Morto Contreras, o infame e cruel carrasco de Pinochet

Manuel Contreras foi chefe de órgão responsável por mais de 1.500 execuções durante a ditadura chilena

Juan Manuel Guillermo Contreras Sepúlveda (Santiago de Chile, 4 de mayo de 1929-ibídem, 7 de agosto de 2015),1 conocido por el apodo de Mamo

Juan Manuel Guillermo Contreras Sepúlveda (Santiago de Chile, 4 de mayo de 1929-ibídem, 7 de agosto de 2015),1 conocido por el apodo de Mamo

Condenado a 529 anos de prisão, o general mais temido da ditadura de Augusto Pinochet (1973-1990) no Chile, ex-chefe da Direção de Inteligência Nacional (Dina) morreu aos 86 anos na sexta-feira por complicações de diabetes e de um câncer no cólon.

Cumpria pena no presídio Punta Peuco, nos arredores da capital chilena, mas foi transferido em setembro de 2014 para o Hospital Militar de Santiago, onde morreu.

Em 1975 o então chefe da polícia secreta do regime de Pinochet foi mentor da Operação Colombo, que teve como objetivo encobrir o desaparecimento de 119 presos políticos, com o auxílio das polícias secretas do Brasil e da Argentina. A ação abriu espaço no mesmo ano para a Operação Condor, uma coordenação das ditaduras do Cone Sul para eliminar opositores.

A Dina, o organismo repressor que Contreras começou a organizar antes do golpe militar contra o presidente Salvador Allende (1970-1973), foi responsável pelo desaparecimento de 1.192 presos políticos e por mais de 1.500 execuções de opositores ao regime. Em 17 anos de ditadura, mais de 30 mil pessoas foram torturadas ou presas no Chile.

Sem arrependimento

Contreras, que contava com uma rede de 50 mil informantes no país e no exterior, nunca reconheceu sua responsabilidade pelos crimes, sempre jogando a culpa em outros membros do regime, inclusive o próprio Pinochet, que acusava de ter enriquecido com o narcotráfico.

O general aposentado alegava que Pinochet era o verdadeiro chefe da Dina e que apenas cumpria ordens. Ele também atribuiu à CIA, a agência de inteligência dos EUA, o assassinato de figuras como o general Carlos Prats, antecessor de Pinochet no comando do Exército.

Alguns anos atrás, ele declarou publicamente, a partir da prisão, que se sentia orgulhoso do trabalho realizado frente à Dina. “Não matamos ninguém, exceto terroristas quando eles nos enfrentaram. No Exército chileno, não se dá ordens para matar. Não tenho as mãos manchadas de sangue”, afirmou em entrevista a um canal de televisão.

A presidente do Agrupamento de Familiares de Detidos Desaparecidos (AFDD), Lorena Pizarro, afirmou estar “frustrada” com o fato de Contreras ter morrido num hospital militar como general aposentado. “É um plano de impunidade inaceitável” apesar dos mais de cinco séculos anos de condenação, declarou.

Dirección_de_Inteligencia_Nacional emblema

Murió el ex director de la DINA Manuel Contreras

Con más de 520 años de condenas por cumplir a razón de violaciones a los derechos humanos

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por ANGELA BARRAZA RISSO/ El Ciudadano

(…) A pesar de todas sus condenas por delitos de lesa humanidad, nunca fue degradado por las Fuerzas Armadas. Se llevó con él la información que miles de víctimas de la dictadura necesitaban para aclarar los diversos casos que aún no se encuentran resueltos; pasó sus últimos años de salud en un saludable retiro en una cárcel de lujo, construida con el fin de volver placenteros los años de reclusión y vejez de los torturadores y su final estuvo enmarcado en un contexto de cuidados amables, visitas familiares y la precaución de que no sufriera dolor. Deferencia que él y sus efectivos militares, dispuestos para la represión, no tuvieron para con sus víctimas en tiempos de dictadura.

A razón de la muerte de Contreras, El Ciudadano conversó con Verónica De Negri, madre de Rodrigo Rojas De Negri, el joven fotógrafo que fue quemado vivo por agentes de la dictadura quien nos dijo lo siguiente:

Es el colmo que estos criminales están totalmente protegidos por el gobierno, mientras nosotros somos los que tenemos que hacer los grandes esfuerzos para llegar a cualquier lado y hacer sentir nuestra voz. Parece increíble que se le esté dando tanto espacio a un criminal, que es responsable de tantas muertes, de tanta tortura y de tanto daño que le hizo a toda la nación. Porque acá no se trata de personas “X”. Las condenas que este sujeto tuvo, fueron por unas cuantas personas, pero Contreras, al igual que Pinochet, estuvo involucrado en todas. Y se murió sin entregarnos los elementos para conocer dónde están todos los desaparecidos, los nombres de quiénes dieron las ordenes, y toda aquella información que es vital para toda la nación.

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Le preguntamos a Verónica lo que significa el hecho puntual de que Contreras muriera sin haber sido degradado en vida por las Fuerzas Armadas y si interpretaba este hecho como una falta de voluntad, de parte del ejército, para que las víctimas de los crímenes de lesa humanidad reciban justicia. De Negri señaló que Contreras no debió ser degradado sólo por las FFAA, sino también por los presidentes, desde el día que asume Patricio Aylwin.

Hay que hablar las cosas por su nombre y esto no se trata de voluntad. Esto se trata de una política criminal asquerosa de mantener el silencio y de destruirnos al precio que sea. Estos gobiernos de la Concertación y ahora, de la Nueva Mayoría, debieron haber mostrado compromiso político de hacer una reparación moral a toda la nación. Acá, la moral no cuenta. Y es así como Chile se ha construido políticamente. Y los que seguimos pidiendo por la moral, somos el resto de Chile, que somos la mayoría. Con todo lo que ha pasado en estos años, el poder político no está por la justicia, sino que está, constantemente, invitando al olvido. Entonces qué van a calmar con esta forma de hacer política. Sólo da más rabia e impotencia. Este sujeto se murió con el cargo y vivió sus últimos años en una institución que parecía hotel de cinco estrellas. Más encima, es el pueblo de Chile el que pagó su tratamiento médico, en vez de estar en un SAPU o en un hospital público cualquiera. ¿Por qué esas diferencias?

En este país se está premiando al criminal y constantemente se está castigando al más débil. Y todo eso a mí me parece atroz.
Juan Manuel Guillermo Contreras Sepúlveda nació en Santiago, el día 4 de mayo de 1929.

Fue un General retirado del Ejército de Chile.

Entre 1973 y 1977, vale decir, en los primeros años de la dictadura militar, fue designado por Augusto Pinochet como jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), cargo a través del cual dirigió una serie de actividades de represión política (entre las que se incluyen tortura, secuestro y asesinato) a los opositores del régimen. A razón de estas violaciones a los derechos humanos, fue condenado a cadena perpetua.

Contreras cumplió las penas en un lugar especialmente preparado para militares de alto rango condenados, el Penal Cordillera que se encontraba al interior de la Escuela de Telecomunicaciones del Ejército, y que fue cerrado en el gobierno de Sebastián Piñera.

En julio de 2010 declaró públicamente, desde la prisión de Punta Peuco donde cumplió sus condenas, que “se sentía orgulloso de su trabajo al frente de dicho organismo.”

Resumen de sentencias judiciales confirmadas emitidas contra Manuel Contreras Sepúlveda por los tribunales chilenos desde 1995.

Total simple de penas actuales e históricas confirmadas: 549 años, 24 días

Total de estas penas que son actuales y efectivas (privativas de libertad): 500 años, 21 días

Total de estas penas que son actuales y de cumplimiento alternativo: 9 años

Total de estas penas que ya se encuentran cumplidas: 40 años, 3, días (de los cuales 27 años y 2 días eran efectivas, y 13 años y 1 días eran no efectivas)

A) Detalle de sentencias a firme contra Manuel Contreras ya cumplidas

Homicidio calificado de Orlando Letelier: Condenado a firme el 30/05/1995 a 7 años de presidio mayor en grado mínimo como autor de homicidio calificado.

Secuestro de Ofelio Lazo Lazo: Condenado a firme el 29/10/2008 a 5 años y 1 día de presidio mayor en su grado mínimo, sin beneficios, como coautor de secuestro calificado.

Secuestro de Sergio Lagos Marín: Condenado a firme el 27/01/2009 a 5 años de presidio menor en su grado máximo, con beneficio de la libertad vigilada, como autor de secuestro calificado.

Secuestros de Enrique Jeria Silva, Darío Miranda Godoy y Jorge Solovera Gallardo: Condenado a firme el 9/03/2009 a 5 años de presidio menor en su grado máximo, sin beneficios, como coautor de secuestro calificado.

Secuestro de Julio Flores Pérez: Condenado a firme el 15/04/2009 a 5 años de presidio menor en su grado máximo, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestro de Luis Muñoz Rodríguez: Condenado a firme el 13/08/2009 a 5 años y 1 día de presidio mayor en su grado mínimo, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestro de Félix de la Jara Goyeneche: Condenado a firme el 10/09/2009 a 5 años de presidio menor en su grado máximo, con el beneficio de la libertad vigilada, como autor de secuestro calificado.

Secuestro de Mamerto Espinoza Henríquez: Condenado a firme el 2/12/2011 a 3 años y un día de presidio menor en su grado máximo como autor de secuestro calificado, con el beneficio de la libertad vigilada.

B) Detalle de sentencias a firme contra Manuel Contreras actualmente cumpliéndose

Secuestro de Miguel Ángel Sandoval: Condenado a firme el 17/11/2004 a 12 años de presidio mayor en su grado medio, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestro de Diana Aarón Svigilsky: Condenado a firme el 30/05/2006 a 15 años de presidio mayor en su grado medio, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestro de Julia Retamal Sepúlveda: Condenado a firme el 18/01/2007 a 10 años de presidio mayor en su grado mínimo, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestro de Luis Dagoberto San Martín Condenado a firme el 28/05/2007 a 10 años y 1 día de presidio mayor en su grado medio, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestros de Mario Carrasco Díaz y Víctor Olea Alegría Condenado a firme el 22/08/2007 a 10 años y 1 día de presidio mayor en su grado medio, sin beneficios, como coautor de secuestro calificado.

