merkel, que tenía que equilibrar su deseo de estabilidad financiera con la demanda de su partido de castigar duramente a Grecia. Ahí radica el origen del fondo general de 50.000 millones de euros (basado en la venta de propiedad pública griega) propuesto por la Sra. Merkel.

Es interesante subrayar que los mayores aliados del gobierno alemán, en su mano dura, han sido los gobiernos español, portugués e irlandés, pues –como indica Varoufakis en su entrevista en el New Statesman (13.07.15)– odian a Syriza y querían destruirla, temerosos de que fuerzas políticas antiausteridad que existen en sus países –como Podemos en España- se beneficiaran de cualquier mejora que pudiese conseguir Syriza. La preocupación del gobierno Rajoy frente a Podemos, tal como informa Varoufakis, ha estado detrás de su apoyo a las propuestas alemanas.

¿Y ahora, qué?

Lo ocurrido en estos días tendrá un enorme impacto en la Eurozona. Europa nunca será a partir de ahora como fue antes. La Europa punto de referencia mundial para aquellos que desean vivir en países democráticos y justos, ha desaparecido. El rechazo hacia esta Europa neoliberal, antidemocrática y reaccionaria, al servicio del capital financiero, se está extendiendo a lo largo de su territorio, y se ha creado una nueva situación que abre toda una serie de oportunidades. Los hechos han mostrado con una enorme claridad que el gobierno alemán de la Sra. Merkel domina el Eurogrupo y dicta sus políticas, y lo hace pensando única y exclusivamente en sus intereses de clase. Y digo de clase porque la clase trabajadora alemana es una de sus víctimas (merece destacarse, por cierto, el apoyo valiente de las izquierdas alemanas, Die Linke, y de los sindicatos alemanes a las demandas antiausteridad griegas). La crueldad y dureza de las medidas, apoyadas por una movilización mediática que también hemos visto en España (con tonos claramente racistas, menospreciando al pueblo griego y a sus gobernantes), recuerda a situaciones anteriores en su historia, tanto en Alemania como en España.

No hay que olvidar que los que gobiernan España, el PP, son los herederos de aquellas fuerzas que se alzaron contra una democracia, venciendo (a pesar de la enorme resistencia de las clases populares de todos los pueblos y naciones de España) gracias al apoyo de las fuerzas nazis alemanas, que dominaron y oprimieron a otros muchos pueblos europeos, incluyendo Grecia, asesinando, destruyendo y robando a aquel país, sin que el Estado alemán, sucesor del Estado nazi, haya pagado ninguna reparación a las víctimas de tanta opresión en aquel país (ver mi artículo “Los costes del nazismo alemán para Grecia (y para España)”, Público, 24.03.15). Y para mayor indignación, al Estado alemán, que, por fin, fue derrotado, se le perdonó más de la mitad de la deuda pública con los acreedores extranjeros en el año 1953 , permitiéndole que pagara la otra mitad de la deuda en treinta años y solo en periodos de crecimiento. Grecia, que fue uno de los Estados que le perdonó la deuda, es ahora el país al que el Estado alemán, heredero de aquel otro de 1953, no deja que se le permita conseguir lo mismo que se le permitió a Alemania por parte de los aliados, incluyendo Grecia. Nunca históricamente se habían visto ejemplos de mayor innobleza, desvergüenza y merecedores de condena por su inmoralidad, como el comportamiento del Estado alemán y de los medios de información alemanes hacia Grecia.

Lo ocurrido ha reabierto heridas que se creían cerradas. Hoy al gobierno alemán, aliado con los establishments financieros en cada país, se le ve como el centro de un poder que es profundamente antidemocrático y antisocial. Existe una alianza de las élites gobernantes en la Eurozona, las castas que representan los intereses económicos y financieros dominantes, que no tiene límite en su hostilidad hacia las clases populares y el mundo de trabajo de cada país, incluyendo el griego. Es, repito, lo que Noam Chomsky ha definido acertadamente como la guerra de clases.

