“En este tipo de teatro no es cuestión de sentarse y mirar”


EXPERIENCIAS NO CONVENCIONALES SOBRE EL ESPACIO Y EL ROL DEL ESPECTADOR

Cada vez más grupos se inclinan por pensar al hecho teatral fuera de los parámetros tradicionales. Página/12 eligió tres espectáculos que, por necesidad, capacidad de adaptación o creatividad, desestructuran la posición del espectador en el teatro.

posadas

Por Sebastián Ackerman
No sólo la tecnología modificó, en estos últimos años, la manera en que se puede ver una obra teatral. Por necesidad, adaptación o creatividad, la posición del espectador en el teatro fue transformándose desde aquel lugar que únicamente implicaba silencio y atención. En una oferta como la de Buenos Aires ya no alcanza con la promesa de buen espectáculo o con una difusión masiva. Además, el endurecimiento de los controles y los requisitos para habilitar espacios teatrales hizo que para autores que no transitan el mainstream porteño, la adaptación de sus obras a las opciones escénicas fuera una forma de supervivencia en un ambiente un tanto más apretado que en años anteriores. Hay que rebuscárselas de otra manera. ¿Cómo tentar a un espectador bombardeado de posibilidades? La creatividad y la inventiva no están solamente del lado del texto: también se puede innovar desde la elección del lugar para que ir al teatro sea un tipo de experiencia diferente.

Cada vez más grupos se inclinan por pensar al hecho teatral fuera de los parámetros tradicionales pero, sin embargo, siguen definiendo lo que hacen como “teatro”. En esta renovación cambia el eje de las reflexiones escénicas y temáticas, pero la respuesta se sigue buscando desde las tablas. Por eso, Página/12 reunió a Natalia Chame, coautora de Usted está aquí; Michelle Wejcman, directora de Proyecto Posadas; y Pedro Alperowicz, creador y productor de Amándote en el Ritz, para dialogar sobre estas puestas en las que el lugar del espectador no responde al estereotipo: estar sentado en una butaca, con la luz apagada y siendo sólo un perfecto voyeur. Experiencias diferentes, sin escenario ni distancias, vivir el hecho teatral en lugares construidos para otra cosa. Si vivir es interpretar diferentes papeles, la transición es natural.

El viaje

Al comienzo de la función de Usted está aquí una azafata solicita “absoluta confidencialidad” a los espectadores para no arruinar la sorpresa de esta experiencia a quienes vengan otro día. ¿Cómo contar algo de aquello que nos piden que guardemos en secreto? “Usted está aquí es un juego, y tenés la posibilidad, si te dejás llevar, de vivir una experiencia distinta sobre vos mismo”, define Natalia Chame, y resalta que “este espectáculo es un secreto compartido entre varios. A mí lo misterioso siempre me resulta atractivo”, confiesa quien junto a Romina Bulacio Sak le dio forma a una experiencia teatral diferente, tanto para quien la ve como para quien la representa: en cada pasada, son 60 actores y 30 espectadores, y no es por falta de convocatoria sino que fue pensado así desde el inicio: “Pocas veces existe la posibilidad de que los espectadores sean menos que los actores. Algo de eso también hay en el teatro comunitario. Está bueno jugar con que el espectador sienta que hay algo especial: ¡60 actores para vos!”, se entusiasma.

La palabra clave con la que identifica a la propuesta es “experiencia”. Y dice que la que se presenta en el Konex es como la “segunda versión”, porque el año pasado –aprovechando el funcionamiento de los secretos a voces– hicieron una puesta con la misma idea en una casa en San Telmo, pero no la podían difundir oficialmente “porque no estaba habilitada para funciones”. Sin embargo estuvo ocho meses a lleno porque “el boca en boca y lo clandestino funcionó bien”, afirma. Y cuenta que con Bulacio Sak estudiaron Ciencia Política y trasladaron al teatro la pregunta política por la participación: “Empezamos a ver mucho teatro performático, nos tocó vivir tres años afuera y las dos nos íbamos compartiendo esas cosas”, recuerda. Chame aclara para los que pasaron por la casa de San Telmo que la versión actual “tiene que ver más con los espacios del Konex, es algo distinto. Pero la continuidad es que sigue la pregunta sobre el espacio y el rol del espectador”.

