RSS

Lançamento do romance Olhos Abertos para a Morte de Rafael Rocha

Nina Rizzi lança seu livro Tambores pra n’zinga

A escritora, historiadora e educadora Nina Rizzi, lança no próximo sábado, 17, às 15h, no Sobrado Dr. José Lourenço, equipamento cultural da secretaria da Cultura do estado do Ceará- Secult, o livro de poemas “Tambores pra n’zinga”.

Na ocasião haverá exposição das obras de Sara Nina que ilustram o livro, samba de mesa com o Movimento Arrastão, apresentação de performances com Jânio Florêncio, Nina Rizzi e Rachel Alencar e avant-premiére do curta Noturnos, de Carito Cavalcanti e Joca Soares, a partir de poemas que integram o livro e que será lançado oficialmente na Bienal Internacional de Poesia em Luanda/ Angola, dia 22 de março de 2012, quando a autora participará de mesa redonda e recitais.

Serviço:
Lançamento do livro Tambores pra n’zinga
Local: Sobrado Dr. José Lourenço, 154 – Centro/ Fortaleza.
Data: 17 de março
Hora: 15h

Maldición eterna

De Alejandra Pizarnik a Gustavo Escanlar, de César Moro a Ignacio Anzoátegui, de Porfirio Barba Jacob a Jorge Barón Biza, Los malditos, un volumen de la Universidad Diego Portales editado por Leila Guerriero, reúne diecisiete retratos de vidas al límite de artistas de América latina contados por escritores y cronistas destacados como Alan Pauls, Mariana Enriquez, Alberto Fuguet, Juan José Becerra y Juan Gabriel Vásquez, entre otros. Suicidios, infiernos interiores, impulsos autodestructivos, pero también talento y creatividad extremos se ponen en juego en este formidable volumen que indaga en las formas antiguas y aún vigentes del malditismo.

La editora del libro Leila Guerriero. Imagen: Diego Sampere

La editora del libro Leila Guerriero. Imagen: Diego Sampere

Por Juan Pablo Bertazza

 
La palabra maldito proviene del latín male dictus, que sería algo así como “expresar ofensas a alguien” o, incluso, “maldecir”. Los malditos son, en consecuencia, los que antes maldijeron, un círculo que se cierra sobre ellos mismos. Malditos son los que caen en su propia trampa, los que se enredan en sus propias maldiciones. Los malditos es también un libro fascinante compilado por la escritora y periodista Leila Guerriero, una verdadera puerta de acceso hacia una dimensión desconocida o, mejor, una plataforma lanzada hacia aquello desde donde ya no se vuelve: el interés por hombres y mujeres que escribieron con sangre su obra y su propia vida. Diecisiete –el número de la desgracia– perfiles de autores muertos pero vigentes y contemporáneos de Latinoamérica; ese fue el punto de arranque para confeccionar esta obra, aclara Leila Guerriero desde la mesa de un bar de Chacarita, con anteojos de sol, fresca, grave, lúcida y reflexiva, como recién llegada de un lugar traumático, como si hubiera pasado una temporada en el infierno: “Confeccionar la lista de malditos me llevó nueve meses, había países de cuyos escritores malditos no teníamos la menor idea. No por escasez, es decir, no los países que podés estar pensando como Ecuador, que sí tenían un referente muy claro, sino por superpoblación de malditos, como es el caso de Colombia, donde tuvimos que dejar afuera a Raúl Gómez Jattin, y Brasil, otro país muy difícil porque sus malditos tienen más que ver con la composición de las canciones de la década del ’70. Queríamos un balance entre escritores conocidos y algunos que fueran más soterrados, rescatar la obra de gente con mucho brillo en su momento que luego quedó olvidada, tratamos de esquivar la moda consagratoria”, explica Guerriero.

Jugando un poco a las estadísticas, digamos que el gran mapa del malditismo contemporáneo de América latina cuenta con tres argentinos, tres chilenos, dos colombianos, dos peruanos, un boliviano, un brasileño, un mexicano, un cubano, un uruguayo; un escritor que se agregó a último momento, el periodista y estrella de la televisión uruguaya Gustavo Escanlar, que falleció en noviembre del 2010, y sólo dos mujeres: la chilena Teresa Wilms Montt y Alejandra Pizarnik.

