El terrorismo financiero contra Grecia

Este artículo hace una llamada a la ciudadanía de los distintos pueblos y naciones de España para que se movilicen en defensa del gobierno Syriza en Grecia, cuya causa (la defensa de la democracia y la justicia social) es la misma que la que motivó a los luchadores republicanos españoles en los años treinta.

Spiros Derveniotis

Spiros Derveniotis

Por Vicenç Navarro

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Estamos hoy viendo un ataque frontal del capital financiero, hegemonizado por el alemán, y vehiculado primordialmente a través del Banco Central Europeo (BCE), en contra del pueblo griego, ataque que intenta evitar cualquier atisbo de rebelión frente a las políticas de austeridad que están destruyendo el bienestar de las clases populares de todos los países de la Eurozona y muy en particular de Grecia, cuyo gobierno Syriza ha sido el primero en decir “BASTA YA” frente a lo que no hay otra manera de llamarlo como terrorismo financiero (ver el libro del Profesor Juan Torres y yo, titulado Los amos del mundo, las armas del terrorismo financiero). Es en estos momentos cuando hay que entender el contexto político e histórico de lo que está ocurriendo, comenzando por las semejanzas existentes entre lo acontecido en Grecia ahora con lo que sucedió en España en el año 1936.

España 1936, Grecia 2015

Existen momentos en la historia de Europa en los que la lucha por la justicia social y por la democracia en un país es también la lucha por la justicia y por la democracia para todos los países del continente europeo. La lucha, mal llamada Guerra Civil en España (entre 1936 y 1939), fue un ejemplo de ello. En el territorio español, un golpe militar en nombre de las minorías que controlaban el país, tuvo lugar el 18 de julio del año 1936, con el apoyo de las tropas nazis alemanas y fascistas italianas, frente a la gran mayoría de las clases populares de los distintos pueblos y naciones de España, que resistieron tal golpe heroicamente durante más de tres años, con escasa ayuda militar de los países gobernados por partidos que se autodefinieron como demócratas, mostrando una gran traición a los principios democráticos que decían sostener.

La derrota de las fuerzas democráticas españolas significó también la derrota de la democracia en la Europa Occidental con la victoria del nazismo y del fascismo en muchos países de aquella Europa, iniciándose la II Guerra Mundial. Y en España, aquella victoria significó el inicio de un régimen dictatorial que se caracterizó por su enorme brutalidad (por cada asesinato político que cometió Mussolini, el dictador Franco cometió 10.000, según el mayor experto en el fascismo europeo, el profesor Malefakis, de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York) y que impuso un enorme retraso económico, político, social y cultural en España. En 1936, España e Italia tenían semejante nivel de desarrollo económico. En 1978, fecha en la que terminó aquel horrible régimen dictatorial, el PIB per cápita español era solo el 62% del italiano. Este fue el coste económico de tal régimen.

¿Qué está pasando en Grecia?

Salvando las diferencias que existen en cada hecho histórico, lo cierto es que en Grecia hemos estado viendo una situación semejante, en que la lucha por la justicia social y por la democracia en aquel país es la lucha por la justicia social y por la democracia en todos los países de la Europa Occidental. La pervivencia de la justicia social y de la democracia en los países de la Unión Europea se está jugando hoy en aquel país. Su derrota limitará enormemente, hasta anularlas, tanto la una como la otra, completando un proceso que se inició hace años con la construcción de un sistema de gobierno de la Eurozona, dominado por el capital financiero (hegemonizado por el alemán), que, en una coalición de las minorías gobernantes en cada país, han estado agrediendo al pueblo griego, destruyendo el 25% de su riqueza nacional o PIB, con el desmantelamiento de su ya escaso Estado del Bienestar, saqueándolo, robándole sus propiedades y atacando a sus clases populares, y muy en particular a su clase trabajadora, asalto que se ha estado realizando en colaboración con las élites corruptas y antidemocráticas que han gobernado Grecia durante muchísimos años. Este ataque (y no hay otra manera de definirlo) se ha llevado a cabo en alianza con las minorías que representan a las clases dominantes de los países miembros de la Unión Europea, siendo un aliado importante en esta lucha de clases que está teniendo lugar a nivel continental, las élites corruptas gobernantes del Estado español, herederas de las que dominaron la dictadura fascista en España.