Ahora bien, hay también motivos de gran esperanza. El enorme sacrificio del pueblo griego no será en vano. Hoy Europa está llena de movimientos de protesta y rechazo hacia esta Europa mezquina, antidemocrática y profundamente injusta. Y ya vemos algunas grietas en el edificio que sostiene el imperio del establishment alemán. No puede descartarse que se establezcan divisiones en la estructura de gobierno de la Eurozona, con posibles tensiones con Francia e Italia, que ya aparecieron, pero que fueron totalmente insuficientes para cuestionar el dominio y hegemonía del gobierno alemán. Pero lo que es más urgente es que las clases populares –a través de movimientos sociales y sindicales, y partidos políticos- establezcan lazos de cooperación y asociación para parar las medidas de austeridad, estableciendo las bases para un cambio profundo de esta Europa reaccionaria hacia otra Europa justa y democrática. Y la estrategia de cambio debería ir más allá del debate “euro sí” o “euro no”, cambiando la gobernanza de esta moneda y de toda la Eurozona, con alianzas, a nivel europeo, que puedan ya expresar un Basta Ya, con una petición y exigencia de cambios democráticos en cada uno de los países de la Eurozona, como está ocurriendo hoy en España. Soy consciente de que esta expresión podrá verse como un deseo inalcanzable, pero ¿quién hubiera dicho en España hace solo un año que habrían ocurrido los cambios que ocurrieron en las últimas municipales, que fueron ni más ni menos que un tsunami político, y que cambiaron toda España y toda Europa? En realidad la hostilidad del establishment europeo, liderado por el gobierno alemán, a las clases populares griegas era un mensaje que intentaba atemorizar a las clases populares españolas.

Una última observación. Ni que decir tiene que la situación en España es distinta a la griega, y por lo tanto las soluciones para cada país son distintas. El intento de presentar a Podemos como la Syriza española es un indicador más de una manipulación, confundiendo la necesaria y noble solidaridad de Podemos con el pueblo griego y con su mejor representante, Syriza, con el desarrollo de sus políticas, que necesariamente serán distintas, puesto que las realidades que reflejan son muy diferentes. Hoy en Grecia no hemos visto el fin, sino el inicio de un proceso de cambio que impactará a toda Europa, ayudando a todas las fuerzas en este continente que se oponen al enorme austericidio que se ha estado imponiendo y que ha hecho tanto daño al pueblo griego y al español.

El euro, razón delirante

por Jacques Sapir
russeurope

Jorge Alaminos

Jorge Alaminos

Las diversas revelaciones sobre las condiciones en que fue arrancado el acuerdo, y es mejor hablar de diktat entre Grecia y sus acreedores ilustran bien lo que uno podría pensar en caliente. Este acuerdo es un verdadero desastre para todos sus signatarios, y para Grecia en primer lugar. La larga entrevista concedida la noche del miércoles 14 de julio por Alexis Tsipras en la televisión estatal ERT lo confirma [1]. Confiesa que este acuerdo es un “mal acuerdo”. El análisis que hizo en su blog el ex ministro de Finanzas, Yannis Varoufakis va en el mismo sentido [2]. Además, el Fondo Monetario Internacional publicó una nota de análisis, que había sido comunicado a todas las partes implicadas en desde el 6 de julio y que demuestra de manera irrefutable que este acuerdo no es viable [3]. Desde entonces se revela otra cara del drama que tuvo lugar en la noche del 12 al 13: todo esto no sirve para nada.

Otro acuerdo tendrá que ser encontrado rápidamente, y la posibilidad de expulsión de Grecia de la zona euro vuelve con fuerza [4]. El ministro de Finanzas alemán Schäuble lo ha reconocido, así como el ex gobernador del Banco Central de Bélgica. [5] Esto convierte las proclamaciones de éxito que nuestro Presidente ha realizado en Bruselas en la mañana del 13 particularmente irrisorias. La votación que tuvo lugar en el Parlamento francés lo es igualmente. Se pide a los diputados pronunciarse sobre un acuerdo que se sabe inaplicable. Los diputados del PCF, en principio inclinados a votar que sí, ¿no es así Pierre Laurent? por razones alimentarias, se han reunido y deberían votar “no”. El drama aquí se casa con el absurdo.