Pero además este libro presenta, en uno de sus sucesivos trasfondos, una antología de los escritores más importantes de Latinoamérica, aquellos encargados de escribir y bucear en la vida de los malditos: nombres como Alan Pauls, Juan Gabriel Vázquez, Edmundo Paz Soldán, Rafael Lemus, Juan José Becerra, Mariana Enriquez y Alberto Fuguet. Escritores que elaboraron textos de una excelente calidad literaria pero que, en cada caso, emprendieron un viaje, un itinerario, es decir, no sólo por los libros del escritor que les tocó en suerte, sino también por la ciudad natal de cada uno de ellos, los barrios que habitaron, los colegios donde estudiaron o fueron expulsados, las familias en las que nacieron, los amigos que eligieron y hasta los cementerios donde permanecen enterrados.

A todo esto, ¿qué es un escritor maldito?

“Los malditos tienen que tener, inevitablemente, un punto de tortura interna, estar a la intemperie, ser frágiles para resolver cuestiones que a otros no les cuesta demasiado, un retorcijón fuerte de la conciencia, del ánimo, una sensibilidad exacerbada, son sobrevivientes de ellos mismos, gente muy arrojada a los lobos. Por ejemplo, un alcohólico agarrado del semáforo de la esquina y con una obra endeble no podría ser considerado un maldito, intentamos evitar la leyenda de los excesos o, por lo menos, que eso no fuera lo único para mostrar. El objetivo noble de este libro es despertar el interés por todas estas obras que son muy valiosas, despertar la curiosidad del lector”, concluye Guerriero.

Sin volver a apelar a las etimologías, dentro de la literatura el término “maldito” se remonta a la poesía francesa, a partir de Los poetas malditos, de Paul Verlaine, un libro de ensayos publicado por primera vez en 1884, y luego en su versión definitiva de 1888. En esta obra se honra y se reconstruye la obra y la vida de seis poetas emblemáticos: Tristan Corbière, Arthur Rimbaud, Stéphane Mallarmé, Marceline Desbordes-Valmore, Auguste Villiers de L’Isle-Adam y Pauvre Lelian, anagrama del propio Paul Verlaine. Desde aquel entonces a esta parte, el malditismo parece subsistir en el género poético, a tal punto que se conoce la expresión poeta maldito, pero no cuentista o novelista maldito. ¿Por qué la poesía es el género que más aloja sujetos malditos?

“Es verdad, parece haber una relación estrecha entre la poesía y el malditismo, de hecho, los grandes referentes son poetas, quizá se deba a que la poesía es un género que trabaja con el ser sin tanta intermediación: yo primero pensé que en el libro íbamos a tener sólo poetas y no fue tan así.”

Los malditos. Leila Guerriero Editora Universidad Diego Portales 475 páginas
HAY GOLPES EN LA VIDA

¿Cuáles son las características en común de estos diecisiete autores de diversa nacionalidad, estilos, géneros y edades? La locura es, en efecto, una de las condiciones del malditismo: locura que en el caso de Martín Adán, tal como cuenta Daniel Ttinger, parece venir de la familia: “Su hermano, por leer tanto a Verne, construyó un avión de madera lo suficientemente grande como para poner de piloto a un muchachito de trece años, subirlo a un segundo piso, convencerlo de que se agarre fuerte del timón y arrojarlo al vacío”. Algo similar sucede con Jorge Barón Biza y ese aire trágico y suicida de familia que plasma de manera impresionante en El desierto y su semilla. Otra característica del malditismo parece estar dada por los golpes, golpes en la vida tan fuertes, golpes como el odio de Dios, golpes que son pocos pero son; golpes metafóricos, golpes concretos, golpes propios, golpes ajenos. Samuel Rawet, a quien se le cae al suelo su hermanito (“no hace falta más que eso para transformar una vida en una catástrofe”, señala Guerriero), golpes que, acaso, cambian el destino y presagian algo, golpes como el que sufrió a los tres años el poeta chileno Pablo Palacio cuando la niñera se lo llevó al arroyo a lavar ropa blanca, desde donde sufrió una tremenda caída que, además de imborrables cicatrices, le habría hecho ingresar el don, el gen, o el virus literario. Una caída casi calcada es la que sufre el mexicano Jorge Cuesta cuando es soltado por su niñera que lo sujetaba y se revienta la cabeza contra un mueble.