La rama política de este capital financiero –los partidos conservadores y liberales, con la inestimable ayuda de los partidos socioliberales- (que todavía tienen la osadía de autotitularse socialdemócratas, tras haber abandonado cualquier atisbo de parecerse a tal tradición política), han establecido una dictadura en la Unión Europea que ha estado imponiendo políticas sumamente impopulares que carecían de mandato popular (pues no estaban en sus programas electorales), alcanzando su máximo desarrollo en Grecia. Hoy, la riqueza destruida en aquel país, todavía pobre en Europa, es mayor que la riqueza destruida en Francia y en Alemania durante la I Guerra Mundial. Sus pensiones y sus servicios públicos del Estado del Bienestar están siendo diezmados, y los convenios colectivos que defienden al mundo del trabajo están siendo enormemente debilitados, todo ello como consecuencia de las políticas neoliberales impuestas por el establishment neoliberal europeo que controla el gobierno de la Unión Europea y de la Eurozona, con la asistencia del Fondo Monetario Internacional. Es un ejemplo más del terrorismo financiero que es tan dañino como el terrorismo militar, y que es mucho más extenso.

El objetivo político del establishment europeo es destruir cualquier rebelión frente a esta d¡ctadura financiera

Lo que está ocurriendo hoy es el intento de destruir a Syriza, el primer gobierno que, representando los intereses de las clases populares, ha intentado parar tanta barbarie, rebelándose frente a las políticas públicas de austeridad, tal como le mandó el pueblo griego. Como he indicado en artículos anteriores, lo que la dictadura financiera quiere es no expulsar a Grecia del euro, sino expulsar a Syriza del gobierno. Y cuenta para ello con la clase política griega, corrupta hasta la médula, que controla la gran mayoría de los medios de información y persuasión de aquel país, como también ocurre en España.

Grecia ha sido la mayor víctima de este sistema terrorista que se está aplicando en la Eurozona, causando el mayor desastre social que se conoce en la Europa Occidental desde 1945. De ahí la urgencia y necesidad de ayudar a las fuerzas democráticas griegas, saliendo a la calle, enfrente de las delegaciones de la UE en España, para mostrar el rechazo hacia este terrorismo. La Europa que era el sueño de la resistencia antifascista durante los años de clandestinidad es ahora, una pesadilla, como consecuencia del deterioro tan marcado de la democracia y de la solidaridad, resultado de aquel terrorismo financiero que domina hoy este continente.

¿Qué está pasando en estos momentos?

Como era de esperar, la mayoría de los medios de gran difusión en España, altamente financiados por el capital financiero, han responsabilizado de lo que está ocurriendo nada menos que a la víctima de tal terrorismo. Frente a tanta mentira, es importante señalar:

1. La enorme necesidad y urgencia de responder a tanta falsedad, denunciando a los medios por falsificar la realidad, tanto de lo que ha estado ocurriendo como de lo que ha pasado estos días.

2. Que el Banco Central Europeo (BCE), que ya mostró su hostilidad hacia el gobierno Syriza solo dos días después de ser elegido, ha amenazado con destruir el sistema bancario griego cerrando toda transferencia a sus entidades bancarias.

3. Que las exigencias de las Instituciones Europeas (formado por, además de lo que se había llamado la Troika –el BCE, la Comisión Europea y el FMI-, el Eurogrupo), que incluyen el pago de la deuda, son un ataque frontal a la supervivencia de Grecia, pues es imposible que se pague tal deuda y a la vez reactivar la economía griega. Tales demandas han llegado a niveles escandalosos, como exigir que haya una reducción de las pensiones públicas que signifique un recorte equivalente a un 1% del PIB, a la vez que las mismas instituciones se oponen a la demanda de Syriza de aumentar los impuestos a las clases más pudientes, vetando también un gravamen a los grandes yates de tales clases.

4. Que la aplicación de las políticas de austeridad ha causado un auténtico desastre social y económico, generando a la vez un aumento y no una disminución de la deuda pública, de la cual solo se han beneficiado los bancos extranjeros, y muy en particular los alemanes y franceses, pero también los españoles.

5. Que cuando estos bancos estuvieron en riesgo de perder sus enormes beneficios generados por los intereses que Grecia estaba forzada a pagar, y que no podría pagar, fueron los gobiernos de la Eurozona los que les rescataron, bajo la falsa excusa de que intentaban ayudar a Grecia.