El euro antes que Grecia, el Euro antes que Francia

Sin embargo hay que leer con detalle las declaraciones de Francois Hollande que hizo el 13 de julio por la mañana; pero para ello hay que tener el corazón bien sano. Remarcamos, en primer lugar, que el no habla de Grecia, sólo de la zona euro. Esto demuestra cuales son sus prioridades: “El objetivo era asegurar que la zona del euro pueda ser preservada en su integridad, en su unidad, en su solidaridad” [6]. Se constata que las primeras palabras reservadas a la sustancia del texto no hacen mención de los sufrimientos, esfuerzos y esperanzas del pueblo griego. No, lo que importa ante todo es la integridad de la zona euro. Todo lo que se dice en estas líneas, y en particular la preferencia por una construcción burocrática, y que muchos economistas consideran insostenible, por encima de la voluntad y la vida de los pueblos. Esto es corroborado por el tercer párrafo del texto: “Lo que yo quería era más que el interés de Grecia, era el interés de Europa. Y era también el interés de Francia. Porque el interés de Francia no se disocia del interés de Europa ” [7]. El orden de prioridades está bien establecida: es Europa, luego Francia y finalmente Grecia. Pero, esto se basa en una mentira, o más precisamente una doble mentira: el que asimila la eurozona a la Unión Europea, y el que asimila a continuación la Unión Europea a Europa. Ambas son extremadamente escandalosas. La Zona Euro de ninguna manera es la Unión Europea. Países pertenecientes a la Unión Europea no hacen parte de la zona euro. Este es el caso de Gran Bretaña, Suecia, Polonia o Hungría. Por otra parte, la Unión Europea no engloba Europa. Suiza, Noruega, Serbia o los Balcanes, Bielorrusia, Rusia y Ucrania, estos países forman parte de Europa, como realidad geográfica pero también cultural, sin ser parte de la UE. ¿Nos quieren hacer creer que Munch, autor del “Grito”, o que artistas como Dostoievski, Pushkin y Tolstoi no son europeos? ¿Se olvida que la Unión Europea es una alianza política y económica de ciertos países de Europa? Querer hacer pasar la Unión Europa el conjunto de Europa es una mentira. El hecho de que esto sea pronunciado por la más alta autoridad del Estado no retira nada al asunto. Al contrario, lo empeora. Establece un dogma, pero sin que sea una verdad, lo cual se revela como una mentira.

Esta mentira, el lo repite mas abajo en este texto, sobre todo cuando afirma: “Grecia es un país amigo que ha querido entrar en la Unión Europea después de años de dictadura”. De hecho, y la fecha de adhesión lo muestra bien, es a la Comunidad Económica Europea, es decir, el “Mercado Común” que Grecia se ha adherido tras del episodio de la dictadura de los coroneles. Ella no podía adherir en 1981a la UE porque esta última data a partir de 1992 y el Acta Única Europea desde 1986. Francois Hollande altera la historia y tiene poco en cuenta la cronología. Pero, de nuevo, hay una lógica en la mentira: aquella de pretender que la UE, proyecto titánico, proyecto sin precedentes, existía incluso antes de nacer. Si esto no es ceguera ideológica no sabemos lo que es.

Euro über alles

Entonces se puede ver las consecuencias de esta mentira. Otra cita de la declaración del presidente Hollande es a este respecto de lo más instructiva. “El objetivo era que Europa pueda estar a la altura del desafío que le fue lanzado, ser capaz de resolver una crisis que desde hace varios años minó la zona del euro. El objetivo era también dar esperanza a Grecia después de tantos años de sufrimiento, la austeridad – aunque Grecia no ha terminado y que deberá hacer todavía esfuerzos … ” [8]. La mentira aquí se convierte en patética. No sólo este acuerdo no ha estado “a la altura del desafío”, simplemente porque nada se ha resuelto. Bien se ve en las posiciones adoptadas por el FMI el 14 y 15 de julio. Pero además de este acuerdo no da esperanza al pueblo griego. Al contrario, se vive como una terrible humillación las cláusulas políticas del acuerdo, que imponen desde ahora con el aval de las instituciones europeas sobre las leyes que serán llamados para ser votadas por el Parlamento griego. El cuarto párrafo también es indicador sobre las pretensiones de nuestro Presidente: “Francia tiene un papel especial que desempeñar: garantizar que este proceso, esta construcción que se ha forjado al día siguiente de la guerra pueda continuar, por supuesto con pruebas, desafíos, pero al mismo tiempo, siempre con la voluntad de encarnar una fuerza, la de la zona euro, una zona monetaria que debería permitir la estabilidad y el crecimiento. No hay estabilidad sin crecimiento, no hay crecimiento sin estabilidad [9]”.

Recordemos la mezcla de géneros, que ciertamente no es accidental. Se presenta la zona euro como venida en la continuidad del Plan Marshall y de la Comunidad Económica Europea (el “Mercado Común”). Esto constituye un error flagrante, una distorsión increíble de la verdad histórica. Pero la afirmación en la que concluye esta cita, la combinación de crecimiento y estabilidad, es de nuevo una mentira descarada. Porque, la zona euro ha impulsado una caída del crecimiento para los países miembros del euro y ha estado acompañada por grandes fluctuaciones. Esto se establece en numerosas obras [10] y en el libro que yo escribía en 2012, en particular [11]. De hecho, la zona euro nunca ha sido un factor de estabilidad ni factor de crecimiento para los países miembros.