Otro elemento esencial del malditismo, un verdadero género del escritor maldito es el que constituyen las últimas palabras. Así, el hermético poeta Jorge Cuesta dejó escrita la siguiente nota antes de ahorcarse: “Porque me pareció poco suicidarme una sola vez. Una sola vez no era suficiente, no ha sido suficiente”; por su parte, las últimas palabras del poeta boliviano Jaime Sáenz, que terminó sus días en la Casa del Poeta, una vivienda de la alcaldía de La Paz, fueron una cita a Goethe: “Sólo el amor salva”; y, por otro lado, el caso paradigmático de Alejandra Pizarnik quien, antes de su muerte por sobredosis, llegó a escribir en su pizarrón de trabajo: “No quiero ir/ nada más/ que hasta el fondo”.

En definitiva, para ser maldito no alcanza con ser loco, solitario, gay, pobre. Pero, sin lugar a dudas, la gran coincidencia de los malditos recae en el exceso de nombres, como si uno solo no resultara suficiente para contener tanta pulsión, tanta necesidad, tanto exceso: seudónimos o heterónimos como es el caso de Martín Adán, quien decía: “A Martín Adán pueden escudriñarlo todo a través de sus obras. A Rafael de la Fuente no, le hacen daño”; el seudónimo de sir Edgar Dixon utilizado por Bernardo Arias Trujillo para firmar una de sus novelas malditas, Por los caminos de Sodoma; también los apodos sufridos o autoimpuestos por escritores como Rodrigo Lira, que se hacía llamar Mister Pico, que en Chile quiere decir pene, o el aristócrata padre de la chilena Teresa Wilms Montt a quien, a falta de herederos hombres, decidió llamarla “mi Tereso”. O, directamente la esquizofrenia, esa especie de muñeca rusa que constituyen los nombres de Porfirio Barba Jacob que, tal como cuenta Juan Gabriel Vásquez, “de niño y de joven fue Miguel Angel Osorio, que durante un breve tiempo fue Maín Ximénez y luego, durante un tiempo no tan breve, Ricardo Arenales; que al final de su vida llegó a pensar en llamarse Juan Pedro Pablo y pasar así de tener un nombre que no tenía nadie a tener un nombre que era todos”. O el caso contrario que es el poder de aquellos pocos nombres que terminan condensando con su poder todo lo que hay a su alrededor, como sucede, nuevamente, con la chilena Teresa Wilms Montt, tan hermosa y tan maldita como sus hermanas que Traslaviña, la calle donde vivían, se transformó en Tras las Wilms; o lo que implica la eliminación de parte del nombre, como hizo Pizarnik con respecto a Flora, luego de la publicación de su primer libro, La tierra más ajena (1955). Cambios de nombre que parecen verdaderos cambios de piel, como exhibe el poeta César Moro que, en realidad, se llamaba Alfredo Quíspez Asín Más, nombre que modificó con todas las de la ley en el Registro Civil de Lima a los veinte años porque, tal vez, le parecía de indio.

 

SIEMPRE TENDREMOS MALDITOS

Cuesta pensar que estos diecisiete autores hayan podido conocer algo parecido a la felicidad, en primer lugar porque es difícil entender la felicidad sin el humor, y si de algo carecen la mayoría de estos autores es de cinismo, es decir, no tenían la capacidad de verse desde afuera, muy inmersos como estaban en sus propios demonios: “Toda esta gente tenía un infierno en la cabeza, sí han tenido respiros, nadie puede vivir más de diez años con un infierno en la cabeza permanente, creo que en algunos casos han tenido alguna etapa más de remanso, a veces una pareja funcionaba como eso, como un lugar de cobijo, pero esa tortura permanente no se resolvía nunca: eso que entendemos como felicidad, estado de más placidez o bienestar, adquiere en ellos una forma muy efímera de la euforia, de la exaltación, un pico completamente inestable que, para ellos, es lo más parecido a la felicidad. En definitiva, si les pudiéramos preguntar a todos ellos si fueron felices, la respuesta sería no positiva. Escanlar, por ejemplo, tendría una respuesta más insolente, no hay que ser reduccionista, con lo difícil que es aceptar que uno no tuvo una vida feliz”, concluye Guerriero.