Plan Leopardo, secuestros con homicidio de Luis Alberto Canales Vivanco, Carlos Alberto Cuevas Moya, Alejandro Patricio Gómez Vega, Luis Emilio Orellana Pérez y Pedro Rojas Castro y los secuestros simples de los sobrevivientes Margarita del Carmen Durán Gajardo y Sigfrido Orellana Pérez: Condenado a firme el 1/09/2008 a 10 años y 1 día de presidio mayor en su grado medio, sin beneficios, como autor de cinco secuestros con homicidio y dos secuestros simples (de sobrevivientes).

Secuestros de Carmen Díaz Darricarrere e Iván Montti Cordero: Condenado a firme el 24/12/2008 a 7 años de presidio mayor en su grado mínimo, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestros de Sergio Tormen Méndez y Luis Guajardo Zamorano: Condenado a firme el 21/01/2009 a 10 años de presidio mayor en su grado mínimo, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestro de David Silberman Gurovich Condenado a firme el 20/04/2009 a 7 años de presidio mayor en su grado mínimo, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestro de Jorge D’Orival Briceño: Condenado a firme el 20/07/2009 a 15 años de presidio mayor en su grado medio, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestro de Sergio Pérez Molina y Homicidio calificado de Lumi Videla Moya: Condenado a firme el 07/09/2009 a 15 años y 1 día de presidio mayor en su grado máximo, sin beneficios, como autor de homicidio calificado de Lumi Videla Moya y a 5 años de presidio menor en su grado máximo, sin beneficios, como autor de secuestro calificado de Sergio Pérez Molina.

Secuestros de Cecilia Bojanic Abad y Flavio Oyarzún Soto: Condenado a firme el 29/09/2009 a 10 años de presidio mayor en su grado mínimo, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestro de María Bustillos Cereceda: Condenado a firme el 3/12/2009 a 15 años de presidio mayor en su grado medio, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestros de Luis González Mella, Luis Mahuida Esquivel y Antonio Soto Cerna: Condenado a firme el 11/07/2011 a 5 años de presido menor en su grado máximo como autor de secuestro calificado, con el beneficio de la libertad vigilada.

Secuestro de Herbit Ríos Soto Condenado a firme el 25/08/2011 a 4 años de presido menor en su grado máximo como autor de secuestro calificado, con el beneficio de libertad vigilada.

Secuestro de Héctor Vergara Doxrud Condenado a firme el 18/06/2012 a 5 años y 1 día de presidio mayor en su grado mínimo, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestros de José Jara Castro y Alfonso Díaz Briones: Condenado a firme el 5/07/2012 a 10 años y 1 día de presidio mayor en su grado medio, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Caso Tejas Verdes: secuestros calificados de Miguel Heredia Vásquez, Rebeca Espinoza Sepúlveda, Felipe Marmaduke Vargas Fernández, José Leonardo Pérez Hermosilla y José Orellana Meza, y apremios ilegítimos de 20 víctimas sobrevivientes: Condenado a firme el 1/04/2014 a 15 años y 1 día de presidio, sin beneficios, como autor de los secuestros calificados de 5 víctimas. Condenado a 5 años y 1 día de prisión como autor de apremios ilegítimos contra 20 víctimas sobrevivientes, sin beneficios.

Secuestro de Muriel Dockendorff Navarrete: Condenado a firme el 21/08/2014 a 8 años de presidio, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Homicidio calificado de Luis Fidel Arias Pino: Condenado a firme el 2/09/2014 a 15 años y 1 día de presidio, sin beneficios, como autor de homicidio calificado, además condenado por asociación ilícita a la pena de 3 años de prisión, sin beneficios.

Secuestro de María Cecilia Labrín Saso: Condenado a firme el 9/10/2014 a 10 años y 1 día de presidio, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestro de Carlos Guerrero Gutiérrez: Condenado a firme el 16/10/2014 a 15 años de presidio, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestro de Claudio Enrique Contreras Hernández: Condenado a firme el 16/10/2014 a 15 años de presidio, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Homicidio calificado de Ramón Martínez González: Condenado a firme el 10/11/2014 a 7 años de presidio, sin beneficios, como autor de homicidio calificado.

Secuestros de Juan Bosco Maino Canales, Elizabeth de las Mercedes Rekas Urra y Antonio Elizondo Ormaechea: Condenado a firme el 13/11/2014 a 10 años y 1 día de presidio, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestro de Pedro Raúl Merino Molina: Condenado a firme el 15/12/2014 a 5 años y 1 día de presidio, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestro de Juan Ernesto Ibarra Toledo: Condenado a firme el 28/01/2015 a 10 años y 1 día de presidio, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestro de Ruth Escobar Salinas: Condenado a firme el 29/01/2015 a 10 años de presidio mayor en su grado mínimo, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestro de Alberto Riveros Villavicencio: Condenado a firme el 13/03/2015 a 10 años de presidio, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestro de Agustín Reyes González Condenado a firme el 31/03/2015 a 15 años de presidio, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Caso Los Ocho de Valparaíso: Secuestros de Horacio Carabantes Olivares, Alfredo García Vega, María Isabel Gutiérrez Martínez, Fabián Ibarra Córdova, Sonia Ríos Pacheco, Carlos Rioseco Espinoza, Abel Vilches Figueroa, Elías Villar Guijón: Condenado a firme el 13/04/2015 a 15 años y un día de presidio, sin beneficios, como autor de los 8 secuestros calificados.

Secuestro de Alfonso Chanfreau Reyes: Condenado a firme el 29/04/2015 a 10 años de presidio, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Secuestro de Gloria Lagos Nilsson: Condenado a firme el 14/05/2015 a 10 años y un día de presidio, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

Homicidios calificados de Ana María Puga Rojas y Alejandro de la Barra Villarroel: Condenado a firme el 19/05/2015 a 15 años y un día de presidio, sin beneficios, como autor de los homicidios calificados.

Secuestros de Máximo Gedda Ortiz y Alejandro Parada González: Condenado a firme el 25/05/2015 a 15 años y un día de presidio, sin beneficios, como autor de los secuestros calificados.

Secuestro de Víctor Manuel Villarroel Ganga: Condenado a firme el 29/07/2015 a 13 años de presidio, sin beneficios, como autor de secuestro calificado.

*Este resumen de sentencias fue elaborado por el Centro de Derechos Humanos de la UDP.

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Alfredo Ayala, quien logró fugarse del mayor campo de concentración de la dictadura,

Por Alejandra Dandantapagn
“¡¡¿Qué hacés Mantecol?!!” Alfredo Ayala, el hombre que se escapó dos veces de la ESMA, se dio vuelta. Acababa de llegar al predio de la Escuela de Mecánica de la Armada, desde donde había escapado hacía poco más de veinte años. Néstor Kirchner avanzaba entre una comitiva. Año 2004. Un helicóptero lo había dejado en la plaza de armas. A diez metros de aquel llamado, Ayala tomó coraje y preguntó: “Señor presidente, ¿cómo sabe que yo era Mantecol?” Todo le venía pareciendo bastante raro. La invitación. La ocupación del predio. El micro. Y ahora esto. “¡Y cómo no voy a saberlo, Mantecol! –dijo Kirchner–: ¡Mirá al resto! Se vinieron de traje, se pusieron las mejores pilchas, y el único villero sos vos.”

Alfredo Ayala atraviesa una calle de Retiro camino al Mitre. Lleva puesto lo mismo que en ese momento, jean azul gastado y una camisa. Estuvo detenido-desaparecido en el centro clandestino del 7 de septiembre de 1977 al 23 del diciembre de 1979, se escapó y volvió a ser secuestrado el 15 de enero de 1980 con tres semanas de castigo, engrillado a pan y agua y después volvió a escapar. Integró la perrada, ese nombre maldito con el que el Grupo de Tareas 3.3.2 bautizó al equipo de sobrevivientes y de soldados obligados a trabajar en la reparación y cambios del Casino de Oficiales y en emprendimientos satélites del GT, más tarde, desde las mini pymes hasta la preparación de la isla El Silencio como CCD.

Ayala era responsable del movimiento villero de zona norte y varias veces había eludido por los pasillos de las villas al grupo de tareas que enviaban a capturarlo. Cayó en septiembre de 1977 y, como parte de la perrada, fue usado para trabajo esclavo en diferentes actividades. La última era en el taller de un tío del represor Jorge Radice. Lo dejaban a las seis de la mañana y lo pasaban a buscar a las seis de la tarde para llevarlo de vuelta a la ESMA. Una tarde se fue caminando y regresó a la villa. Lo volvieron a capturar tres semanas después. Fue castigado y encerrado. Después le dijeron que le darían una segunda oportunidad y lo llevaron a la isla El Silencio, en el Tigre, donde los marinos tenían un emprendimiento de madera. Lo dejaron en el obraje sin custodia, era a principios de 1980. Los dejaron solos varias semanas. Paró una lancha y le pidió al lanchero que lo llevara y así volvió a escapar.

Su historia previa a la ESMA es menos conocida. Vivió en la villa Uruguay de San Isidro desde los nueve años y fue parte del movimiento villero peronista acoplado más tarde a un sector de Montoneros que respondía al padre Mugica “como factor aglutinador nacional”. Era un tiempo de mucha organización. Las villas proyectaban con lápiz y papel en mano la construcción de viviendas con bañeras como las de los ricos o las de la urbanización. Mantecol Ayala tuvo cada vez más responsabilidades. Llegó a coordinar las 12 villas de San Isidro, y más tarde 38 villas de Capital y provincia de Buenos Aires. Los pasillos de la Uruguay y el Sauce lo escondieron cuando corrió dos veces antes de ser secuestrado y las dos veces que escapó de la ESMA. Un espacio de pasadizos solidarios al que el Grupo de Tareas no se le animó a entrar nunca sin una avanzada previa del Ejército o las fuerzas de seguridad.

La historia de Mantecol es parte de la historia del movimiento villero, uno de los sectores sobre los que echa luz este tercer juicio oral por los crímenes de la ESMA. Mercedes Soiza Reilly es la fiscal del juicio. “Lo que ha permitido este megajuicio es visibilizar los colectivos políticos más humildes, que realizaron el verdadero trabajo territorial en los barrios carenciados. Ellos no sólo fueron silenciados por la cruda represión que fue dirigida desde las Fuerzas Armadas contra ellos, sino además porque a muchas familias no les fue posible acceder a la Justicia para denunciar los crímenes. Muchos de ellos están declarando por primera vez en este juicio, y esto es muy importante, porque el acceso a la Justicia sólo es posible debido a las políticas estatales que garantizan el acompañamiento, facilitando que esta vez también sean escuchadas las personas más vulnerables.”