La razón delirante de una nueva religión

Pero esta idea del euro se adueñó del espíritu de nuestro Presidente y bajo la pluma de sus consejeros. Cuando regresa a este tema en su declaración, es para hacer esta cita: “Si Grecia salía de la zona del euro, ¿qué habrían dicho? Que la zona euro no era capaz de asegurar su integridad, su solidaridad. ¿Qué diríamos de los griegos? Que no eran capaces de asumir sus responsabilidades. ¿Qué dirían de Francia, Alemania, que tienen vocación de dar este impulso? Que no habríamos estado en la cita. La zona del euro habría reculado, mientras que Europa debe avanzar y traer un proyecto que puede proteger a los pueblos – como el euro protege a los países que forman parte de la zona monetaria. ¿Qué diríamos de esta dislocación de esta gran idea? “[12]. De hecho, todo está dicho. Tanto la creencia mística en un Euro “protector” de los pueblos como que el Euro equivale a Europa. La razón, la inteligencia, el sentido de la proporción, fueron barridos por una idea fija que se convierte en delirio, pero siempre movido por la misma lógica.

Esta razón delirante explica por qué y cómo han podido trasvestir en acuerdo libremente negociado lo que ha sido una violación de la soberanía de Grecia. Una violación en grupo, perpetrada por Alemania, pero también por el Eurogrupo y su Presidente el Sr. Dijsselbloem, por la Comisión Europea con Jean-Claude Juncker. Y si Francia no participó, ella cerró la puerta de la habitación donde ocurrió el crimen y ella empujó la mordaza en la garganta de la víctima. La frase pronunciada y escrita por François Hollande toma un giro siniestro: “Pero hoy, incluso si ha sido largo, creo que fue para Europa, una buena noche y un buen día.” Porque ahora sabemos que esta tortura habrá sido infligida a cambio de nada. El acuerdo firmado el 13 de julio por la mañana se deshace desde ahora de hora en hora. La perspectiva de una salida de Grecia de la zona euro está de nuevo en el orden del día.

Se puede cometer un crimen en política, pero presumir entonces que el resultado es de lo más incierto, no es el signo de una gran inteligencia. Esto es, a lo sumo, el producto de una ceguera profunda, de un fanatismo ideológico, de una razón delirante que está llamada a ser castigada en las próximas elecciones.

Notas

[1] http://www.newgreektv.com/index.php/greece/item/16414-prime-minister-alexis-tsipras-interview-in-english-translation

[2] Varoufakis Y., « On the Euro Summit’s Statement on Greece: First thoughts » , note postée le 14 juillet 2015, http://yanisvaroufakis.eu/2015/07/14/on-the-euro-summits-statement-on-greece-first-thoughts/

[3] IMF, AN UPDATE OF IMF STAFF’S PRELIMINARY PUBLIC DEBT SUSTAINABILITY ANALYSIS, IMF Country Report No. 15/186,14 juillet 2015, Washington DC.

[4] http://www.telegraph.co.uk/finance/economics/11739985/IMF-stuns-Europe-with-call-for-massive-Greek-debt-relief.html

[5] http://trends.levif.be/economie/politique-economique/luc-coene-je -me-demande-si-un-grexit-n-aurait-pas-ete-mieux/article-normal-405469.html

[6] Conferencia de prensa del presidente François Hollande, de 13 de julio de 2015, el texto de la página http://www.elysee.fr/declarations/article/conference-de-presse-a-l-issue-du-sommet-de-la-zone-euro-2/

[7] Conferencia de prensa del presidente François Hollande, de 13 de julio de 2015, op.cit ..

[8] Conferencia de prensa del presidente François Hollande, de 13 de julio de 2015, op.cit ..

[9] Conferencia de prensa del presidente François Hollande, de 13 de julio de 2015, op.cit ..

[10] Véase Bibow, J. y A. Terzi (eds.), La zona euro y el Drag oro Economía Mundial, Global Global Player? Londres, Palgrave, 2007.

[11] J. Sapir, ¿Debemos abandonar el euro ?, Le Seuil, París, 2012

[12] Conferencia de prensa del presidente François Hollande, de 13 de julio de 2015, op.cit ..
Fuente original: http://russeurope.hypotheses.org/4111
Traducción del francés D.T.G./ Rebelión

“Alemanha manda na Europa e ela consente? Isso não é habitual…”

O ex-presidente uruguaio José Mujica diz que a gestão europeia da crise grega foi “brutal”, convertendo-se na “herdeira da Europa colonialista”. E conclui que “a Alemanha do nosso tempo conseguiu em grande medida o que tentou alcançar por outras vias, sem a mesma sorte”.

alemanha Grécia nazismo
Reagindo ao acordo imposto a Atenas no passado fim de semana, José Mujica declarou que o que aconteceu em Bruxelas foi “uma coisa brutal”. “É como se a Europa tivesse criado um protetorado”, diz o ex-presidente do Uruguai, que aponta o dedo à responsabilidade de Berlim no desenlace da cimeira.