Si algo deja en claro este libro excepcional es que, a pesar de que la categoría maldito remita al campo semántico del romanticismo, el malditismo sigue y seguirá siempre vigente, tal vez reencarnando en otras formas, reapareciendo como los fantasmas y espíritus de muchos de estos escritores, cuya aura persiste luego de la muerte.

“Son personas muy dotadas para algo, pero muy poco dotadas para otras cosas, ahí hay un abismo insondable, resolver la vida práctica, hasta resolver un afecto, gente que nació con la sexualidad equivocada en la época equivocada. Y eso, en efecto, va a pasar siempre. Habrá otras cosas, pero siempre va a haber un punto de inadaptación, siempre habrá algo difícil de tragar, tal vez personas que, dentro de sesenta años, se quieran cocer y compartir el hígado con otra persona. Siempre algo nos va a producir rechazo.”

TALIS ANDRADE

LUIZ ALBERTO MACHADO POR TALIS ANDRADE – Registro aqui a generosa manifestação do amigo jornalista, professor universitário e escritor pernambucano Talis Andrade, que me deixou bastante emocionado: um incentivo desse é pra gente persistir, insistir e perseverar. Retribuo modestamente destacando seu trabalho. Obrigado, Talis.
TALIS ANDRADE - Talis Andrade é pernambucano de Limoeiro, reside no Recife e foi direitor de diversos jornais pernambucano, foi professor dos cursos de Jornalismo e Relaçoes Publicas da Universidade Catolica de Pernambuco. Além disso é autor dos livros Esquife Encarnado (1957), Poemas (1975), Cantiga para um Icone Dourado (1977), O Tocador de Realejo (1979), O Sonhador Adormecido, Vinho Encantado (2004), Os Herdeiros da Rosa, Os Sertoes de Dentro e de Fora, Romance do Emparedado (2007), Os Cavalos da Miragem, A Partilha do Corpo (2008) e O Enforcado da Rainha (2011).
Confira mais de Talis Andrade no Jornaleiro, no Recanto das Letras  e no blog Andrade Talis.
 

ACADEMIA PERNAMBUCANA DE LETRAS PREMIA ESCRITOR RAFAEL ROCHA

A Academia Pernambucana de Letras (APL) divulgou neste 11 de janeiro, os vencedores de seu concurso literário de 2011.

O jornalista, escritor e poeta Rafael  Rocha foi agraciado com menção honrosa, no prêmio Vânia Souto Carvalho, de Ficção, pelo seu romance OLHOS ABERTOS PARA A MORTE.

A vencedora nessa categoria foi Patrícia Gonçalves Tenório, pelo livro “Como se Ícaro falasse”.

A festa de entrega dos prêmios deverá ocorrer ainda neste mês de janeiro, provavelmente no dia 26.

Eis os outros premiados: Prêmio Amaro Quintas – História de Pernambuco – Lêda Rejane Accioly Sellaro, pelo livro “Educação e Religião: colégios protestantes em Pernambuco na Primeira República” (anos 20);

Prêmio Antônio Brito Alves – Ensaio – Anco Márcio Tenório Vieira pelo livro “Dante e a construção da reforma cristã”, com Menção Honrosa para Alfredo Sérgio Magalhães Jambo, pelo livro “Investigação de Giambattista Vico”;

Prêmio Edmir Domingues – Poesia – Marcos Antônio Soares de Andrade Filho, pelo livro “SPOLLIVM”, com Menção Honrosa para José Antônio da Silva, pelo livro “Poe – Arrecifes”, e Lúcio Roberto Ferreira, pelo livro “A Ponte e a Travessia”; e

Prêmio Elita Ferreira – Literatura Infantil – Patrocinado pela Editora Bagaço, com Menção Honrosa conferida a Antônio Nunes Barbosa Filho, pelo seu livro “Contação: uma historinha para cada dedo da mão”.