“En 1976 estábamos hablando de urbanizarlas –dice Mantecol–. Teníamos planes grosos. Mugica decía que los pobres no querían ser pobres, por lo tanto había que devolverles la dignidad. Y otra cosa es que no se quería mejorar las villas. El decía: quiero que dejen de ser Villeros. Me acuerdo de que en un momento de la reunión con él en la villa 31 se desplegó un plano. ‘¿Me entendés?’, dijo: ‘Yo quiero estas casas para los compañeros’. Otro compañero mostró el plano. Y él dijo: ‘Si los ricos tienen un baño con bañadera, por qué no van a tener un baño con bañera los compañeros’. Entonces, en las villas ya no se discutía más sobre el pasillo que había que limpiar o a quién votar. Se discutían cosas grosas.”

La historia

“Mi viejo era comisario en Corrientes, muy fanático de Evita –arranca–. En 1956, adhirió al levantamiento del general Valle y a partir de eso lo degradaron y lo echaron. Como todo comisario, tenía montada otra empresita. Todo legal. Una empresita de transporte con dos camioncitos para transportar naranjas a la provincia, también traía y llevaba muebles y los vendía. De eso hizo un medio de vida. Tenía siete hijos. Yo era el menor. Mi mamá murió cuando apenas nací. Así que en medio de todo ese despiole, mi viejo solo, con una mano atrás y otra adelante, cuando las autoridades le sacaron el grado también persiguieron a la empresa, hasta que la perdió. Quedó en la nada. Pobre.”

En 1959, Alfredo tenía siete años. Se mudaron a Buenos Aires. “Durante un tiempito mi viejo anduvo de acá para allá, dándose la cabeza contra la pared, diciendo que iba a estar mal durante un tiempo, pero se iba a rehacer. Empezó en Claypole, después lo ayudó una amiga que vivía en San Fernando y le dio una piecita en la villa Uruguay. En esa villa empezó a trabajar. Ahí estuvo hasta que se compró su propia casa, también en la villa.”

Mantecol tenía nueve años cuando llegaron a la villa Uruguay. Ahora vive a tres cuadras. “Toda mi juventud la pasé ahí y era totalmente diferente, con otros tipos. Los jóvenes eran más solidarios. No existía la droga. Nosotros queremos recuperar la mística villera. Los chorros eran muy emblemáticos. Eran chorros de verdad porque iban a robar bancos. No tocaban a nadie. Había mucho respeto por los chicos. A los catorce años se me ocurrió hacer una travesía por la estación Victoria, que estaba a ocho cuadras. Un día, a las 10 de la noche, me vio un vecino y me llevó de la oreja. Mi viejo me levantó en peso en ese mismo momento, ¡imaginate! En las esquinas se juntaban los pibes, pero el más grande de la banda te mandaba a tu casa cuando llegaba la noche. Ahí armamos los primeros grupos solidarios porque había mucha pobreza.”

Los más jóvenes juntaban la basura y la llevaban a tres cuadras. Pero uno de los primeros datos de organización sucedió después del primer gran incendio en la villa, en el año 1964 o 1965. Los vecinos se juntaron. Fueron a ver al intendente. La villa estaba en el límite entre San Fernando y San Isidro, pero pertenecía a San Isidro. Había un intendente radical. Les dijo que se organizaran con delegados por pasillo porque “no iba a hablar con todo el mundo”. Entonces, dice Mantecol, “los vecinos se juntaron por pasillos. Había cuatro pasillos por manzana, eran siete manzanas así que había 28 pasillos. Nombraron delegados. Mi viejo que era muy peronista, y me quería mucho, fue a la reunión del pasillo. Yo ya tenía 18 años y me propuso como delegado. Yo trabajaba desde los doce años en un puesto de diarios. Inmediatamente los vecinos me aceptaron, habíamos dado muestras de ser solidarios. Nos juntamos con la comisión de delegados e hicimos una marcha al municipio”.

Años después en la ESMA se acordó de ese momento. Estaba en la huevera, una de los cuartos montados en el sótano con distintas funciones. Recibió una cantidad enorme de fotos. Fotos que los marinos se llevaban de la casas durante los operativos. Fotos de familia.

–¿Para qué se llevaban esas fotos?

–Robaban todo y con eso armaban las historias del secuestrado y, de paso –dice–, si veían un sospechoso de barba candado y pelo largo, preguntaban en el interrogatorio. El tema es que en la reunión que hicimos con el intendente estaban el intendente, un secretario y tres vecinos. Nadie más. Yo nunca vi un fotógrafo ahí, nada. Pero tres fotos de esa reunión estaban en la ESMA.

Pasillo 28

Para entonces eran unos 30 delegados con una reunión por semana. Una noche, el 26 de julio de 1972, se apagaron todas las luces del barrio. “Nos asustamos, y de golpe, veo un incendio como a tres cuadras:

–¡Se está quemando la villa otra vez! dijimos, y en eso escuchamos bombos. Era un homenaje a Eva Perón. Nos acercamos. En la oscuridad los tipos repartían volantes. Firmaban como de la Juventud Peronista de las FAP. Uno era el Flaco Alberto. Estaba su esposa, Cristina. El Flaco vino y me dio unos volantes.

–¿Para qué son? –le dije.

–¡Repartí! –me dijo–. Son de la JP.

–¿Y nosotros por qué no tenemos la Juventud Peronista en el barrio? –dije.

–Ustedes tienen que tener un lugar donde juntarse –aclaró–, donde los jóvenes se junten. No se pueden juntar así porque sí. Hay que organizarse, si no no van a salir más de la pobreza.

Me acuerdo de esa palabra, clarita.

–¿Y cómo hacemos?

–Y… –dijo el Flaco–. No sé, vos fijate.

Me quedé con eso. ¡Cómo se les ocurre a ellos hacer cosas en nuestro barrio, y a nosotros no se nos ocurre! Al otro día, a las 12 del mediodía, me avisan que anda un compañero preguntando por mí. Era el Flaco. Nos encontramos en el pasillo.

–Anoche me preguntaste por qué acá no está la Juventud Peronista. Yo vengo a ver si te puedo dar una mano –dijo–. Podemos ver si hay algún espacio.

–¡Bueno, dale! ¿Qué hacemos?

–Primero, nos tenemos que juntar.

Juntamos quince o veinte compañeros. Todos de la Uruguay. Intentamos que estuvieran representados de todos los pasillos. Estaba Chachito, Elio García, mi amigo del alma, hasta ahora, y medio que se convirtió en mi mano derecha. Nos criamos juntos y mientras eso avanzaba él se fue volcando a la religión evangelista. Chachito todavía está en el barrio. Estaba Selva, Selva Reinoso. Un hermano de Selva. También Nely Figueroa. Los chilenos que hasta ahora están conmigo. Son como mis hermanos: Mario Olivares, Rafael Ferrer y Ayunta Fidelia, la esposa de Mario. Ayunta es el apellido.”

El caño maestro

Con los delegados ya organizados hicieron tendidos de cables. Montaron una guardería para los hijos de las mujeres que salían a trabajar. Organizaron bailes en la única calle abierta de la villa para juntar dinero cuando decidieron comprar una de las casas en venta para poner la unidad básica. Necesitaban bastante plata, así que un grupo que andaba en la zona residencial repartió una nota: “Todo lo que a ustedes les sobra, a nosotros nos sirve”. Con lo que recibieron, hicieron ferias de tres cuadras de largo. “Con toda esa guita compramos la casa para la unidad básica”, dice Mantecol. Cristina, la esposa del Flaco Alberto, era secretaria general de Sanidad, los puso en contacto con los laboratorios como para conseguir algunos remedios. De la JUP, llegaban estudiantes de medicina, de odontología. En el barrio, controlaban los remedios y hacían el control médico sanitario a la gente. Ellos facilitaban los contactos con los hospitales y centros de salud. Así, la villa logró tener un médico a la semana. Los médicos revisaban a los chicos pero también controlaban partidas y vencimientos de remedios. Y les hacían anotar quién los recibía.

“Te voy a contar esta parte –dice y le pone tono de novela de suspenso–: nosotros teníamos cuatro caños de agua, es decir, cuatro canillas en un extremo del barrio para toda una villa de siete manzanas. Hicimos un censo: nos dio que había 607 familias. Teníamos todo controladito, como verás. La cuestión es que vimos que el tema del agua era el tema central, era muy escasa: cuatro canillas para 600 familias era muy poco. Había colas en las canillas para llevar 20 litros de agua para todo el día. ¿Qué hacemos?, dijimos. Otro relevamiento. Vimos qué vecino podía ayudar: encontramos de todo, albañiles, plomeros y hasta un arquitecto.”

En la mesa de un bar dibuja las siete manzanas sobre un cuaderno. El área está limitada por cuatro lados. De un lado, la avenida Uruguay, límite con San Fernando. Del otro, un descampado que hoy es Udaondo. En un extremo estaba la avenida Rolón, y en el otro, Formosa. Las manzanas por el medio están cruzadas por líneas de serpentinas. Algunas más rectas. Otras puro rulo. Las canillas estaban sobre el lado de Uruguay.

“Tenemos que lograr que Obras Sanitarias nos traiga el agua. Hicimos una nota. La firmamos todos. Dos hojas llenas de firmas. Fuimos a Obras Sanitarias de San Isidro. Todo muy bien hecho. Los plomeros pensaron por dónde iban a ir los caños maestros. Queríamos entrarlos por lo que ahora es Udaondo. Dejamos todo. Pasaron dos meses. Nada. Preguntamos. Fuimos. Hicimos una marcha. Y parece que eso les molestó porque dijeron que no, ¡esto no lo vamos a hacer, no hay caños, no hay nada para ustedes!”