“A Alemanha impõe a sua economia e alta tecnologia, mas não só. Na realidade, esta Alemanha de hoje manda na Europa. As suas decisões são duras e definitivas. É pegar ou largar. E de forma natural, estejam ou não convencidos, o resto da Europa consente-o, o que não é habitual na história europeia dos últimos 2000 anos”, defendeu Mujica no seu programa de rádio “Hablando al Sur”. “A Alemanha do nosso tempo conseguiu em grande medida o que já quis alcançar por outras vias, mas sem sorte”, prosseguiu Mujica.

“Esta decisão da Europa, não apenas no conteúdo mas também na forma, obriga-nos a pensar de novo que no fundo esta Europa que decide é uma herdeira da Europa colonialista”, defendeu Pepe Mujica, o ex-presidente uruguaio que conquistou a simpatia dentro e fora de fronteiras por fazer questão de ocupar o cargo recusando os seus privilégios e vivendo como um cidadão comum.

O atual senador uruguaio repetiu as críticas em público, quando participava numa homenagem ao ex-responsável do Banco Interamericano de Desenvolvimento, afirmando que “na Europa não são tão eficientes como se diz”, uma vez que “já gastaram 380 mil milhões de dólares e não conseguem resolver o assunto, sendo que a Grécia tem uns 12 ou 14 milhões de habitantes”. InfoGrécia 

Golpe de Estado en Grecia

Josetxo Ezcurra

Josetxo Ezcurra

por Clara Serrano García

En Grecia ganó las últimas elecciones Syriza con un programa que pretendía sacar a la economía griega de la crisis en la que estaba sumida con una receta distinta a la de la austeridad, que es la que se ha venido aplicando en todos los países de la UE. La austeridad -en forma de privatizaciones, recortes salariales, y desregularización del mercado de trabajo- se ha mostrado como una vía completamente ineficaz para resolver los problemas que amenazan a la población europea (el creciente paro, la desigualdad social, la deuda), problemas que están teniendo consecuencias catastróficas inmediatas sobre la vida de las personas. Los gobiernos anteriores al de Syriza aplicaron disciplinadamente las recetas dictadas por la Troika, (BCE, FMI y CE), una alianza de organismos que se encuentra fuera del control democrático, y que vela por los intereses de los llamados mercados -los poderes económicos y financieros. La Troika pone una serie de condiciones a los gobiernos a cambio de recibir los rescates financieros que impiden que la banca pierda liquidez y evitando que la economía del país llegue a una situación de bancarrota. Así ha sucedido en Grecia durante los últimos años. Pero, hay que tener muy en cuenta que no se trata de rescates que favorezcan a la población, por mucho que nuestros dirigentes políticos estén intentando vender la idea de que los países de la UE hemos sido muy solidarios con Grecia, un país, al parecer, lleno de vagos y de funcionarios multimillonarios, que han estado viviendo a costa de los trabajadores europeos. Lo que se ha rescatado en Grecia ha sido a las entidades financieras, y en realidad, a los bancos alemanes y franceses, principales tenedores de deuda pública griega. Así lo ha reconocido en una carta Olivier Blanchard, principal economista del FMI, quien dice expresamente que la mayor parte de los rescates ha ido a parar a bancos con sede en Francia y Alemania. La increíblemente grande deuda griega tiene su origen no en el gasto público, sino en la transformación en deuda pública de la deuda privada generada por la banca. El problema de la deuda es una especie de espiral infinita, pues para impedir la quiebra de la economía se acude a nuevos rescates financieros, cuyos intereses se suman a la deuda ya existente, deuda que tiene que pagar el Estado, es decir, la gente. Sin duda, la deuda funciona como un eficaz instrumento de chantaje político: tu economía se está hundiendo y estás en peligro de dejar de ser solvente. Te puedo prestar dinero para salvar tu sistema financiero, pero a cambio tienes que hacer lo que yo te ordene, con independencia de lo que quieran tus electores. Así funciona en este momento la UE.