Elogio del optimismo

 

En toda su dureza un momento fascinante, en el que resuena lo que dijo el poeta Réné Char para definir la experiencia de la Resistencia francesa: nuestra herencia no está precedida de ningún testamento. Las plazas del país ya tienen una memoria, un vocabulario y una convicción propias, pero no están atadas por testamento alguno. Su futuro político está abierto, no está marcado ni codificado: harán de sí mismas lo que quieran y puedan ser. Como siempre, esa libertad puede ser fuente de debilidad o de riqueza, de desesperación o de pura fuerza. Del otro lado, ya sabemos lo que hay: el enemigo y los desafíos por enfrentar son sin duda colosales. De este, todo está aún por hacer. Actuar y pensar como si el futuro nos fuera a ser propicio es la mejor manera de estar preparados para hacerse con él en plenitud. Por Pablo Bustinduy es Doctorando en Filosofía de la New School of Social Research de Nueva York. Clique

MISSA DO GALO



de Talis Andrade 

Tocam os sinos
de Belém alegrando
fandangos e marujadas
Pela televisão
o Papa reza a Missa do Galo
a chamar o dia
afugentando a madrugada

Tocam os sinos de Belém
consagrados sinos
fundidos com ligaduras
de ouro cobre mercúrio
estanho ferro e chumbo
Nos quatro cantos do mundo
o povo canta esperando um prodígio

o Anjo que não vem

Em todos os recantos da cidade
espocam fogos de artifício
espocam os champanhes
Em todos os recantos da cidade
tocam os sinos de Belém

eu sem ninguém


Ilustração Bellinni, Annunciazione

Carcará, vídeo e letra com Chico Buarque

Lá no sertão
É um bicho que avoa que nem avião
É um pássaro malvado
Tem o bico volteado que nem gavião
Carcará
Quando vê roça queimada
Sai voando, cantando,
Carcará
Vai fazer sua caçada
Carcará come inté cobra queimada
Quando chega o tempo da invernada
O sertão não tem mais roça queimada
Carcará mesmo assim num passa fome
Os burrego que nasce na baixada
Carcará
Pega, mata e come
Carcará
Num vai morrer de fome
Carcará
Mais coragem do que home
Carcará
Pega, mata e come
Carcará é malvado, é valentão
É a águia de lá do meu sertão
Os burrego novinho num pode andá
Ele puxa o umbigo inté matá
Carcará
Pega, mata e come
Carcará
Num vai morrer de fome
Carcará
Mais coragem do que home
Carcará

Veja o vídeo 

 

O livro de Talis

por Woden Madruga

Mês passado andei escrevendo aqui sobre um livro inédito do poeta Talis Andrade, Os Herdeiros da Rosa, o mesmo título que usei na crônica. Recordando, começava a coluna assim: “Na desarrumada caixa de papelão onde guardo uns jornais antigos por absoluta mania, encontro o pacote que há anos perdera e há muito tempo procurava. Foi um acaso feliz. Nele estava a cópia encadernada dos originais de um livro inédito do poeta Talis Andrade que ele me mandara nos meados dos anos 90 do século passado”. A partir daí, entre outras coisas, contei do desejo que Talis tinha de ver o livro editado em Natal pela Companhia Editora do Rio Grande do Norte (Imprensa Oficial), da qual ele fez parte quando dirigia o jornal “A República”, depois de ter sido editor do seu suplemento literário que marcou época nesta cidade no findar dos anos 50.

Pois bem, o livro de Talis já não é mais inédito. Esta semana me chega pelos Correios “Os Herdeiros da Rosa”, editado ano passado em Olinda pela Editora Livro Rápido, do editor Tarcísio Pereira, que deve ser o mesmo Tarcísio da famosa Livraria Livro 7, do Recife, boa praça, gente da melhor qualidade. Talis me faz uma dedicatória generosa numa letra que nem Champollion conseguiria decifrar. Dei as mesmas topadas lendo a carta sua encolhida entre as páginas do livro. Depois de duas madrugadas consegui entender que “esta edição dos Herdeiros da Rosa não é definitiva” e que ela não teve a última revisão do autor. Fui conferir com os “meus” originais de 1995 e, realmente, o livro passou por muitas modificações.