–No nos dan el agua –dijimos–, entonces la tenemos que tomar; pero para tomarla, hay que tomarla bien. No puede ser pan para hoy y hambre para mañana. Podíamos ir del otro lado, cortar un caño y poner una manguera, pero no, porque éramos reorganizados, re decididos, nadie se echaba a atrás. Teníamos bien claro lo que queríamos. Eramos muy respetados por los mayores. Todos teníamos en claro qué necesitábamos. Y sin la ayuda de los vecinos no lo podíamos hacer.

La toma

Armaron tres grupos. Uno, para el pozo y los túneles. La idea era cruzar la avenida Uruguay. Hacer túneles de diez metros de largo y un metro y medio de profundidad para llegar del otro lado, donde estaban los caños maestros. “Ahí fue cuando me acordé de mi amigo el Bichi –dice–, estuvo después secuestrado conmigo. El padre trabajaba en Obras Sanitarias. Era radical y fanático del intendente. Pero en la villas como era todo solidario no importaba ser radical o no, sino que la gente tenía que tener el agua.”

El Bichi es Leonardo Martínez, otro de los integrantes de la perrada de la ESMA. Vivía en el Sauce, una villa que estaba en diagonal a la Uruguay, del lado de San Isidro, cruzando el descampado. Obras Sanitarias tenía los aparatos para los túneles. El padre los sacó por “izquierda”. Consiguieron palas. Los trabajadores de Aguas les enseñaron algo de la técnica. “Un cursito rápido”, dice Mantecol. Otro grupo era de apoyo y asistencia. El trabajo se hacía de noche, de día no se podía porque eso era como robar agua. Si llegaba la policía, podían ir todos presos. Así que el grupo avisaba cuándo pasaba la ronda. Paraban. Y luego seguían. El tercer grupo era de asistencia. En general, mujeres, encargadas de la compañía, sostener el trabajo con comida y mate.

“Habremos trabajado unos 20 días”, dice Mantecol. “A los 20 días, habíamos cruzado toda la avenida con 14 caños de una pulgada.”

Asamblea

Hacía falta una pequeña red de caños de tres cuartos de pulgada para pasar por los pasillos caños de media pulgada. Ese caño acercaba el agua a las casas. “Solidariamente entre todos los vecinos podemos poner el agua en los pasillos –se dijeron–. Para eso tenemos que juntar plata, comprar los caños y después cada vecino tiene que hacer su conexión a la casa. Solidariamente podemos ayudar.” Así que hubo dos etapas, gloriosas, dice, en la que para juntar plata hicieron hasta campeonatos de barrilete.

Para entonces, una parte de los más activos estaba encuadrada en el movimiento de villas. Mantecol era uno de los dirigentes. También estaba el Bichi. La adscripción a Montoneros se hacía a partir de una decisión personal. Mantecol dice que podían estar en el movimiento villero pero no ser de Montoneros.

La política

–¿Cuándo se organiza el movimiento villero?

–Movimiento villero siempre hubo, movidas villeras siempre hubo. Se va organizando la cosa con la Jotapé. En mi distrito, había doce villas. Era San Isidro. Cuando van cayendo voy asumiendo todo lo que eran villas. Villas que nunca había pisado pero tenía que ir porque con las caídas los trabajos habían quedado por la mitad. Y el que era responsable del barrio, a su vez tenía reuniones del barrio. En las reuniones del barrio participaban todos los delegados vecinos. Se decidían distintas cosas. Las reivindicaciones también se discutía de política. La discusión política no era a quién vas a votar. Se discutía por qué eramos pobres. ¿Qué camino tomar para salir? ¿Qué teníamos que hacer? ¿Qué significaba Evita para nosotros? Y discutíamos políticamente experiencias de otros barrios que se iban organizando.

–¿Cómo era la relación con Mugica?

–Cuando Montoneros decide que tiene que haber tipos de superficie, empiezan a blanquer a algunas personas. Se empieza a querer participar en política. Se crea el Partido Peronista Auténtico. Se hablaba de que la organización respondía en lo villero al padre Mugica, que era el factor aglutinador nacional. Había reuniones una vez por mes o mes y medio, de una comisión con representantes por distrito. En la zona norte, hubo una gran reunión del movimiento villero que estaba preparando el congreso villero en Córdoba. La reunión se hizo en la Villa 31 y ahí se arma la comisión del distrito, que fue mi primer gran hecho. Estaba orgulloso de que me hubieran elegido. Entré a la reunión a las seis de la tarde y salí a las tres de la mañana lleno de preguntas, de mensajes. Se había discutido de todo. Y había respeto por la gente de las villas. También me sentía orgulloso de salir a las tres de la mañana. Era como un reconocimiento de que yo ya era un villero.

–¿Mugica estaba ahí?

–Sí. Ahí empecé a trabajar en todas las villas. En un momento llegué a ser responsable de 38 villas. En 1976, hice una reunión del movimiento villero en la Villa Carlos Gardel, que me acuerdo porque apareció un compañero, Carlos, del ERP 22, que me propone una articulación con un sector mientras se venía todo abajo.

El secuestro

–¿Cómo te secuestraron?

–A medida que iban cayendo compañeros, se iban ocupando lugares. Todo el ’77 fue así. Caían de otros lados, pero yo trataba de mantenerme en la parte villera. Seguí visitando las villas. También trataba de eludirlos a muchos porque sabía que en cualquier momento caía. Las reuniones eran cada vez más esporádicas e inseguras. Yo caí en septiembre, pero para julio o agosto participé de una reunión. Fue la primera vez que me estaban buscando. Ya estaba medio rajado. Vivía en una pensión en San Fernando. Estaba de novio con una compañera de la Uruguay. No era una relación formal. Ella pensaba que sí pero yo no le decía nada. Cada tanto la visitaba. Estaba separada, tenía una nena de dos años. Yo había organizado una reunión con gente de la Uruguay y el Sauce. Les iba decir cómo estaba la situación. Mi papá vivía en la entrada. Siempre pasaba por ahí porque era un punto de referencia. Llego y a una cuadra veo la chanchita de ENTel, una chanchita con un tipo con una escalera subido a un palo de luz. Voy llegando. Veníamos haciendo prácticas de contraseguimiento. Estoy a una cuadra y me paro y digo: teléfono no hay. Teléfono público, no. El que se usaba estaba en la estación. ¿Qué cable pasa por la villa de ENTel en un palo de luz? Estos son los servicios, me dije. Pero los tipos ya me habían visto. Me metí al pasillo de acá.

Dice y señala uno de los caminos del dibujo que lo llevó entre serpentinas de la Uruguay al descampado, y de ahí al Sauce. “Corro y me meto en un pasillo. Era con salida, no todos tenían salida. Salgo y los tipos a los tiros se meten por acá. Tardan. Cuando llegan yo ya crucé el campo y llego a la Sauce. El auto paró acá. Si cuando me fueron a buscar por segunda vez hubiese estado ahí, no me agarraban: estaba salvado. Nunca entraba el GT a la villa a no ser que hubiera una razzia. Los equipos de tareas nunca pudieron entrar a la villa. Tenían mucho miedo a la villa. Ellos entraban si primero entraba el Ejército, la policía y entonces sí, te cercaban a porrazos.”

Mantecol cayó cerca de ahí. Se escondió en un terrenito que estaba comprando con su hermano, entre pastizales y humedad. Un panadero le prestó una prefabricada. Se fue con su novia. Una semana después los cazaron. A ella la liberaron.

Carlinhos Metralha, o cara que foi sócio do cabo Anselmo nos 6 assassinatos do Recife em 1973, aparece na passeata paulista como herói

“Carlinhos Metralha foi o apelido que os comunistas me deram, porque me respeitam até hoje. Já andei infiltrado na organização terrorista VPR, conheci pessoalmente alguns desses delinquentes que estão aí, não metralhei porque não tive essa oportunidade. Se eu tivesse, faria com o maior prazer”. Mais adiante, aparece marchando com um velho. Impune. Os pés que ele bate ritmado no chão pisam sobre os democratas e o sangue de brasileiros assassinados pela ditadura. A isso, a militante comunista Mara Loguercio respondeu por email:

“Isto já é provocação. Caberia, no mínimo, ao meu juízo uma ‘notitia criminis’. O cara dizer que não metralhou nenhum de nós porque não teve oportunidade, embora tenha participado do assassinato de vários, mas que se tivesse (a oportunidade) o faria com prazer, se isto não é crime eu jogo todo o material de estudo e prática de advocacia e magistratura no lixo!!!!

por Urariano Mota

 

Nunca mais

 

Eu relutei, tive dúvida em relatar um fato desagradável acontecido comigo no mais recente dia 13 de março, aqui no Recife. Mas agora mudei pra não ser mudo. Vocês já vão entender a razão.

Para a defesa da Petrobras e do governo Dilma, antes de sair de casa no dia 13, aconselhei aos filhos e esposa:

– Olhem, vão acontecer provocações da direita. Mas a gente não tem olhos nem ouvidos para a provocação. Faz de conta que não vemos nem ouvimos, e vamos em frente.

Mas eu próprio não resisti a 2 minutos de insulto fascista. Assim se deu. Quando a passeata da multidão vestida de vermelho saiu da Avenida Guararapes, e dobrou para a avenida Dantas Barreto, antes da Igreja de Santo Antonio, notei que a minha mulher respondia a um senhor forte, de cabelos brancos. Dizia ela:

– Todos nós somos trabalhadores.

Então voltei e me acerquei dele. E ouvi:

– Era bom metralhar, fuzilar todos os petistas, tudo que é comunista.

– Como é? – perguntei.

E o animal:

– Tem que cortar a cabeça de todos eles.

– Que é isso? Que estupidez é essa? – perguntei.

E o animal, passando a mão na cintura me soltou mais um coice:

– Vou marcar a sua cara. Pra no dia em que a gente voltar…

Olhem, entre as minhas raras qualidades não se encontram a coragem ou o desassombro. Mas diante daquela agressão verbal, pior, mais que verbal, diria, pela promessa que encerrava e cerrava, com c ou com s, a democracia, na hora me subiu uma onda que não pude segurar, um calor, um sangue quente veio, e respondi ao fascistão:

– Marque a minha cara, que eu marco a sua – disse-lhe com os dedos da mão direita em V sobre os meus olhos. – Marque a minha, que eu marco a sua. Mas vamos prum combate aberto, franco. Não de modo covarde, não na maior covardia, como vocês fizeram – e neste ponto eu lhe apontava o dedo, que eu desejava fosse um soco na sua carantonha criminosa – Não na covardia, como vocês fizeram com os presos políticos na ditadura. Vocês assassinaram pessoas algemadas, presas, desarmadas, sob torturas.