¿Cómo salir de la espiral? Syriza ganó las elecciones con un programa en el que se comprometía a emprender un camino distinto. Para solucionar los problemas de la economía griega Syriza planteaba la necesidad de llevar a cabo una serie de reformas en la economía que favorecieran los intereses del pueblo griego, obedeciendo así el mandato principal de todo gobierno democrático. Para ello es imprescindible buscar una solución al problema de la deuda pública, que actualmente representa el 180 % del PIB. La solución pasa por una reestructuración de la deuda, que puede llevarse a cabo de distintas maneras: en forma de quita, a través de moratorias o a través de una rebaja de los tipos de interés. Que la solución pasa por la reestructuración lo han dicho muchos economistas, e incluso el FMI ha hablado de la necesidad de una quita. Lo que el gobierno de Syriza ha planteado desde el principio es, pues, algo de sentido común, como han declarado muchos economistas, algunos de ellos premios nobel en economía, y no la ocurrencia de unos fanáticos, como quieren hacer pensar a la opinión pública las elites europeas, empresa a la que están contribuyendo eficazmente los medios de comunicación, y algunos intelectuales, como por ejemplo en nuestro país Fernando Savater que ha escrito hace unos días un repugnante artículo en El Pais en el que acusa a Syriza de haber apelado a la “bestia sarnosa del nacionalismo” por haber convocado un referendum democrático. La única salida posible pasa por una reestructuración de la deuda griega, porque el pago de la deuda y de los intereses mantienen a la economía griega completamente ahogada. Para poder llevar a cabo reformas en la economía e incentivar el crecimiento económico, el Estado tiene que poder invertir en gasto público, pero si todos sus ingresos se dedican al pago de los intereses de la deuda difícilmente va a poder hacerlo. La solución económica existe. Porque ante lo que estamos no es ante un problema técnico o económico, sino ante un problema de orden político, en el que se está jugando, nada menos que la posibilidad de la democracia. Y es un problema que no sólo afecta a Grecia, sino que afecta a toda la UE.

El Eurogrupo, que en un momento de las negociaciones llegó a expulsar al anterior ministro de finanzas griego Yannis Varoufakis de una reunión, comportándose como un verdadero cártel mafioso, ha estado jugando con la amenaza de la expulsión de la zona euro a Grecia si su gobierno no capitulaba y cumplía obediente las condiciones impuestas por Alemania, condiciones que de ser aceptadas suponen renunciar a las medidas con las que ganó las elecciones. Ante el chantaje el gobierno griego convocó un referendum -algo insólito en la UE, donde los gobiernos nos tienen acostumbrados a una disciplina militar frente a los mandatos de la Troika- para preguntar a su pueblo sobre el acuerdo que en aquel momento estaba sobre la mesa. El No ganó de manera rotunda, a pesar de que desde el anuncio del referendum se emprendió la guerra mediática más salvaje que se pueda imaginar a favor del Sí. De nuevo hemos visto a los medios de comunicación, a los políticos y a los intelectuales menospreciar, insultar y acusar de falta de responsabilidad al primer ministro griego Alexis Tsipras. Por poner tan sólo un ejemplo, la que fuera ministra de sanidad del último gobierno del PSOE, Trinidad Jiménez, en el programa de Ana Pastor en el que se analizaban los resultados del referendum griego, se permitió decir públicamente, en la televisión, que lo que había que exigir a Tsipras para que se llegara a un acuerdo era sentido de la responsabilidad, y enterarse de cómo funciona la maquinaria europea.

¿Y cómo funciona la maquinaria europea? ¿A base de golpes de estado encubiertos, como lo fue la reforma del artículo 135 de la Constitución española que acordaron el PP y el PSOE, y que obliga al Estado a priorizar el pago de los intereses de la deuda frente al gasto social? Trinidad Jiménez insinuaba que la celebración del referendum no iba a resolver el problema de Grecia, y que más bien iba a servir para tensar aun más la situación. Desde luego ella sí sabe como funciona la maquinaria europea: como una mafia. Pero entonces en lugar de exigir responsabilidad a Tsipras lo que debería hacer es denunciar con todas sus fuerzas que en la UE nos gobierna una banda de mafiosos, y que no es posible, por mucho que se ganen unas elecciones o un referendum, desobedecer a los mercados. Hace poco en una entrevista Varoufakis contaba que cuando se le ocurrió preguntar por el funcionamiento del Eurogrupo, por la vigencia de la norma de la unanimidad en la toma de decisiones, la respuesta que recibió fue que el Eurogrupo no existe. Aunque es el organismo que toma las más importantes decisiones dentro de la UE que afectan a la vida de todas personas que viven dentro de la UE, el Eurogrupo no existe. Y como no existe no tiene reglamentos de funcionamiento interno, no tiene normas, ni mucho menos actas. Pues bien, un organismo inexistente es la institución con mayor poder de toda la UE. 

