Elogio del optimismo


 

En toda su dureza un momento fascinante, en el que resuena lo que dijo el poeta Réné Char para definir la experiencia de la Resistencia francesa: nuestra herencia no está precedida de ningún testamento. Las plazas del país ya tienen una memoria, un vocabulario y una convicción propias, pero no están atadas por testamento alguno. Su futuro político está abierto, no está marcado ni codificado: harán de sí mismas lo que quieran y puedan ser. Como siempre, esa libertad puede ser fuente de debilidad o de riqueza, de desesperación o de pura fuerza. Del otro lado, ya sabemos lo que hay: el enemigo y los desafíos por enfrentar son sin duda colosales. De este, todo está aún por hacer. Actuar y pensar como si el futuro nos fuera a ser propicio es la mejor manera de estar preparados para hacerse con él en plenitud. Por Pablo Bustinduy es Doctorando en Filosofía de la New School of Social Research de Nueva York. Clique

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