Nesta, ele juntou dois textos que não estavam no trabalho original. Um, assinado por Veríssimo de Melo, o outro, de Francisco Fausto Paula de Medeiros. Há novos poemas. Outros, foram eliminados. Talis trabalhou bastante no processo de recriação, comum nos bons poetas. A permanente reinvenção. Aí também um traço característico da própria maneira de ser do homem Talis Andrade, visível nas várias atividades que exerceu e exerce, ele mesmo um irrequieto de nascença, cultivando seus fingimentos.

Para esta edição de Os Herdeiros da Rosa, o poeta colocou como orelhas, veja só, um texto escrito por mim e que ele pescou do Jornal de WM de 11 de julho de 2004. Como? Pois é, coisa de Talis. E olhe que a última vez que conversamos por telefone tem uns seis, oito anos. No meio disso houve um imeio dele, exatamente o que provocou a coluna. Confesso que fiquei todo ancho com o seu gesto, doido para dizer para o pessoal: “Olhe aí, gente, o novo livro de Talis Andrade tem como orelhas um texto meu”.

A coluna tinha como título “Talis e Os Herdeiros da Rosa”. Era assim:

- Uma semana de muita correspondência, estimulada certamente pelo “milagre” da internet que vai entupindo, à medida que a hora passa, a nossa “caixinha das almas”. Ao abri-la, faço a debulhação, peneiro aqui, peneiro ali, olho, frecho bem, gosto, escolho. Cubagem feita, a emoção às vezes dispara no bater do coração. Dá alegria, mas em algumas mensagens aquela nota carregada de uma certa melancolia. Esta semana a máquina registradora creditou muito na coluna da emoção.

Um dos causadores de tudo isso foi um imeio do meu querido Talis Andrade, do poeta Talis, uns vintanos ou mais que não o vejo, companheiro-irmão dos anos cinqüenta, anos sessenta. Nesse espaço todo de tempo, uma madrugada qualquer o telefone chama. É ele. Três, quatro, cinco anos depois a saudade aperta: o telefone volta a chamar na madrugada. A mesma ternura, o mesmo bem querer da mocidade. A mesma bondade do poeta, como está na sua mensagem do dia 5:

“Woden: você escreve cada vez mais gostoso. E quando quero matar as saudades de você, o jeito é a leitura do seu Jornal. Aí recordo Berilo, Márcio e você, eternizados em uma foto que tenho, na farda de recrutas do Exército. E vem a lembrança doutros jovens: Fausto, Diógenes, Dorian, Sanderson, e os mais velhos que viraram meninos: Navarro, Walflan, Zila, Veríssimo.”

“Essa gente toda está em um livro meu de poesia que espero publicar breve: Os Herdeiros da Rosa. Para o final deste mês estou lançando aqui dois livros: O Sonhador Adormecido e Vinho Encantado. Bem, que você seja o eterno amante de sua terra e o melhor dos amigos, sempre defendendo o povo e as terras potiguares. Este abraço distante e perto de Talis.”

Final dos anos cinqüenta, Governo Dinarte Mariz, Talis Andrade dirigia um suplemento literário no jornal A República. Poeta do “Esquife Encarnado”, ele era um dos agitadores culturais de uma Natal gostosamente provinciana, amigo de todos, apesar da agitação política da aldeia que dividiu xarias e canguleiros em dinartistas e aluisistas. Foi uma luta, gente! E no meio e tudo isso, ainda tinha Jânio Quadros. Éramos janistas e pichamos as ruas de Natal com a vassoura do doido. Felinto Rodrigues estava no bando, discretamente, é verdade, e Efrem Lima chefiava um escritório da campanha montado num segundo andar da Princesa Isabel esquina quase com o Grande Ponto.