Chame elige cada palabra, piensa bien qué contar y qué no. “Me fascina la posibilidad de jugar, de dejarte llevar”, plantea. Es que una de las claves de Usted está aquí tiene que ver con la sorpresa y la adaptación, y un dato revelado anticipadamente puede cambiar la situación. Todo a su alrededor le demanda otra postura al espectador: este teatro no es sentarse y mirar. “El actor es casi un soporte para que entienda las reglas del juego y juegue. No demandamos que juegue, sino que si quiere juega, y si no la cosa también puede seguir. El espectador puede cambiarlo casi todo, pero siempre con los actores sosteniendo la estructura. Vienen espectadores que no van tanto al teatro pero quieren vivir una experiencia distinta. Y no sé si mi vieja corrió la bola o qué, pero viene mucha gente de la edad de mi mamá”, bromea.

Invitación a espiar

El salón del hotel Ritz celebra su décimo aniversario, y en una de las mesas, una pareja comienza una historia de amor mientras otros “huéspedes” del hotel toman el té y son partícipes de sus diálogos, de sus festejos, de sus elogios y sus disputas. No les queda otra que espiar lo que sucede en la mesa de esa pareja, a la que parece no importarles que haya más gente en el salón. “Como podemos hacer en cualquier bar o restaurante”, compara Alperowicz. “Amándote en el Ritz tiene la intención de crear un mundo en el que el espectador participa”, apuesta, y confía en que el espectador descubra la unidad de la propuesta: “Si le decimos que es tomar el té en una obra de teatro, las expectativas son el tomar té y la parte artística, pero nosotros fusionamos las dos. Es pertenecer a un mundo y aplicar todos los sentidos a ese momento, no sólo la vista. Es violar la cuarta pared y que el público sepa que no es sólo espectador, que también está poniendo el cuerpo en la obra”, analiza.

La obra, con dirección artística y dramaturgia de Iris Pedrazzoli, es una adaptación de textos de Bernard Slade que nació de la fusión de dos pasiones de Alperowicz: el té y la actuación. “Quise unir estas dos cosas con una propuesta que me gustara. La cosa gastronómica me atrae mucho, incorporar el sentido del gusto al teatro y que sea parte de un todo. Si algo incorpora otros sentidos al teatro, ese juego que se da resulta muy interesante”, resalta. Y rememora algunas de las experiencias como espectador que le dieron forma a sus obras: “Todo el teatro comunitario es una fiesta. El casamiento de Anita y Mirko. Muy simpático. ¡Ibas a un casamiento! Comías lo mismo que ellos, bailabas con la novia… Esa cosa de fiesta inspiró un poco nuestros trabajos”, rescata.

Hay algo del ritual que implica el té, intuye Alperowicz, más el ser parte de una obra de teatro, que hace que los espectadores tengan que “entrar en el juego” para disfrutarlo plenamente: “Cuando entran, ven un salón de té muy armado y se frenan. El té parece que impone un protocolo que inhibe al que no lo conoce. Pasa en otros ámbitos también. Cuando entra en juego con los mozos, que son actores, ahí empieza un poco a ablandarse”, se ataja. ¿Pero se puede prever el público que va a ver la obra? “Cualquiera puede venir, pero está dirigido a un público que toma ese tipo de vivencias y que puede evocar. Jugamos mucho con la evocación”, define Alperowicz, y ejemplifica: “Por eso, Amándote… también tiene momentos de musical. Son canciones conocidas. Quizá tiene que ver con que me pesca en una edad en la que empiezo a evocar. Entonces, lo transmito y me gusta compartir esas evocaciones. Es un placer, un gusto que se comparte”, concluye.