Tenía razón Trinidad Jiménez al augurar que el resultado del referéndum no iba a ayudar a Grecia. Eso sólo podría pasar en una UE en la que se respetara la soberanía de los Estados y la democracia. El “acuerdo” al que se ha llegado entre Grecia y Alemania, o más bien el resultado de un chantaje despiadado tras 17 horas de negociación supone asumir unas condiciones absolutamente inaceptables, mucho peores que las que se planteaban en un principio. Es indudable que lo que se está buscando es humillar al pueblo griego, y hundir al gobierno de Syriza, el primer gobierno de toda la UE que se ha atrevido a enfrentarse a la Troika y decir No. Entre las durísimas condiciones imprescindibles para que se recupere la “confianza” perdida por la irresponsabilidad del gobierno griego se incluye entre otras la financiación de la deuda a través de la privatización masiva, y recortes en las pensiones. Pero además se obliga a dar marcha atrás en las reformas emprendidas en estos meses de gobierno, y la imposibilidad de emprender reformas sin el visto bueno de las instituciones europeas: “Para normalizar completamente los métodos de trabajo con las instituciones, el Gobierno deberá consultar y acordar con las instituciones –la Troika- cualquier iniciativa legislativa en áreas relevantes y con la debida antelación en consultas públicas o parlamentarias”.

alemanha
Lo que tenemos delante por tanto es, como correctamente se ha nombrado desde las redes sociales, un golpe de estado (en Twitter ha sido TT el hastag “ThisIsaCoup”), porque se está quitando a Grecia -y a todos los países de la UE la capacidad de legislar. Cuando se le arrebata a una nación el poder de legislarse a sí misma, se le ha arrebatado la soberanía. A Grecia se le están imponiendo unas condiciones para el rescate que suponen no sólo incumplir su programa electoral, sino anular la capacidad legislativa del Parlamento. Se trata de un golpe de estado en toda regla, y no sólo en Grecia, sino a toda la UE. El mensaje que están enviando los poderes financieros a la población europea es que aquí no hay alternativa, que las decisiones no se toman en los Parlamentos, que no hay democracia que valga. Lo que se puede o no se puede hacer no lo decide el poder político. Lo que nos están diciendo es que no seamos ingenuas, que los mecanismos democráticos europeos, en realidad, son una farsa, porque las decisiones importantes no se toman ahí. Y es que si realmente se tomaran en los parlamentos sería un desastre, porque al pueblo, ignorante y pobre, a veces le da por votar a opciones políticas como Syriza, un partido de ignorantes y de pobres, que no saben nada de economía y que pretenden poner por encima de los intereses de los ricos y de los poderosos los intereses de los pobres e ignorantes. A Syriza se le ha olvidado que cada uno ocupa el lugar que le corresponde, y que los pobres e ignorantes – y aquí pueden entrar países enteros como Grecia, como España o como Portugal – lo vienen siendo históricamente. El único gesto político que los mercados están dispuestos a aceptar es de ponerse de rodillas frente a Alemania, y si pretendes no arrodillarte y mantenerte en pie, reclamando tu soberanía, entonces te vas a enterar de lo que vale un peine: no sabes con quien estás hablando. Te van a retorcer el brazo hasta que grites de dolor y hasta que te arrepientas de haber pronunciado en algún momento que no eras una colonia de Alemania. Y van a seguir retorciéndole el brazo a Grecia mientras el resto de países miran cómo se lo retuercen, para que olviden definitivamente, si es que alguna vez se les pasó por la cabeza, votar de manera equivocada, es decir, votar a una opción que no esté dispuesta a aceptar los chantajes de una banda de gangsters.

Lo que se está jugando en este momento es nada menos que la soberanía de los pueblos europeos, y no es la primera vez que sucede en Europa. Lo que se está disputando es que la democracia y el Estado de Derecho tengan alguna posibilidad, o que por el contrario sean los intereses de los poderes económicos, por encima de los intereses de las personas, los que dictaminen el funcionamiento de las instituciones. Como lleva diciendo desde hace muchos años el filósofo Carlos Fernández Liria, cuando las reglas del juego las ponen los mercados, los Parlamentos sólo tienen una posibilidad de existir: siempre y cuando no sirvan para nada. En cuanto un Parlamento pretende cambiar mínimamente las reglas del juego, entonces se da un golpe de estado, más o menos encubierto, para poner los puntos sobre las íes, y así se le enseña al electorado lo que tiene que votar.