Ao que o fascistão, réu confesso, sentindo-se identificado, saiu puxando a perna como um diabo coxo. Não sei, tive vontade de segui-lo, mesmo sabendo que entre nós a civilização estava morta, que palavras mais não se deviam pronunciar porque eram surdas e absurdas. Um companheiro que ainda não sei quem é, se acercou de mim e me tocando o ombro procurava me pôr de volta à sensatez:

– O que é que tá acontecendo com você? Relaxe, amigo.

A pressão estava alta e desnorteada, e eu não soube como reagir de modo mais sereno .

Contei isso agora porque uma ameaça maior veio na movimentação no dia 15, em São Paulo. A ótima coluna Notas Vermelhas já havia chamado a atenção para o vídeo que “mostra manifestantes idolatrando o famigerado torturador e assassino Carlinhos Metralha, agente do DOPs que aparece orgulhoso de sua ‘atuação’ durante a ditadura e cercado por ‘admiradores’ ”.

Carlinhos Metralha, o cara que foi sócio do cabo Anselmo nos 6 assassinatos do Recife em 1973, aparece na passeata paulista como herói. Os caras não estão folgados. Estão ais que isso, estão livres, soltos e ameaçadores. Olhem o vídeo onde ele aparece com a cara obscena

ou aqui

No vídeo, ele mostra um cartaz onde se lê: “Quero ser ouvido pela Omissão da Verdade”. Mas notem que o corajoso delegado Carlos Alberto Augusto, ou Carlinhos Metralha, herói dos coxinhas de São Paulo, foi convocado, no fim de 2013, para um depoimento na Comissão da Verdade de Pernambuco, e não quis vir. Por excesso de valentia, digamos. Mas no vídeo, ele faz declarações orgulhosas dos seus crimes:

“Carlinhos Metralha foi o apelido que os comunistas me deram, porque me respeitam até hoje. Já andei infiltrado na organização terrorista VPR, conheci pessoalmente alguns desses delinquentes que estão aí, não metralhei porque não tive essa oportunidade. Se eu tivesse, faria com o maior prazer”. Mais adiante, aparece marchando com um velho. Impune. Os pés que ele bate ritmado no chão pisam sobre os democratas e o sangue de brasileiros assassinados pela ditadura. A isso, a militante comunista Mara Loguercio respondeu por email:

“Isto já é provocação. Caberia, no mínimo, ao meu juízo uma ‘notitia criminis’. O cara dizer que não metralhou nenhum de nós porque não teve oportunidade, embora tenha participado do assassinato de vários, mas que se tivesse (a oportunidade) o faria com prazer, se isto não é crime eu jogo todo o material de estudo e prática de advocacia e magistratura no lixo!!!!

Se mais alguém topar a ideia, eu penso que nos caberia. Ou no mínimo, uma interpelação judicial ou uma representação para o Conselho do Ministério Público ou até para a Comissão da Anistia.

Não dá é para ficar inerte diante disto. Isso é mais do que passividade, passa a ser cumplicidade da nossa parte. É minha visão”.

É a nossa visão também. Porque em outro vídeo, a extrema-direita fala em gravação para pegar em armas, assassinar Dilma e seguidores:

Trata-se do ex-comandante da Policia Militar de Goiás, olhem só, ex-comandante de uma policia militar, o coronel Pacheco. No vídeo ele insulta a presidenta Dilma Rousseff e o ex-presidente Lula, além de ameaçar “pegar em armas” para destituir do poder o atual governo federal – eleito através do voto.

Exaltado, Pacheco chama Dilma de “chefe de quadrilha” e o ex-presidente Lula de “ladrão”. Ele diz, ainda, que não tem medo dos “guerrilheiros” da petista. Diz o fascistão, pago com o dinheiro de todos nós, civis, intelectuais e povo desarmados:

“Quero dizer pra você Dilma, pra você Lula ladrão, que eu não tenho medo dos seus guerrilheiros, e tenho certeza que as centenas de milhares de policiais militares dos diversos Estados desse País também estão prontos para ir para a luta armada para defender esse País”. E mais:

“Nós policiais militares da reserva, não aceitamos mais ser roubados e ainda por cima, agora, ser ameaçados e oprimidos. Nós vamos defender a nossa sociedade e estamos prontos para qualquer convocação, seja oficial ou não, para lutar contra os seus guerrilheiros”, completou Camilo, que informou ser coronel da reserva remunerada há três anos.

Observo que nunca é demais lembrar que, de um ponto de vista legal, a Constituição da Federal em seu artigo Artigo 5º :

“XLI – a lei punirá qualquer discriminação atentatória dos direitos e liberdades fundamentais;

XLIII – a lei considerará crimes inafiançáveis e insuscetíveis de graça ou anistia a prática da tortura , o tráfico ilícito de entorpecentes e drogas afins, o terrorismo e os definidos como crimes hediondos, por eles respondendo os mandantes, os executores e os que, podendo evitá-los, se omitirem;

XLIV – constitui crime inafiançável e imprescritível a ação de grupos armados, civis ou militares, contra a ordem constitucional e o Estado Democrático;”

E então? Vamos continuar à mercê dos criminosos e torturadores, que mal satisfeitos com a impunidade dos seus crimes, nos ameaçam agora com novos assassinatos, a nós, que fazemos parte da civilização e da humanidade brasileira? É claro que deveremos reagir com medidas legais e com movimentos de opinião pública, com uma política de reassentamento da democracia real. Para que se levem a sério as novas ameaças dos fascistas.

Ou iremos todos para o suplício como novos cordeiros para o sacrifício final. Em um novo silêncio dos democratas, que não viram a tempo a aberração da existência desses velhinhos dos quarteis.

 

—-

Urariano Mota escritor, romancista, jornalista, cronista, professor, pesquisador, escreveu o clássico da Literatura do Brasil

Soledad

Soledad no Recife, que narra o massacre praticado por Cabo Anselmo e Carlinhos Metralha no Recife e outros legionários da Morte, como o delegado Fleury, cuja esposa também estava na ordem unida de 15 de março.

Leia o romance de Urariano Mota e conheça Soledad, poetisa, heroína que lutou no Paraguai, Chile e Brasil contra as ditaduras do Cone Sul, e que foi martirizada no Recife em uma sessão de tortura.

Soledad Barret estava grávida quando foi executada.

“La marcha de los fiscales busca lo mismo que buscaba Nisman: no reabrir una investigación seria sobre la AMIA y continuar tras la ‘pista iraní”

Entrevista a Claudio Katz de Economistas de Izquierda (EDI)

golpe brando
por Mario Hernandez
Rebelión
M.H.: Buenas noches, Claudio. Finalmente logramos la comunicación que venimos posponiendo desde enero, cuando presentamos el libro “El debate Piketty” en el hotel Bauen. En esos días lo entrevisté a Eduardo Lucita y comentábamos que la situación económica estaba estable, que no se habían producido las turbulencias que se preveían a fines del año pasado, ya se había lanzado la campaña electoral y se produce la muerte del Fiscal Nisman, poniendo una nota muy fuerte a este fin de ciclo kirchnerista. Al respecto has escrito un trabajo “Los turbulentos servicios del poder” y me gustaría que compartieras tus conceptos con nuestros oyentes.

C.K.: Ha pasado un mes de la muerte de Nisman y no se avanzó nada en la investigación. La derecha sigue sugiriendo que el gobierno está detrás del asesinato y el gobierno oscila entre un suicidio y un crimen con influencia de Stiusso. La gran novedad es la marcha de mañana.

La oposición derechista se está lanzando a las calles para sostener su acusación. Yo creo que lo que no lograron con los caceroleros, lo están logrando ahora y por eso montaron esta absurda imputación de los últimos días contra la Presidenta, una acusación sin sostén jurídico que no se basa en ninguna prueba, alude a dichos de segundas y terceras personas, es un mamarracho jurídico que busca potenciar la marcha.

Es una jugada fuerte de un grupo de fiscales que recordemos que son encubridores denunciados por familiares de víctimas de la AMIA, gente que tiene vínculos con la dictadura, con el narco poder, ligada a Macri, muy comprometida con la SIDE.

Primero está la gran hipocresía de la marcha de mañana sobre la base de reclamar que se deje actuar a la justicia, cuando son ellos los grandes garantes de la impunidad. Creo que incluso tiene un objetivo que es bloquear el juicio que está en marcha contra Galeano, Beraja, y toda la gente que encubrió el atentado de la AMIA. Están creando un clima turbio, quieren promover un tribunal internacional de Washington o de la OEA. Eso le daría más fuerza a la CIA y al Mossad para seguir encubriendo el caso AMIA. Lo que se busca es lo mismo que buscaba Nisman, que no se reabra una investigación en serio de la AMIA y que se continúe girando en torno de esta “pista iraní” en desmedro de los verdaderos rumbos de la investigación que era la “pista siria” y la conexión local.

Lo de la marcha es preocupante, pero tiene algo positivo, ninguna corriente de izquierda ni vocero progresista se une a la marcha, podríamos tomarlo como natural, pero es la primera vez que ocurre en diez años.

M.H.: No sucedió con la 125.

C.K.: Ni en muchos cacerolazos, ni con Blumberg, es la primera vez que están bien delimitados los campos, con algunas excepciones que son marginales pero es importante considerarlos, uno es Gargarella, otra es Victoria Donda, y es interesante escuchar sus argumentos para concurrir. Primero estaba la idea de que es una marcha ciudadana, que es una manera de diluir el contenido derechista que tiene al desconocer que es una marcha política. Ahora ya no se dice eso, ahora se dice que está bien que tomemos las calles y que reclamemos todos, como si no importara el contenido de lo que estamos reclamando. Creo que participar en una marcha reaccionaria es más contraproducente que no participar en nada. Algo absurdo que escuché en estos días es que “cada uno le pone el contenido que quiere a la marcha”.

M.H.: Un concepto muy posmoderno.