6. Que han sido las instituciones del establishment europeo, que desde el primer día del gobierno Syriza mostraron una enorme rigidez, las que han ignorado las demandas de este gobierno, que no eran ni más ni menos las que se habían permitido al Estado alemán cuando su deuda le estaba ahogando. En estas condiciones se hizo una quita de un 50% de la deuda pública alemana y se condicionó el pago del resto de la deuda al crecimiento de la economía alemana. Las instituciones del establishment europeo sistemáticamente se opusieron, e incluso se negaron, a considerar esta alternativa que había señalado el gobierno Syriza.

7. Que el BCE, en alianza con la clase corrupta dominante en Grecia, que controla la mayoría de los medios de información, está intentando que estos días, antes del referéndum del próximo fin de semana, haya un caos en la situación financiera griega, a fin de movilizar la oposición al gobierno Syriza en el referéndum, con la intención de conseguir lo que siempre desearon, echar a Syriza del gobierno.

8. Que la derrota de Syriza será una derrota de la lucha contra la austeridad en la Eurozona. Syriza no tenía ninguna otra alternativa a hacer lo que ha hecho, pedir la opinión del electorado griego, pues Syriza fue escogido para terminar con las políticas de austeridad. Si las instituciones europeas no le dejan hacer lo que prometió es una muestra más de su compromiso y coherencia democráticos el que Syriza considere necesario pedirle al pueblo griego que decida si acepta los cambios sugeridos por el establishment europeo o si desea que el gobierno desobedezca tales propuestas.

9. Que todo lo que está pasando en Grecia afecta directamente a las clases populares de todos los pueblos y naciones de España. De ahí que el gobierno Rajoy haya sido el mayor aliado en el Eurogrupo, del Ministro de finanzas alemán -el halcón del Eurogrupo-, pues dicho gobierno español ha sido de los que han llevado a cabo tales políticas de austeridad con mayor dureza, presentándose como el modelo a seguir en la Eurozona. El tsunami político ocurrido en este país en las últimas elecciones municipales ha asustado a ese establishment neoliberal que gobierna la Eurozona, contribuyendo a aumentar su rigidez negociadora, pues quieren, por todos los medios, que Syriza fracase. Intentan así asustar a la población española, cada vez más asqueada con las políticas neoliberales promovidas por el establishment español (y aquí en Cataluña, por el establishment catalán) y sus medios de información y persuasión. El miedo es, una vez más, la estrategia seguida por la estructura de poder ante el número creciente de ciudadanos que quieren tomar el control de su presente y futuro. De ahí el enorme temor de que la ciudadanía sea consciente de que se pueden cambiar las realidades que le oprimen si se organiza para ello. Y esto es lo que el establishment neoliberal europeo no puede permitir. Así de claro.

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GRECIA. EL EFECTO ZORBA

Syriza llegó al poder y ya gobierna Grecia de la mano de su joven y carismático líder Alexis Tsipras. Luego de un lustro de hiperajuste recesivo, el más grande registrado en Occidente, el pueblo griego le dijo basta al austericidio. El caso griego expresa la disputa entre dos modelos de desarrollo: el ajuste permanente versus un enfoque centrado en la inclusión social y la redistribución progresiva del ingreso. El desafío griego es doble: político, a la hegemonía de la Unión Europea con centro en Alemania, y económico, a los modelos de ajuste estructural. La situación se parecen mucho a la que enfrentó, enfrenta y seguirá enfrentando la economía argentina en particular y Latinoamérica en general.

Zorba o Grego
por Claudio Scaletta

 

Luego de un lustro de hiperajuste recesivo, el más grande registrado en Occidente, el pueblo griego le dijo basta al austericidio. Syriza, cuyas siglas significan Coalición de la Izquierda Radical, llegó al poder y ya gobierna el país de la mano de su joven y carismático líder Alexis Tsipras. Si bien el origen de la agrupación fue un desprendimiento del viejo Partido Comunista Griego, que derivó luego en variantes más moderadas de “eurocomunismo”, no se trata estrictamente de una izquierda radical como se la entiende en la política latinoamericana, sino de una forma de lo que, también aquí, se denomina “populismo”. Los rótulos, sin embargo, son una limitación a la hora de comprender un fenómeno que podría transformar el statu quo de la política económica europea y mundial.