Un lugar diferente

Encontrar dónde hacer la puesta de Proyecto Posadas, sostiene Michelle Wejcman, no fue fácil: la obra sucedía en una peluquería, pero querían que fuera una de verdad. Entonces, se dividieron los barrios porteños para buscar una en la que se pudiera hacer teatro pero, claro, no tenían habilitación para presentar espectáculos. “¡Hoy hay peluqueros que me conocen como `la que quería hacer teatro’!”, ríe. Hasta que dio con la barbería La Epoca. “Adapté la puesta a ese espacio, con los espejos, los sillones, el vidrio, la calle pegada. Quería hacer algo en el barrio, que hubiera una movida barrial.” Y allí, en Primera Junta, cuentan cómo una célula de militantes organiza el festejo (clandestino, obvio) de cumpleaños de J. Posadas, el líder de una fracción del movimiento trotskista en los ’60 y ’70, para luego retomar ese pasado a través de la filmación de un documental como tarea para una materia de la escuela de cine, donde ese pasado se resignifica desde el hoy.

“Proyecto Posadas te adentra en un momento histórico conocido para conocer a un personaje poco conocido”, apunta la directora. Según Wejcman, la obra escrita por Andrés Binetti permite “reflexionar sobre el presente a partir del pasado”. ¿Qué cambia cuando una obra se presenta en un “espacio no convencional”? En este caso, la famosa cuarta pared está: los espectadores ven la obra a través de un vidrio, que es la división entre la sala de espera y la de la peluquería en sí. “Sienten que están espiando una situación, potenciada porque está en un espacio real, y por la relación constante con la calle a través de la vidriera: pasa gente, el camión de la basura, el colectivo, y los actores tienen que incorporarlo”, reflexiona. Wejcman señala que “los actores entran de la calle, y con los vecinos o los que pasan por la calle se genera una situación medio rara pero muy interesante”.

No es casual que la obra sea una ficcionalización de un momento político denso para la Argentina: Wejcman comparte con Binetti que “el teatro es político siempre. El crea una situación ficcional dentro de un contexto histórico como excusa para reflexionar sobre el presente”, explica. Y asegura que estos vaivenes escénicos la “divierten” y “motivan” a “buscar nuevas formas de llegar a la gente, y está buenísimo que si uno encuentra un lugar que le gusta, otra gente lo pueda conocer. Hay algo del compartir esta historia de Posadas, que es poco conocido. Pero también muchos vecinos incluso nos dijeron que pasaban todos los días pero no se habían dado cuenta del lugar”, advierte. Y nota que, sobre todo en las primeras funciones, el público estaba un poco perdido respecto de qué tenía que hacer: “Se quedaban en la calle, preguntaban si podían entrar… Van preparados a algo diferente, pero con muchas dudas. Vienen con esa motivación, está buenísimo que sepan que es algo diferente y tengan ganas de probarlo”, invita.

Proyecto Posadas de Andrés Binetti con dirección de Michelle Wejcman. La obra invita al público a introducirse en un espacio real resignificado, convirtiéndose en una experiencia teatral que fusiona teatro, historia y museo.

Proyecto Posadas de Andrés Binetti con dirección de Michelle Wejcman. La obra invita al público a introducirse en un espacio real resignificado, convirtiéndose en una experiencia teatral que fusiona teatro, historia y museo.

SUBNOTAS
Anécdotas y confusiones
Una nueva tendencia escénica
Vocación okupa
Proyecto Posadas – Dos épocas en “La Época”

Anúncios

Um comentário sobre ““En este tipo de teatro no es cuestión de sentarse y mirar”

Deixe um comentário

Preencha os seus dados abaixo ou clique em um ícone para log in:

Logotipo do WordPress.com

Você está comentando utilizando sua conta WordPress.com. Sair / Alterar )

Imagem do Twitter

Você está comentando utilizando sua conta Twitter. Sair / Alterar )

Foto do Facebook

Você está comentando utilizando sua conta Facebook. Sair / Alterar )

Foto do Google+

Você está comentando utilizando sua conta Google+. Sair / Alterar )

Conectando a %s