C.K.: Totalmente, pero está. Están los fiscales que en teoría marchan por Nisman, de la mano de la derecha, pero otros afirman que marchan por la apertura de los archivos y el fin de la impunidad. Lo cual es completamente ridículo, uno no puede ir a cualquier marcha omitiendo la consigna rectora de la misma. Por ejemplo, uno no podía ir a la marcha de Blumberg con un cartel que pida castigo a los genocidas, o ir a un cacerolazo con uno que diga “viva la revolución cubana”, o a la de la 125 pidiendo la nacionalización de los bancos. Las marchas tienen un contenido y un sentido. Incluso hay una falsa comparación con la marcha de hace algunos años por el crimen de María Soledad donde efectivamente participaron sectores conservadores, pero ahí la demanda era justa, y acá la demanda no es justa, porque no solo se trata del encubrimiento de fiscales de la causa AMIA, sino que además homenajea a Nisman. ¿Por qué hay que homenajear a Nisman? Obviamente hay que investigar si se suicidó, si lo asesinaron y si es así castigar a los culpables, pero homenajearlo olvidándonos quién era y para quién trabajaba, cuando está completamente claro que era un hombre al servicio de la CIA, de la Embajada Norteamericana.

M.H.: Y él no lo ocultaba.

C.K.: Los Wikileaks que destapó el periodista Santiago O´Donnell, el autor de “Argenleaks”, demostró el estrecho contacto con la Embajada Norteamericana y con Stiusso, con el que colaboraba en forma explícita.

Yo creo que lo que hay que esclarecer es que esta marcha tiene como objetivo defender la corporación judicial, un objetivo de casta, defender los privilegios de todo ese entramado de la justicia con los servicios, con la SIDE, con el poder económico. No sé si es correcto el término “golpe judicial” o “golpe blando” o “acción destituyente”, pero no cabe duda que es una acción destinada a erosionar el poder político durante los próximos meses, a que el gobierno termine debilitado y, sobre todo, es un mensaje que no está solamente dirigida al gobierno actual sino también a todos los candidatos que puedan sucederlo, proveniente de la corporación judicial, de los grupos económicos, del poder concentrado que le dice a Massa, Scioli y Macri, que el poder judicial no se toca, que la Ley de medios tiene que ser derogada, hasta Tinelli está haciendo campaña para quedarse con Futbol para Todos.

Hay que ubicar esta marcha en el contexto político de lo que está ocurriendo y tener en cuenta que hay una imagen de este gobierno un poco superficial, que polariza y que confronta. Yo creo que este es un gobierno desorientado que no sabe qué hacer frente a lo que está ocurriendo.

 

Estados Unidos está haciendo fuerza para recuperar poder en América Latina, pero tiene políticas muy diferenciadas

 

M.H.: Es muy floja la comunicación del gobierno, el único que argumenta con cierta propiedad y solidez, que no es santo de mi devoción, es Aníbal Fernández, pero hay que reconocerle que dice cosas que tienen envergadura.

Tomando esto último que mencionabas, y siendo una persona que conoce el proceso Bolivariano, que estuviste en diciembre en Venezuela, y teniendo en cuenta que acaban de producirse importantes hechos en ese país, ya que Maduro ha denunciado un intento de golpe de Estado con abundante información, ¿considerás que tienen alguna vinculación con este panorama que acabas de desarrollar?

C.K.: Sobre algunos temas podemos formular caracterizaciones contundentes y sobre otros solamente hipótesis. En forma categórica podemos afirmar que en Venezuela hay en marcha desde hace mucho tiempo, intentos de golpe de Estado explícitos, no blando, ni destituyente, ni parlamentario, golpe de Estado clásico. Recordemos que la guarimba del levantamiento derechista de febrero/junio del año pasado se saldó con 43 muertos, centenares de heridos, destrozos, los paramilitares colombianos y la mano de Estados Unidos actuando de manera explícita, y cuando terminó todo eso, fue asesinado el joven diputado Robert Sierra.

Ahora Maduro acaba de exponer en detalle un plan militar para ensayar un golpe. Ahí tenemos un golpe de Estado clásico y nítido, sin medias tintas. Yo no haría un combo general, me parece que es una mirada un poco especulativa, creo que efectivamente Estados Unidos está haciendo fuerza para recuperar poder en América Latina, pero tiene políticas muy diferenciadas para cada gobierno. Al Bolivariano lo quiere tumbar, incluso cuando está negociando con Irán o cuando ha comenzado tratativas con Cuba. En Venezuela hay algo estratégico que es el petróleo y busca recuperar el manejo porque junto con los gasoductos de Canadá y el petróleo de México se asegura el crudo que necesita Estados Unidos.

El caso de Argentina es más complejo y contradictorio, recordemos que el gobierno argentino tuvo varias posturas frente a Estados Unidos, una inicial de mucha contemporización y otra de los últimos dos años con tensiones, pero no tenemos que olvidar que si Cristina siguió la pista de Irán, lo mantuvo a Nisman y a Stiusso, fue por un guiño con Estados Unidos, porque era un momento en el que se buscaba hostilizar y presionar a Irán y por eso dejaron de lado la pista siria. Lo que ocurre es que ese proceso entró en crisis con el memorándum, marcó un giro, el propio gobierno se dio cuenta que si continuaba actuando como agente del Mossad y la derecha republicana estadounidense, las cosas podían terminar mal, entonces tomó distancia. Eso abrió toda la crisis actual con los servicios, con el poder judicial y que derivó en la muerte de Nisman.

Creo que hay dos grandes problemas en cuanto a la palabra oficial, la primera es que pueden hablar mal de Stiusso pero hasta ahí nomás, porque fue su hombre durante diez años, y acá hay algo un poco raro, porque Aníbal Fernández dice que Stiusso era el jefe de Nisman, entonces la pregunta es, ¿quién fue durante diez años el jefe de Stiusso? Aníbal Fernández. Hay una limitación para hablar del tema y un temor a los carpetazos que pueda dar Stiusso sobre los temas que están en conflicto con el gobierno, como el patrimonio de la familia presidencial.

M.H.: Creo que eso explica que esté libre, en cualquier país del mundo estaría preso.

C.K.: O al menos lo hubieran llamado a declarar.

M.H.: Va a declarar cuando él quiera.

C.K.: Claro, y habiendo tantas sospechas sobre el papel de Stiusso, sobre el rol de Lagomarsino, la única explicación a esto es que el gobierno sabe que está en un terreno sumamente complicado porque durante diez años sostuvo ese sistema y fue quien apuntaló la pista iraní y el trabajo de Nisman. Es muy complicado que ahora el gobierno diga que Nisman era un mamarracho, un hombre de los servicios, cuando ellos lo designaron y convalidaron su acción. Hay que ser muy severos en esto, así como tenemos que ser contundentes con Gargarella, con Donda, con Beatriz Sarlo y toda la gente que va a ir a la marcha del 18, también tenemos que ser muy críticos con los intelectuales favorables al gobierno que cuestionan la marcha pero no hablan de Milani, ni de qué pasó con los Servicios de Inteligencia durante los últimos diez años. Incluso con un argumento bastante tramposo, la idea que en todos los países del mundo, los Servicios de Inteligencia se autonomizan y actúan en forma conspirativa, entonces si en Estados Unidos no se pudo investigar la muerte de Kennedy, cómo vamos a poder nosotros investigar la muerte de Nisman. Si en todos lados ellos actúan con un poder real detrás del formal, cómo vamos a actuar nosotros.

Me parece que eso es una justificación, estos grupos a veces se autonomizan, pero a veces son parte del gobierno y siguen sus órdenes, durante años sostuvieron a Stiusso, el proyecto “X”, la pinchadura de teléfonos, el propio Aníbal Fernández inició una causa por la quema de vagones de ferrocarril contra el “Pollo” Sobrero con informes de la SIDE, entonces no pueden tratar ahora de olvidar y anular lo que ha ocurrido.

También hay hipocresía por el lado oficialista en forma bastante chocante. Antes de ayer escuché a Sabatella diciendo que éste es el gobierno que más hizo por el esclarecimiento del caso de la AMIA y eso es una estafa. Cristina cuando era senadora desconfiaba de la investigación del Juez Galeano, impugnaba todo el fraude que se armó con la búsqueda de un culpable iraní y promovía la investigación de la pista siria, del tráfico de armas y del trasfondo de este problema que es la red de intereses que manejó Menem en el tráfico de armas y que buscando por ahí seguramente descubriríamos qué pasó con la AMIA. No olvidemos que lo de la AMIA fue un episodio de la venta de armas a Croacia, la violación de la neutralidad en el conflicto Ecuador- Perú, los privilegios al traficante Al Kassar, el estallido de Río Tercero, el accidente de Carlitos Menem. La mafia menemista limpió pistas porque seguramente, como han dicho muchos investigadores del tema, el trasfondo del atentado de la AMIA está conectado con algún incumplimiento de Menem en alguno de los negocios turbios que manejaba, y Cristina sabía eso, cuando era Senadora quería investigar por ahí, pero cuando el kirchnerismo subió al gobierno congeló eso, hizo buena relación con la DAIA, con Estados Unidos, y se lanzó a la pista iraní, a Nisman y al encubrimiento, por eso ahora estamos donde estamos.

 

La catástrofe griega supera todo lo que nosotros conocimos

M.H.: En el día de hoy se publicó un artículo tuyo referido a la situación en Grecia. Me resultó muy interesante entre otras cosas, porque hemos venido manejando mucho el tema de Syriza en comparación con nuestro 2001/02 y vos marcás una serie de diferencias que me gustaría que desarrollaras.

C.K.: Cuando empezó la crisis griega, era casi familiar hacer una comparación con el 2001 y se mantuvo durante muchos años, lo que ocurre es que Grecia está en un 2001 argentino desde hace seis años, y el nuestro duró dos años, si vemos las cifras de la catástrofe que viene sufriendo ese país podemos ver que supera todo lo que nosotros conocimos. Además, hay cambios en el curso que ha tenido el proceso, después del colapso económico argentino hubo una crisis de la deuda y Argentina fue a negociar con un conjunto de acreedores privados, en cambio en Grecia han estatizado la deuda y la negociación es puramente política, el escenario griego es diferente en la actualidad, al que teníamos en Argentina cuando asumió el kirchnerismo.