Parece mucho, pero lo que hoy manifiesta el caso griego es la disputa entre dos modelos de de- sarrollo: el ajuste permanente que privilegia el equilibrio contractivo de las cuentas públicas, cuya contrapartida siempre fue la concentración del ingreso, y la desarticulación del Estado benefactor, versus un enfoque centrado en la inclusión social y la redistribución progresiva del ingreso, con énfasis en el estímulo a la demanda agregada como conductora del crecimiento sostenido. Sepultadas las ruinas del llamado socialismo real y avanzado el siglo XXI, la verdadera dicotomía de la economía política dejó a un lado la contradicción entre capitalismo y revolución para trasladarse a la puja intracapitalista entre ortodoxia excluyente y heterodoxia incluyente de raíz keynesiana-kaleckiana.

El desafío griego es entonces doble: político, a la hegemonía de la Unión Europea con centro en Alemania, bajo una evidente asimetría de poder, y económico, a los modelos de ajuste estructural impulsados por el ganador de época: el poder financiero representado en Europa por las decisiones de la “troika” FMI, Banco Central Europeo (BCE) y Comisión Europea (CE). El partido que se disputa en Grecia, en el estadio del laboratorio de la historia, concentra la atención tanto de quienes conducen la política mundial, como de los científicos sociales. Observar desde la platea será también una experiencia fascinante, más cuando los desafíos griegos se parecen mucho a los que enfrentó, enfrenta y seguirá enfrentando la economía argentina en particular y de Latinoamérica en general.

Pasemos, pues, al laboratorio.

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La entrada al euro

Grecia ingresó al euro en 2003. Por entonces Italia ya tenían indicadores de deuda y déficit bastante deteriorados y quedaban pocas excusas para seguir dejando fuera a Grecia. Años después, en 2009, se descubriría que los parámetros de Maastricht para ingresar en la Eurozona se habían cumplido gracias a la contabilidad creativa de Goldman Sachs.

Entre 2003 y 2009, el principal gasto de Grecia fue el militar. Durante muchos años el país fue el principal comprador de armas de Alemania, y el tercero de Francia. Se estima que estos gastos explican unos 150 mil millones de dólares de la deuda pública. A fines de 2009, asumió Yorgos Papandreu de la mano del Pasok, el Partido Socialista Panhelénico, y se transparentó que la crisis era peor de lo que se creía. Aunque el contagio no fue inmediato, en Europa comenzaban a sentirse los efectos de la crisis estadounidense de 2008 vía el estallido de la burbuja inmobiliaria en Irlanda. A fines de 2009, el panorama emergente en Grecia después de seis años dentro del euro era el de un país altamente endeudado en una moneda que no emitía. Las acreencias no eran sólo del sector público, también del privado, tanto empresas como bancos habían aprovechado la “plata dulce” que fluyó con la entrada al sistema monetario europeo. Los acreedores eran fundamentalmente bancos alemanes y franceses, que participaron también del auge de una pequeña burbuja inmobiliaria. Todavía hoy el 45 por ciento de las hipotecas tienen distintos grados de irregularidad.

AUSTERIDAD Y RESCATES

Por esta época, se iniciaron políticas de austeridad draconianes. Había razones muy reales para impulsarlas. El déficit fiscal alcanzaba un increíble 15 por ciento del Producto y el balance comercial era desastroso. Las exportaciones eran de apenas unos 20.000 millones de dólares y las importaciones de alrededor de 60.000 millones. El gap externo se financiaba con entrada de capitales.

Las fuentes de ingreso de divisas de la economía griega son el turismo y el transporte marítimo. Existe algo de agricultura y un pequeño sector industrial, en parte de alta tecnología, aunque con costos altos.

La deuda externa de entonces rondaba el 130 por ciento del PIB, y muchos analistas advertían que era impagable. En el mismo 2010 llegó, no sin demoras, el primer programa de rescate por alrededor de 110 mil millones de euros. La estrategia de la troika fue alargar la crisis para darles tiempo a los bancos alemanes y franceses a que descarguen sus papeles griegos. El camino fue prestarle al sector público a través de distintos fondos e instrumentos financiados por el sector público europeo y que con este dinero Grecia les pague a los bancos. Pero los fondos no alcanzaron y fue necesario recurrir a un nuevo rescate, esta vez por alrededor de 150 mil millones de euros adicionales.