Terminada a campanha, Talis voltou para a sua Limoeiro, em Pernambuco, onde moravam seus pais. Depois radicou-se em Recife, continuou agitando as massas, foi secretário do Governo Antonio Farias, enveredou pela publicidade, amou várias mulheres e continuou sonhando na poesia. Quando dá na telha, vem bater no mar da Praia de Cotovelo, agasalhado na casa do primo Cacau, filho do tio Nei Marinho, de saudosíssima memória.

Esses jovens que Talis registra nas suas saudades, Fausto, por exemplo, é o ministro Francisco Fausto de Medeiros, na véspera de ser bisavô; Berilo é o doce Berilo Wanderley; Márcio é o também doce Márcio Marinho, ambos poetas, boêmios, sendo que Márcio levava ligeira vantagem porque tocava violão e tinha um vozeirão danado para serenatas. Os dois hoje se divertem com os anjos cantando umas coisinhas de Noel Rosa.

Os outros três jovens estão aí numa boa: Sanderson Negreiros cadastrando os relâmpagos da boca da noite, que ele antevê além das Quintas profundas; Dorian Gray Caldas, se multiplicando entre suas marinhas incomparáveis, suas cerâmicas, seus tapetes, sua poesia e sua fidalguia, grande artista da minha terra; Diógenes da Cunha Lima faz o milagre de multiplicar as horas. Seu dia tem 48 horas. Advocacia ocupado todo um belo casarão da Hermes da Fonseca, a presidência da Academia de Letras, que dá uma trabalheira doida principalmente por conta dos futuros imortais, a agenda de suas viagens para Firenze, os negócios consulares com o Chile, os imóveis daqui e de Mossoró, o trem de Nova Cruz e, achando pouco, inventou agora de comemorar o centenário de nascimento de Pablo Neruda com quem mantém diálogo há alguns anos.

Tudo isso veio agora à tona por conta de Talis Andrade, o “Pintadinho”.

(Tribuna do Norte)

Periodismo. Hay que luchar para dar el protagonismo a la gente sencilla. Dar la voz a los sin voz.

- Las empresas de comunicación han mitificado la frialdad y el distanciamiento con objeto de evitar que los profesionales que asistían a situaciones de injusticia y crímenes que podían despertar su indignación y toma de posición pudieran reflejarlas en su periodismo. Se trata de una aberración humana más de las tantas que impone el mercado, por eso yo reivindico la emoción, el sentimiento, la capacidad y necesidad del periodista de ser sensible ante la tragedia, de señalar al criminal y de reflejarlo en su trabajo.

- Las empresas y los grandes medios quieren periodistas sin corazón, ensalzan la neutralidad y la objetividad. Pero se trata, en nombre de esa neutralidad, de anular al periodista, porque luego los contenidos no son neutrales, los dueños y directivos definen líneas, selección de noticias, valores, etc. Todo lo que sus intereses económicos y políticos exigen; sin embargo cuando el periodista quiere denunciar a los responsables de una masacre le piden que refleje las dos versiones y sea neutral. Hay que estar en contra de ello, porque no se puede convertir el periodismo en algo que, por ejemplo ante un bombardeo de la OTAN contra unos civiles que festejan un boda en Afganistán, se nos presenta como dos versiones o dos fuentes periodísticas.

- La televisión juega con la imagen, y la imagen termina dominada por la espectacularidad y la frivolidad. Incluso resulta incompatible con la razón, creo que es un formato difícilmente defendible.

- El periodista debe ser sensible al derecho de los ciudadanos a comer, a que se respete su vida, a que no les expulsen de sus tierras. Todos esos derechos se atropellan diariamente mientras los periodistas miran hacia otro lado. Mira en España, unos bancos dejan a las familias sin vivienda por no pagar la hipoteca y nuestro periodismo se mantiene insensible.

Entrevista a Pascual Serrano sobre Contra la neutralidad. Tras los pasos de John Reed, Ryszard Zapuscinski, Rodolfo Walsh, Edgar Snow y Robert Capa

Seguir

Obtenha todo post novo entregue na sua caixa de entrada.

Join 377 other followers