Es distinto porque lo que ha sucedido es que Grecia ha cambiado el escenario político europeo, y eso hace que el establishment, los bancos, la troika y el FMI, por primera vez empiecen a tener una repetición del escenario latinoamericano en Europa. Esto abre una serie de incógnitas respecto de lo que va a ocurrir en los próximos meses. La comparación económica que solíamos hacer entre Grecia y Argentina ya quedó atrás, el escenario político es de gran temor por parte de los grupos dominantes en Europa, a que haya muchos Syrizas en Europa, están mirando el impacto sobre España, el crecimiento de Podemos ha sido espectacular y que hubo una celebración del triunfo de Syriza que marcó en Madrid el tono de cómo puede impactar el ascenso de la izquierda griega sobre el conjunto del escenario europeo. El panorama es muy interesante y esperanzador.

Cuando acá discutimos la solidaridad con Venezuela, o la necesidad de impugnar las marchas de la derecha en la Argentina, tendríamos que comenzar a incorporar el elemento de la solidaridad con Syriza en Grecia porque van a empezar a bombardear al gobierno. La Troika ya está buscando la manera de quitar la liquidez de los bancos y propiciar su expulsión del Euro, empujarla a un corralito bancario. Vamos a una lucha política que para nosotros que somos gente de izquierda es interesante porque se da en el escenario donde una corriente de izquierda ha ganado las elecciones en Grecia, y podemos analizar el problema desde otro lado, podemos hacerlo como lo hacemos con el proceso chavista, con el de Evo Morales, gobiernos populares que intentan hacer una transformación política y social en confrontación con las clases dominantes y el imperialismo. Es muy importante y muy aleccionador para la izquierda argentina.

Es importante que la población empiece a ver en la izquierda una articulación política que quiere ganar el gobierno

M.H.: Iba a eso, porque mencionaste al chavismo y a Syriza, hace mucho tiempo que tengo una discusión con compañeros de la izquierda más tradicional, que nos falta una estrategia de poder, y en ese sentido creo que el chavismo y Syriza, más aún el chavismo, han dado pasos importantes. Un hecho que ha pasado desapercibido pero que apunta en ese sentido, es una declaración que hemos suscripto hace pocos días con la intención de promover un acuerdo político de una serie de movimientos sociales vinculados a la denominada nueva izquierda con el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT).

C.K.: Sí, y es importante que lo hayamos hecho en el momento en que Syriza gana las elecciones, yo concuerdo con lo que decís, si bien Bolivia y Venezuela son más cercanos a nosotros, Syriza es muy interesante también para la misma experiencia argentina. Ellos están demostrando que la izquierda puede llegar al gobierno a través de las elecciones y que es importante que la población empiece a ver en la izquierda una articulación política que quiere ganar el gobierno, que no se limita a la denuncia y a la resistencia. Syriza en muy pocos años pasó de una votación marginal, minoritaria, a una votación mayoritaria porque la población percibió que quieren gobernar, que conquistaban municipios, organizaban un programa, incorporaban intelectuales y se disponían a gobernar sabiendo que el gobierno es tan solo un momento de la larga batalla por el poder en la conquista del Estado y la hegemonía sobre la sociedad.

La lucha por el socialismo, por nuestros objetivos anticapitalistas que requiere construir poder popular, atraviesa en las condiciones contemporáneas, por el tránsito electoral como un momento muy importante, tenemos que aprender de quiénes están más avanzados en esa experiencia. Ellos se formaron en una batalla contra lo que sería la centroizquierda anti K, como Binner, el PASOK allá. Binner es un hombre de la Internacional Socialista, que apoyaba a Papandreu, el responsable del desastre griego. Además, se formaron en una fuerte lucha política contra el Partido Comunista griego que es un partido extremadamente sectario que se parece a las corrientes más dogmáticas que a los partidos comunistas tradicionales. Ellos se formaron en esa lucha y lograron forjar un agrupamiento en el que conviven una serie de culturas: eurocomunistas, socialistas, trotskistas, hay una confluencia de generaciones, la vieja generación que luchó contra la Dictadura de los Coroneles con las nuevas camadas que representa Tsipras, han logrado esa articulación. Creo que estamos en un momento muy interesante en Argentina, muy oportuno después de una década de experiencia con el kirchnerismo, para que la desilusión que ha generado en amplios sectores, no sea canalizado hacia la derecha sino que confluya hacia la izquierda, para eso necesitamos una izquierda que adopte un sentido popular, que deje atrás los resabios de sectarismo y que construya a partir del FIT un instrumento político electoral que dé resultados significativos en el próximo período.

“Soledad no Recife” de Urariano Mota: “Eu a vi primeiro em uma noite de sexta-feira de carnaval”. Leia trecho do romance

“Eu a vi primeiro em uma noite de sexta-feira de carnaval. Fossem outras circunstâncias, diria que a visão de Soledad, naquela sexta-feira de 1972, dava na gente a vontade de cantar….”

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Soledad Barrett uma heroína, que militou contra as ditaduras do Cone Sul. E foi presa, torturada e martirizada no Recife, pelas mãos da equipe do delegado Sérgio Paranhos Fleury.

Soledad Barrett na sexta-feira de carnaval. A seguir trecho do romance (*)

Soledad

Eu a vi primeiro em uma noite de sexta-feira de carnaval. Fossem outras circunstâncias, diria que a visão de Soledad, naquela sexta-feira de 1972, dava na gente a vontade de cantar. Mas eu a vi, como se fosse a primeira vez, quando saíamos do Coliseu, o cinema de arte daqueles tempos no Recife. Vi-a, olhei-a e voltei a olhá-la por impulso, porque a sua pessoa assim exigia, mas logo depois tornei a mim mesmo, tonto que eu estava ainda com as imagens do filme. Em um lago que já não estava tranqüilo, perturbado a sua visão me deixou. Assim como muitos anos depois, quando saí de uma exposição de gravuras de Goya, quando saí daqueles desenhos, daquele homem metade troco de árvore, metade gente, eu me encontrava com dificuldade de voltar ao cotidiano, ao mundo normal, alienado, como dizíamos então. Saíamos do cinema eu e Ivan, ao fim do mal digerido O Anjo Exterminador. Imagens estranhas e invasoras assaltavam a gente.

A vontade que dava de cantar retornou adiante, naquela mesma noite. No Bar de Aroeira, no Pátio de São Pedro, naquela sexta-feira gorda. Como são pequenas as cidades para os que têm convicções semelhantes! Estávamos eu e Ivan sentados em bancos rústicos de madeira, na segunda batida de limão, quando irromperam Júlio, ela e um terceiro, que eu não conhecia. Ela veio, Júlio veio, o terceiro veio, mas foi como se ela se distanciasse à frente, diria mesmo, como se existisse só ela, e de tal modo que eu baixei os olhos. “Como é bela”, eu me disse, quando na verdade eu traduzi para beleza o que era graça, graça e terna feminilidade. Mas a voz que ressoou foi a de Júlio, água gelada no torpor:

– Conspirando no Aroeira?

– A gente comentava Buñuel, respondo, com dificuldade na pronúncia de Buñuel.

– Esses intelectuais … Conhecem? Soledad, Daniel.

– Ah, prazer. Prazer.

E assentando-se em torno, Júlio derramou, descuidado:

– São revolucionários. Podem ficar à vontade.

Não sei se eu era o mais covarde, mas olhei para os lados, aflito pelo excesso de à vontade de Júlio em plena ditadura. Que percebeu, o meu temor.

– Que foi? Revolucionário é palavra da língua portuguesa. Nada mais normal.

– Sei, respondi, e mergulhei fundo na batida forte de Aroeira, a ponto de lacrimejar.

– Revolucionário é Glauber, revolucionário é Picasso, continuou Júlio.

– Sei.

– Está com medo?

Então falou Soledad. Havia nela mistura de acentos estranho e íntimo, de confortável materialidade, de terra-mãe:

– Todos temos medo, Júlio. Quem não tem?

– Certo. Mas não dá pra sentir pavor até mesmo da palavra re-vo-lu-cio-ná-rio.

O que ouvi então foi um corte rápido de assunto, na voz cálida de terra índia:

– É tão bonita esta praça! Eu passaria aqui o resto de minha vida. Que igreja linda, disse, apontando a Igreja de São Pedro.

– Certo. Mas temos tarefas mais práticas. Quem quer mudar o mundo não pode ficar admirando praças.

Assim falou Daniel, que estava mais próximo a ela. Em definitivo, eu não “topava”, não “topei” com ele. Não que ele fosse repugnante de feições. Mas o “topar” vinha de uma repugnância anterior. Havia nele algo de postiço, de pose. Sim, claro, digo isso agora. Mas o que eu soube então foi um mal-estar com a sua presença, um sentimento difuso que não se definia, pior, que não queria nem de longe definir. Ele se posicionava como se estivesse em uma hierarquia mais alta. Em um altar. E àquele tipo de santo não poderíamos jogar pedras. O revolucionário intrépido.

– Sim, mas deixamos de ver a beleza?, tornou Soledad.

– Há que destruir as praças. Esta é a beleza. Estamos em guerra, filhinha.

– Você é engenheiro? Ivan pergunta.

– Não … sou “artesão”. Entre outras coisas, faço tapetes. Entre outras artes.

– Eu queria beber algo, retornou Soledad, em voz que a partir de então jamais esqueci. Eu seria capaz de reinventar todas as bebidas expostas no Aroeira. E por isso como garçom e dono do lugar eu lhe disse:

– Ah, temos batida de limão, de cajá, de mangaba, de abacaxi, de manga, de maracujá, de goiaba, de graviola, de araçá, de pitanga…

– Pitanga? perguntou, divertida.

– Pitanga. É vermelha e saborosa… Você não é daqui?

– Sim, sim, perdão. Não sou. Venho da fronteira do Mato Grosso…

– E você, é daqui? interrompe Daniel.

– Ele podia se chamar Pernambuco, Ivan responde. Ele é revolucionário tendência Pernambuco.

Todos riram. Eu não me importei com a brincadeira, eu não me vexei, porque ela também sorriu. E por isso, para ser coerente com a zombaria, não esperei o garçom, fui ao balcão e de lá trouxe uma de nossas frutas, vermelhas, suculentas, com álcool. Que ela, para me pôr de volta a meu lugar – garçons são garçons, até mesmo em Pernambuco – declinou da oferenda e serviu primeiro a Daniel. E ao perceber a minha cara:

– Nesse aspecto particular, eu sou tradicional. Maridos e companheiros em primeiro lugar.