Reestructuraciones

A pesar de los dos rescates, las obligaciones siguieron sin poder pagarse, por lo que Grecia impulsó dos renegociaciones voluntarias de su deuda con acreedores privados. La primera fue en 2011 y significó una quita del 50 por ciento. La segunda, en 2012, sobre el 50 por ciento que quedaba recortó otro 75 por ciento. Como los bancos extranjeros ya habían abandonado su exposición, los principales afectados fueron los fondos de pensión y los bancos griegos. Mientras tanto, a los acreedores públicos se les siguió pagando el ciento por ciento. Hoy los principales acreedores son el BCE y el fondo de estabilización. Aunque la quita fue más grande que la de Argentina, fue sólo con los privados. En tanto se sumaron dos préstamos por algo más 260.000 millones de euros más papeles en torno de los 30.000 millones que compró el BCE, unos 290.000 millones adicionales.

Al presente, la deuda pública ronda el 175 por ciento del PIB. Los fondos de los rescates se destinaron a pagar capital e intereses de deuda, recapitalizar bancos, y una parte menor, el 11 por ciento, a financiar gasto público. Los principales vencimientos ocurrirán este año, por unos 20 mil millones. Comienzan ya a fines de febrero. Aunque en 2014 se consiguió un superávit primario, el excedente no alcanza para pagar los próximos vencimientos. La situación es de déficit financiero.

Aunque en 2009 era imposible negar la necesidad de un ajuste, el problema fue cómo se instrumentó. La austeridad podría haber sido mucho menor si también se hubiese involucrado a la totalidad de los acreedores, es decir, si se hubiese ensayado una reestructuración con quita y no sólo una transferencia de los pasivos desde los privados a los Estados, privilegiando el rescate de los bancos alemanes y franceses.

Escarmiento

Si la troika pretendía un escarmiento para el mal alumno, los resultados globales de las políticas de austeridad iniciadas en 2009 muestran que lo consiguió. El ajuste fue del 10 por ciento del PIB en cuatro años, el mayor registrado en el mundo occidental. Previsiblemente, se provocó un parate tremendo en la economía: el Producto cayó 25 puntos. El desempleo total subió al 27 por ciento y el juvenil superó el 50. Unos 200.000 jóvenes, mayormente con alta capacitación, abandonaron el país, mientras las oligarquías fugaron capitales. En tres años el costo salarial griego cayó más del 20 por ciento. Las jubilaciones y pensiones se redujeron el 45 por ciento. Entre la población infantil la pobreza superó el 40 por ciento, mientras que uno de cada tres griegos es pobre. También reaparecieron enfermedades que habían sido erradicadas, subió la mortalidad infantil y se multiplicaron las muertes por falta de tratamientos de sida.

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A perpetuidad

Si bien los pagos de deuda, a pesar del volumen global del endeudamiento, no son tan grandes debido a los relativos bajos intereses, son suficientes para seguir en déficit a pesar del impresionante ajuste. La proyección, entonces, era seguir aumentando el superávit primario en un marco de descalabro social y recesión. Además se necesitaría un tercer rescate, lo que aceleraría las demoradas privatizaciones y se daría una nueva vuelta de tuerca sobre el mercado de trabajo, con más despidos. Vale recordar que antes del segundo rescate se estableció un ambicioso programa de privatizaciones que se suponía recaudaría 50.000 millones de euros, pero nunca se instrumentó a fondo. De hecho, apenas asumió, el nuevo gobierno frenó dos procesos muy cuestionados, el del puerto del Pireo, en Atenas, el más importante de Grecia, y el de la compañía eléctrica.

Alexis Tsipras, líder de Syriza, la fuerza política de izquierda que gobierna Grecia.

Alexis Tsipras, líder de Syriza, la fuerza política de izquierda que gobierna Grecia.

Crisis política

Antonis Samaras, el líder de Nueva Democracia, un partido de centroderecha apoyado por Angela Merkel, asumió en 2012 en medio de la crisis política que provocó la caída de Papandreu. Su ascenso se produjo en medio de una campaña de miedo a lo que podría pasar si el país salía de la Eurozona. Todavía hoy los griegos no quieren salir del euro. Dicho en términos argentinos, la situación es similar a la de fines de la convertibilidad. Pero el punto es que Grecia está en el 2001 desde 2010. Samaras advirtió pronto que necesitaría un tercer rescate, algo extremadamente impopular. Esta percepción fue la que estuvo por detrás del adelantamiento de las elecciones. El ex primer ministro sabía que perdería y que ganaría Syriza. Su apuesta seguramente era que Syriza hiciera una coalición con Pasok u otro partido pro euro como To Potami, que decía que iba a moderar a Syriza. De haberse producido alguna de estas alianzas se hubiese generado una coalición inestable que seguramente impediría una negociación dura con el BCE, es decir, hubiese conducido a un fracaso y seguramente a nuevas elecciones, con el peso de este fracaso a cuestas.

