Borrar el legado de Pinochet


BACHELET PROPUSO UNA NUEVA CONSTITUCION PARA CHILE

Augusto Pinochet, por Sergei Tunin

Augusto Pinochet, por Sergei Tunin

En el aniversario del triunfo del No, la presidenta defendió su gestión, pero admitió también que cometió “errores” que le causaron una fuerte caída en las encuestas. Dijo que durante su gobierno hubo cambios históricos en Chile.

La presidenta Michelle Bachelet afirmó este domingo que en 18 meses de gobierno ha realizado “cambios de magnitud histórica” en Chile, y reafirmó su intención de iniciar un proceso constituyente para tener una nueva Constitución. “Que no nos invada el pesimismo de los que quieren que todo siga igual. En estos 18 meses hemos realizado cambios de magnitud histórica”, dijo Bachelet durante la conmemoración de los 27 años desde que en el plebiscito realizado en 1988 ganó la opción No que determinó el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Ante unos 7500 militantes de la Nueva Mayoría, el conglomerado de partidos de centro izquierda que apoyan su presidencia, Bachelet reafirmó su postura de iniciar un proceso constituyente para obtener una nueva carta magna que reemplace la actual que data de 1980, y que fue aprobada en un cuestionado plebiscito por el régimen de Pinochet. “Iniciaremos en breve el camino de un proceso constituyente que parta desde la propia base social para garantizar que nuestra carta fundamental tenga una legitimidad democrática incuestionable”, aseveró la mandataria socialista.

La Constitución de Pinochet ha sufrido algunas modificaciones en estos 25 años de democracia, pero hasta ahora no se había planteado ninguna iniciativa para erradicarla completamente. Asimismo, destacó los avances alcanzados en cuanto a la reforma educativa que su gobierno ha promovido y que busca acabar con el actual sistema educativo chileno heredado también de la dictadura y que es considerado uno de los más caros y segregados del planeta.

La mandataria ponderó además que durante su gobierno se logró el fin del sistema electoral binominal implementado también en dictadura, y se instauró el voto chileno en el extranjero, como también la aprobación de una reforma tributaria. También, el inicio de la reforma educacional que ya tiene aprobada la ley de inclusión para los colegios; el acuerdo de unión civil “y la eliminación del cobro del cinco por ciento de Salud de nuestros adultos mayores”, entre otros temas.

Bachelet afronta la más baja popularidad para un mandatario chileno desde el retorno a la democracia en 1990 (22 por ciento) luego de que su hijo mayor, Sebastián Dávalos, y su nuera Natalia Compagnon fueran investigados por la Justicia por el “uso de información privilegiada” y “tráfico de influencia” tras una millonaria compra y venta de terrenos en el sur de Chile. “Es cierto que hemos cometido errores y los hemos reconocido, lamentamos no hacer las cosas mejor”, enfatizó la mandataria en un abarrotado Teatro Caupolicán.

La presidenta fue la única oradora del acto, organizado como un apoyo explícito que llega en momentos en que no pasa por su mejor momento político y cuando ha bajado significativamente en las encuestas.

A tono con el sentido de la convocatoria, en las pantallas gigantes instaladas en el lugar se podía leer “Presidenta cuente conmigo”.

En referencia al aniversario del plebiscito que decretó el fin de la dictadura de Pinochet, la mandataria socialista sostuvo que hoy “es un día imborrable que marcó nuestra historia”.

“El plebiscito selló nuestra unidad”, subrayó Bachelet en alusión a los colectivos políticos que votaron por el No y que ahora forman parte de la Nueva Mayoría. “Y esa victoria no es sólo nuestra sino de todo el país”, enfatizó. Flanqueada por todos los presidentes de los partidos políticos y algunos ministros, la mandataria afirmó que “tenemos razones para estar orgullosos, pero que no tenemos que darnos por satisfechos”, ya que se requiere mantener la marcha de las reformas.

“No estamos en la vereda del frente de los cambios, y tenemos las responsabilidad de perseverar, la unidad de los demócrata progresista no es flor de un día”, sostuvo. Afirmó que lo que viene ahora para su gobierno y la coalición es “trabajar con más energía y disciplina” con el fin de asegurar que se requiere culminar la reforma educacional, “la gran tarea de nuestro gobierno”.

Bachelet añadió que debe trabajar para devolver el dinamismo de la economías chilena, bastante alicaída en los últimos meses, enfrentar el tema de la delincuencia, concretar la reforma laboral y seguir sin claudicar en la agenda pro transparencia. “Debemos enfrentar un escenario económico internacional complejo que limita nuestro margen de acción. Estamos plenamente conscientes de ello y ya estamos actuando en consecuencia, hemos presentado un presupuesto prudente y responsable (para el 2016), que nos permite seguir progresando y asegurando los derechos y el gasto social”.

Como corolario de su intervención, la presidenta recordó que “iniciaremos en breve un proceso constituyente que parta de la propia base social”, en referencia a la creación de una nueva Carta fundamental.

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