– Em que categoria você o enquadra? perguntei.

– Nos dois. Ele é meu marido e meu companheiro.

– Ah!

Uma nuvem escura passou sobre a mesa. Uma nuvem passou sobre o Pátio de São Pedro. Era de noite, eu sei e me lembro. Mas senti ali, no céu noturno, a luz fugir como se uma nuvem atravessasse a lua.

– Peça uma para mim também. Esta é boa, assim o santo do altar, Daniel, me ordenou. E por isso gritei:

– Garçom!

Para não reproduzir com travessões os diálogos daquela noite, digo e falo do clima e atmosfera que me ficaram. No cômputo geral eu me embriaguei, fui do divertido ao lamentável, passando pelo ridículo e imprudente. Soledad cintilou mais de uma vez, e desconfio, para minha mágoa, que não só para mim. Houve um momento em que senti seus reflexos em Ivan, em que vi suas palavras suavizarem o áspero Júlio, em que senti até mesmo a escada que suas observações faziam para Daniel. Para que ele pudesse também brilhar, digamos assim.

Não quero, mas devo dizer. Daniel era um homem que tinha brilho próprio, com Soledad, sem Soledad ou contra Soledad. Mas com Soledad, naquela noite de uma sexta-feira de carnaval, no Pátio de São Pedro, ele se defrontava com um acúmulo de circunstâncias desfavoráveis à sua augusta presença. A platéia estava encantada por Soledad, pela simples e luminosa presença dela. Eu, Ivan, Júlio, o garçom, Aroeira, vizinhos à nossa mesa, estávamos todos absortos no brilho dos olhos, da doce face, lábios, voz quente de Soledad. Se ela dissesse, ora, se dissesse, se ela tossisse, se ela espirrasse, nós nos portaríamos como os aduladores que desejam os favores dos mais ricos, “mas como espirra bem”, ou “que tosse gentil”, diríamos, sem pejo e sem trauma. Por isso, com o seu instinto de fêmea, mas com o seu saber solidário, com a sua tradição de mulher destes trópicos, ela não queria ver seu companheiro em posição secundária. Por isso ela lhe fazia “deixas”, espaços para que ele assumisse a cena, como os coadjuvantes fazem para os astros em sketchs de comédia. E ele sorria, muito à vontade, como se jamais houvesse descido do Olimpo.

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Uso agora a palavra descido, vejo o alto em que ele se encontrava, percebo o seu peito repleto, como se estivesse com peitilhos muitos e sobrepostos, noto os seus olhos sem luz, como se nos vissem por escuros buracos de máscara, e, forçoso é dizer, ele passa a lembrança do Homem da Meia-Noite do carnaval de Olinda. Mas não exatamente do boneco de 4 metros de altura, que vaga e dança entre a massa nas ladeiras da cidade ao som do frevo. Refiro-me à caricatura do boneco, à imitação que rapazes fazem do boneco, quando põem sapatos com saltos de 25 centímetros e se põem a evoluir na dança como se o Homem da Meia-Noite fossem, a rodopiar, a bater nos corpos suados de foliões bêbados, e se curvam como se saudassem o frevo, e de tal modo que 36 anos depois dessa noite de 1972, uma revelação nos disse: “O homem da meia-noite é gay”. Mas é claro, em vez do Daniel com estes olhos de 2008, então eu não o via como percebo agora as caricaturas do homem da meia-noite, mas ali estava um anúncio. Os clarins soavam. Pela pose na mesa, naquela noite, lembro dele como se estivesse com peitilhos, e eu não sabia nem entendia por quê. Eu não tinha este conhecimento repousado em experiência, e por isso eu o via como um personagem em primeiro plano, de primeiro plano, que uma estrela, com raios, destacava da caverna do Olimpo. Ele nos furtava Soledad, sentíamos. Ele nos roubava o seu brilho. Não sabíamos ainda em quantos significados ele nos roubava a luz, mas ele, já então, nos furtava a estrela com a violência de sua presença…..

…. Não sei, olhando hoje para aquela mesa no Pátio de São Pedro, naquele carnaval de 1972, não sei se tive, se tivemos sorte ou azar. Uma parte impetuosa, romântica, me fala que eu tive azar. Uma outra, realista, dura, pragmática, documental como os balanços contábeis, me fala que eu tive sorte. Quero dizer. Quando recordei Fernando Pessoa para Soledad, naquela noite, e ela me olhou de um modo a que não pude resistir, e, cego, mesmo sem vê-la, pude sentir o calor de radiação que se estabelecia entre nós, um magnetismo, um ímã, um pegajoso de visco que nos clama, quando isso recordo, penso agora que tive, que tivemos azar em não construir uma relação total, fecunda e duradoura, que mudasse nossas vidas para sempre. Penso. Poderíamos ter fugido, fulgido para Madri, Roma, Conchinchina, fugir para que pudéssemos então realizar o objeto do nosso carinho e desejo. Fugir de todos. Sim, e isso era então, mais que agora, mais que hoje, isso era também fugir ao combate, à guerra, desertar das fileiras contra a ditadura. Assim era em 1972. Claro, para fugir teríamos e deveríamos ter uma nova dialética, para contrapor aos insultos argumentos sólidos, livres, arrancados à força de Rosa Luxemburgo, de poemas libertários de Maiacovski, quem sabe, ocultar a nossa profunda necessidade de ser juntos com a criação de argumentos irrespondíveis. E mergulharíamos em um furacão de outra sorte, de melhor sorte, imagino ou quero imaginar agora. Porque, é claro, dificuldades, muralhas seriam erguidas contra a nossa humanidade, execrada como exclusiva, egoísta, bem sei agora. A natureza de Soledad ordenaria uma conversa séria, definidora, com Daniel. Ele moveria mundos e forças contra essa absurda decisão, mobilizaria companheiros, dele, dela, e usaria, bem sei, recursos do inescrupuloso ao inescrupuloso, em suas mais diversas formas. Então, por isso, talvez não fôssemos para o México ou Europa. Certo, mas um certo de certamente. Mas teríamos tido o nosso contato! Teríamos tido uma obediência breve ao circuito elétrico que nos pusera sob seu domínio. Mas se esse breve contato nos fortalecesse ainda mais para o mergulho sem volta em nossos direitos de paixão? Ora, como seria lícito e razoável esperar-se que jovens sentissem o gosto doce e abrasante do amor, o chamado gosto alienante do amor, gozarem todas suas possibilidades na cama e entorno, para que se dissessem ao fim, “foi bom, fiquemos por aqui”? Será lícito e razoável esperar-se tão grande, maduro e grego estoicismo? E como entramos no reino das hipóteses, da livre imaginação, aquela mesma estranha ao mundo de qualquer lógica, eu assumiria este brilhante estatuto: eu te amo, Soledad, nós nos amamos, brava e bela, és o meu guia e luz, para depois concluir: foi bom, muito bom, separemo-nos, adeus, porque a ternura será o rescaldo da paixão?

O acima, deveria até mesmo dizer, esse acima de mim, dos meus dias, é possível, digo mesmo, é plena e absolutamente possível. Imaginar é, em si, delinear um programa. Um roteiro e um caminho para a vida. E esse caminho, de gozar o paraíso e a ele renunciar, ainda que terrível, seria melhor que a frustração, o sentido de que perdi aquele amor, quando dele tive a oportunidade. Isso não é ser lascivo, hedonista, leviano. Se só temos uma vida, por que devemos nos regozijar com a frustração de não ter obedecido ao amor? No reino do soberano da imaginação, poderíamos ter sido felizes, louco e apaixonadamente felizes, e por isso teremos sido azarados em não entrar fundo naquela zona magnética.

No entanto, no reino do balanço patrimonial, dos créditos e débitos, foi credor o meu saldo. Tive sorte em ali não ter entrado. Sorte, maneira de dizer, entendam. Sorte na precariedade, sorte primária, sem gozo, luxo ou luxúria, sorte que apenas quer dizer, estou vivo. Há pouco, em linhas antes, escrevi que tive azar por não ter construído uma relação total, fecunda e duradoura, que mudaria nossas vidas. E chega a ser interessante como fornecemos argumento ad hominem, com um dedo voltado contra nós mesmos, com um indicador que salta e não conseguimos vencer. Ora, diz-me um cínico sobrevivente, pôr um ponto final em nossas vidas, abreviá-las, também é uma forma de mudar de vida. Isso um cínico anotaria como uma conformação, em outro livro, que não este.

Mas ainda é cedo. Ainda estamos nesta noite, nesta sexta-feira de carnaval. Tudo, apesar do que vivemos, tudo ainda é esperança, tudo é por vir, perfume, pó e talco. É curioso como, no ir e vir da memória, que sempre nos carrega também para o que houve depois do fato a que se volta, e daí ser impossível a fotografia nua deste instante, é curioso que nesse voltar à sexta-feira gorda a imaginação pede que estivéssemos – como um décor – entre serpentinas, confetes, colares havaianos, chapéus de marinheiro, ou até mesmo máscaras, e manda ao diabo o possível mau gosto. Faz sentido, o mau gosto faz sentido, ela nos diz e deseja impor. No entanto o sentimento, retrato mais preciso que o visível em um flash fotográfico, corrige a foice esse devaneio. Apesar das luzes do Pátio de São Pedro, e bem sei o quanto ele estava iluminado, pois assim mandam os fatos e os dados de uma abertura de carnaval à noite, apesar dessas luzes, eu não vejo pessoas coloridas como seria de se esperar em um carnaval. O sentimento me conta que, se não estávamos todos em branco e preto, porque aqui o sentimento briga contra a lógica, estávamos todos sob um reino ambíguo, ou, se querem algo mais fotográfico, factualmente fotográfico, nossos rostos possuíam metade branco e preto, metade arco-íris. Falávamo-nos para a parte em cores – era carnaval, éramos jovens, éramos promessa de um mundo novo -, mas nos entendíamos pela parte entre sombras. A nossa própria cara julgávamos exposta em cores de aquarela, mas víamos nos demais rostos sem luz. Víamos, modo de dizer. Sentíamos um rosto, mas ou não queríamos vê-lo, ou não podíamos vê-lo. Porque era doloroso.

* Continue lendo. Compre aqui o clássico romance “Soledad no Recife”, de Urariano Mota.