Pero algo salió mal. Nadie imaginaba que los Griegos Independientes, con los que se alió Syriza, un partido antieuropeo y antiausteridad, aunque también antiinmigrantes, vinculado con la iglesia ortodoxa y nutrido por la derecha sindical, conseguiría diputados. El panorama inesperado fue que con bajas concesiones, básicamente el Ministerio de Defensa y algunas segundas líneas, Syriza consiguió una alianza muy estable que a sus 149 diputados, a sólo dos de la mayoría absoluta, sumó otros 13. Un dato poco conocido es que antes de aliarse con Griegos Independientes, Tsipras tentó al Partido Comunista, que consiguió 15 diputados, de los que no obtuvo respuesta.

 

Carta Aberta de Alexis Tsipras aos cidadãos alemães

A 13 de janeiro deste ano, Alexis Tsipras dirigiu a todos os cidadãos alemães uma carta aberta, publicada no jornal económico Handelsblatt, em que explica a posição do Syriza sobre a dívida grega e defende que a atual tática “adiar e fingir” aplicada pela Europa será muito onerosa para o contribuinte alemão e condenará uma orgulhosa nação europeia à indignidade permanente. 

Tsipras: está a nascer na Grécia uma grande oportunidade para a Europa. Foto de FrangiscoDer

Tsipras: está a nascer na Grécia uma grande oportunidade para a Europa. Foto de FrangiscoDer

A maior parte de vós, caros leitores do Handelsblatt, terá já uma ideia preconcebida acerca do tema deste artigo, mesmo antes da leitura. Rogo que não cedais a preconceitos. O preconceito nunca foi bom conselheiro, principalmente durante períodos em que uma crise económica reforça estereótipos e gera fanatismo, nacionalismos e até violência.

Em 2010, a Grécia deixou de conseguir pagar os juros da sua dívida. Infelizmente, as autoridades europeias decidiram fingir que o problema poderia ser ultrapassado através do maior empréstimo de sempre, sob condição de austeridade orçamental, que iria, com uma precisão matemática, diminuir drasticamente o rendimento nacional, que serve para pagar empréstimos novos e antigos. Um problema de insolvência foi tratado como se fosse um problema de falta de liquidez.

Dito de outro modo, a Europa adoptou a táctica dos banqueiros com pior reputação, que não reconhecem maus empréstimos, preferindo conceder novos empréstimos à entidade insolvente, tentando fingir que o empréstimo original está a obter bons resultados, adiando a bancarrota. Bastava bom senso para se perceber que a adopção da táctica “adiar e fingir” levaria o meu país a uma situação trágica. Em vez da estabilização da Grécia, a Europa estava a criar as condições para uma crise auto-sustentada que põe em causa as fundações da própria Europa.

O meu partido e eu próprio discordamos veementemente do acordo de Maio de 2010 sobre o empréstimo, não por vós, cidadãos alemães, nos terdes dado pouco dinheiro, mas por nos terdes dado dinheiro em demasia, muito mais do que devíeis ter dado e do que o nosso governo devia ter aceitado, muito mais do que aquilo a que tinha direito. Dinheiro que não iria, fosse como fosse, nem ajudar o povo grego (pois estava a ser atirado para o buraco negro de uma dívida insustentável), nem sequer evitar o drástico aumento da dívida do governo grego, às custas dos contribuintes gregos e alemães.

Efectivamente, passado menos de um ano, a partir de 2011, as nossas previsões confirmaram-se. A combinação de novos empréstimos gigantescos e rigorosos cortes na despesa governamental diminuíram drasticamente os rendimentos e, não só não conseguiram conter a dívida, como também castigaram os cidadãos mais frágeis, transformando pessoas que, até então, haviam tido uma vida comedida e modesta em pobres e mendigos, negando-lhes, acima de tudo, a dignidade. O colapso nos rendimentos conduziu milhares de empresas à falência, dando um impulso ao poder oligopolista das grandes empresas sobreviventes. Assim, os preços têm caído, mas mais lentamente do que ordenados e salários, reduzindo a procura global de bens e serviços e esmagando rendimentos nominais, enquanto as dívidas continuam a sua ascensão inexorável. Neste contexto, o défice de esperança acelerou de forma descontrolada e, antes que déssemos por ela, o “ovo da serpente” chocou – consequentemente, os neo-nazis começaram a patrulhar a vizinhança, disseminando a sua mensagem de ódio.