O combate que o Syriza está a fazer é o combate das nossas vidas. O combate pela democracia, pelo direito a decidir

Uma União credores que exclui a democracia
Capa de um semanário alemão, fevereiro de 2010, de propaganda contra os gregos

Capa de um semanário alemão, fevereiro de 2010, de propaganda contra os gregos

por Ricardo Moreira


Sempre soubemos que a União Europeia era um projeto imperialista que representava a resposta da burguesia à II Guerra Mundial, mas hoje já não se trata de uma União de Estados soberanos. Em vez de Estados membros há credores, como muito bem explicou Passos Coelho afirmando que é preciso não esquecer que há países europeus que “emprestaram muito dinheiro” à Grécia. E em vez de União há exclusão, como enunciou Cavaco Silva dizendo que “se a Grécia sair ficam 18”.

O Estado social, pilar deste projeto europeu original, é o alvo do ataque, assim como o valor do trabalho, porque é preciso aumentar a taxa de lucro e, portanto, mudar o contrato social. A longa e intermitente “integração europeia” foi retirando aos Estados capacidade de decisão, de intervenção, de atuação, nos mais diversos níveis: orçamental, legislativo e, finalmente com a introdução do euro depois de Maastricht, monetário. Em paralelo foram-se construindo poderes de facto não eleitos, como o Banco Central Europeu. O voto de cada cidadão/ã de cada país da União perdeu valor.

Com o mercado único e a introdução do euro os países periféricos começaram a ver as suas exportações esmagadas (ver aqui produção industrial de quem ganhou e perdeu com a introdução do euro) e as suas dívidas a crescer, beneficiando o centro da União, nomeadamente a Alemanha (ver aqui)

A crise das dívidas soberanas, que foi criada para salvar a banca francesa e alemã, não expôs a União Europeia como o colete de forças que é, mas, pelo contrário criou uma nova ferramenta para acelerar a desvalorização do trabalho, a privatização dos bens comuns e a destruição do Estado social: a combinação dívida/austeridade. A criação das troikas foi instrumental para responder ao início da crise, mas já antes o Tratado Orçamental, com a sua regra de chumbo, criava um novo paradigma, ilegalizando qualquer política expansionista na União Europeia. A austeridade é o alfa e ómega da União e todas as suas instituições e tratados são construídos em torno dessa política.

“Onde estão os membros da Internacional Socialista?” – perguntava há dias Freitas do Amaral (ver aqui) numa iniciativa unitária de solidariedade com a Grécia. Aqui estão eles: Martin Schulz ameaçou os gregos com a expulsão do euro caso o “não” ganhasse e depois de se confirmar a rejeição de mais austeridade por parte do povo grego Jeroen Dijsselbloem, presidente do Eurogrupo, dizia que a escolha tinha sido “muito lamentável”. Onde está a Internacional Socialista? Onde estão os Sociais Democratas da Europa? Ao lado do Partido Popular Europeu, com a mesma política, sem tirar nem pôr. Da mesma forma que é impossível distinguir no essencial a política de António Costa da de Passos Coelho.

Se alguma vez se pensou que a União, os seus tratados e o euro eram reformáveis hoje esse caminho encontra-se fechado nesta Europa de partido único.

E se a austeridade como resposta à crise não denunciou a política da União e o colete de forças do Euro, desde a vitória do Syriza em janeiro deste ano caiu a máscara. Um governo de um Estado membro não tem nenhuma margem para nenhuma outra política que não seja a austeridade, como se verificou com o corte de liquidez a que o Estado grego foi sujeito para forçar um acordo que mostrasse que “não há alternativa”. Mais, sempre que parecia existir um avanço nas negociações fez-se ouvir a voz de Merkel ou de Schäuble, mostrando quem manda na União e ainda não se tinha tocado no ponto central: a dívida. A convocação de um referendo à austeridade, que chocou todos os eurocratas por devolver a palavra ao povo, foi uma aposta política tão arriscada como vitoriosa, que pôs a nu o medo que a UE tem da Democracia. Há quanto tempo não eram os/as cidadãos/ãs europeus ouvidos sobre as propostas que os afetam?

Aliás, a questão é mesmo essa, a União Europeia tem-se construído de maneira a que, mais e mais, possa garantir a acumulação de capital sem ser escrutinada pelo soberano, pelo povo. Essa tem sido, constantemente, a fuga para a frente das instituições europeias, pelo que não é de estranhar que Juncker tenha respondido a Tsipras no Parlamento Europeu esta semana que a solução para esta crise “é o aprofundamento da união económica e monetária”, que se tem visto ser feita à custa da soberania dos povos.

Como já há muito tempo não víamos na Europa, este domingo termina o prazo de um Ultimato da UE à Grécia. Claro que tinha de ser assim numa União de credores que é antidemocrática e que exclui a democracia e a palavra dos povos.

.