Grécia nazismo

A lógica “adiar e fingir” continua a ser aplicada, apesar do seu evidente fracasso. O segundo “resgate” grego, executado na Primavera de 2012, sobrecarregou com um novo empréstimo os frágeis ombros dos contribuintes gregos, acrescentou uma margem de avaliação aos nossos fundos de segurança social e financiou uma nova cleptocracia implacável.

Recentemente, comentadores respeitados têm mencionado a estabilização da Grécia e até sinais de crescimento. Infelizmente, a ‘recuperação grega’ é tão-somente uma miragem que devemos ignorar o mais rapidamente possível. O recente e modesto aumento do PIB real, ao ritmo de 0,7%, não indica (como tem sido aventado) o fim da recessão, mas a sua continuação. Pensai nisto: as mesmas fontes oficiais comunicam, para o mesmo trimestre, uma taxa de inflação de -1,80%, i.e., deflação. Isto significa que o aumento de 0,7% do PIB real se deveu a uma taxa de crescimento negativo do PIB nominal! Dito de outro modo, aquilo que aconteceu foi uma redução mais rápida dos preços do que do rendimento nacional nominal. Não é exactamente motivo para anunciar o fim de seis anos de recessão!

Permiti-me dizer-vos que esta lamentável tentativa de apresentar uma nova versão das “estatísticas gregas”, para declarar que a crise grega acabou, é um insulto a todos os europeus que, há muito, merecem conhecer a verdade sobre a Grécia e sobre a Europa. Com toda a frontalidade: actualmente, a dívida grega é insustentável e os juros não conseguirão ser pagos, principalmente enquanto a Grécia continua a ser sujeita a um contínuo afogamento simulado orçamental. A insistência nestas políticas de beco sem saída, e em negação relativamente a simples operações aritméticas, é muito onerosa para o contribuinte alemão e, simultaneamente, condena uma orgulhosa nação europeia a indignidade permanente. Pior ainda: desta forma, em breve, os alemães virar-se-ão contra os gregos, os gregos contra os alemães e, obviamente, o ideal europeu sofrerá perdas catastróficas.

Quanto a uma vitória do SYRIZA, a Alemanha e, em particular, os diligentes trabalhadores alemães nada têm a temer. A nossa tarefa não é a de criar conflitos com os nossos parceiros. Nem sequer a de assegurar maiores empréstimos ou, o equivalente, o direito a défices mais elevados. Pelo contrário, o nosso objectivo é conseguir a estabilização do país, orçamentos equilibrados e, evidentemente, o fim do grande aperto dos contribuintes gregos mais frágeis, no contexto de um acordo de empréstimo pura e simplesmente inexequível. Estamos empenhados em acabar com a lógica “adiar e fingir”, não contra os cidadãos alemães, mas pretendendo vantagens mútuas para todos os europeus.

Caros leitores, percebo que, subjacente à vossa “exigência” de que o nosso governo honre todas as suas “obrigações contratuais” se esconda o medo de que, se nos derem espaço para respirar, iremos regressar aos nossos maus e velhos hábitos. Compreendo essa ansiedade. Contudo, devo dizer-vos que não foi o SYRIZA que incubou a cleptocracia que hoje finge lutar por ‘reformas’, desde que estas ‘reformas’ não afectem os seus privilégios ilicitamente obtidos. Estamos dispostos a introduzir reformas importantes e, para tal, procuramos um mandato do povo grego e, claro, a cooperação dos nossos parceiros europeus, para podermos executá-las.

A nossa tarefa é a de obter um New Deal europeu, através do qual o nosso povo possa respirar, criar e viver com dignidade.

No dia 25 de Janeiro, estará a nascer na Grécia uma grande oportunidade para a Europa. Uma oportunidade que a Europa não poderá dar-se ao luxo de perder.

Publicado em Esquerda.Net

Tradução Aventar

¿Tiene cura Alemania? ¡Europeos, ayudémosla!

No, Alemania no puede enseñar civilidad o democracia a nadie. No es comprensiva ni con sus propios hijos, así que cómo va a ser una conductora o una buena educadora

hitler alemanha Merkel

por Suso de Toro

 

Quienes deseamos estabilidad en nuestras vidas y si no prosperidad al menos conformidad vivimos dando por seguras cosas que pueden serlo o no. Somos europeístas y deseamos una Europa en el mundo que represente las libertades personales y cierta comprensión social, todo bien, ¿pero y si ese propósito tan razonable es un imposible? ¿Y si estamos presos de nuestra fe europeísta?

Europa es un gigante cultural y económico, con el parlamento más democrático donde están representadas la mayor diversidad de posturas, una democracia que los intereses norteamericanos quieren retratar como “la vieja Europa”, sin embargo es un adolescente que no acaba de madurar. La crisis actual lo demuestra. Está atrapada entre los estados que la fundaron y un futuro posible como gran potencia, su historia y su fuerza viene de los estados pero los problemas que le causan daños internos también.

Para actuar como una potencia autónoma en el mundo, no estar supeditada a EEUU, tendría que tener un liderazgo y ese liderazgo tiene que nacer de uno o dos de los estados existentes. Es evidente que tendría que ser de Alemania, pero también es evidente que Alemania es totalmente incapaz de liderar a los europeos y se comporta como una potencia egoísta que practica el abuso de poder como una forma natural de la política. No sólo es incapaz como líder sino que actúa como un peligro interno pues solo practica políticas de humillación y expolio. ¿Tiene solución Alemania o debemos darla por imposible? No sé si alguien lo sabe, yo no.

Un recorrido por la tierra alemana o por su historia demuestra que no solo es imposible una Europa sin Alemania sino que es el centro inevitable de cualquier idea europea. Y ya no hablo de su poderío y creatividad económica, científica, tecnológica y cultural. Su propia lengua resurge entre los europeos, mal que bien todos iremos aprendiendo algo de alemán como lo hacían las generaciones ilustradas hace cien años. Sin embargo Alemania es un peligro, un gigantón con cabeza de niño caprichoso y salvaje que una vez y otra bate contra la pared y no aprende. No, no es cierta la confianza en que descansa el sueño europeo, Alemania no aprende. Y claro que lo que vivimos es que se está comportando como siempre, ella contra los países que la rodean. No pretende liderar Europa, pretende dominar su “espacio vital”, su “lebensraum”.

Es un estado europeo muy peculiar, no tuvo las experiencias propias de las potencias coloniales, como Inglaterra, España o Francia, ni tampoco la vida cívica de las sociedades burguesas. Unificado el territorio por los “junkers” de Prusia, aquella que idealizaba infantilmente Ortega, que crearon una cultura de estado burocrática y militarista, incluso periodos con democracia parlamentaria estuvieron marcados por la tutela carismática de militares nacionalistas como Hindenburg y Lundendorff, el único periodo donde se pudo desarrollar vida civil fue en la república de Weimar, una época asimismo marcada por los conflictos sociales y la crisis de 1929. La época nazi no solo educó a la población en el salvajismo inhumano también eliminó físicamente a los elementos críticos y civilizadores. Tras la guerra la reconstrucción de la economía y la sociedad fue conducida por los mismos poderes que habían provocado el desastre, con la tutela de los EE.UU. Y cuando cae el muro de Berlín y la RDA es engullida se integró una población que no había tenido tampoco experiencias democráticas. Puede que no sea casualidad que Angela Merkel sea una criatura producto de esa sociedad tan rígida e implacable.

No olvido a Goethe, a los escritores nos gusta más Hölderlin pero el cortesano de Weimar en “Poesía y verdad” demuestra que es cabalmente el primer europeo, encarna una Europa tolerante. Sin embargo la historia nos recuerda el fracaso del espíritu ilustrado en Alemania: al mismo roble debajo del que se sentaba Goethe a escribir poemas le construyeron alrededor un campo de exterminio, acabó delante de las cocinas de Buchenwald.

No, Alemania no puede enseñar civilidad o democracia a nadie. No es comprensiva ni con sus propios hijos, así que cómo va a ser una conductora o una buena educadora. “La muerte es un maestro venido de Alemania“, ese frágil verso de Paul Celan es lapidario.

Entonces, ¿qué va a ser de Europa? ¿O qué podemos hacer? Lo único que podemos hacer los pobrecitos europeos de los países que sirven a su ama es decirle lo que es, tan fuerte, admirable y también tan detestable. Lo único que podemos hacer por Alemania es criticarla, mostrarle un espejo hecho por nosotros, por los demás europeos y que se vea como la vemos. (El Diario. Es)